Ayer me puse a pensar en todas las personas que conozco, y me fui dando cuenta que verdaderamente somos unos bendecidos, ya que alrededor nuestro caminan muchos Santos Anónimos.
Estos Santos Anómimos que son capaces de pasar horas y horas visitando enfermos en la clínica o en el hospital de nuestra ciudad, dejan la comodidad de sus casas para ir a visitar a aquella enferma mental que no tiene a nadie como familia, o se juegan por entero visitando a los presos, o aquella mamá que llorando recorre escuela por escuela, médico por médico para que su niña hipoacusica pueda tener una vida màs digna.
Verdaderamente somos bendecidos porque diariamente recibimos un testimonio de vida que edifica nuestro ser, un testimonio que habla más que mil palabras. Y pienso que en cada uno de ellos Dios nos esta mostrando su amor y por eso quiero dar gracias.
Silvina
miércoles, 28 de noviembre de 2012
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