Ante el empeoramiento de la crisis nutricional en el Cuerno de África, la organización humanitaria Médicos Sin Fronteras (MSF) insta a todas las partes en Somalia, a los países vecinos y a la comunidad internacional a que mejoren significativa e inmediatamente la asistencia a la población somalí en la región y a que eliminen todos los obstáculos que están impidiendo la expansión de la ayuda independiente dentro del país.
La actual crisis en el Cuerno de África está afectando principalmente a la población somalí, por lo que para evaluar las necesidades de la población y ampliar la capacidad de reacción de las organizaciones humanitarias en este entorno complejo, es esencial que se garantice un acceso independiente e inmediato de las mismas al interior de Somalia.
Debido a la limitada capacidad de asistencia disponible en el país, miles de somalíes están llegando cada semana a los distintos campamentos ubicados en las zonas fronterizas de la vecinas Kenia y Etiopía. Los equipos de MSF llevan semanas informando sobre altas tasas de desnutrición entre los recién llegados; uno de cada tres niños sufre de desnutrición aguda. Debido a la política oficial de fronteras cerradas y a los obstáculos administrativos que encuentran en los centros de recepción, ellos y sus familias se enfrentan a numerosos retrasos para llegar a los campos. Tras días y días de caminar sin apenas comida ni agua, e innumerables horas de espera en estos campos de tránsito, se ven obligados a tener que competir por la limitada ayuda disponible en campos de refugiados caóticos y superpoblados, como los de Dadaab, en Kenia, o los de Dolo Ado, en Etiopía.
MSF está tratando a más de 10.000 niños con desnutrición severa en los diversos centros nutricionales y clínicas que tiene en toda la región afectada por la crisis. "Hay que garantizar que todos los afectados reciban la ayuda, tanto en Somalia, como en su huida a los países vecinos”, exclama Alfonso Verdú, responsable de operaciones de MSF para Kenia Etiopía y Somalia. "Kenia y Etiopía, países que dan acogida a la gran mayoría de los refugiados somalíes, tienen que dar prioridad a la apertura de nuevos campos y mejorar los existentes. Y la comunidad internacional tiene que asumir que tiene un responsabilidad compartida en todo esto y debe prestar ayuda a los somalíes que buscan refugio, asegurarles un registro eficiente, hacer una distribución adecuada de las raciones de alimentos, así como proporcionarles refugio y protección en los campos existentes y en los nuevos. Las actuales restricciones y trabas burocráticas están causando demoras innecesarias, y es absolutamente prioritario que se tomen todas las medidas necesarias para responder a la emergencia".
Las condiciones de vida de la población somalí se han visto enormemente debilitadas en los últimos años por un conflicto armado que dura ya dos décadas. La violencia e inseguridad, unidas a la incesante sequía que ha arruinado las cosechas y que está acabando con la vida del ganado y, por otro lado, el alza en los precios de los alimentos, han hecho que la situación hoy haya llegado a un punto crítico. Además, las restricciones existentes para el movimiento de los trabajadores humanitarios internacionales, y las limitaciones impuestas a sus organizaciones para hacer llegar los suministros, han retrasado y limitado de manera muy importante la capacidad de las mismas para hacer llegar la ayuda a la población.
"Nuestros centros nutricionales están operando muy por encima de su capacidad original, y en comparación con el año pasado, hay lugares en los que estamos recibiendo hasta siete veces más pacientes”, explica Aitor Zabalgoeazkoa, director General de MSF. "En la actualidad, estamos dando tratamiento nutricional a más de 3.000 niños y niñas menores de 5 años en Somalia: unos 600 en centros terapéuticos intensivos y más de 2.500 en centros ambulatorios. Necesitamos introducir recursos de manera urgente para ayudar a todos los recién llegados y aumentar nuestra respuesta en todas las regiones afectadas. En varios lugares, como está ocurriendo por ejemplo en el valle del Low Juba, están surgiendo campamentos espontáneos en los que se han reunido hasta 5.000 personas que han huido de sus aldeas y de las zonas rurales en busca de comida y ayuda”.
"Los combates en Somalia, las restricciones impuestas a los aviones de abastecimiento y al personal internacional, así como las permanentes trabas administrativas, han contribuido en gran medida a las dificultades actuales a las que se enfrenta a día de hoy la población de Somalia y a que se esté dando la situación actual”, asegura Unni Karunakara, presidente internacional de MSF. "Es fundamental que se eliminen todas las restricciones y los obstáculos a la ayuda humanitaria, pues la situación no para de empeorar".
-------------------------------------------------------------------------------------------------------
MSF trabaja ininterrumpidamente en Somalia desde el año 1991 y actualmente proporciona atención médica gratuita en ocho regiones del sur y el centro del país. Más de 1.400 trabajadores somalíes, con el apoyo de unos 100 trabajadores internacionales en Nairobi, prestan servicios gratuitos de atención primaria, cirugía y tratamiento nutricional a la población somalí. También prestan atención médica y apoyo a los desplazados, y distribuyen agua y materiales de ayuda.
