martes, 1 de febrero de 2011

ORACION DE SANACION


ORACIÓN DIRIGIDA DE SANACIÓN INTERIOR
[Cantos iniciales: "Cristo viene", "Sé tú cual la mujer", "Renuévame, Señor Jesús"]
Te invito a sentarte en una postura relajada pero atenta, tal vez con las manos abiertas, palmas hacia arriba, descansando sobre tu regazo... Los ojos, fijos en el tabernáculo, o en una imagen del Señor, o bien, cerrados para no distraerte. Pero de todas maneras, ten presente que estamos aquí en la presencia del Señor. Llama a Jesús a tu lado, y pídele que te acompañe en este ejercicio de recordar toda la trayectoria de tu vida.
Te invito a comenzar estando muy atento a toda tu persona, a todo tu cuerpo, desde la corona de tu cabeza hasta las plantas de tus pies. Lo puedes sentir, ¿verdad?, a pesar de que no estés en movimiento. Bien... A medida que te relajas, percibe la armonía de tus miembros, tu respiración... y el latido de tú corazón dentro de ti... ¿Te das cuenta? que dentro de ti hay vida… - - ¡esa misma vida que un día Dios te regaló! ¡Tú eres presencia de Dios! Él te ama, y te ha creado para que goces de su amor. ¡Si sólo supieras cuánto te ama!...
[Canto: "Nadie te ama como yo"]
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Te invito a retroceder, hasta los primeros momentos de tu vida, -en compañía de Jesús -, aún hasta antes de que nacieras, durante el embarazo de tu madre, porque tú ya existías: ya eras un ser genéticamente independiente de tus padres, ya eras una persona en desarrollo, ¡todo un regalo de Dios! Y aunque no recuerdas ahora nada de esa etapa de tu vida, tú ya percibías movimientos, emociones e impresiones fuertes desde el seno de tu madre. Imagina ahora que Jesús te ve y te toca allí, dentro del vientre materno. Procura verte como en una película. Allí estás en un ambiente tranquilo, de calor humano; te mueves con libertad y sientes seguridad. Jesús quiere sanar cualquier influencia negativa que hayas recibido en ese tiempo del embarazo de mamá: si fuiste concebido como embarazo no deseado, si tus papás incluso pensaban o intentaban abortar, puedes haber captado este rechazo de tu ser, puede ser que creó en ti un sentimiento de “sobrar” en este mundo. Puede ser que tu mamá tuvo mucho miedo, o se sentía muy sola en ese tiempo, y de alguna manera captaste su desamparo y angustia. O bien, si se cayó o fue golpeada: Jesús te quiere sanar de estos sufrimientos. Señor Jesús, toca y sana esas heridas. Gracias, Señor Jesús por tu Luz y tu Amor. Gracias por tu Luz que sana todas las huellas de circunstancias negativas en esa etapa antes de nacer... Señor, que fluya tu poder sanador para subsanar esta parte profunda de nuestro ser, para poder experimentar en ella tu amor.
Ahora, te invito a pensar en el momento de nacer. Él sana lo traumático de ese momento por los sufrimientos del proceso. Ahora, imagínate descendiendo para venir a este mundo... e imagina que es Jesús quien te recibe en el momento de nacer... Te levanta en sus manos llenándote de cariño. El llena todos los vacíos de tu corazón. Gracias, Señor, por tu amor a esa criatura pequeña que acaba de nacer... Señor, si faltaba su mamá o su papá en los primeros meses o años de vida, si no estaba allí al comienzo --por abandono, separación o divorcio-- aunque sea sin culpa alguna, por motivo de trabajo o salud, o por haber fallecido, si el hecho es que no estuvo uno de ellos a su lado en esa primera etapa de vida de esta hija, de este hijo tuyo, y le faltaba sus caricias y cuidados, eso tal vez dejó huellas en su corazón y sensibilidad. Gracias, Señor, porque en este momento suples todo el amor que faltó de mamá o papá... O si no fue querido/a en el momento de nacer, - aunque lo haya descubierto años más tarde- este hecho puede sacudir todo su ser. Pero para ti, Señor, no hay niño “casualidad"; no hay niña que tú no hayas deseado muy explícitamente; para ti toda criatura nace mujercita o varoncito porque tú los has llamado a la vida así. Señor, ponemos todo esto en tus manos divinas, en tus manos llenos de amor, para que tu nos afiances en ti.
