martes, 27 de mayo de 2014
VICTOR Frankl,
ESTO TE LLEVARA 3 MINUTOS LEER Y TE SERVIRA PARA TODA LA VIDA
Este es un ensayo de Viktor Frankl,
neurólogo, psiquiatra, sobreviviente del holocausto y el
fundador de la disciplina; que conocemos hoy como Logoterapia.
neurólogo, psiquiatra, sobreviviente del holocausto y el
fundador de la disciplina; que conocemos hoy como Logoterapia.
No eres Tú, soy Yo...
¿Quién te hace sufrir? ¿Quién te rompe el corazón? ¿Quién te lastima? ¿Quién te roba la felicidad o te quita la tranquilidad? ¿Quién controla tu vida?...
¿Tus padres? ¿Tu pareja? ¿Un antiguo amor? ¿Tu suegra? ¿Tu jefe?...
¿Quién te hace sufrir? ¿Quién te rompe el corazón? ¿Quién te lastima? ¿Quién te roba la felicidad o te quita la tranquilidad? ¿Quién controla tu vida?...
¿Tus padres? ¿Tu pareja? ¿Un antiguo amor? ¿Tu suegra? ¿Tu jefe?...
Podrías armar toda una lista de sospechosos o culpables. Probablemente sea lo más fácil. De hecho sólo es cuestión de pensar un poco e ir nombrando a todas aquellas personas que no te han dado lo que te mereces, te han tratado mal o simplemente se han ido de tu vida, dejándote un profundo dolor que hasta el día de hoy no entiendes.
Pero ¿sabes? No necesitas buscar nombres. La respuesta es más sencilla de lo que parece, y es que nadie te hace sufrir, te rompe el corazón, te daña o te quita la paz. Nadie tiene la capacidad al menos que tú le permitas, le abras la puerta y le entregues el control de tu vida.
Llegar a pensar con ese nivel de conciencia puede ser un gran reto, pero no es tan complicado como parece. Se vuelve mucho más sencillo cuando comprendemos que lo que está en juego es nuestra propia felicidad. Y definitivamente el peor lugar para colocarla es en la mente del otro, en sus pensamientos, comentarios o decisiones.
Cada día estoy más convencido de que el hombre sufre no por lo que le pasa, sino por lo que interpreta. Muchas veces sufrimos por tratar de darle respuesta a preguntas que taladran nuestra mente como: ¿Por qué no me llamó? ¿No piensa buscarme? ¿Por qué no me dijo lo que yo quería escuchar? ¿Por qué hizo lo que más me molesta? ¿Por qué se me quedó viendo feo? y muchas otras que por razones de espacio voy a omitir.
No se sufre por la acción de la otra persona, sino por lo que sentimos, pensamos e interpretamos de lo que hizo, por consecuencia directa de haberle dado el control a alguien ajeno a nosotros.
Si lo quisieras ver de forma más gráfica, es como si nos estuviéramos haciendo vudú voluntariamente, clavándonos las agujas cada vez que un tercero hace o deja de hacer algo que nos incomoda. Lo más curioso e injusto del asunto es que la gran mayoría de las personas que nos "lastimaron", siguen sus vidas como si nada hubiera pasado; algunas inclusive ni se llegan a enterar de todo el teatro que estás viviendo en tu mente.
Un claro ejemplo de la enorme dependencia que podemos llegar a tener con otra persona es cuando hace algunos años alguien me dijo:
"Necesito que Enrique me diga que me quiere aunque yo sepa que es mentira. Sólo quiero escucharlo de su boca y que me visite de vez en cuando aunque yo sé que tiene otra familia; te lo prometo que ya con eso puedo ser feliz y me conformo, pero si no lo hace... siento que me muero".
¡Wow! Yo me quedé de a cuatro ¿Realmente ésa será la auténtica felicidad? ¿No será un martirio constante que alguien se la pase decidiendo nuestro estado de ánimo y bienestar? Querer obligar a otra persona a sentir lo que no siente... ¿no será un calvario voluntario para nosotros?
No podemos pasarnos la vida cediendo el poder a alguien más, porque terminamos dependiendo de elecciones de otros, convertidos en marionetas de sus pensamientos y acciones.