MSF no acepta fondos gubernamentales para sus proyectos en Somalia, y todos los fondos que utiliza en el país provienen de sus socios y donantes privados.Cuerno de África: no más demoras y restricciones para asistir a los somalíes
Dadaab, Kenia. © Nenna Arnold / MSF
Dadaab, Kenia. © Nenna Arnold / MSF
Ante el empeoramiento de la crisis nutricional en el Cuerno de África, la organización humanitaria Médicos Sin Fronteras (MSF) insta a todas las partes en Somalia, a los países vecinos y a la comunidad internacional a que mejoren significativa e inmediatamente la asistencia a la población somalí en la región y a que eliminen todos los obstáculos que están impidiendo la expansión de la ayuda independiente dentro del país.
La actual crisis en el Cuerno de África está afectando principalmente a la población somalí, por lo que para evaluar las necesidades de la población y ampliar la capacidad de reacción de las organizaciones humanitarias en este entorno complejo, es esencial que se garantice un acceso independiente e inmediato de las mismas al interior de Somalia.
Debido a la limitada capacidad de asistencia disponible en el país, miles de somalíes están llegando cada semana a los distintos campamentos ubicados en las zonas fronterizas de la vecinas Kenia y Etiopía. Los equipos de MSF llevan semanas informando sobre altas tasas de desnutrición entre los recién llegados; uno de cada tres niños sufre de desnutrición aguda. Debido a la política oficial de fronteras cerradas y a los obstáculos administrativos que encuentran en los centros de recepción, ellos y sus familias se enfrentan a numerosos retrasos para llegar a los campos. Tras días y días de caminar sin apenas comida ni agua, e innumerables horas de espera en estos campos de tránsito, se ven obligados a tener que competir por la limitada ayuda disponible en campos de refugiados caóticos y superpoblados, como los de Dadaab, en Kenia, o los de Dolo Ado, en Etiopía.
MSF está tratando a más de 10.000 niños con desnutrición severa en los diversos centros nutricionales y clínicas que tiene en toda la región afectada por la crisis. "Hay que garantizar que todos los afectados reciban la ayuda, tanto en Somalia, como en su huida a los países vecinos”, exclama Alfonso Verdú, responsable de operaciones de MSF para Kenia Etiopía y Somalia. "Kenia y Etiopía, países que dan acogida a la gran mayoría de los refugiados somalíes, tienen que dar prioridad a la apertura de nuevos campos y mejorar los existentes. Y la comunidad internacional tiene que asumir que tiene un responsabilidad compartida en todo esto y debe prestar ayuda a los somalíes que buscan refugio, asegurarles un registro eficiente, hacer una distribución adecuada de las raciones de alimentos, así como proporcionarles refugio y protección en los campos existentes y en los nuevos. Las actuales restricciones y trabas burocráticas están causando demoras innecesarias, y es absolutamente prioritario que se tomen todas las medidas necesarias para responder a la emergencia".
Las condiciones de vida de la población somalí se han visto enormemente debilitadas en los últimos años por un conflicto armado que dura ya dos décadas. La violencia e inseguridad, unidas a la incesante sequía que ha arruinado las cosechas y que está acabando con la vida del ganado y, por otro lado, el alza en los precios de los alimentos, han hecho que la situación hoy haya llegado a un punto crítico. Además, las restricciones existentes para el movimiento de los trabajadores humanitarios internacionales, y las limitaciones impuestas a sus organizaciones para hacer llegar los suministros, han retrasado y limitado de manera muy importante la capacidad de las mismas para hacer llegar la ayuda a la población.
"Nuestros centros nutricionales están operando muy por encima de su capacidad original, y en comparación con el año pasado, hay lugares en los que estamos recibiendo hasta siete veces más pacientes”, explica Aitor Zabalgoeazkoa, director General de MSF. "En la actualidad, estamos dando tratamiento nutricional a más de 3.000 niños y niñas menores de 5 años en Somalia: unos 600 en centros terapéuticos intensivos y más de 2.500 en centros ambulatorios. Necesitamos introducir recursos de manera urgente para ayudar a todos los recién llegados y aumentar nuestra respuesta en todas las regiones afectadas. En varios lugares, como está ocurriendo por ejemplo en el valle del Low Juba, están surgiendo campamentos espontáneos en los que se han reunido hasta 5.000 personas que han huido de sus aldeas y de las zonas rurales en busca de comida y ayuda”.
"Los combates en Somalia, las restricciones impuestas a los aviones de abastecimiento y al personal internacional, así como las permanentes trabas administrativas, han contribuido en gran medida a las dificultades actuales a las que se enfrenta a día de hoy la población de Somalia y a que se esté dando la situación actual”, asegura Unni Karunakara, presidente internacional de MSF. "Es fundamental que se eliminen todas las restricciones y los obstáculos a la ayuda humanitaria, pues la situación no para de empeorar".
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MSF trabaja ininterrumpidamente en Somalia desde el año 1991 y actualmente proporciona atención médica gratuita en ocho regiones del sur y el centro del país. Más de 1.400 trabajadores somalíes, con el apoyo de unos 100 trabajadores internacionales en Nairobi, prestan servicios gratuitos de atención primaria, cirugía y tratamiento nutricional a la población somalí. También prestan atención médica y apoyo a los desplazados, y distribuyen agua y materiales de ayuda.