[Canto: estribillo de "Tú nos has hecho para ti"]
Ahora, te invito a presentar al Señor los años de tu infancia. Jesús quiere sanar las heridas de estos primeros años, especialmente en relación con tu familia: tanto las cosas que dependían de tus papás, como las que responden a la influencia de otros familiares, de tus hermanos, primos, tíos o abuelos, e incluso de tus antepasados que pueden haberte transmitido de alguna manera una herencia de pecado, cosas que lastiman o esclavizan a uno…
Señor Jesús, tal vez tu hijo, tu hija aquí presente pasó en esa época de su vida momentos de gran soledad o angustia, debido a su pequeña capacidad de comprender --tal vez ni fue por culpa de sus papás o hermanos, pero a ese entonces se sintió que le habían abandonado, traicionado, dejado huérfano/a... Si por la pobreza de su hogar, pasaba penurias en el comer o faltaba la atención médica, si vivía el hacinamiento en casa, durmiendo varios en una sola cama, sin la privacidad que hubiera sido bueno para sus papás... o si en esos primeros años de la vida, años tan impresionables, tan fundamentales para la formación de su ser interior, sufría violencia, a manos de un padre alcohólico, o por el carácter fuerte de su mamá o papá, y vivía en un clima de constantes gritos o peleas... si sus años tiernos estaban marcados por algún trauma fuerte, queremos invitarte Señor, que vengas ahora mismo a ese huerto que es su pobre corazón, un huerto que necesita de tu atención desde hace tiempo. Tal vez no ha sabido cómo invitarte a trabajar en el... Ven, Señor Jesús: ven con esa dulce herramienta que es tu Espíritu Santo, y remueve el suelo de su corazón para restaurarlo a su forma originaria, antes de los golpes o percances de aquellos años. Si ni siquiera tuvo lo que se puede llamar una "niñez", por lo duro que fue su vida, ahora sí, Señor, tú puedes mimarle y llenarle de las caricias de tu amor. Te invitamos, Señor Jesús, a entrar en este huerto y a bendecirlo con tu amor. ¡Gracias, Señor! ¡Gracias por tu presencia con nosotros al lado de estos recuerdos profundos de su ser! Y gracias por todas las personas que pusiste en su vida que sí supieron, aunque imperfectamente, darle de tu amor. Gracias por las personas que le trataron con ternura y amabilidad, que velaron por su bien en las enfermedades, le protegieron de los peligros y consolaron después de los accidentes. Gracias, Señor, porque tu amor ya le estaba llegando en cada una de ellas.
Te invito a pensar por unos momentos en todas estas personas que te rodearon de amor en tu infancia y niñez. Tráelas a tu memoria, visualízales tales como eran a ese entonces, y luego agradece al Señor por cada una de ellas.
Melodía del “Vaso Nuevo”: (“Gracias, quiero darte, por amarme…”)
Te invito ahora a encomendar también al Señor todas tus relaciones familiares. Sobre todo lo que había de negativo en ellas, ya que a lo mejor han dejado sus huellas en tu sensibilidad. Puede ser que por el excesivo temor de tus padres que te sobreprotegieron, no te dieron la libertad que necesitabas para desarrollar como niño/niña, y te sentías como anulado, absorbido por ellos, man-tenido como un niño aun cuando había pasado la niñez. Si vivías en una familia donde existía el favoritismo, con algunos hijos/hijas "preferidos" y otros -otras- marginados; si en las compras, en la repartición de quehaceres, en las mismas muestras de cariño o en los castigos se vio que no había igualdad ante mamá o papá, y si uno tenía que "ganar" el amor de ellos con buenas notas o con una conducta impecable... Si había división en la familia a raíz de las peleas, la separación o el divor-cio de tus papás, o por tener hijos en dos mujeres, o tu mamá en papás diferentes… si tu quedabas como peloteado entre tus padres, y a veces instrumento de sus rencores y venganzas,… todo esto ofrezcámoslo al Señor. Señor Dios, nuestro Padre, Tú no amas a esta criatura tuya por lo que ha hecho, ni mucho menos por lo físico, ni por lo gracioso, inteligente o bondadoso que sea, sino que simplemente le amas. Y si sus papás no fueron capaces de reflejar ese amor tuyo, ese amor incondicional a él, a ella en su niñez, perdónales a ellos, Señor, y sana a tu hijo, a tu hija de ese amor demasiado interesado, de ese amor en fin egoísta. Enséñale tú a amar, como tú amas: generosamente y en libertad, --y enséñale a amarse primero a sí mismo/a de esa manera.
Tal vez por motivo de enfermedad u otras circunstancias tuviste que estar lejos de tus papás, en el hospital o con familiares, tíos o abuelos. Puede ser que allí sentías soledad y pena, o no te sentías con el derecho de pedir nada, o bien pedías, pero no te hacían caso. Si te encargaron con unos extraños, sobre todo si te pasaron cosas lamentables cuando estabas en poder de esa gente, puede ser que resientes esta negligencia de tu padre o tu madre. Jesús quiere sanar todo lo negativo de esos momentos. Te dice: “Con amor eterno te he amado. ¿Pero puede una mujer olvidarse del hijo de sus entrañas? Pues bien, aunque así sucediese, yo nunca me olvidaré de ti, pues te tengo grabado en la palma de mis manos. No temas porque estoy contigo.” El está contigo llevándote de la mano... En tu imaginación, recorre con Él esos lugares en los cuales estuviste solo/a, o donde no querías estar. Con Él ya no hay lugar a sentir soledad; ya no hay temor. Deja que, al volver a esos recuerdos dolorosos, su presencia contigo te dé paz.