Las frases que normalmente se dicen los enamorados como: "Mi amor, me haces tan feliz", "Sin ti me muero", "No puedo pasar la vida sin ti", son completamente irreales y falsas. No porque esté en contra del amor, al contrario, me considero una persona bastante apasionada y romántica, sino porque realmente ninguna otra persona (hasta donde yo tengo entendido) tiene la capacidad de entrar en tu mente, modificar tus procesos bioquímicos y hacerte feliz o hacer que tu corazón deje de latir.
Definitivamente nadie puede decidir por nosotros. Nadie puede obligarnos a sentir o a hacer algo que no queremos, tenemos que vivir en libertad. No podemos estar donde no nos necesiten ni donde no quieran nuestra compañía. No podemos entregar el control de nuestra existencia, para que otros escriban nuestra historia. Tal vez tampoco podamos controlar lo que pasa, pero sí decidir cómo reaccionar e interpretar aquello que nos sucede.
La siguiente vez que pienses que alguien te lastima, te hace sufrir o controla tu vida, recuerda: No es él, no es ella... ERES TÚ quien lo permite y está en tus manos volver a recuperar el control.
"Al hombre se le puede arrebatar todo, salvo una cosa: La última de las libertades humanas-la elección de la actitud personal que debe adoptar frente al destino- para decidir su propio camino".
viernes, 23 de mayo de 2014
miércoles, 21 de mayo de 2014
martes, 20 de mayo de 2014
lunes, 19 de mayo de 2014
sábado, 17 de mayo de 2014
jueves, 15 de mayo de 2014
miércoles, 14 de mayo de 2014
viernes, 9 de mayo de 2014
miércoles, 7 de mayo de 2014
martes, 6 de mayo de 2014
lunes, 5 de mayo de 2014
LAS MANOS DE MI MADRE
Un joven fue a solicitar un puesto gerencial en una empresa grande. Pasó la entrevista inicial y ahora iba a conocer al director para la entrevista final. El director vio en su CV sus logros académicos y eran excelentes. Y le preguntó: " ¿Recibió alguna beca en la escuela?" el joven respondió "no".
"¿Fue tu padre quien pagó tu colegiatura? "
" Mi padre murió cuando yo tenía un año de edad, fue mi madre la que pagó. "-respondió.
"¿Dónde trabaja tu madre? "
"Mi madre trabajaba lavando ropa."
El director pidió al joven que le mostrara sus manos . El joven mostró un par de manos suaves y perfectas.
"¿Alguna vez has ayudado a tu madre a lavar la ropa? "
"Nunca, mi madre siempre quiso que estudiara y leyera más libros. Además, mi madre puede lavar la ropa más rápido que yo.
El director dijo: "Tengo una petición: cuando vayas a casa hoy, ve y lava las manos de tu madre, y luego ven a verme mañana por la mañana."
El joven sintió que su oportunidad de conseguir el trabajo era alta. Cuando regresó a su casa le pidió a su madre que le permitiera lavar sus manos. Su madre se sintió extraña, feliz pero con sentimientos encontrados y mostró sus manos a su hijo.
El joven lavó las manos de su madre poco a poco. Rodó una lágrima al hacerlo. Era la primera vez que se daba cuenta de que las manos de su madre estaban tan arrugadas y tenían tantos moratones. Algunos hematomas eran tan dolorosos que su madre se estremeció cuando él la tocó.
Esta fue la primera vez que el joven se dio cuenta de lo que significaban este par de manos que lavaban la ropa todos los días para poder pagar su colegiatura. Los moretones en las manos de la madre eran el precio que tuvo que pagar por su educación, sus actividades de la escuela y su futuro.
Después de limpiar las manos de su madre, el joven se puso a lavar en silencio toda la ropa que faltaba.
Esa noche, madre e hijo hablaron durante un largo tiempo.
A la mañana siguiente, el joven fue a la oficina del director.
El director se dio cuenta de las lágrimas en los ojos del joven cuando le preguntó: "¿Puedes decirme qué has hecho y aprendido ayer en tu casa?"
El joven respondió: "lavé las manos de mi madre y también terminé de lavar toda la ropa que quedaba"
"Ahora sé lo que es apreciar, reconocer. Sin mi madre, yo no sería quien soy hoy. Al ayudar a mi madre ahora me doy cuenta de lo difícil y duro que es conseguir hacer algo por mi cuenta. He llegado a apreciar la importancia y el valor de ayudar a la familia.