MSF no acepta fondos gubernamentales para sus proyectos en Somalia, y todos los fondos que utiliza en el país provienen de sus socios y donantes privados.Cuerno de África: no más demoras y restricciones para asistir a los somalíes
Dadaab, Kenia. © Nenna Arnold / MSF
Dadaab, Kenia. © Nenna Arnold / MSF
Ante el empeoramiento de la crisis nutricional en el Cuerno de África, la organización humanitaria Médicos Sin Fronteras (MSF) insta a todas las partes en Somalia, a los países vecinos y a la comunidad internacional a que mejoren significativa e inmediatamente la asistencia a la población somalí en la región y a que eliminen todos los obstáculos que están impidiendo la expansión de la ayuda independiente dentro del país.
La actual crisis en el Cuerno de África está afectando principalmente a la población somalí, por lo que para evaluar las necesidades de la población y ampliar la capacidad de reacción de las organizaciones humanitarias en este entorno complejo, es esencial que se garantice un acceso independiente e inmediato de las mismas al interior de Somalia.
Debido a la limitada capacidad de asistencia disponible en el país, miles de somalíes están llegando cada semana a los distintos campamentos ubicados en las zonas fronterizas de la vecinas Kenia y Etiopía. Los equipos de MSF llevan semanas informando sobre altas tasas de desnutrición entre los recién llegados; uno de cada tres niños sufre de desnutrición aguda. Debido a la política oficial de fronteras cerradas y a los obstáculos administrativos que encuentran en los centros de recepción, ellos y sus familias se enfrentan a numerosos retrasos para llegar a los campos. Tras días y días de caminar sin apenas comida ni agua, e innumerables horas de espera en estos campos de tránsito, se ven obligados a tener que competir por la limitada ayuda disponible en campos de refugiados caóticos y superpoblados, como los de Dadaab, en Kenia, o los de Dolo Ado, en Etiopía.
MSF está tratando a más de 10.000 niños con desnutrición severa en los diversos centros nutricionales y clínicas que tiene en toda la región afectada por la crisis. "Hay que garantizar que todos los afectados reciban la ayuda, tanto en Somalia, como en su huida a los países vecinos”, exclama Alfonso Verdú, responsable de operaciones de MSF para Kenia Etiopía y Somalia. "Kenia y Etiopía, países que dan acogida a la gran mayoría de los refugiados somalíes, tienen que dar prioridad a la apertura de nuevos campos y mejorar los existentes. Y la comunidad internacional tiene que asumir que tiene un responsabilidad compartida en todo esto y debe prestar ayuda a los somalíes que buscan refugio, asegurarles un registro eficiente, hacer una distribución adecuada de las raciones de alimentos, así como proporcionarles refugio y protección en los campos existentes y en los nuevos. Las actuales restricciones y trabas burocráticas están causando demoras innecesarias, y es absolutamente prioritario que se tomen todas las medidas necesarias para responder a la emergencia".
Las condiciones de vida de la población somalí se han visto enormemente debilitadas en los últimos años por un conflicto armado que dura ya dos décadas. La violencia e inseguridad, unidas a la incesante sequía que ha arruinado las cosechas y que está acabando con la vida del ganado y, por otro lado, el alza en los precios de los alimentos, han hecho que la situación hoy haya llegado a un punto crítico. Además, las restricciones existentes para el movimiento de los trabajadores humanitarios internacionales, y las limitaciones impuestas a sus organizaciones para hacer llegar los suministros, han retrasado y limitado de manera muy importante la capacidad de las mismas para hacer llegar la ayuda a la población.
"Nuestros centros nutricionales están operando muy por encima de su capacidad original, y en comparación con el año pasado, hay lugares en los que estamos recibiendo hasta siete veces más pacientes”, explica Aitor Zabalgoeazkoa, director General de MSF. "En la actualidad, estamos dando tratamiento nutricional a más de 3.000 niños y niñas menores de 5 años en Somalia: unos 600 en centros terapéuticos intensivos y más de 2.500 en centros ambulatorios. Necesitamos introducir recursos de manera urgente para ayudar a todos los recién llegados y aumentar nuestra respuesta en todas las regiones afectadas. En varios lugares, como está ocurriendo por ejemplo en el valle del Low Juba, están surgiendo campamentos espontáneos en los que se han reunido hasta 5.000 personas que han huido de sus aldeas y de las zonas rurales en busca de comida y ayuda”.
"Los combates en Somalia, las restricciones impuestas a los aviones de abastecimiento y al personal internacional, así como las permanentes trabas administrativas, han contribuido en gran medida a las dificultades actuales a las que se enfrenta a día de hoy la población de Somalia y a que se esté dando la situación actual”, asegura Unni Karunakara, presidente internacional de MSF. "Es fundamental que se eliminen todas las restricciones y los obstáculos a la ayuda humanitaria, pues la situación no para de empeorar".
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MSF trabaja ininterrumpidamente en Somalia desde el año 1991 y actualmente proporciona atención médica gratuita en ocho regiones del sur y el centro del país. Más de 1.400 trabajadores somalíes, con el apoyo de unos 100 trabajadores internacionales en Nairobi, prestan servicios gratuitos de atención primaria, cirugía y tratamiento nutricional a la población somalí. También prestan atención médica y apoyo a los desplazados, y distribuyen agua y materiales de ayuda.
