jueves, 22 de marzo de 2012


Yo estoy a la Puerta

Un hombre había pintado un lindo cuadro. El día de la presentación al público, asistieron las autoridades locales, fotógrafos, periodistas, y mucha gente, pues se trataba de un famoso pintor, reconocido artista. Llegado el momento, se tiró el paño que velaba el cuadro.

Hubo un caluroso aplauso.

Era una impresionante figura de Jesús tocando suavemente la puerta de una casa. Jesús parecía vivo. Con el oído junto a la puerta, parecía querer oír si adentro de la casa alguien le respondía.

Todos admiraban aquella preciosa obra de arte. Un observador muy curioso, encontró una falla en el cuadro. La puerta no tenía cerradura.

Y fue a preguntar al artista:

_"¡Su puerta no tiene cerradura! ¿Cómo se hace para abrirla?".

El pintor tomó su Biblia, buscó un versículo y le pidió al observador que lo leyera:

Apocalipsis 3, 20:
"He aquí, yo estoy a la puerta y llamo: si alguno oyeré mi voz y abrieré la puerta, entraré á él, y cenaré con él, y él conmigo."

_"Así es", respondió el pintor. "Ésta es la puerta del corazón del hombre. Solo se abre por dentro."

Abramos nuestro corazón al amor, a DIOS.

Cambiemos, aun estamos a tiempo.

martes, 20 de marzo de 2012

UN ABRAZO


Estaba participando en un evento del Ministerio Compasión en el Salvador, y una mañana entré al salón de reuniones y pasé por el lado de una chica, ella me sonrió y yo me regresé pues sentí darle un abrazo. No me imaginé el impacto que esto hizo en la vida de esta chica. El último día de la actividad se me acercó y me dijo: Gracias por ese abrazo que me dio, pues me cambió mi día, y luego la volví a abrazar y le di unas palabras de ánimo y llorando me lo agradecía.

Las mujeres tenemos la facilidad de darnos abrazos y los estudiosos han encontrado Que hay una conexión con nuestros órganos reproductores, donde guardamos vida. Los abrazos sanan, ayudan en las crisis.

Has pensado en la importancia que tiene un abrazo? Dios nos ha dado la capacidad de amar y tocar a otros con Su amor. Y creo que nuestras manos tienen poder para bendecir.

La próxima vez que vayas por algún lado no pierdas la oportunidad de hacer algo que bendiga a alguien, no te imaginas cómo puedes ayudar a una persona en momentos críticos con solo un abrazo que se traducirá en vida.

La Biblia dice: Ama a tu prójimo como a ti mismo. Hacer esto que Dios nos pide, trae grandes dividendos y lleva a las personas a acercarse a Dios.

viernes, 16 de marzo de 2012

Sueños



Y así después de esperar tanto, un día como cualquier otro decidí triunfar…

decidí no esperar a las oportunidades sino yo mismo buscarlas,

decidí ver cada problema como la oportunidad de encontrar una solución,

decidí ver cada desierto como la oportunidad de encontrar un oasis,

decidí ver cada noche como un misterio a resolver,

decidí ver cada día como una nueva oportunidad de ser feliz.
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Aquel día descubrí que mi único rival no eran más que mis propias debilidades, y que en éstas, está la única y mejor forma de superarnos.

Aquel día dejé de temer a perder y empecé a temer a no ganar, descubrí que no era yo el mejor y que quizás nunca lo fui.,

Me dejó de importar quién ganara o perdiera; ahora me importa simplemente saberme mejor que ayer.
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Aprendí que lo difícil no es llegar a la cima, sino jamás dejar de subir.

Aprendí que el mejor triunfo que puedo tener, es tener el derecho de llamar a alguien “Amigo”.
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Descubrí que el amor es más que un simple estado de enamoramiento, “el amor es una filosofía de vida”.

Aquel día dejé de ser un reflejo de mis escasos triunfos pasados y empecé a ser mi propia tenue luz de este presente; aprendí que de nada sirve ser luz si no vas a iluminar el camino de los demás.
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Aquel día decidí cambiar tantas cosas… Aquel día aprendí que los sueños son solamente para hacerse realidad.

Desde aquel día ya no duermo para descansar… ahora simplemente duermo para soñar.
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.(Walt Disney)
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"Tenemos éxito solamente si elegimos un objetivo predominante en la vida, en la guerra o en cualquier otro lado, y conseguir que todas las demás circunstancias se inclinen ante ese único objetivo". Eisenhower
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El futuro pertenece a los que creen en la belleza de sus sueños.

Marcos 9:23
Todas las cosas son posibles para el que cree.
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"Ningún ojo ha visto, ningún oído ha escuchado, ninguna mente humana ha concebido lo que Dios ha preparado para quienes lo aman". (1ª Corintios 2:9)

SE FELIZ

Érase una vez un rey, que a pesar de su lujoso estilo de vida, no era Feliz.

Un día, el Rey observó a un sirviente que cantaba alegremente mientras trabajaba. Esto fascinó al Rey, ¿por qué siendo él, el Supremo Soberano de la tierra, era tan desdichado y sombrío, mientras que en un humilde siervo había tanta alegría?. El rey preguntó al sirviente: “¿Por qué estás tan contento?”

El hombre respondió: “Su Majestad, yo soy nada más que un sirviente, pero mi familia y yo no necesitamos demasiado – sólo un techo sobre la cabeza y comida caliente para llenar nuestros estómagos”.

El rey no quedó satisfecho con esta respuesta. Más tarde en el día, solicitó el asesoramiento de su consejero de más confianza. Después de escuchar al Rey hablar sobre sus quejas, pesares y la historia del siervo, el consejero dijo: “Su Majestad, creo que el sirviente nunca ha sido parte de El Club 99″.

“El Club 99? Y qué es exactamente eso?” Preguntó el Rey.

El consejero respondió: “Su Majestad, para saber realmente lo que es el Club 99, usted debe colocar 99 monedas de oro en una bolsa y dejarla en la puerta de la casa del Sirviente.”

A la mañana siguiente el sirviente vio la bolsa, la recogió y la llevo adentro de su casa. Cuando abrió la bolsa, dio un gran grito de alegría … Cuantas monedas de oro!

Comenzó a contarlas todas. Después de varios intentos, quedó convencido de que había 99 monedas. Se preguntaba, “¿Qué podría haber ocurrido con la última moneda de oro? Seguramente, nadie dejaría 99 monedas!”

Buscó por todo lugar que pudo. Quizá se había extraviado, pero no la encontró. Finalmente, agotado, decidió que iba a tener que trabajar más que nunca para ganar que moneda de oro que le faltaba y completar las 100.

A partir de ese día, la vida de aquel el siervo cambió. Trabajaba en exceso, se tornó en un horriblemente gruñón, castigaba a su familia por no ayudarlo a ganarse la moneda de oro y dejó de cantar mientras trabajaba.

Testigo de esta transformación drástica, el Rey se mostró perplejo. Cuando él buscó de nuevo a su asesor, el asesor dijo: “Su Majestad, el siervo ahora oficialmente se ha sumado a El Club 99″.

Él continuó, “Se le llama El Club 99 a las personas que tienen lo suficiente para ser feliz, pero nunca lo son, porque siempre están anhelando y luchando por esa extra y última “moneda” , refiriéndose a sí mismo:

“sólo tengo que obtener esa última cosa y Entonces voy a ser feliz para toda la vida. ” “o si yo tuviera … o fuera … entonces sería feliz para el resto de mi vida”

Podemos ser felices, incluso con muy poco en nuestras vidas, pero en el momento en que se nos da algo más grande y mejor, queremos más! Perdemos nuestro sueño, nuestra felicidad, herimos a la gente que nos rodea, y todos esto a un precio aun mayor.

De eso es lo se trata unirse a El Club 99.

Proverbios 28:25
El que es ambicioso provoca peleas, pero el que confía en el Señor prospera.

Salmo 37:4
Deléitate en el Señor, y él te concederá los deseos de tu corazón.

Salmo 118:24
Éste es el día en que el Señor actuó; regocijémonos y alegrémonos en él

jueves, 8 de marzo de 2012

HOMENAJE A HERMANA MAGDALENA



Hace dieciocho años conocí a una gran mujer, una mujer que contagia Espíritu. Su fe y su entrega cotidiana hacen que muchos se animen a entregarse plenamente a Jesús.
Dicen que en Cipolletti la conocen todos, y seguro que ha de ser así, porque allí donde hay un ranchito, donde hay una madre necesitada, allí esta la Magda,entre los viejos y entre los jóvenes, en medio de todos anda Magdalena, en todos estos años jamás la he visto quejarse, siempre con su sonriza a flor de piel. Su vida, vivida tan apasionadamente siembra en los corazones el deseo de ayudar, y es así que nadie se le niega a darle una mano para que sus pobres vean satisfechas sus necesidades.
Gracias Magda por ser un testimonio de vida, que hace que uno al verte sienta cada día más ganas de seguir luchando por un mundo mejor. GRACIAS MAGDALENA SOS PRESENCIA DE DIOS EN MEDIO NUESTRO. SILVINA

NOVENA A SAN JOSE





ORACIÓN PREPARATORIA PARA TODOS LOS DÍAS

Por la señal, ...

Señor mío Jesucristo, Dios y hombre verdadero, Creador, Padre, Redentor mío, por ser Tu quien eres, bondad infinita y por que te amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberte ofendido,también me pesa porque puedes castigarme con las penas del infierno. Animado con tu divina gracia,
propongo firmemente nunca mas pecar, confesarme y cumplir la penitencia que me fuera impuesta, para el perdón de mis pecados. Amen



Oh gloriosísimo Padre de Jesús, Esposo de María. Patriarca y Protector de la Santa Iglesia, a quien el Padre Eterno confió el cuidado de gobernar, regir y defender en la tierra la Sagrada Familia; protégenos también a nosotros, que pertenecemos, como fieles católicos. a la santa familia de tu Hijo que es la Iglesia, y alcánzanos los bienes necesarios de esta vida, y sobre todo los auxilios espirituales para la vida eterna. Alcánzanos especialmente estas tres gracias, la de no cometer jamás ningún pecado mortal, principalmente contra la castidad; la de un sincero amor y devoción a Jesús y María, y la de una buena muerte, recibiendo bien los últimos Sacramentos.