El director dijo: "Esto es lo que yo busco en un gerente. Quiero contratar a una persona que pueda apreciar la ayuda de los demás, una persona que conoce los sufrimientos de los demás para hacer las cosas, y una persona que no ponga el dinero como su única meta en la vida". "Estás contratado".
Un niño que ha sido protegido y habitualmente se le ha dado lo que él quiere, desarrolla una "mentalidad de tengo derecho" y siempre se pone a sí mismo en primer lugar. Ignoraría los esfuerzos de sus padres. Si somos este tipo de padres protectores ¿realmente estamos demostrando el amor o estamos destruyendo a nuestros hijos?
Puedes dar a tu hijo una casa grande, buena comida, clases de piano, ver en una gran pantalla de televisión. Pero cuando estás cortando el césped, por favor que también lo experimente. Después de comer que lave sus platos junto con sus hermanos y hermanas. No es porque no tengas dinero para contratar quien lo haga, es porque quieres amarlos de la manera correcta. No importa cuán rico seas, lo que quieres es que entienda. Un día tu pelo tendrá canas, igual que la madre de ese joven. Lo más importante es que tu hijo aprenda a apreciar el esfuerzo y tenga la experiencia de la dificultad y aprenda la habilidad de trabajar con los demás para hacer las cosas." ¡Cuídate!
"¿Fue tu padre quien pagó tu colegiatura? "
" Mi padre murió cuando yo tenía un año de edad, fue mi madre la que pagó. "-respondió.
"¿Dónde trabaja tu madre? "
"Mi madre trabajaba lavando ropa."
El director pidió al joven que le mostrara sus manos . El joven mostró un par de manos suaves y perfectas.
"¿Alguna vez has ayudado a tu madre a lavar la ropa? "
"Nunca, mi madre siempre quiso que estudiara y leyera más libros. Además, mi madre puede lavar la ropa más rápido que yo.
El director dijo: "Tengo una petición: cuando vayas a casa hoy, ve y lava las manos de tu madre, y luego ven a verme mañana por la mañana."
El joven sintió que su oportunidad de conseguir el trabajo era alta. Cuando regresó a su casa le pidió a su madre que le permitiera lavar sus manos. Su madre se sintió extraña, feliz pero con sentimientos encontrados y mostró sus manos a su hijo.
El joven lavó las manos de su madre poco a poco. Rodó una lágrima al hacerlo. Era la primera vez que se daba cuenta de que las manos de su madre estaban tan arrugadas y tenían tantos moratones. Algunos hematomas eran tan dolorosos que su madre se estremeció cuando él la tocó.
Esta fue la primera vez que el joven se dio cuenta de lo que significaban este par de manos que lavaban la ropa todos los días para poder pagar su colegiatura. Los moretones en las manos de la madre eran el precio que tuvo que pagar por su educación, sus actividades de la escuela y su futuro.
Después de limpiar las manos de su madre, el joven se puso a lavar en silencio toda la ropa que faltaba.
Esa noche, madre e hijo hablaron durante un largo tiempo.
A la mañana siguiente, el joven fue a la oficina del director.
El director se dio cuenta de las lágrimas en los ojos del joven cuando le preguntó: "¿Puedes decirme qué has hecho y aprendido ayer en tu casa?"
El joven respondió: "lavé las manos de mi madre y también terminé de lavar toda la ropa que quedaba"
"Ahora sé lo que es apreciar, reconocer. Sin mi madre, yo no sería quien soy hoy. Al ayudar a mi madre ahora me doy cuenta de lo difícil y duro que es conseguir hacer algo por mi cuenta. He llegado a apreciar la importancia y el valor de ayudar a la familia.
El director dijo: "Esto es lo que yo busco en un gerente. Quiero contratar a una persona que pueda apreciar la ayuda de los demás, una persona que conoce los sufrimientos de los demás para hacer las cosas, y una persona que no ponga el dinero como su única meta en la vida". "Estás contratado".
Un niño que ha sido protegido y habitualmente se le ha dado lo que él quiere, desarrolla una "mentalidad de tengo derecho" y siempre se pone a sí mismo en primer lugar. Ignoraría los esfuerzos de sus padres. Si somos este tipo de padres protectores ¿realmente estamos demostrando el amor o estamos destruyendo a nuestros hijos?