MSF no acepta fondos gubernamentales para sus proyectos en Somalia, y todos los fondos que utiliza en el país provienen de sus socios y donantes privados.
viernes, 27 de mayo de 2011
martes, 24 de mayo de 2011
UNA BUENA PELICULA PARA VER
HOLA TE RECOMIENDO QUE VEAS LA SIGUIENTE PELICULA
http://www.youtube.com/watch?v=j26MqaVjKPc&feature=player_embedded
TE LLENARA DE AMOR, DE ESPERANZA Y PODRAS ENCONTRAR EN ELLA ELEMENTOS PARA DAR GRACIAS POR TU VIDA.
http://www.youtube.com/watch?v=j26MqaVjKPc&feature=player_embedded
TE LLENARA DE AMOR, DE ESPERANZA Y PODRAS ENCONTRAR EN ELLA ELEMENTOS PARA DAR GRACIAS POR TU VIDA.
jueves, 19 de mayo de 2011
miércoles, 18 de mayo de 2011
LA SANTA MISA
El Padre Pío explica, durante una entrevista, la Santa Misa:
En 1974 se publicó una obra en italiano, titulada «Cosí parlò Padre Pío»: «Así habló el Padre Pío» (San Giovanni Rotondo, Foggia, Italia), con el imprimátur de Mons. Fanton, obispo auxiliar de Vincencia.
- Durante su Misa, Padre, la gente hace un poco de ruido.
"Si estuvieses en el Calvario, ¿no escucharías gritos, blasfemias, ruidos y amenazas? Había un alboroto enorme".
- ¿Qué hace Jesús en la Comunión?
"Se deleita en su criatura".
Algunos pasajes en los que el Padre Pío habla de la Santa Misa:
Padre, ¿ama el Señor el Sacrificio?
Sí, porque con él regenera el mundo.
¿Cuánta gloria le da la Misa a Dios?
Una gloria infinita.
¿Qué debemos hacer durante la Santa Misa?
Compadecernos y amar.
Padre, ¿cómo debemos asistir a la Santa Misa?
Como asistieron la Santísima Virgen y las piadosas mujeres. Como asistió San Juan al Sacrificio Eucarístico y al Sacrificio cruento de la Cruz.
Padre, ¿qué beneficios recibimos al asistir a la Santa Misa?
No se pueden contar. Los veréis en el Paraíso. Cuando asistas a la Santa Misa, renueva tu fe y medita en la Víctima que se inmola por ti a la Divina Justicia, para aplacarla y hacerla propicia. No te alejes del altar sin derramar lágrimas de dolor y de amor a Jesús, crucificado por tu salvación. La Virgen Dolorosa te acompañará y será tu dulce inspiración.
Padre, ¿qué es su Misa?
Una unión sagrada con la Pasión de Jesús. Mi responsabilidad es única en el mundo, decía llorando.
¿Qué tengo que descubrir en su Santa Misa?
Todo el Calvario.
Padre, dígame todo lo que sufre Vd. durante la Santa Misa.
Sufro todo lo que Jesús sufrió en su Pasión, aunque sin proporción, sólo en cuanto lo puede hacer una criatura humana. Y esto, a pesar de cada una de mis faltas y por su sola bondad.
Padre, durante el Sacrificio Divino, ¿carga Vd. nuestros pecados?
No puedo dejar de hacerlo, puesto que es una parte del Santo Sacrificio.
¿El Señor le considera a Vd. como un pecador?
No lo sé, pero me temo que así es.
Yo lo he visto temblar a Vd. cuando sube las gradas del Altar. ¿Por qué? ¿Por lo que tiene que sufrir?
No por lo que tengo que sufrir, sino por lo que tengo que ofrecer.
¿En qué momento de la Misa sufre Vd. más?
En la Consagración y en la Comunión.
Padre, esta mañana en la Misa, al leer la historia de Esaú, que vendió su primogenitura, sus ojos se llenaron de lágrimas.
¡Te parece poco, despreciar los dones de Dios!
¿Por qué, al leer el Evangelio, lloró cuando leyó esas palabras: «Quien come mi carne y bebe mi sangre»...?
Llora conmigo de ternura.
Padre, ¿por qué llora Vd. casi siempre cuando lee el Evangelio en la Misa?
Nos parece que no tiene importancia el que un Dios le hable a sus criaturas y que ellas lo contradigan y que continuamente lo ofendan con su ingratitud e incredulidad.
Su Misa, Padre, ¿es un sacrificio cruento?
¡Hereje!
Perdón, Padre, quise decir que en la Misa el Sacrificio de Jesús no es cruento, pero que la participación de Vd. a toda la Pasión si lo es. ¿Me equivoco?
Pues no, en eso no te equivocas. Creo que seguramente tienes razón.
¿Quien le limpia la sangre durante la Santa Misa?
Nadie.
Padre, ¿por qué llora en el Ofertorio?
¿Quieres saber el secreto? Pues bien: porque es el momento en que el alma se separa de las cosas profanas.
Durante su Misa, Padre, la gente hace un poco de ruido.
Si estuvieses en el Calvario, ¿no escucharías gritos, blasfemias, ruidos y amenazas? Había un alboroto enorme.
¿No le distraen los ruidos?
Para nada.
Padre, ¿por qué sufre tanto en la Consagración?
No seas malo... (no quiero que me preguntes eso...).
Padre, ¡dígamelo! ¿Por qué sufre tanto en la Consagración?