ORACIÓN FINAL PARA TODOS LOS DÍAS


Oh custodio y padre de Vírgenes San José a cuya fiel custodia fueron encomendadas la misma inocencia de Cristo Jesús y la Virgen de las vírgenes María; por estas dos queridísimas prendas Jesús y María, te ruego y suplico me alcances, que preservado yo de toda impureza, sirva siempre castísimamente con alma limpia, corazón puro y cuerpo casto a Jesús y a María. Amén.

Jesús, José y María, os doy mi corazón y el alma mía

Jesús, José y María, asistidme en mi última agonía.

Jesús, José y María, con Vos descanse en paz el alma mía.

Padrenuestro, Avemaría y Gloria.


Antífona. Tenía el mismo Jesús, al empezar su vida pública, cerca de treinta años, hijo, según se pensaba de José.

V. San José, ruega por nosotros.
R. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Jesucristo.

Oración. Oh Dios que con inefable providencia te dignaste escoger al bienaventurado José por Esposo de tu Madre Santísima; concédenos que, pues le veneramos como protector en la tierra, merezcamos tenerle como protector en los cielos. Oh Dios que vives y reinas en los siglos de los siglos. Amén.


1o. Día

Comenzar con la oración preparatoria para todos los días.

Oh benignísimo Jesús así como consolaste a tu padre amado en las perplejidades e incertidumbres que tuvo, dudando si abandonar a tu Santísima Madre su esposa, así te suplicamos humildemente por intercesión de San José nos concedas mucha prudencia y acierto en todos los casos dudosos y angustias de nuestra vida, para que siempre acertemos con tu santísima voluntad.

Terminar con la oración final para todos los días.



2o. Día

Comenzar con la oración preparatoria para todos los días.

Oh benignísimo Jesús, así como consolaste a tu padre amado en la pobreza y desamparo de Belén, con tu nacimiento, y con los cánticos de los Ángeles y visitas de los pastores, así también te suplicamos humildemente por intercesión de San José, que nos concedas llevar con paciencia nuestra pobreza y desamparo en esta vida, y que alegres nuestro espíritu con tu presencia y tu gracia, y la esperanza de la gloria.

Terminar con la oración final para todos los días.


3o. Día

Comenzar con la oración preparatoria para todos los días.

Oh benignísimo Jesús, así como consolaste a tu amado padre en el doloroso misterio de la Circuncisión, recibiendo de él el dulce nombre de Jesús, así te suplicamos humildemente, por intercesión de San José, nos concedas pronunciar siempre con amor y respeto tu santísimo nombre, llevarlo en el corazón, honrarlo en la vida, y profesar con obras y palabras que tú fuiste nuestro Salvador y Jesús.

Terminar con la oración final para todos los días.



4o. Día

Comenzar con la oración preparatoria para todos los días.

Oh benignísimo Jesús, así como consolaste a tu padre amado de la pena que le causó la profecía de Simeón, mostrándole el innumerable coro de los Santos, así te suplicamos humildemente, por intercesión de San José que nos concedas la gracia de ser de aquellos para quienes tu sirves, no de ruina, sino de resurrección, y que correspondamos fielmente a tu gracia para que vayamos a tu gloria.

Terminar con la oración final para todos los días


5o. Día

Comenzar con la oración preparatoria para todos los días.

Oh benignísimo Jesús, así como tu amado padre te condujo de Belén a Egipto para librarte del tirano Herodes, así te suplicamos humildemente, por intercesión de San José, que nos libres de los que quieren dañar nuestras almas o nuestros cuerpos, nos des fortaleza y salvación en nuestras persecuciones, y en medio del destierro de esta vida nos protejas hasta que volemos a la patria celestial.

Terminar con la oración final para todos los días.



6o. Día

Comenzar con la oración preparatoria para todos los días.

Oh benignísimo Jesús así como tu padre amado te sustentó en Nazaret, y en cambio tú le premiaste en tu santísima compañía tantos años, con tu doctrina y tu dulce conversación, así te rogamos humildemente, por intercesión de San José nos concedas el sustento espiritual de tu gracia, y de tu santa comunión, y que vivamos santa y modestamente, como tú en Nazaret.

Terminar con la oración final para todos los días.



7o. Día

Comenzar con la oración preparatoria para todos los días.

Oh benignísimo Jesús, así como por seguir la voluntad de tu padre celestial permitiste que tu amado padre en la tierra padeciese el vehementísimo dolor de perderte por tres días, así te suplicamos humildemente, por intercesión de San José, que antes queramos perder todas las cosas y disgustar a cualquier amigo, que dejar de hacer tu voluntad; que jamás te perdamos a ti por el pecado mortal, o que si por desgracia te perdiésemos te hallemos mediante una buena confesión.

Terminar con la oración final para todos los días.


8o. Día

Comenzar con la oración preparatoria para todos los días.

Oh benignísimo Jesús, que en la hora de su muerte consolaste a tu glorioso padre, asistiendo juntamente con tu Madre su esposa a su última agonía, te suplicamos humildemente, por intercesión de San José, que nos concedas una muerte semejante a la suya asistido de tu bondad, de tu Santísima Madre y del mismo glorioso Patriarca protector de los moribundos, pronunciando al morir vuestros santísimos nombres, Jesús, María y José.

Terminar con la oración final para todos los días.


9o. Día

Comenzar con la oración preparatoria para todos los días.

Oh benignísimo Jesús, así como has elegido por medio de tu Vicario en la tierra a tu amado padre para protector de tu Santa Iglesia Católica, así te suplicamos humildemente por intercesión de San José, nos concedas el que seamos verdaderos y sinceros católicos, que profesemos sin error la fe católica, que vivamos sin miedo una vida digna de la fe que profesamos, y que jamás puedan los enemigos ni aterrarnos con persecuciones, ni con engaños seducirnos y apartamos de la única y verdadera religión que es la Católica.

Terminar con la oración final para todos los días

miércoles, 7 de marzo de 2012

PERPETUA Y FELICIDAD

Perpetua y Felicidad, Santas
Mártires, Marzo 7


Mártires en Cartago
Martirologio Romano: Memoria de las santas mártires Perpetua y Felicidad, que bajo el emperador Septimio Severo fueron detenidas en Cartago junto con otros adolescentes catecúmenos. Perpetua, matrona de unos veinte años, era madre de un niño de pecho, y Felicidad, su sierva, estaba entonces embarazada, por lo cual, según las leyes no podía ser martirizada hasta que diese a luz, y al llegar el momento, en medio de los dolores del parto se alegraba de ser expuesta a las fieras, y de la cárcel las dos pasaron al anfiteatro con rostro alegre, como si fueran hacia el cielo (203).

Etimológicamente: Perpetua = Aquella que siempre ayuda a los demás, es de origen latino.

Etimológicamente: Felicidad = Aquella a quien la suerte le acompaña, es de origen latino.

Vibia Perpetua, una joven madre de 22 años, escribió en prisión el diario de su arresto, de las visitas que recibía, de las visiones y de los sueños, y siguió escribiendo hasta la víspera del suplicio. “Nos echaron a la cárcel –escribe– y quedé consternada, porque nunca me había encontrado en lugar tan oscuro. Apretujados, nos sentíamos sofocar por el calor, pues los soldados no tenían ninguna consideración con nosotros”. Perpetua era una mujer de familia noble y había nacido en Cartago; con ella fueron encarcelados Saturnino, Revocato, Secóndulo y Felicidad, que era una joven esclava de la familia de Perpetua, todos catecúmenos.

A los cinco se unió su catequista Saturno y, gracias a él, todos pudieron recibir el bautismo antes de ser echados a las fieras y decapitados en el circo de Cartago, el 7 de marzo del año 203. Felicidad estaba para dar a luz a su hijo y rezaba para que el parto llegara pronto para poder unirse a sus compañeros de martirio. Y así sucedió, el niño nació dos días antes de la fecha establecida para el inhumano espectáculo en el circo: fue un parto muy doloroso, y cuando un soldado comenzó a burlarse: “¿Cómo te lamentarás entonces cuando te estén destrozando las fieras?” Felicidad replicó llena de fe y de dignidad: “¡Ahora soy yo quien sufro; en cambio, lo que voy a padecer no lo padeceré yo, sino que lo sufrirá Jesús por mí!”.

Ser cristianos en esa época de fe y de sangre constituía un riesgo cotidiano: el riesgo de terminar en un circo, como pasto para las fieras y ante la morbosa curiosidad de la muchedumbre. Perpetua tenía un hijito de pocos meses. Su padre, que era pagano, le suplicaba, se humillaba, le recordaba sus deberes para con la tierna criatura. Bastaba una palabra de abjuración y ella regresaría a casa. Pero Perpetua, llorando, repetía: “No puedo, soy cristiana”.

Los escritos de Perpetua formaron un libro que se llama Pasión de Perpetua y Felicidad, que después completó otra mano, tal vez la de Tertuliano, que narró cómo las dos mujeres fueron echadas a una vaca brava que las corneó bárbaramente antes de ser decapitadas. La frescura de esas páginas ha llenado de admiración y conmoción a enteras generaciones. Precisamente los hermanos en la fe fueron quienes pidieron a Perpetua que escribiera esos apuntes para dejar a todos los cristianos por escrito un testimonio de edificación.

Nunca subestimes el poder de tus palabras o acciones


Hoy puedes dar una palabra de ánimo, de consuelo y de apoyo, no pierdas la oportunidad de hacerlo, puede marcar la vida de otros.



Dickens fue un gran observador de la naturaleza humana, y me atrevo a decir, que un gran amante del hombre, por ello desvela con tanta precisión sentimientos y pensamientos ocultos, con los que de alguna manera uno acaba encontrándose e identificándose.

Es un hecho maravilloso y digno de reflexionar sobre él, que cada uno de los seres humanos es un profundo secreto para los demás. A veces, cuando entro de noche en una ciudad, no puedo menos que pensar que cada una de aquellas casas envueltas en la sombra, guarda su propio secreto; que cada una de las habitaciones de cada una de ellas encierra, también, su secreto; que cada corazón que late en los centenares de millares de pechos que allí hay, es, en ciertas cosas, un secreto para el corazón que más cerca de él late.

Hoy podemos constatar, que en el corazón de nosotros se almacenan muchos secretos y muchos sentimientos, tal vez hoy te toque dar una palabra de ánimo, de consuelo y de apoyo, no pierdas la oportunidad de hacerlo, este pequeño acto de amor y de respeto puede marcar la vida de los otros y tu propia vida.