Puedes dar a tu hijo una casa grande, buena comida, clases de piano, ver en una gran pantalla de televisión. Pero cuando estás cortando el césped, por favor que también lo experimente. Después de comer que lave sus platos junto con sus hermanos y hermanas. No es porque no tengas dinero para contratar quien lo haga, es porque quieres amarlos de la manera correcta. No importa cuán rico seas, lo que quieres es que entienda. Un día tu pelo tendrá canas, igual que la madre de ese joven. Lo más importante es que tu hijo aprenda a apreciar el esfuerzo y tenga la experiencia de la dificultad y aprenda la habilidad de trabajar con los demás para hacer las cosas." ¡Cuídate!
miércoles, 30 de abril de 2014
martes, 29 de abril de 2014
SANTO PADRE FRANCISCO A LOS JÓVENES DE BUENOS AIRES CON OCASIÓN DE LA "PASCUA DE LA JUVENTUD
Sábado 26 de abril
de 2014
Queridos chicos y
chicas, un saludo y ¡Feliz Pascua!
¡Toda la semana es
Pascua! "¡Es el gran día que hizo el Señor!"
Quiero acercarme a
ustedes, me lo pidió el Arzobispo de Buenos Aires, y lo hago con gusto. Quiero
acompañarlos un instante en esta jornada, en esta Pascua de la Juventud.
Estaba pensando
mientras bajaba a hacer esta grabación, qué les iba a decir. "Que hagan
lío" ya se los dije. "Que no le tengan miedo a nada" ya se los
dije. "Que sean libres" ya se los dije.
Entonces me vino a
la mente la figura de algunos jóvenes del Evangelio. Algunos jóvenes que se
cruzaron con Jesús o de los cuales habló Jesús. Quizás pueda ayudar. Si les
sirve, lo asumen, si no les sirve, lo tiran.
Pensé en los
jóvenes Apóstoles, pensé en el joven rico, pensé en el joven que se fue a
buscar nueva vida con la herencia de su padre, pensé en el joven muerto. Los
apóstoles eran jóvenes, unos no tanto, otros sí. Juan era un muchachito. Y
quedaron conmovidos por la figura de Jesús, entusiasmados, con ese estupor que
produce cuando uno se encuentra con Jesús. Y van corriendo y le dicen a los
amigos: "¡Encontramos al Mesías! ¡Encontramos a aquél del que hablan los
profetas!".
¡Encontrarse con
Jesús¡ Vean ustedes esa conducta de los Apóstoles. Y después los apóstoles
flaquearon, después no se portaron tan bien. Pedro lo negó, Judas lo traicionó,
los demás se escaparon. Es decir, después viene la lucha por ser fieles a ese
encuentro, el encuentro con Jesús. Y yo te pregunto a vos: ¿Vos, cuándo te
encontraste con Jesús?, ¿Cómo fue el encuentro con Jesús?, ¿Tuviste un
encuentro con Jesús o lo estás teniendo ahora? ¡Los jóvenes apóstoles! Piensen
en Pedro, Santiago, Juan, Natanael, cómo se fueron encontrando con Jesús.
Otro joven que me
vino a la mente es el joven rico, ese que se acerca a Jesús con una vida
intachable, un muchacho bueno, y le dice:
¿Qué tengo que
hacer para madurar mi vida, para tener la vida eterna?
Jesús le dice:
"Cumplí los mandamientos y andá adelante".
"Si ya los
cumplí siempre".
El Evangelio dice
que: "Jesús lo amó", y entonces le dijo: "Mirá, te falta una
cosa: da todo lo que tenés a los pobres y vení conmigo, a predicar el
Evangelio". Y ese chico se fue triste. Se fue triste porque tenía mucha
guita y no se animó a dejarla por Jesús. Y se fue con SU plata y con SU
tristeza. Los primeros estaban con su alegría, con esa hermosa alegría que daba
el encuentro con Jesús. Éste se fue con su tristeza.
El otro joven, ese
joven que se quiso pasar de vivo, que quiso escribir su vida, que quiso patear
el tablero de la disciplina paterna, y enfrentó a su padre y le dijo:
"dame lo que me toca, que me voy". Y se fue. Todos esos años fueron
años de farra. Gastó la plata en boliche, en vicios, la pasó bien. La plata se
le gastó, se acabó. Y de yapa vino una crisis económica, tuvo que buscar
trabajo, no había trabajo, y consiguió como cuidador de chanchos. Y éste, que
había tenido mucha plata, que le había sacado a su padre de la herencia, que
había sabido lo que era estar en los mejores hoteles y en las mejores fiestas,
se había pasado la gran vida, conoció una cosa que nunca antes había conocido:
hambre.