Porque en ese momento se produce realmente una nueva y admirable destrucción y creación.
Padre, ¿por qué llora en el Altar y qué significan las palabras que dice Vd. en la Elevación? Se lo pregunto por curiosidad, pero también porque quiero repetirlas con Vd.
Los secretos de Rey supremo no pueden revelarse sin profanarlos. Me preguntas por qué lloro, pero yo no quisiera derramar esas pobres lagrimitas sino torrentes de ellas. ¿No meditas en este grandioso misterio?
Padre, ¿sufre Vd. durante la Misa la amargura de la hiel?
Sí, muy a menudo...
Padre, ¿cómo puede estarse de pie en el Altar?
Como estaba Jesús en la Cruz.
En el Altar, ¿está Vd. clavado en la Cruz como Jesús en el Calvario?
¿Y aún me lo preguntas?
¿Como se halla Vd.?
Como Jesús en el Calvario.
Padre, los verdugos acostaron la Cruz de Jesús para hundirle los clavos?
Evidentemente.
¿A Vd. también se los clavan?
¡Y de qué manera!
¿También acuestan la Cruz para Vd.?
Sí, pero no hay que tener miedo.
Padre, durante la Misa, ¿dice Vd. las siete palabras que Jesús dijo en la Cruz?
Sí, indignamente, pero también yo las digo.
Y ¿a quién le dice: «Mujer, he aquí a tu hijo»?
Se lo digo a Ella: He aquí a los hijos de Tu Hijo.
¿Sufre Vd. la sed y el abandono de Jesús?
Sí.
¿En qué momento?
Después de la Consagración.
¿Hasta qué momento?
Suele ser hasta la Comunión.
Vd. ha dicho que le avergüenza decir: «Busqué quien me consolase y no lo hallé». ¿Por qué?
Porque nuestro sufrimiento, de verdaderos culpables, no es nada en comparación del de Jesús.
¿Ante quién siente vergüenza?
Ante Dios y mi conciencia.
Los Angeles del Señor ¿lo reconfortan en el Altar en el que se inmola Vd.?
Pues... no lo siento.
Si el consuelo no llega hasta su alma durante el Santo Sacrificio y Vd. sufre, como Jesús, el abandono total, nuestra presencia no sirve de nada.
La utilidad es para vosotros. ¿Acaso fue inútil la presencia de la Virgen Dolorosa, de San Juan y de las piadosas mujeres a los pies de Jesús agonizante?
¿Qué es la sagrada Comunión?
Es toda una misericordia interior y exterior, todo un abrazo. Pídele a Jesús que se deje sentir sensiblemente.
Cuando viene Jesús, ¿visita solamente el alma?
El ser entero.
¿Qué hace Jesús en la Comunión?
Se deleita en su criatura.
Cuando se une a Jesús en la Santa Comunión, ¿qué quiere que le pidamos al Señor por Vd.?
Que sea otro Jesús, todo Jesús y siempre Jesús.
¿Sufre Vd. también en la Comunión?
Es el punto culminante.
Después de la Comunión, ¿continúan sus sufrimientos?
Sí, pero son sufrimientos de amor.
¿A quién se dirigió la última mirada de Jesús agonizante?
A su Madre.
Y Vd., ¿a quién mira?
A mis hermanos de exilio.
¿Muere Vd. en la Santa Misa?
Místicamente, en la Sagrada Comunión.
¿Es por exceso de amor o de dolor?
Por ambas cosas, pero más por amor.
Si Vd. muere en la Comunión ¿ya no está en el Altar? ¿Por qué?
Jesús muerto, seguía estando en el Calvario.
Padre, Vd. a dicho que la víctima muere en la Comunión. ¿Lo ponen a Vd. en los brazos de Nuestra Señora?
En los de San Francisco.
Padre, ¿Jesús desclava los brazos de la Cruz para descansar en Vd.?
¡Soy yo quien descansa en El!
¿Cuánto ama a Jesús?
Mi deseo es infinito, pero la verdad es que, por desgracia, tengo que decir que nada, y me da mucha pena.
Padre, ¿por qué llora Vd. al pronunciar la última frase del Evangelio de San Juan: «Y hemos visto su gloria, gloria como de Unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad»?
¿Te parece poco? Si los Apóstoles, con sus ojos de carne, han visto esa gloria, ¿cómo será la que veremos en el Hijo de Dios, en Jesús, cuando se manifieste en el Cielo?
¿Qué unión tendremos entonces con Jesús?
La Eucaristía nos da una idea.
¿Asiste la Santísima Virgen a su Misa?
¿Crees que la Mamá no se interesa por su hijo?
¿Y los ángeles?
En multitudes.
¿Qué hacen?
Adoran y aman.
Padre, ¿quién está más cerca de su Altar?
Todo el Paraíso.
¿Le gustaría decir más de una Misa cada día?
Si yo pudiese, no querría bajar nunca del Altar.
Me ha dicho que Vd. trae consigo su propio Altar...
Sí, porque se realizan estas palabras del Apóstol: «Llevo en mi cuerpo las señales del Señor Jesús» (Gal. 6, 17), «estoy crucificado con Cristo» (Gal. 2, 19) y «castigo mi cuerpo y lo esclavizo» (I Cor. 9, 27).
¡En ese caso, no me equivoco cuando digo que estoy viendo a Jesús Crucificado!