Un día, cuando era estudiante de secundaria, vi a un compañero de mi clase caminando de regreso a su casa, se llamaba Kyle. Iba cargando todos sus libros y pensé: ¿Por qué se estará llevando a su casa todos los libros el viernes? Debe ser un "empollón". Yo ya tenía planes para todo el fin de semana, fiestas y un partido de futbol con mis amigos el sábado por la tarde, así que me encogí de hombros y seguí mi camino.

Mientras caminaba, vi a un montón de chicos corriendo hacia él. Cuando lo alcanzaron le tiraron todos sus libros y le hicieron una zancadilla que lo tiró al suelo. Vi que sus gafas volaron y cayeron al suelo como a tres metros de él. Miró hacia arriba y pude ver una tremenda tristeza en sus ojos. Mi corazón se estremeció, así que corrí hacia él mientras gateaba buscando sus gafas. Vi sus lágrimas correr por el rostro, le acerqué a sus manos sus gafas y le dije: "Esos chicos son unos tarados, no deberían hacer esto". Me miró y me dijo: "¡Gracias!". Había una gran sonrisa en su cara; una de esas sonrisas que mostraban verdadera gratitud.

Le ayudé con sus libros, vivía cerca de mi casa. Le pregunté por qué no lo había visto antes y me contó que se acababa de cambiar de una escuela privada. Yo nunca había conocido a alguien que fuera a una escuela privada. Caminamos hasta casa. Le ayudé con sus libros; parecía un buen chico. Le pregunté si quería jugar al futbol el sábado conmigo y mis amigos, y aceptó.

Estuvimos juntos todo el fin de semana. Mientras más conocía a Kyle, mejor nos caía, tanto a mí como a mis amigos.
Llegó el lunes por la mañana y ahí estaba Kyle, con aquella enorme pila de libros de nuevo. Me paré y le dije: "Hola, vas a sacar buenos músculos si cargas todos esos libros todos los días", se rió y me dio la mitad para que le ayudara.

Durante los siguientes cuatro años, nos convertimos en los mejores amigos. Cuando ya estábamos por terminar la secundaria, Kyle decidió ir a la Universidad de Georgetown y yo a la de Duke. Sabía que siempre seríamos amigos, que la distancia no sería un problema. Él estudiaría medicina y yo administración, con una beca de futbol.

Llegó el gran día de la Graduación, él preparó el discurso; yo estaba feliz de no ser el que tenía que hablar y Kyle se veía realmente bien. Era uno de esas personas que se había encontrado a sí mismo durante la secundaria, había mejorado en todos los aspectos, se veía bien con sus gafas; tenía más citas con chicas que yo, y todas lo adoraban. ¡Caramba! Algunas veces hasta me sentía celoso... hoy era uno de esos días.

Pude ver que él estaba nervioso por el discurso, así que le di una palmadita en la espalda y le dije: "Vas a estar genial, amigo". Me miró con una de esas miradas (realmente de agradecimiento) y me sonrió: "Gracias", me dijo. Limpió su garganta y comenzó su discurso:

"La graduación es un buen momento para dar gracias a todos aquellos que nos han ayudado a través de estos años difíciles: tus padres, tus maestros, tus hermanos, quizá algún entrenador..., pero principalmente, a tus amigos. Yo estoy aquí para decirles que ser amigo de alguien es el mejor regalo que podemos dar y recibir y, a este propósito, les voy a contar una historia". Yo miraba a mi amigo incrédulo cuando comenzó a contar la historia del primer día que nos conocimos.

Aquel fin de semana él tenía planeado suicidarse. Habló de cómo limpió su armario y por qué llevaba todos sus libros con él: para que su madre no tuviera que ir después a recogerlos a la escuela. Me miraba fijamente y me sonreía. "Afortunadamente fui salvado. Mi amigo me salvó de hacer algo irremediable". Yo escuchaba con asombro cómo este apuesto y popular chico contaba a todos ese momento de debilidad.

Sus padres también me miraban y me sonreían con esa misma sonrisa de gratitud. En ese momento, me di cuenta de lo profundo de sus palabras: "Nunca subestimes el poder de tus acciones: con un pequeño gesto, puedes cambiar la vida de otra persona, para bien o para mal. Dios nos pone a cada uno frente a la vida de otros para impactarlos de alguna manera".


"Los amigos son ángeles que nos llevan en sus brazos cuando nuestras alas tienen problemas para recordar cómo volar". Hay personas que se dedican a iluminar las vidas de otros con su alegría y su cariño, y eso a veces vale mucho.

Muchas veces omitimos hacer el bien, porque nos da pena, nos asusta el qué dirán; y esa acción y omisión, puede determinar el futuro de una persona, no pierdas la oportunidad...

viernes, 2 de marzo de 2012

LOS PRESOS

Los Presos
Un juez iba a liberar a un preso de la cárcel, por lo que hizo pasar a uno por uno a una
“entrevista” con el para ver quien merecía ser liberado. Al preguntar al primero por qué
estaba allí este dijo:

- “Estoy aquí porque me calumniaron y me acusaron injustamente”

Llamó al segundo y este contestó:

- “Estoy aquí porque dicen que robé, pero es mentira”

De esta forma fueron pasando todos los presos y se declaraban inocentes. Hasta que llegó
el último quien dijo:

- “Estoy aquí porque maté un hombre. Hirió a mi familia y perdí el control y por eso lo maté.
Pero hoy me doy cuenta de que lo que hice estuvo mal y estoy muy arrepentido”

El juez se levantó y dijo:

-Voy a liberar a este último preso.

Todos se quedaron perplejos y dijeron. Pero ¿por qué lo vas liberar a él?

El juez contestó:

- El castigo es para los que esconden su falta. La misericordia para los que
reconocen su falta y se arrepienten.

Proverbios 28:13 "El que encubre sus pecados, no prosperará: Más el que los confiesa y
se aparta, alcanzará misericordia."

martes, 28 de febrero de 2012

la cima

Un Joven alpinista iba acompañado por dos fuertes y experimentados guías, en su primer intento por escalar los Alpes Suizos, y se sentía seguro de tener un guía en la delantera y otro detrás de él.

Escalaron varias horas. Sin aliento y exhaustos, lograron por fin llegar a las rocas que entre la nieve sobresalían justo antes de llegar a la cima. Al faltar solo unos metros para llegar a la cima, el guía que iba al frente se echó a un lado para que el joven alpinista pudiera ver el paisaje por primera vez, una maravillosa vista panorámica de picos cubiertos de nieve y un brillante y despejado día en el cual no se veía una sola nube.

Aferrándose a las rocas mientras escalaba, el joven dio un último salto hasta la cima.

El guía rápidamente lo asió y tiró de él hasta bajarlo. El joven no sabía que a menudo fuertes vientos soplaban sobre las rocas de la cima, cuya velocidad podía hacerlo caer.

Al instante, el guía le informó de tal peligro diciéndole: ¡Tiene que arrodillarse señor! ¡Nunca estará mas seguro acá arriba que de rodillas!

Este joven descubrió que aunque pensó estar bien preparado para escalar, aún había mucho más por aprender. La vida está saturada de errores y el peligro mayor radica en no aprender de ellos.

“LO QUE ERES, ES EL REGALO DE DIOS PARA TI. LO QUE HACES DE TI MISMO, ES TU REGALO PARA ÉL.”

Santiago 1:4
…Mas tenga la paciencia su obra completa, para que seáis perfectos y cabales, sin que os falte cosa alguna…

sábado, 25 de febrero de 2012

El Espíritu empujó a Jesús al desierto

Antes de comenzar a narrar la actividad profética de Jesús, Marcos escribe estos breves versículos: «El Espíritu empujó a Jesús al desierto.

Se quedó en el desierto cuarenta días dejándose tentar por Satanás; vivía entre alimañas, y los ángeles le servían».

Estas breves líneas son un resumen de las experiencias básicas vividas por Jesús hasta su ejecución en la cruz.

Jesús no ha conocido una vida fácil y tranquila.

Ha vivido impulsado por el Espíritu, pero ha sentido en su propia carne las fuerzas del mal. Su entrega apasionada al proyecto de Dios lo ha llevado a vivir una existencia desgarrada por conflictos y tensiones.

De él hemos de aprender sus seguidores a vivir en tiempos de prueba.


El Espíritu empuja a Jesús al desierto». No lo conduce a una vida cómoda. Lo lleva por caminos de pruebas, riesgos y tentaciones. Buscar el reino de Dios y su justicia, anunciar a Dios sin falsearlo, trabajar por un mundo más humano es siempre arriesgado.

Lo fue para Jesús y lo será para sus seguidores.

«Se quedó en el desierto cuarenta días».

El desierto será el escenario por el que transcurrirá la vida de Jesús. Este lugar inhóspito y nada acogedor es símbolo de prueba y purificación.

El mejor lugar para aprender a vivir de lo esencial, pero también el más peligroso para quien queda abandonado a sus propias fuerzas.

«Tentado por Satanás». Satanás significa "el adversario", la fuerza hostil a Dios y a quienes trabajan por su reinado.

En la tentación se descubre qué hay en nosotros de verdad o de mentira, de luz o de tinieblas, de fidelidad a Dios o de complicidad con la injusticia.

A lo largo de su vida, Jesús se mantendrá vigilante para descubrir a "Satanás" en las circunstancias más inesperadas.

Un día rechazará a Pedro con estas palabras: "Apártate de mí, Satanás, porque tus pensamiento no son los de Dios".

Los tiempos de prueba hemos de vivirlos, como él, atentos a lo que nos puede desviar de Dios.

«Vivía entre alimañas, y los ángeles le servían». Las fieras, los seres más violentos de la tierra, evocan los peligros que amenazarán a Jesús. Los ángeles, los seres más buenos de la creación, sugieren la cercanía de Dios que lo bendice, cuida y sostiene.

Así vivirá Jesús: defendiéndose de Antipas al que llama "zorra" y buscando en la oración de la noche la fuerza del Padre.

Hemos de vivir estos tiempos difíciles con los ojos fijos en Jesús. Es el Espíritu de Dios el que nos está empujando al desierto.

De esta crisis saldrá un día una Iglesia más humilde y más fiel a su Señor.

viernes, 17 de febrero de 2012




20 de abril de 1999, once y media de la mañana. En la Columbine Highschool en Littleton, Colorado (Estados Unidos), Rachel Joy Scott, de 17 años, caía herida a causa de los disparos de dos alumnos que se precipitaron abriendo fuego indiscriminadamente. Uno de ellos se le acercó y, apuntándole en la cabeza, le preguntó: «Y ahora, ¿crees en Dios?». Respuesta: «Tú sabes que creo». Fueron sus últimas palabras, silenciadas por un disparo.

