Ya
sé que se habla mucho de El, el Papa Francisco. Pero no puedo dejar de
maravillarme. Que hayas parado para saludar a un niño, a un
discapacitado, que tu auto no tenga blindex que te proteja de la gente,
que tus zapatos no sean los costosos rojos de Prada, que hayas puesto en
la primera fila de las autoridades a los curas villeros y a unos
cartoneros de tu amada ciudad: WOW! Siento que renace la iglesia de
Cristo, la de los pescadores de Galilea, la que fundo Jesús... Tengo
esperanzas en Cristo en primer lugar y confío en Usted, Santo Padre
Francisco. Aquí estamos en la barca de Pedro, esperando que fije el
curso, con las manos dispuestas para comenzar a trabajar. Cuente
conmigo!!! (GUSTAVO QUILODRAN SEMINARISTA ALTO VALLE)