(No contesta).
Padre, ¿se acuerda Vd. de mí durante la Santa Misa?
Durante toda la Misa, desde el principio al fin, me acuerdo de tí.
----------
La Misa del Padre Pío en sus primeros años duraba más de dos horas. Siempre fue un éxtasis de amor y de dolor.
Su rostro se veía enteramente concentrado en Dios y lleno de lágrimas. Un día, al confesarme, le pregunté sobre este gran misterio:
Padre, quiero hacerle una pregunta.
Dime, hijo.
Padre, quisiera preguntarle qué es la Misa.
¿Por qué me preguntas eso?
Para oírla mejor, Padre.
Hijo, te puedo decir lo que es mi Misa.
Pues eso es lo que quiero saber, Padre.
Hijo mío, estamos siempre en la cruz y la Misa es una continua agonía.
El santo Padre Pío de Pietrelcina habló en varias ocasiones con la Virgen de Garabandal y escribió a las niñas en nombre de Ella. Vio el Milagro que va a venir poco antes de morir. Las enseñanzas de la Santísima Virgen acerca de la Santa Misa como el Santo Sacrificio de la Cruz de cara al Santísimo se pueden comprender leyendo este diálogo. A esto se refiere María Dolores en una carta escrita en tiempo de las Apariciones cuando dice que la Santísima Virgen la enseñó a vivir la Crucifixión de Jesús durante la Santa Misa.
En 1974 se publicó una obra en italiano, titulada «Cosí parlò Padre Pío»: «Así habló el Padre Pío» (San Giovanni Rotondo, Foggia, Italia), con el imprimátur de Mons. Fanton, obispo auxiliar de Vincencia.
- Durante su Misa, Padre, la gente hace un poco de ruido.
"Si estuvieses en el Calvario, ¿no escucharías gritos, blasfemias, ruidos y amenazas? Había un alboroto enorme".
- ¿Qué hace Jesús en la Comunión?
"Se deleita en su criatura".
Algunos pasajes en los que el Padre Pío habla de la Santa Misa:
Padre, ¿ama el Señor el Sacrificio?
Sí, porque con él regenera el mundo.
¿Cuánta gloria le da la Misa a Dios?
Una gloria infinita.
¿Qué debemos hacer durante la Santa Misa?
Compadecernos y amar.
Padre, ¿cómo debemos asistir a la Santa Misa?
Como asistieron la Santísima Virgen y las piadosas mujeres. Como asistió San Juan al Sacrificio Eucarístico y al Sacrificio cruento de la Cruz.
Padre, ¿qué beneficios recibimos al asistir a la Santa Misa?
No se pueden contar. Los veréis en el Paraíso. Cuando asistas a la Santa Misa, renueva tu fe y medita en la Víctima que se inmola por ti a la Divina Justicia, para aplacarla y hacerla propicia. No te alejes del altar sin derramar lágrimas de dolor y de amor a Jesús, crucificado por tu salvación. La Virgen Dolorosa te acompañará y será tu dulce inspiración.
Padre, ¿qué es su Misa?
Una unión sagrada con la Pasión de Jesús. Mi responsabilidad es única en el mundo, decía llorando.
¿Qué tengo que descubrir en su Santa Misa?
Todo el Calvario.
Padre, dígame todo lo que sufre Vd. durante la Santa Misa.
Sufro todo lo que Jesús sufrió en su Pasión, aunque sin proporción, sólo en cuanto lo puede hacer una criatura humana. Y esto, a pesar de cada una de mis faltas y por su sola bondad.
Padre, durante el Sacrificio Divino, ¿carga Vd. nuestros pecados?
No puedo dejar de hacerlo, puesto que es una parte del Santo Sacrificio.
¿El Señor le considera a Vd. como un pecador?
No lo sé, pero me temo que así es.
Yo lo he visto temblar a Vd. cuando sube las gradas del Altar. ¿Por qué? ¿Por lo que tiene que sufrir?
No por lo que tengo que sufrir, sino por lo que tengo que ofrecer.
¿En qué momento de la Misa sufre Vd. más?
En la Consagración y en la Comunión.
Padre, esta mañana en la Misa, al leer la historia de Esaú, que vendió su primogenitura, sus ojos se llenaron de lágrimas.
¡Te parece poco, despreciar los dones de Dios!
¿Por qué, al leer el Evangelio, lloró cuando leyó esas palabras: «Quien come mi carne y bebe mi sangre»...?
Llora conmigo de ternura.
Padre, ¿por qué llora Vd. casi siempre cuando lee el Evangelio en la Misa?
Nos parece que no tiene importancia el que un Dios le hable a sus criaturas y que ellas lo contradigan y que continuamente lo ofendan con su ingratitud e incredulidad.
Su Misa, Padre, ¿es un sacrificio cruento?
¡Hereje!
Perdón, Padre, quise decir que en la Misa el Sacrificio de Jesús no es cruento, pero que la participación de Vd. a toda la Pasión si lo es. ¿Me equivoco?
Pues no, en eso no te equivocas. Creo que seguramente tienes razón.
¿Quien le limpia la sangre durante la Santa Misa?
Nadie.
Padre, ¿por qué llora en el Ofertorio?
¿Quieres saber el secreto? Pues bien: porque es el momento en que el alma se separa de las cosas profanas.