Varios años después de la tristemente famosa matanza de Columbine, el testimonio de Rachel Joy Scott sigue tocando los corazones de millones de personas. Su familia fue poco a poco descubriéndonos el interior de su alma, principalmente con la publicación de sus poemas, diarios y dibujos.

La tercera de cinco hermanos, Rachel era una de esas criaturas que no merecería morir jamás. Joven alegre, estudiosa, con deseos de ser actriz y muy religiosa; se tomaba en serio su amistad con Cristo. Así lo demuestra uno de sus escritos: «¡Ve tras de Dios! Donde sea que quiera llevarte, ve. Y no pongas la excusa “sólo soy un adolescente” o “lo haré cuando crezca”, porque no es así como funciona. ¡Dios quiere conocerte ahora!».

Rachel no quería ser «etiquetada como una simple estadística», como escribiría, sino que tenía muy claro qué es lo importante en la vida. Lo sintetizó perfectamente en la portada de uno de sus diarios: «Ni para provecho de mi gloria, ni para provecho de mi fama, ni para provecho de mi éxito. ¡Por el provecho de mi alma!».


Dibujo en la puerta de su armario: "Estas son las manos de
Rachel Joy Scott y un día tocarán el corazón de millones de personas"

Era muy consciente de que lo que hacía tenía un sentido de eternidad. Sus poemas son los que, sin duda, transmiten mejor esta visión: «¿Qué pasaría si murieras hoy? ¿Qué sería de ti? ¿Adónde irías? No tienes asegurado el mañana, sólo es una posibilidad. Y puede que no la tengas. Y después de la muerte, ¿qué? ¿Dónde piensas pasar la eternidad?». Y concluía con esta resolución: «La eternidad está en tus manos, ¡Elige!».


Dibujo que hizo 15 minutos antes de morir

Pero lo que tal vez impresiona más, entre todo el material, es el dibujo que pintó quince minutos antes de su muerte: sus ojos, de los que se desprenden trece lágrimas cayendo sobre una rosa. ¿Qué es lo extraordinario? Que trece fueron las víctimas esa mañana y que muchas confesiones cristianas en los Estados Unidos simbolizan la Resurrección de Cristo con una rosa (en inglés “rose”, que, en un juego de palabras, se traduciría “Él resucitó”).

martes, 14 de febrero de 2012

miércoles, 8 de febrero de 2012

LOS TENORES




Esta es una conmovedora historia que se refiere a dos de los tres tenores - Luciano Pavarotti, Plácido Domingo y José Carreras - que emocionaron al mundo cantando juntos.
"Aún los que nunca visitaron España conocen la rivalidad existente entre los catalanes y los madrileños, ya que los primeros luchan por su autonomía en una España dominada por Madrid.
Hasta en el fútbol los mayores rivales son el Real Madrid y Barcelona. Pues bien, Plácido Domingo es Madrileño José Carreras es Catalán. Por cuestiones políticas, en 1984, Carreras y Domingo se volvieron enemigos.
Siempre muy solicitados en todas partes del mundo, ambos hacían constar en sus contratos que sólo se presentarían en determinado espectáculo si el adversario no fuese convidado. Pero en 1987, Carreras se hizo de un enemigo mucho más implacable que Plácido Domingo.
Carreras fue sorprendido por un diagnóstico terrible: leucemia!!. Su lucha contra el cáncer fue sufrida y persistente. Se sometió a varios tratamientos, como auto transplante de la medula ósea, además del cambio de sangre, lo que lo obligaba a viajar una vez por mes a Estados Unidos.
Claro que en esas condiciones no podía trabajar y a pesar de ser dueño de una razonable fortuna, los altos costos de los viajes y del tratamiento rápidamente debilitaron sus finanzas. Cuando no tenía más condiciones financieras, tomó conocimiento de la existencia de una fundación en Madrid, cuya finalidad única era apoyar el tratamiento de leucémicos.
Gracias al apoyo de la fundación hermosa, Carreras venció la dolencia y volvió a cantar. Demás esta decir, que recibiendo nuevamente los altos cheques que merecía, José Carreras trató de asociarse a la fundación.
Pero leyendo sus estatutos descubrió que el fundador, mayor colaborador y presidente de la fundación era Plácido Domingo. Descubrió que este había creado la entidad en principio para atenderlo y que se había mantenido en el anonimato para no humillarlo al tener que aceptar auxilio de un enemigo.
El encuentro más lindo y conmovedor fue el encuentro de los dos, imprevisto por Plácido, en una de sus presentaciones en Madrid. Allí, Carreras interrumpe el evento y humildemente, arrodillándose a sus pies, le pide disculpas y le agradece en público. Plácido lo levanta y con un fuerte abrazo, los dos sellan en ese instante el inicio de una gran amistad.
Muchas veces caemos en un círculo de mal entendidos y orgullo que nos llevan a la rabia y damos cabida al odio. Esta es una historia que no debe ser olvidada y tanto como sea posible sirva de inspiración y ejemplo de lo que es capaz de hacer la tolerancia la humildad el perdón y la reconciliación.
Efesios 4:32
"Antes sed los unos con los otros benignos, misericordiosos, perdonándoos los unos á los otros, como también Dios os perdonó en Cristo."
Proverbios 19:11
"La cordura del hombre detiene su furor; Y su honra es disimular la ofensa."
Proverbios 15:1
"La blanda respuesta quita la ira: Mas la palabra áspera hace subir el furor."

viernes, 3 de febrero de 2012

MARCOS RUSSO BICICLETEADA POR LA VIDA.


BUENOS AIRES, 01 Feb. 12 / 04:42 am (ACI/EWTN Noticias).- Marcos Russo, un joven de 26 años y miembro de la Agrupación Frente Joven, iniciará una travesía en bicicleta para unir Mendoza (Argentina), con el Congreso Nacional y pedir que se proteja a los niños por nacer, rechazando todo intento por despenalizar el aborto.

Según se informó, el recorrido de mil kilómetros le tomará unos 20 días y abarcará cuatro provincias, en las que creará conciencia sobre el derecho a la vida de los no nacidos y juntará firmas para la Iniciativa Popular que impulsa la Red Federal de Familias a favor de las madres embarazadas en situación de vulnerabilidad social.

Marcos, que estudia dirección de empresas en la Universidad Juan Agustín Maza, viajará solo con lo necesario y una bandera del Frente Joven, cuyos miembros promueven y defienden los valores fundamentales como la vida.



GRACIAS MARCOS TU EJEMPLO NOS ANIMA A SEGUIR DEFENDIENDO LA VIDA.
SILVINA

domingo, 22 de enero de 2012

DIOS EL GRAN ENAMORADO


Señor, en tu nombre nos hemos reunido, y por tu amor queremos mantenernos unidos. Porque nos llamas a cada uno en particular y nos congregas para que hagamos realidad tu mandamiento de amor. Amor a Dios que se hace visible en el hermano. Amor de nuestro hermano Cristo presente en cada miembro de la comunidad. Amor de compañeros que quieren hacer pleno el don de la aceptación y la entrega. Amor de amigos que poniendo en común tristezas y alegrías quieren compartir la búsqueda de tu verdad. Amor de hijos, que ayudándose mutuamente persiguen la voluntad del Padre, porque se saben pequeños, necesitados, pero confiados en tu grandeza, en tu infinita misericordia que nos mantiene firmes en el deseo de ir hacia ti. Señor, como Iglesia te pedimos que nos guíes para que introducidos en tu Espíritu de Amor seamos constructores de un mundo mejor, ese mundo que vos quieres. Ayúdanos a vivir en unión y poner en común nuestra fe, nuestra esperanza y nuestro amor, porque para ser comunidad debemos arriesgarnos a poner nuestras vidas en común, no como un encuentro accidental sino como una opción de compromiso por nuestros hermanos. Ayúdanos a amar y aceptarnos con nuestras limitaciones, a descubrir nuestras riquezas, los dones que tú nos has dado, a alimentarnos mutuamente para progresar, porque tú nos ordenaste ser perfectos como tu Padre Celestial. Porque no es indistinto ser mejor o peor sino ser lo que tú quieres de cada uno. Señor, que nuestra unión tenga siempre su fuente en ti, en la oración común, en el perdón fraterno que busca tu perdón, en la participación de tu misa, tu eucaristía, abriéndose así a tu gracia y a tu amor. Amén. “





Queridos hermanos, seguimos en este día de profundización de esta Encíclica de Benedicto XVI, Dios es amor. Hoy vamos a compartir en la catequesis un tema muy hermoso que presenta Benedicto y que yo he querido ponerle un título que no está expresado así en la Encíclica pero que me parecía muy lindo como para poder comprender mejor la consigna que hoy vamos a compartir. El tema de hoy va a ser “Dios, el gran enamorado”. Queremos contemplar a Dios como el gran enamorado.


Nosotros descubrimos en la Palabra de Dios y en la historia de la salvación este amor personal, este amor eterno, este amor de pasión que Dios tiene por cada uno de nosotros. El Papa Benedicto nos va a ir introduciendo, siguiendo un poco la figura de algunos personajes, de algunos textos bíblicos especialmente del Antiguo y del Nuevo Testamento. Por eso en esta mañana queremos nosotros también hacer la experiencia de ese amor. Dios es el gran enamorado de vos. Dios está enamorado de vos, de la humanidad de cada uno de nosotros. Pero queremos comprender y profundizar cómo, qué significa esto, Dios el gran enamorado. ¿Es simplemente algo poético, una simple imagen, o es una realidad, una verdad? Vamos a compartirlo a medida que vayamos transcurriendo en la catequesis el papa Benedicto nos va a ir ayudando a comprender esta verdad y esta realidad.


Yo quisiera comenzar también ahora con un texto bíblico del libro del profeta Isaías.





Isaías 43


“Y ahora, así habla el Señor, el que te creó, el que te formó Israel: no temas, porque yo te he redimido, te he llamado por tu nombre, tú me perteneces. Si cruzas por las aguas yo estaré contigo y los ríos no te anegarán, si caminas por el fuego no te quemarás, y las llamas no te abrazarán, porque yo soy el Señor, tu Dios, el Santo de Israel, tu Salvador. Porque tú eres de gran precio a mis ojos, porque eres valioso, y yo te amo, no temas, porque yo estoy contigo.”