Pero Dios es muy
bueno. Dios aprovecha nuestros fracasos para hablarnos al corazón. No le dijo
Dios a este joven: "sos un fracasado, mirá lo que hiciste". Lo hizo
razonar. Dice el Evangelio que: "Entró dentro de sí" "¿Qué hago
con esta vida? La farra no me sirvió para nada. ¡Cuántos obreros en la fábrica
de mi padre ganan su sueldo y tienen que comer! Yo tengo hambre y soy el hijo
del patrón. Me levantaré, iré a mi padre y diré mi verdad: ‘Pequé contra el
cielo y contra ti’." Y volvió.
La gran sorpresa
que se pegó es que el padre lo estaba esperando, desde hacía años! El Evangelio
dice que lo vio venir de lejos, porque el viejo subía todas las tardes a la
terraza a ver si el chico venía. Y el padre lo abrazó y el padre le hizo
fiesta. Y este gran pecador; este gran despilfarrador de lo que había ganado su
padre se encontró con algo que nunca había hecho conciente: el abrazo de la
misericordia.
Otro joven del
Evangelio: Pensé en el joven muerto también, a la salida de la ciudad de Naím,
cuando lo iban a enterrar: hijo único de madre viuda. Jesús se compadeció de la
madre, no del pibe. Pero el pibe, gracias a la madre, tuvo el milagro y lo
resucitó.
¿Vos quién sos?,
¿El entusiasta, como los apóstoles primero, antes de iniciar el camino?, ¿El
que quiere seguir a Jesús porque le gusta pero está atornillado con tantas cosas
que lo atan y no lo puede seguir, como el joven rico a la mundanidad, a tantas
cosas?, ¿Cómo aquél que se gastó toda la herencia de su padre, pero que se
animó a volver y está sintiendo en este momento el abrazo de la misericordia?,
¿O estás muerto? Si estás muerto, sabé que la Madre Iglesia está llorando por
vos, y Jesús es capaz de resucitarte. Decime, ¿quién sos vos? Decítelo a vos
mismo y eso te va a dar fuerza.
— "Padre,
usted es injusto, —me van a decir las chicas— porque los ejemplos que da es
para los varones, ¿y nosotras qué?"
Ustedes son
aspirantes a consolidar con su vida la ternura y la fidelidad. Ustedes están
sobre el camino de esas mujeres que seguían a Jesús, en las buenas y en las
malas. La mujer tiene ese gran tesoro de poder dar vida, de poder dar ternura,
de poder dar paz y alegría. Hay un solo modelo para ustedes, María: La mujer de
la fidelidad, la que no entendía lo que le pasaba pero obedeció. La que en
cuanto supo lo que su prima necesitaba, se fue corriendo, la Virgen de la Prontitud.
La que se escapó como refugiada en un país extranjero para salvar la vida de su
hijo. La que ayudó a crecer a su Hijo y lo acompañó, y cuando su Hijo empezó a
predicar, iba detrás de Él. La que sufrió todo lo que le estaba pasando a ese
chico, a ese muchacho grande. La que estaba al lado de ese Hijo y le decía los
problemas que había: "Mirá: no tienen vino". La que en el momento de
la Cruz estaba junto a Él.
La mujer tiene una
capacidad para dar vida y para dar ternura que no la tenemos los varones. Ustedes
son mujeres de Iglesia. ¿De Iglesia, del Iglesia? No, no es "el"
Iglesia, es LA iglesia. La Iglesia es femenina, es como María. Ése es el lugar
de ustedes. Ser Iglesia, conformar Iglesia, estar junto a Jesús, dar ternura,
acompañar, dejar crecer.
Que María, la
Señora de la Caricia, la Señora de la Ternura, la Señora de la Prontitud para
servir, les vaya indicando el camino. Bueno, ahora no se enojen, que ustedes
salieron ganando sobre los varones. Les deseo que este día termine bien. Que
cada uno de ustedes se encuentre con Jesús, con ese Jesús resucitado. Y les
digo una cosa: ¡No tengan miedo! ¡Miren a Jesús, miren a María y vayan
adelante!
"Padre ¡que
soy pecador, soy pecadora!"
¡Él te perdona! Vos
andá adelante, que tengan una santa pascua y no se olviden de rezar por mí. Que
Jesús los bendiga y la Virgen los cuide.
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