Durante su Misa, Padre, la gente hace un poco de ruido.
Si estuvieses en el Calvario, ¿no escucharías gritos, blasfemias, ruidos y amenazas? Había un alboroto enorme.
¿No le distraen los ruidos?
Para nada.
Padre, ¿por qué sufre tanto en la Consagración?
No seas malo... (no quiero que me preguntes eso...).
Padre, ¡dígamelo! ¿Por qué sufre tanto en la Consagración?
Porque en ese momento se produce realmente una nueva y admirable destrucción y creación.
Padre, ¿por qué llora en el Altar y qué significan las palabras que dice Vd. en la Elevación? Se lo pregunto por curiosidad, pero también porque quiero repetirlas con Vd.
Los secretos de Rey supremo no pueden revelarse sin profanarlos. Me preguntas por qué lloro, pero yo no quisiera derramar esas pobres lagrimitas sino torrentes de ellas. ¿No meditas en este grandioso misterio?
Padre, ¿sufre Vd. durante la Misa la amargura de la hiel?
Sí, muy a menudo...
Padre, ¿cómo puede estarse de pie en el Altar?
Como estaba Jesús en la Cruz.
En el Altar, ¿está Vd. clavado en la Cruz como Jesús en el Calvario?
¿Y aún me lo preguntas?
¿Como se halla Vd.?
Como Jesús en el Calvario.
Padre, los verdugos acostaron la Cruz de Jesús para hundirle los clavos?
Evidentemente.
¿A Vd. también se los clavan?
¡Y de qué manera!
¿También acuestan la Cruz para Vd.?
Sí, pero no hay que tener miedo.
Padre, durante la Misa, ¿dice Vd. las siete palabras que Jesús dijo en la Cruz?
Sí, indignamente, pero también yo las digo.
Y ¿a quién le dice: «Mujer, he aquí a tu hijo»?
Se lo digo a Ella: He aquí a los hijos de Tu Hijo.
¿Sufre Vd. la sed y el abandono de Jesús?
Sí.
¿En qué momento?
Después de la Consagración.
¿Hasta qué momento?
Suele ser hasta la Comunión.
Vd. ha dicho que le avergüenza decir: «Busqué quien me consolase y no lo hallé». ¿Por qué?
Porque nuestro sufrimiento, de verdaderos culpables, no es nada en comparación del de Jesús.
¿Ante quién siente vergüenza?
Ante Dios y mi conciencia.
Los Angeles del Señor ¿lo reconfortan en el Altar en el que se inmola Vd.?
Pues... no lo siento.
Si el consuelo no llega hasta su alma durante el Santo Sacrificio y Vd. sufre, como Jesús, el abandono total, nuestra presencia no sirve de nada.
La utilidad es para vosotros. ¿Acaso fue inútil la presencia de la Virgen Dolorosa, de San Juan y de las piadosas mujeres a los pies de Jesús agonizante?
¿Qué es la sagrada Comunión?
Es toda una misericordia interior y exterior, todo un abrazo. Pídele a Jesús que se deje sentir sensiblemente.
Cuando viene Jesús, ¿visita solamente el alma?
El ser entero.
¿Qué hace Jesús en la Comunión?
Se deleita en su criatura.
Cuando se une a Jesús en la Santa Comunión, ¿qué quiere que le pidamos al Señor por Vd.?
Que sea otro Jesús, todo Jesús y siempre Jesús.
¿Sufre Vd. también en la Comunión?
Es el punto culminante.
Después de la Comunión, ¿continúan sus sufrimientos?
Sí, pero son sufrimientos de amor.
¿A quién se dirigió la última mirada de Jesús agonizante?
A su Madre.
Y Vd., ¿a quién mira?
A mis hermanos de exilio.
¿Muere Vd. en la Santa Misa?
Místicamente, en la Sagrada Comunión.
¿Es por exceso de amor o de dolor?
Por ambas cosas, pero más por amor.
Si Vd. muere en la Comunión ¿ya no está en el Altar? ¿Por qué?
Jesús muerto, seguía estando en el Calvario.
Padre, Vd. a dicho que la víctima muere en la Comunión. ¿Lo ponen a Vd. en los brazos de Nuestra Señora?
En los de San Francisco.
Padre, ¿Jesús desclava los brazos de la Cruz para descansar en Vd.?
¡Soy yo quien descansa en El!
¿Cuánto ama a Jesús?
Mi deseo es infinito, pero la verdad es que, por desgracia, tengo que decir que nada, y me da mucha pena.
Padre, ¿por qué llora Vd. al pronunciar la última frase del Evangelio de San Juan: «Y hemos visto su gloria, gloria como de Unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad»?
¿Te parece poco? Si los Apóstoles, con sus ojos de carne, han visto esa gloria, ¿cómo será la que veremos en el Hijo de Dios, en Jesús, cuando se manifieste en el Cielo?
¿Qué unión tendremos entonces con Jesús?
La Eucaristía nos da una idea.
¿Asiste la Santísima Virgen a su Misa?
¿Crees que la Mamá no se interesa por su hijo?
¿Y los ángeles?
En multitudes.
¿Qué hacen?
Adoran y aman.
Padre, ¿quién está más cerca de su Altar?
Todo el Paraíso.
¿Le gustaría decir más de una Misa cada día?