Consigna: ¿Cómo te manifiesta el Señor que te ama? ¿Qué gestos y signos del amor de Dios encuentras en tu vida? Gestos y signos del amor de Dios que supera tus fuerzas, supera tus pecados, tus tropiezos, ese amor gratuito que más allá de tus errores y de tus equivocaciones Dios te sigue demostrando que te ama. Sería hermoso que te animes a compartir con nosotros en esta mañana, en esta catequesis, porque tu testimonio, tu compartir, nos ayuda a ver de una manera encarnada este amor, este Dios amante, este Dios que ama profundamente, con pasión, al punto de entregar su vida, de entregar a su único hijo. Por eso, ¿Cómo te manifiesta el Señor que te ama? Porque al compartirnos tu experiencia a lo mejor nos ayudas a descubrir que Dios también tiene gestos y signos parecidos con nosotros y a veces no nos damos cuenta.





Nosotros, al seguir contemplando a este Dios como un gran enamorado, un gran enamorado de la humanidad de cada uno de nosotros nos vamos a introducir entonces en la Encíclica de Benedicto XVI “Dios es Amor”. La imagen de Dios que ofrece la revelación bíblica, que nos ofrece la Palabra de Dios, implica dos novedades importantes respecto a otras visiones del tiempo histórico y cultural del mundo judío. La primera es la afirmación de que Dios es uno, de que solamente el Señor es un solo Dios, no muchos dioses, como en otras religiones, los ídolos, que también se les llamaba así. Y de la total dependencia también de todas las realidades respecto a él. Es decir que la Palabra de Dios nos ofrece dos novedades, de que el Señor es uno solo, hay un único Dios, el Señor del Cielo y de la Tierra, y la otra novedad es la total dependencia de toda la creación respecto de Él. Entonces, el descubrimiento de que Dios ama al hombre, este amor suyo puede ser calificado sin duda como eros. Ahora lo vamos a ver en la Encíclica. El eros, recordemos, es este amor de pasión, este amor impulsivo, este amor que lleva a buscar el complemento en el otro, pero en Dios, no obstante, este eros también es totalmente ágape, es decir, este amor de donación, este amor de entregarse, de ofrecer. Nos dice Benedicto: “Ante todo está la nueva imagen de Dios, contemplando la Sagrada Escritura. En las culturas que circundan el mundo de la Biblia, la imagen de Dios y de los dioses al fin y al cabo queda poco clara y es contradictoria en sí misma”. Dice Benedicto que en el camino de la fe bíblica, por el contrario, resulta cada vez más claro y unívoco lo que se resume en las palabras de la oración fundamental de Israel, la Shemá, es decir: Escucha Israel, el Señor, nuestro Dios, es solamente uno. Esto aparece en el libro del Deuteronomio en el capítulo 6. Existe un solo Dios que es el creador del Cielo y de la Tierra y por tanto también es el Dios de todos los hombres. Si hay un único Dios, este Dios es el Dios de todos los hombres, y esto es lo que nos revela la Palabra de Dios especialmente ya en el Antiguo Testamento. En esta puntualización, dice Benedicto, hay dos elementos singulares que realmente todos los otros dioses no son Dios, son ídolos. No son Dios. Y que toda la realidad en la que vivimos se remite a Dios, es creación suya. Ciertamente, la idea de una creación, existe también en otros lugares, pero solo aquí, en la Palabra de Dios queda absolutamente claro que no se trata de un Dios cualquiera, sino que el único Dios verdadero, él mismo, es el autor de toda la realidad, esta proviene del poder de su Palabra creadora lo cuál significa que estima a esta criatura, precisamente porque ha sido él quién la ha querido, quién la ha hecho. Y así hermanos, entonces nos está diciendo el papa Benedicto que así pone de manifiesto el segundo elemento importante de que éste Dios ama al hombre. La potencia divina la cuál Aristóteles, nos dice aquí el papa haciendo alusión a una frase de Aristóteles, un gran filósofo griego, trató de llegar a través de la reflexión es ciertamente objeto de amor y de deseo por parte de todo ser, pero ella misma no necesita nada y no ama, solo es amada. Y entonces el papa dice: el único Dios en el que cree Israel, sin embargo, ama personalmente. Esta es la imagen de dios, un Dios que ama personalmente. Su amor además es un amor de predilección, por ejemplo, entre otros pueblos Dios escoge a Israel y lo ama, aunque con el objeto de salvar precisamente de este modo a toda la humanidad, el ama, y este amor suyo puede ser calificado como eros, pero no obstante también es totalmente ágape.


Queridos hermanos, a continuación, el papa nos muestra la fe bíblica como una historia de amor entre Dios y su pueblo, por eso el es el gran enamorado y Dios se nos presenta en el Antiguo Testamento como el Esposo, como el amado, y el pueblo como la amada, como la esposa, y en esta historia de amor, queridos hermanos, nosotros nos vemos reflejados. La Palabra de Dios utiliza esta imagen para que nosotros nos sintamos parte de esta historia de amor, esta historia de amor que supera la capacidad de nuestro razonamiento, esta historia de amor a la cuál estamos llamados. Nos dice el papa: “Los profetas Oseas y Ezequiel, sobre todo, han descrito esta pasión de Dios por su pueblo con imágenes eróticas audaces. La relación de Dios con Israel es ilustrada con la metáfora del noviazgo y del matrimonio, por consiguiente, la idolatría es adulterio y prostitución. Es decir, buscar y amar otros dioses que no son Dios, que no son el Dios verdadero. Si la Palabra de Dios nos presenta la historia de fe, la historia de amor entre Dios y su pueblo, cuando el pueblo persigue otros dioses u otras cosas que no son Dios, es lo mismo que un adulterio o una prostitución. Con esto se alude concretamente a los ritos de la fertilidad con su abuso del eros. Se acuerdan que ayer habíamos estado hablando de que habían algunas religiones antiguas en las que en los templos se pretendía, mediante una prostitución “sagrada”, entre comillas, que al tener estas relaciones con las prostitutas en un templo, se pretendía entrar en comunión con una divinidad. Bueno, aquí, el pueblo de Israel, descubre en la Palabra de Dios, a través de los profetas, que eso no es bueno, que eso es un abuso del eros. Pero al mismo tiempo se describe la relación de la fidelidad entre Israel y su Dios. Es decir que Dios, es un Dios que ama tanto a su pueblo que lo quiere para sí, y por lo tanto Israel, es decir, representados en él, nosotros, debemos amar solamente a nuestro Dios. Nos dice el papa que la historia de amor de Dios con Israel, consiste en el fondo en que él le da la Ley, le da la Torá, es decir, abre los ojos de Israel sobre la verdadera naturaleza del hombre y le indica el camino del verdadero humanismo. Esta historia consiste en que el hombre, viviendo en fidelidad al único Dios, se experimenta a sí mismo como quién es amado por Dios y descubre la alegría en la verdad y la justicia. La alegría en Dios que se convierte en su felicidad esencial. Nos dice el Salmo 73 (72): “¿No te tengo a ti en el cielo? Y contigo, ¿qué me importan las cosas de la tierra? Para mí, lo bueno, es estar junto a Dios”. Una imagen preciosa de este amor fiel de Dios, el siempre ha sido fiel, el siempre en su misericordia y su fidelidad nos demuestra ese amor tan profundo que es mucho más que un sentimiento y una pasión, es un amor que le da sentido a nuestra vida.


Yo quisiera compartir hermanos un poco de la Sagrada Escritura, del libro del profeta Oseas 2, 15, que un poco el papa hace referencia a estos escritos, quisiera compartir lo que la Palabra de Dios explícitamente nos dice. Una pequeña aclaración es que Dios aquí está hablando al pueblo de Israel que se ha alejado de Dios, que se ha ido a perseguir otros dioses, es decir, que le ha sido infiel. El pueblo de Israel, como la esposa, como esa novia tan amada, le ha sido infiel, ha ido tras otros amantes. Esos dioses aquí son llamados como Bahales. Bahal era uno de los ídolos que, por supuesto, no es Dios y entonces el pueblo de Israel, en su error, en su infidelidad, va detrás de estos otros dioses. Entonces ahora sí Dios nos dice en su Palabra: Oseas 2, 15 ss: Por eso yo les pediré cuenta por los días de los bahales a los que ella quemaba incienso cuando se adornaba con su anillo y su collar iba detrás de sus amantes olvidándose de mí, oráculo del Señor, por eso yo la seduciré, la llevaré al desierto y le hablaré a su corazón. Aquél día, oráculo del Señor, tu me llamarás mi esposo y ya no me llamarás mi bahal. Yo te desposaré para siempre, te desposaré en la justicia y el derecho, en el amor y en la misericordia; te desposaré en la fidelidad y tu conocerás al Señor”.


Hermanos, este texto bíblico, nos va mostrando, y es la intención del papa también, mostrarnos este amor de predilección, este amor misericordioso, este amor que es mucho más que un impulso, es un amor benevolente, es un amor que sale de sí mismo para darse, para ofrecerse, el amor de Dios. Este eros que también es ágape. Nosotros podemos experimentar en nuestra propia vida esta experiencia también. ¿Cuántas veces nosotros nos hemos alejado de Dios? ¿Cuántas veces hemos puesto en el primer lugar, en primer lugar en nuestro corazón, el dinero, los placeres, otros dioses? Hoy los bahales, para nosotros pueden ser el dios del prestigio, el dios del lujo, el dios de la avaricia, del dinero, el dios del egoísmo, del querer todo solo para mí. ¿Cuántas veces nosotros en nuestras vidas hemos seguido otros dioses, le hemos sido infiel a nuestro amado, y sin embargo el nos vuelve a seducir, nos vuelve a hablar al oído, nos vuelve a dar una oportunidad? Por eso, contemplar a Dios como el gran enamorado que no se cansa de buscarte, no se cansa de llamarte, te pedimos que te comuniques con nosotros, que nos cuentes tu experiencia, ¿cómo te manifiesta el Señor que te ama? ¿Qué gestos y signos del amor de Dios encuentras en tu vida?, ese amor que supera tus fuerzas, tus pecados, que te renueva, que te llena de alegría. Cuéntanos como te manifiesta el Señor que te ama.


Al contemplar entonces esta imagen de este Dios enamorado que quiere seducir a su amada, a esta amada que lo ha abandonado siguiendo otros amantes, otros dioses, el papa Benedicto nos hace su comentario y su enseñanza a partir de este texto de Oseas. Nosotros escuchamos que el papa nos dice ahora en la encíclica: “El eros de Dios para con el hombre, como hemos dicho, es ahora el ágape, no solo porque se da del todo gratuitamente, sin ningún mérito anterior, sino también porque es amor que perdona. Oseas, de un modo particular, nos muestra la dimensión del ágape en el amor de Dios por el hombre, que va mucho más allá de la gratuidad. Israel ha cometido adulterio, ha roto la alianza, Dios debería juzgarla y repudiarla, pero precisamente en esto se revela que Dios es Dios y no hombre. ¿Cómo voy a dejarte Efraín? ¿Cómo entregarte Israel?, dice Dios en su Palabra. Se me revuelve el corazón, se me conmueven las entrañas, no cederé al ardor de mi cólera, no volveré a destruir a Efraín, yo soy el Señor, yo soy Dios, y no hombre, Santo en medio de t”. Esto aparece en el libro de Oseas 11, 8-9. Y nos sigue diciendo el papa: “El amor apasionado de Dios por su pueblo, por el hombre, es a la vez un amor que perdona, un amor tan grande que pone a Dios contra sí mismo, su amor contra su justicia”, y sigue diciendo el papa: “El cristiano ve perfilarse ya en esto, veladamente, el misterio de la cruz. Dios ama tanto al hombre que haciéndose hombre él mismo lo acompaña incluso en la muerte y de este modo reconcilia la justicia y el amor”. Es impresionante, queridos hermanos, poder contemplar este amor infinito de Dios. Realmente, cuando nosotros nos acercamos al sacramento de la reconciliación, Dios nos vuelve a seducir, mejor dicho, cuando en nuestro corazón aparece el deseo de querer reconciliarnos con Dios, es Dios que nos habla al oído, que nos quiere volver a seducir, nos lleva al desierto, nos lleva a un ámbito de encuentro con él nos lleva a la oración, y Dios nos quiere enamorar, quiere cautivar de nuevo nuestro corazón, no para esclavizarnos, sino para brindarnos sus gracias, sus ternuras, y entonces, cuando nos confesamos, cuando en la oración o con nuestros gestos le demostramos y le decimos que realmente lo amamos, el nos abraza y realmente experimentamos en lo profundo de nuestro ser un encuentro de amor. Por eso hermanos, teniendo esta imagen, esta experiencia de una historia de amor entre Dios y su pueblo, una historia de amor entre Dios y vos, tenemos que ser concientes entonces de que Dios espera de nosotros amor. Dios no espera tantos adornos, tantos agregados, Dios quiere tu corazón y está apasionado por enamorarte, por abrazarte, por tenerte. Por eso, también nosotros, hay un libro en el Antiguo Testamento, en el Cantar de los cantares, que la acogida de este libro en el canon de la Sagrada Escritura es comprensible precisamente porque los poemas de amor presentados en este libro describen la relación entre Dios y el hombre, hay una unificación entre ambos polos que no es un fundirse completamente sino un llegar a una unidad que crea amor en la que ambos, Dios y el hombre, siguen siendo ellos mismos, pero sin embargo se convierten en una sola cosa. Cuando contemplamos, en el libro del Cantar de los Cantares estas poesías en las que habla el amado, la amada, realmente Dios es el amado, la amada es su pueblo, pero también muchos santos han hecho de este poema, han podido hacer oración y a la vez en una experiencia mística, experimentar a Jesús como el amado y a nosotros como la amada, nuestra propia alma.


Les voy a compartir entonces un pequeño fragmento de uno de los poemas del cantar de los cantares que habla de esta experiencia amorosa y tierna de dios con su pueblo, de Dios con nosotros:


Cantar de los Cantares 2


“MI amado es como una gacela, como un ciervo joven. Ahí está. Se detiene detrás de nuestro muro, mira por la ventana, espía por el enrejado. Habla mi amado y me dice: Levántate amada mía, Y ven hermosa mía, porque ya pasó el invierno, cesaron y se fueron las lluvias, aparecieron las flores sobre la tierra, llegó el tiempo de las canciones y se oye en nuestra tierra el arrullo de la tórtola. La higuera dio sus primeros frutos y las viñas en flor exhalan su perfume. Levántate amada mía y ven hermosa mía, paloma mía, que anidas en las grietas de las rocas, en lugares escarpados, muéstrame tu rostro, déjame oír tu voz, porque tu voz es suave y es hermoso tu semblante”.


Hermanos, en esta imagen tan bella de dos enamorados, del amado y de la amada, se va entretejiendo entonces la historia de nuestra propia salvación. Dios, nos dice el papa Benedicto, es en absoluto la fuente originaria de cada ser, pero este principio creativo de todas las cosas es al mismo tiempo un amante con toda la pasión de un verdadero amor. Así, el eros, es sumamente ennoblecido pero también tan purificado que se funde con el ágape. Todo esto que acabamos de citar, queridos hermanos, nos sirve de puente para pasar de esta nueva imagen de Dios que nos presenta el Antiguo Testamento y ya la Palabra de Dios, a la nueva imagen del ser humano, al poder contemplar la verdadera imagen de Dios, el verdadero rostro de Dios, en ese rostro de Dios podemos ver nuestro verdadero rostro, nuestra verdadera identidad.


Por eso también en esta mañana sería muy lindo que nosotros nos animemos a hacer esta experiencia. Esa experiencia de sentirnos amados, de sentir que el Señor nos dice “Ven amada mía, ven paloma, ven hermosa mía”. Qué hermoso sería aprender a escuchar la voz de Dios que te habla al corazón para enamorarte, para realmente hacerte feliz.


¿Cómo te manifiesta el Señor que te ama? ¿Con qué signos del amor de Dios te encuentras en el camino? Este amor de Dios que supera tus fuerzas, tus pecados, que va más allá de tus méritos, ese amor que no merecemos y que nos renueva interiormente, nos llena de alegría.


Seguimos profundizando entonces en esta historia de amor. El papa Benedicto nos sigue introduciendo en la profundidad de este amor a través de su encíclica, y continúa con una serie de reflexiones sobre el relato bíblico que presenta la creación del hombre. No podemos dejar de lado esta realidad y nuestra pertenencia a Dios. Ante la multiplicidad de criaturas que encuentra ante sí el hombre, no logra identificar ninguna capaz de darle aquella ayuda que necesita desde lo profundo de su ser. Dios crea las plantas, los animales, pero el hombre no encuentra en ellos ninguna ayuda adecuada. Puede ciertamente darle un nombre a cada una de estos seres vivientes que le son presentados, puede acogerlos así en su entorno vital pero no basta, entonces Dios forma a la mujer a partir de una costilla del hombre y es entonces cuando el varón puede exclamar: “Ésta sí es hueso de mis huesos, y carne de mi carne”. Voy a compartir ahora un fragmento de la encíclica en la que el papa recoge un mito narrado por Aristófanes en el simposio de Platón. Una obra escrita en el siglo IV antes de Cristo. El papa nos va a decir en su encíclica: “En el trasfondo de esta narración se pueden considerar concepciones como la que aparece también por ejemplo en el mito redactado por Platón según el cuál el hombre era originariamente esférico, porque era completo en sí mismo y autosuficiente, pero en castigo por su soberbia fue dividido en dos por Zeus, de manera que ahora anhela siempre su otra mitad, y está en camino hacia ella para recobrar su integridad. Este es un escrito muy antiguo, en el siglo IV antes de Cristo, el papa lo toma en interés a esta alusión a un mito de la literatura griega en la que también se ofrece un breve resumen de las ideas contenidas en el pasaje platónico, radica en ilustrar el trasfondo de ideas que expresa un dato de importancia, es decir la necesidad que tiene el hombre de reunirse con una mitad complementaria, el anhelo de un encuentro que permita recobrar su integridad. Y es comprensible que el papa no contextualice el texto platónico ni que haga ninguna alusión al momento y al personaje que ofrece la historia, o leyenda sobre el hombre esférico. Pues la encíclica no es un trabajo de exégesis filosófica, pero es interesante que haya introducido este pasaje para ilustrar desde el mismo una importante dimensión humana, y que el ser humano es incompleto, la incompletez. El papa sigue con la encíclica ofreciendo algunas precisiones que diferencian y separan la idea bíblica del génesis respecto a este mito que acabamos de hacer alusión sin que se rompa el contenido básico de tal mito ofrece en la narración bíblica que no se habla de castigo, pero sí aparece la idea de que el hombre es de algún modo incompleto, constitutivamente en camino para encontrar en el otro la parte complementaria, o sea para su integridad. Es decir, la idea de que solo en la comunión con el otro y solo en la comunión con el otro sexo puede considerarse completo. Difieren por tanto el mito puesto en boca de Aristófanes y la visión cristiana sobre el amor entre el hombre y la mujer, porque en primer lugar difieren a la hora de indicar cuál sea el origen de la necesidad de una reunificación. El cristianismo no encuentra tal necesidad en un castigo, no es que Dios, por castigo nos haya dividido sino que la evidencia en la estructura misma del ser humano, en su constitución creatural, por el hecho de ser criatura, y en un segundo lugar, algo no subrayado explícitamente por el papa pero evidente a la luz de la exposición del discurso de Aristófanes, notamos que el deseado, es decir el complementario, según la visión bíblica se logra a través de la unión con el otro sexo y no a través de la unión con un ser humano del mismo sexo masculino o femenino, como también sería posible según el texto platónico, es decir como que lo deja abierto a eso el texto de platón, en cambio para nosotros es clara la enseñanza y lo que el Génesis nos quiere decir, esta complementariedad no se da entre dos hombres o dos mujeres, se da entre un hombre y una mujer. La revelación no dice que Dios ofrecía a Adán otro varón sino que una mujer. Solo ante la mujer el hombre reconoce a aquella que puede darle eso que necesitaba en lo más profundo de su estructura antropológica. Por eso prosigue la encíclica en continuidad con el texto del Génesis: “El hombre deja a su padre y a su madre, se une a su mujer, y así los dos llegan a ser una sola carne. ¡Qué importante que es esto!, desde el principio esta complementariedad entre el varón y la mujer, que no es algo meramente así enunciativo, es una realidad. Ya desde el principio entonces, la unión del varón y la mujer expresan este amor que Dios tiene por su pueblo. Cuando un hombre y una mujer se casan, cuando celebramos el matrimonio, este matrimonio es un signo visible del amor que existe entre Dios y su pueblo, de esta historia de amor entre Dios y su pueblo, y Jesús eleva este amor humano entre un varón y una mujer, lo eleva a la categoría de sacramento, es decir, se transforma realmente en un signo visible del amor que existe entre Jesús y la Iglesia. Nosotros realmente reconocemos en esta encíclica como Dios tiene una característica especial en su relación con la humanidad. Dios ama personalmente, Dios es siempre fiel, Dios es uno, por lo tanto, si Dios es uno, solamente a él lo tenemos que amar, solamente a él lo tenemos que servir, y si Dios en definitiva nos ama eternamente, el amor de nosotros hacia el también debe ser de la misma manera, para siempre. Y entonces fíjense ustedes, el papa indica que en cierto sentido lo que sabemos de Dios permite comprender mejor al hombre, y lo que comprendemos del hombre nos lleva a profundizar mejor en la idea de Dios. Asimismo, tales comprensiones nos aclaran como han de ser las relaciones entre el hombre y la mujer, entre el ser humano y Dios. Esto es muy hermoso. Es decir, el papa nos dice explícitamente en la encíclica: A la imagen del Dios monoteísta, es decir del único Dios, corresponde el matrimonio monógamo, es decir una mujer y un varón. El papa nos dice: A la imagen del Dios monoteísta, es decir del único Dios, corresponde el matrimonio monógamo. El matrimonio basado en un amor exclusivo y definitivo se convierte en el icono de la relación de Dios con su pueblo y viceversa. El modo de amar de Dios se convierte en la medida del amor humano. Esta estrecha relación entre el eros y el matrimonio que presenta la Biblia no tiene prácticamente paralelo en alguna literatura fuera de ella.