Si yo pudiese, no querría bajar nunca del Altar.
Me ha dicho que Vd. trae consigo su propio Altar...
Sí, porque se realizan estas palabras del Apóstol: «Llevo en mi cuerpo las señales del Señor Jesús» (Gal. 6, 17), «estoy crucificado con Cristo» (Gal. 2, 19) y «castigo mi cuerpo y lo esclavizo» (I Cor. 9, 27).
¡En ese caso, no me equivoco cuando digo que estoy viendo a Jesús Crucificado!
(No contesta).
Padre, ¿se acuerda Vd. de mí durante la Santa Misa?
Durante toda la Misa, desde el principio al fin, me acuerdo de tí.
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La Misa del Padre Pío en sus primeros años duraba más de dos horas. Siempre fue un éxtasis de amor y de dolor.
Su rostro se veía enteramente concentrado en Dios y lleno de lágrimas. Un día, al confesarme, le pregunté sobre este gran misterio:
Padre, quiero hacerle una pregunta.
Dime, hijo.
Padre, quisiera preguntarle qué es la Misa.
¿Por qué me preguntas eso?
Para oírla mejor, Padre.
Hijo, te puedo decir lo que es mi Misa.
Pues eso es lo que quiero saber, Padre.
Hijo mío, estamos siempre en la cruz y la Misa es una continua agonía.
El santo Padre Pío de Pietrelcina habló en varias ocasiones con la Virgen de Garabandal y escribió a las niñas en nombre de Ella. Vio el Milagro que va a venir poco antes de morir. Las enseñanzas de la Santísima Virgen acerca de la Santa Misa como el Santo Sacrificio de la Cruz de cara al Santísimo se pueden comprender leyendo este diálogo. A esto se refiere María Dolores en una carta escrita en tiempo de las Apariciones cuando dice que la Santísima Virgen la enseñó a vivir la Crucifixión de Jesús durante la Santa Misa.
¿HAY UN SECRETO PARA LA FELICIDAD?

La vida no es fácil: reprobaste, te cortaron, el amor de tu vida no te hace caso. Sin una actitud positiva te lleva el tren. El optimismo ayuda a enfrentar todas las dificultades de la vida y podemos decir “al mal tiempo buena cara.” ¿Hay algún secreto para la felicidad? Bueno, tal vez nunca se pueda ser totalmente feliz, pero si eres optimista habrás dado un gran paso.
También de seguro tienes al clásico amigo pesimista que le ve la mosca en la sopa a todo y, claro, te acaba contagiando. Pero de seguro también conoces a alguien que no se deja caer y que en todo ve oportunidades.
El optimismo no borra los problemas, a veces las cosas simplemente no te salen. De hecho si todo saliera siempre bien no harían falta optimistas.
Cuando te das un frentazo, la frustración puede paralizarte. ¿Has pensado que muchos tropiezos se dan por hacer las cosas demasiado rápido o sin pensar? La experiencia sirve para aprender y rectificar. El optimista sabe que puede equivocarse, pero está dispuesto a corregir.
Una actitud sencilla y optimista no desmerita el esfuerzo o la iniciativa. ¡No eres Superman! No lo puedes todo, pero el optimista sale adelante siempre.
Pero mucho ojo: el optimista no es ingenuo ni se deja llevar por ideas prometedoras, procura pensar y considerar detenidamente todas las posibilidades antes de tomar decisiones. Si una persona desea iniciar un negocio propio sin el capital suficiente, sin conocer a fondo el ramo o con una vaga idea de la administración requerida, por muy optimista que sea seguramente fracasará en su empeño, ya que carece de las herramientas y fundamentos esenciales para lograrlo.
Podría pensarse que el optimismo nada tiene que ver con el resto de las personas, sin embargo, este valor nos hace tener una mejor disposición hacia los demás: cuando conocemos a alguien esperamos una actitud positiva y abierta. Si nuestras expectativas no se cumplen, lo mejor es pensar que las personas pueden cambiar, aprender y adaptarse con nuestra ayuda. El optimista reconoce el momento adecuado para dar aliento, para motivar, para servir.
El paso hacia el verdadero optimismo requiere una disposición más entusiasta y positiva, es tanto como darle la vuelta a una moneda y ver todo con una apariencia distinta:
• Analiza las cosas a partir de los puntos buenos y positivos, seguramente con esto se solucionarán muchos de los inconvenientes. Curiosamente, no siempre funciona igual a la inversa.
• Haz el esfuerzo por dar sugerencias y soluciones, en vez de hacer críticas o pronunciar quejas.
• Procura descubrir las cualidades y capacidades de los demás, reconociendo el esfuerzo, el interés y la dedicación. Esto es lo más justo y honesto.
• Aprende a ser sencillo y pide ayuda, generalmente otras personas encuentran la solución más rápido.
• No hagas alarde de seguridad en ti mismo tomando decisiones a la ligera, considera todo antes de actuar pues las cosas no se solucionan por sí mismas. De lo contrario es imprudencia, no optimismo.
Recuerda siempre que no es más optimista el que menos ha fracasado, sino quien ha sabido encontrar un estímulo para superarse en lo adverso. Todo requiere esfuerzo y el optimismo es su manifestación más clara, de esta forma, las dificultades y contrariedades dejan de ser una carga.
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