Queremos entonces poder tomar conciencia, ahora pasando a una parte muy especial y esencial de la encíclica en la que el papa ahora nos habla de cómo Jesús es el amor encarnado de Dios que permitirá conocer plenamente qué es el amor, qué camino seguir para vivir y para amar. Nos dice el papa explícitamente en su encíclica: “Cuando Jesús habla en sus parábolas del pastor que va tras la oveja descarriada, de la mujer que busca el dracma, del padre que sale al encuentro del hijo pródigo y lo abraza, no se trata sólo de meras palabras, sino que es la explicación de su propio ser y actuar. En su muerte en la cruz se realiza ese ponerse Dios contra sí mismo al entregarse para dar nueva vida al hombre y salvarlo. Esto es amor en su forma más radical. Poner la mirada en el costado traspasado de Cristo, del que habla San Juan en el capítulo 19 ayuda a comprender lo que ha sido el punto de partida de esta carta encíclica, Dios es amor. Es allí en la cruz donde puede contemplarse esta verdad y a partir de allí se debe definir ahora qué es el amor, y desde esa mirada, el cristiano encuentra la orientación de su vivir y de su amar. Hermanos, en el acto de entrega del hijo, en el acto de entrega de Jesús totalmente en la cruz, acto presente y asequible a todos a través de la Eucaristía, encontramos en el misterio del abajamiento de Dios que busca al hombre y alcanzamos una elevación que va más lejos de cuánto pudiera conseguir nuestro esfuerzo más sincero. El papa nos dice, haciendo referencia también a como podemos descubrir todos estos acontecimientos en la eucaristía, nos dice el papa: Jesús ha perpetuado este acto de entrega, este ágape mediante la institución de la eucaristía durante la Última Cena, ya en aquella hora el anticipa su muerte y resurrección dándose a sí mismo a sus discípulos en el pan y en el vino, su cuerpo y su sangre como nuevo maná. La Eucaristía, la Misa, nos adentra en el acto oblativo de Jesús, este acto de entrega. No recibimos solamente de modo pasivo al Hijo de Dios encarnado sino que nos implicamos en esta dinámica de su entrega. La imagen de las nupcias entre Dios e Israel se hace realidad de un modo antes inconcebible, lo que antes era estar frente a Dios se transforma en la unión en la participación de la entrega de Jesús en su Cuerpo y en su Sangre. La mística del sacramento que se basa en el abajamiento de Dios hacia nosotros tiene otra dimensión de gran alcance y que lleva mucho más alto que cualquier elevación mística que el hombre podría alcanzar. Hermanos, tomar conciencia de que cuando te acercas a la Eucaristía, cuando comulgas, se produce un encuentro de amor tan grande, es un amor esponsal, un amor de predilección, un amor único, un tú, un yo, unidos profundamente. Pero también esta unión con Cristo nos une con nuestros hermanos, provoca un dinamismo de caridad que nos lleva a servir al prójimo y a todos a cuáles tengan necesidad de mí y que yo pueda ayudar. Es muy importante tener en cuenta esto. La historia de amor personal con Dios, esa historia de amor entre Dios y vos, te lleva, te impulsa a amar al hermano.

jueves, 19 de enero de 2012

LA ORACION


Distintas maneras de orar: oración vocal, contemplación, meditación

“Tú, cuando vayas a orar, entra en tu cuarto, y después de cerrar la puerta, ora a tu Padre, que allí está, en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.”


Mt., 6, 6





¿Cuál es tu forma más sencilla para comunicarte con Dios? ¿Será a través de la oración vocal, de la meditación o de la contemplación? ¿Qué te ayuda para orar? ¿Cuál es tu forma de conversar con el Señor? Estamos buscando, a través de estas catequesis, un modo de volver, por el camino de la oración, a renovar nuestras vidas.


Distintas manera que tienen un mismo lugar, donde nosotros queremos estar y permanecer. Es el cuarto del que habla la Palabra de Dios, tu habitación, es decir el lugar de tu corazón, donde la intimidad no te encierra sino que te abre a los silencios habitados por Dios. Y desde ese lugar darle curso a toda la vida, toda la existencia, en contacto con la profundidad de lo más íntimo de tu ser, donde Dios, el Dios del universo, el que todo lo abraza -también lo más escondido de tu persona- viene a ponerle palabras a lo que tantas veces no encuentra palabras.





La oración vocal





La oración vocal es ponerle palabras a los silencios que, a veces, aturden nuestro corazón, donde no podemos terminar de comunicarnos.


Es por medio de su Palabra que Dios nos habla, nos sale al encuentro. Es por medio de palabras mentales, vocales, que nuestra oración toma cuerpo. Es encuentro de Palabra con palabra. La Palabra, que puso su morada en lo más íntimo del corazón de toda la humanidad, encuentra eco en nuestro ser cuando nosotros le damos lugar en ese espacio de silencio en la intimidad, donde, lejos de encerrarnos en nosotros mismos, nos abrimos al encuentro totalizante que la Palabra nos regala. Palabra que abre sentidos y que le da la oportunidad al silencio del corazón a ponerle expresiones mentales, vocales; a darle cuerpo a nuestro sentir interior. Lo más importante es la presencia del corazón ante Aquél a quien hablamos en la oración. Decía San Juan Crisóstomo que nuestra oración se oiga no depende de la cantidad de palabras sino del fervor de nuestras almas. Y ese fervor es fervor cuando está habitado por la Palabra.


La oración vocal es un elemento indispensable para la vida cristiana. A los discípulos, atraídos por la silenciosa oración del Maestro, Jesús les enseña una oración vocal: el Padre Nuestro. Jesús no solamente ha rezado las oraciones litúrgicas de la sinagoga, sino que además elevando la voz, ha expresado su oración personal: desde la bendición al Padre por haber revelado las cosas a los pequeños y sencillos, hasta su agonía en Getsemaní cuando, sudando sangre, le pide a Dios Padre si es posible, aparta de mí este cáliz, pero que no se haga mi voluntad, sino la Tuya.





La oración vocal es indispensable para darle cuerpo a nuestro espíritu orante. En el camino de la oración vocal se produce una asociación entre los sentires más profundos e interiores, y las palabras que encuentra nuestra inteligencia para poder expresar eso que interiormente nos pasa. Somos cuerpo y espíritu, y experimentamos la necesidad de traducir exteriormente el sentir interior. Es necesario rezar con todo nuestro ser; más aún, expresar lo vocal y también lo gestual, ya que expresar con gestos nuestra oración nos ayuda mucho. San Ignacio, cuando nos invita a la oración, dice que el modo corporal de estar ubicado determina también la forma en que uno se está comunicando. Puede ser acostado, arrodillado, de pie, con los brazos en alto, puede ser en sentido de adoración, con la mirada puesta en el cielo. La expresión corporal habla de nuestro modo de querer comunicarnos con Dios. También puede ser con un clamor, con gemidos, con un grito, y hasta con llantos puede ser que la oración exprese corporalmente lo que es nuestro sentir. Siempre y cuando sea en serenidad, sin estridencias. Porque el Espíritu obra en suavidad, sin estrépitos. El Espíritu es como una gota que cae en la esponja y es absorvida. No es como una gota que cae en la piedra, donde se rompe la gota. No, el Espíritu obra buscando penetrar en lo más profundo del corazón.


Esta necesidad de ponerle palabra a nuestro sentir interior brota también de un clamor divino: Dios busca adoradores, en espíritu y en verdad. Y por lo tanto, la oración que sube viva desde las profundidades del alma, necesita expresarse verazmente. Reclama de una expresión exterior que asocia al cuerpo a la interioridad. La palabra y el cuerpo le ponen expresión al sentir. El Espíritu obra como un susurro, como un gemido en el alma. Hay que saberlo captar y decodificarlo, traducirlo; hay que ponerle palabras para que pueda el Espíritu expresarse en nosotros, a Dios el Padre en Cristo como el Espíritu quiere expresarse, tomando de nuestra corporeidad.





La oración vocal, expresada también corporalmente, es la oración por excelencia de las multitudes, por ser exterior y tan plenamente humana. Pero incluso lo más interior de las oraciones no podría prescindir de la oración vocal. La oración se hace interior en la medida en que tomamos conciencia de Aquél a quien hablamos, dice Teresa de Jesús.


La oración vocal se convierte en una primera forma de oración contemplativa. Orar vocalmente no es repetir palabras vacías de sentido, sino orar con la mirada puesta en el misterio que el Espíritu suscita que oremos: de la vida, del encuentro con Jesús, de la historia habitada por el Señor.


Renovarnos en la oración vocal es posible, en la medida en que interiorizamos la oración vocal y le ponemos cuerpo de vínculo entre lo que oramos y lo que sentimos.


Ayuda mucho, cuando hacemos oraciones vocales convencionales, estar atentos a lo que decimos y abrirnos a los sentidos de lo que las palabras dicen. Por ejemplo, Dios te salve, María, es lo mismo que decir alégrate María. Después puede seguir el Ave María, pero nosotros nos quedamos en el rostro exultante de María, en el gozo del anuncio hecho carne en su vida, en su deseo de salir impulsada al encuentro con Isabel para cantar el Magníficat, dar gloria a Dios y profetizar sobre los tiempos nuevos que el Espíritu ha sembrado en su corazón al encarnar al Hijo de Dios. Dios te salve, alégrate María. Es una expresión nuestra de todos los días cuando la oramos. Hay que vincular la expresión al sentido que la palabra esconde. Después podemos seguir rezando el Ave María, pero la primera expresión puede vincularnos a lo más bello de la obra de Dios, que es María, criatura sin igual creada por Dios como ninguna otra para llevar adelante su plan de Redención. Así, nos abrimos al sentido de una oración convencional, sin quedarnos en una repetición vacía de contenido.


Otra forma es que el susurro del Espíritu en lo más profundo de nuestro corazón nos vincule a nuestra historia, nuestros vínculos, nuestro trabajo, a todo nuestro quehacer y a todo nuestro ser, nuestro proceso; y desde ese lugar dejar que el Espíritu le ponga palabras orantes al Padre, en Cristo, por la vida y desde la vida, con palabras nuestras. Eso también es oración vocal. Siempre el sentir interior necesita de un cuerpo vocal, una expresión que lo manifieste. Y Dios, a eso, lo está esperando.





La meditación





Santa Teresa de Jesús dice: llamo yo meditación a discurrir mucho con el entendimiento.


A la oración vamos siempre con lo que llamamos “el material con el que, en la presencia de Dios, nos disponemos a orar”.


Cuando vamos al encuentro de una persona importante, en forma previa nos vestimos y disponemos de una manera distinta y pensamos de qué se va a tratar el encuentro (pensemos, por ejemplo, en lo que presupone una entrevista de trabajo, cómo nos preparamos...). Cuánto más cuando vamos a este encuentro, tenemos que llevar “materia” para meditar. Es más que aconsejable, por no decir indispensable, llevar el contenido de la oración acompañado por un texto de la Palabra. ¿Cuáles son los contenidos de la oración? En realidad, es un único contenido: la presencia de Dios en la propia vida. Por eso a la oración llevamos el día, orando desde la agenda; la realidad familiar, laboral, vincular, de amistad, comunitaria, en lo que busco luz en Dios para ubicarme desde Dios poniendo lo que me ocupa y me preocupa en Él, en el Señor. También pueden ser la “materia de la oración” los procesos personales de crecimiento; u otro, que me pidió que orara por él; a veces puedo orar desde la vida de mi hermano, o una realidad social.


Un contenido ineludible, presente siempre, básico, es mi vulnerabilidad. No puedo ir a orar sino con la materia primera: un corazón contrito, humillado, recto y sincero. Allí es donde encontrás tu morada, Señor. Danos una disposición de ese tipo para que te hagas habitable en nosotros. Esta disposición de rectitud de intención, esta conciencia de sencillez con la que nos presentamos delante de Dios, y este saber que somos pecadores y que en nuestra vulnerabilidad, aquello tanto menos querible para nosotros es lo más aceptable y amable a los ojos de Dios. Es donde Dios más se regala y entrega, donde Dios más se hace cercano. Diría que esto es la primera materia orante de meditación: nuestra condición.


A veces ese vínculo de oración con la vida surge de lo que nos despierta una lectura, una conversación, lo que estoy pensando o reflexionando. Esta posibilidad de llevar la vida a la oración y la oración a la vida hace que toda la existencia permanezca a la luz de la presencia de Dios como modo habitual de vivir sobrenaturalmente lo diario, lo cotidiano. En lo que me ocupa existencialmente, elijo un material de meditación en la lectura. Meditar es leer la propia vida y existencia a la luz de la presencia de Dios. Cuando meditamos, se abre otro libro, el libro de la vida. Se pasa de los pensamientos a la realidad. Según sean la humildad y la fe, se descubren los movimientos que agitan el corazón y se los puede discernir. Se trata de llegar a la luz para hacer lo que el Señor quiere que hagas. Es la pregunta que brota del corazón que medita, que ora meditando y discerniendo en la presencia de Dios.


Los métodos de meditación son tan diversos como los maestros de la vida espiritual, dice el Catecismo de la Iglesia Católica. Un cristiano debe querer meditar regularmente; y cuando lo hace en conciencia, despierta en lo profundo de su corazón la posibilidad de que la semilla de la Palabra caiga en tierra fértil y produzca mucho fruto.


El proceso de la meditación de la vida en la presencia de Dios es como arar y abonar la tierra permanentemente, para que la Palabra de Dios traiga fruto de vida nueva en nosotros. La meditación hace intervenir el pensamiento, la imaginación, las emociones, los deseos. Esta movilización es necesaria para poder profundizar en las convicciones de fe. Para suscitar la conversión del corazón y fortalecer la voluntad de querer ser discípulos. La oración de meditación aparece particularmente vinculada a los misterios de Jesús, como de hecho ocurre en la Lectio Divina, o en la oración del Rosario. Esta forma de reflexión orante es de un inmenso valor. Pero la oración cristiana tiene que ir más lejos, hacia el conocimiento del amor del Señor Jesús y a la unión profunda con Él; lo que Ignacio de Loyola llama el “interno conocimiento de nuestro Señor Jesucristo” en calidad de vínculo contemplativo, amante y adherido al querer y hacer de Dios en nuestro vida.





La contemplación




¿Qué es la oración? Santa Teresa de Jesús responde: no es otra cosa para mí la oración mental, sino tratar de amistad muchas veces a solas con quien sabemos nos ama.


Cuando oramos, como dice el Cantar de los Cantares, en la contemplación se busca al amado del alma, esto es, a Jesús, y en Él, al Padre. Es buscarlo porque desearle es siempre el comienzo del amor. Y es buscado en la fe pura, esa fe que nos hace ser de Él, vivir en Él. En la contemplación se puede también meditar, pero la mirada está centrada en la búsqueda del Señor.


Cuando contemplamos estamos siempre atentos a la presencia de Dios y a dónde Dios se nos esconde. La elección del tiempo y de la duración de la contemplación dependen de una voluntad decidida, reveladora de los secretos del corazón. No se hace contemplación cuando se tiene tiempo, sino que se toma tiempo para estar con el Señor, con la firme decisión de no dejarlo, y de volver a tomarlo, cualesquiera sean las pruebas y la sequedad que nos haya dejado el anterior encuentro, o que sentimos como perspectiva que va a tener el próximo encuentro. No se puede orar de momento. Hay que entrar en la presencia de Dios para permanecer. La entrada a la contemplación es semejante a la de la Liturgia de la Eucaristía: esto es, hay que recoger el corazón y todo nuestro ser bajo la moción del Espíritu Santo, habitar la morada del Señor que somos nosotros mismos, despertar la fe para entrar en la presencia de Aquél que nos está esperando, hacer que caigan nuestras máscaras, volver nuestro corazón hacia el Señor que nos ama, para ponernos en sus manos, como una ofrenda que hay que purificar, que busca transformarse. La contemplación es la oración del hijo de Dios, que se sabe pecador, perdonado y que consiente en acoger el amor con el que es amado y quiere responder a ese amor poniendo la vida en clave de amor. Pero sabe que su deseo de amar, al estilo del que es amado, solo es posible si el Espíritu Santo se derrama en su corazón, porque todo termina siendo gracia por parte de Dios. La contemplación es la entrega sencilla, humilde, a la voluntad amante del Padre, en unión cada vez más profunda con Jesús, por lo que obra el Espíritu Santo en nosotros.


La oración de contemplación es la expresión más sencilla del misterio orante; es un don, es una gracia. Nos sorprende, descubriéndonos pobres y humildes delante de Dios, permaneciendo en su presencia con la conciencia clara de que Él está allí y nos quiere allí. Mirarlo y dejarnos mirar por Él. Contemplamos sencillamente cruzando miradas.


La contemplación es también el tiempo fuerte de la oración. El Padre nos concede que seamos fortalecidos por la acción de su Espíritu en el hombre interior nuestro. Que Cristo sea ese hombre interior, eso es lo que el Padre anhela: que Jesús sea el hombre interior, hasta llegar a decir nosotros -como el apóstol- es Jesús quien vive en mí. ¿Quién obra esto? El mismo que creó a la persona de Jesús en el vientre de María, el Espíritu Santo, es el que recrea la vida de Cristo en nosotros

Oración de la sangre de Cristo



Señor Jesús, en tu nombre, y con el poder de tu sangre preciosa sellamos toda persona, hecho o acontecimiento a través de los cuales el enemigo nos quiere hacer daño.

Con el poder de la sangre de Jesús sellamos, toda potestad destructora en el aire, en la tierra, en el agua, en el fuego, debajo de la tierra, en las fuerzas satánicas de la naturaleza, en los abismos del infierno y en el mundo en que nos moveremos hoy. Con el poder de la sangre de Jesús rompemos toda interferencia y acción del maligno.

Te pedimos Jesús que envíes a nuestros hogares y lugares de trabajo a la santísima Virgen acompañada de San Miguel, San Gabriel, San Rafael y toda su corte de Santos Ángeles.

Con el poder de la sangre de Jesús sellamos, nuestra casa, todos los que la habitan (nombrar cada uno de ellos), las personas que el Señor enviará a ella, así como los alimentos y los bienes que El generosamente nos envía para nuestro sustento.

Con el poder de la sangre de Jesús sellamos, personas, animales y objetos. El aire que respiramos, y en fe colocamos un círculo de su sangre alrededor de toda nuestra familia.

Con el poder de la sangre de Jesús sellamos, los lugares en donde vamos a estar este día y las personas, empresas o instituciones con quienes vamos a tratar (nombrar cada una de ellas)

Con el poder de la sangre de Jesús sellamos nuestro trabajo material y espiritual, los negocios de todos tus hijos y vehículos, las carreteras, los aires, las vías y cualquier medio de transporte que habremos de utilizar.

Con tu sangre preciosa sellamos los actos, las mentes y los corazones de todos los habitantes, dirigentes de nuestra Patria y de la Iglesia , a fin de que tu paz y tu corazón reine en ellas.

Te agradecemos Señor por tu sangre y por tu vida, ya que gracias a ellas hemos sido salvados de todo lo malo. Amén.

Homilia DOMINGO DE PASCUA DE LA RESURRECCIÓN DEL SEÑOR

  DOMINGO DE PASCUA DE LA RESURRECCIÓN DEL SEÑOR VIGILIA PASCUAL cC (Sábado 19 de abril 2025) Primera : Éxodo 14, 15 – 15, 1;  Salmo : Sal 1...