Tal vez experimentaste violencias dentro de la familia en esos años: castigos humillantes, excesivos o brutales; maltrato, sea a ti, sea a tu madre o a uno de tus hermanos: cosas que has visto y vivido en el hogar (ver a tu papá o padrastro gritar o insultar, humillar o golpear a tu mamá, o a un hermano mayor, --aunque fuera a puertas cerradas, pero que escuchaste y podías adivinar, y viste después los signos de pelea o maltrato--) con toda la angustia de un niño, una niña que no sabe qué hacer cuando pelean sus papás, y es demasiado pequeño/a para meterse…
Para presentar al Señor estas relaciones familiares conflictivas, piensa en tu cuarto de cuando tenías 4,5,6 años de edad, e imagínate que estás allí, con Jesús a tu lado. Deja que tu imaginación corra libremente, y que lo que te sugiero en estos momentos lo vayas viendo con mucha soltura. Imagina ahora que Jesús se sienta a tu lado en la cama, y te levanta en sus rodillas. Te llena de amor y tú te sientes muy bien. Te abraza, y sientes seguridad en su presencia. [pausa] El amor de Dios te rodea, y sientes que puedes amar y dejarte amar.
Luego, Jesús invita a tu mamá a entrar en el cuarto, y ella se agacha para ponerse a tu altura, y te levanta en sus brazos. Tocando su rostro con delicadeza, puedes decirle: Mamá, yo comprendo que no eres un dios, que sólo eres una persona como yo, que puede equivocarse y fallar. Yo te perdono. Te quiero mucho. Me duele todo lo que has sufrido, pero ahora que Jesús está aquí, todo va a ser mejor. Te amo, Mamá. Deja que la luz de Dios te rodea.. [pausa]
Ahora, Jesús invita también a tu papá a que entre al cuarto y tú ves que él se acerca con amor; deja que él te levante en sus brazos. Déjate sentir su fuerza y su cariño a la vez, y puedes decirle, "Papá, yo comprendo que no eres un dios, que sólo eres una persona como yo, que puede equivocarse y fallar. Yo te perdono por todo lo que hiciste. Yo te quiero mucho." Deja que la luz de Dios te rodea... [pausa] Dile todo lo que tienes que decirle, y reconcíliate con él. [pausa]
Puedes utilizar esta misma dinámica de oración imaginativa con cualquier otro miembro de la familia, de relación conflictiva o hiriente, ahora, o más tarde a tu propia cuenta.
Puede ser que no había violencias de este tipo en tu hogar, pero que faltaba amor y cariño. De repente no te tocaban mucho ni solían abrazarte tus papás; o uno de ellos era muy frío, demasiado ‘recto’, y extrañabas el cariño y las atenciones que veías que otros niños/as recibían de sus papás, si tus papás te vestían con ropa burda, o ropa de una persona del otro sexo, si se burlaban de tu físico o decía que debías ser varón en vez de mujer, o viceversa, tal vez percibías que tu cuerpo era malo, que ofendías a las personas con tu simple presencia. Y si en algunas ocasiones veías a tus papás teniendo relaciones sexuales y no entendías el sentido de este acto, y se molesta-ron o te botaron violentamente, o si fuiste expuesto a escenas pornográficas a una temprana edad… de repente cogías la idea que la sexualidad era algo sucio que debía vivirse en secreto y fuera del hogar, y todo esto podía haberte causado dificultad después para mostrar y recibir afecto. Hermano Jesús, ayúdale a reconciliarse con su vida afectiva y sexual, a saberse amado/a por ti, y a comprender que todo lo que has hecho es bueno, y que su cuerpo, su sexualidad, su vida afectiva son dones tuyos que ha de vivir en comunión contigo y con los demás…
[tema musical de "Nadie te quiere como yo"]
Tocamos ahora una área de mucha delicadeza, por ser un aspecto muy íntimo de nuestro ser: la heridas en materia de sexualidad en la niñez. Tal vez siendo todavía de muy tierna edad fuiste objeto de acoso o abuso sexual... Señor Jesús, queremos presentarte, con mucho respeto y ternura, a tu hija o a tu hijo que ha sido objetos --víctimas-- de maltratos sexuales, sea de parte de sus parientes (hnos., primos, tíos, padrastro o incluso padre), sea de parte de gente extraña que tenía algún acceso al hogar, la muchacha de casa, un vecino, un profesor o profesora, o cualquier desconocido que le acosó en cualquier lugar… Sea lo que sea: hostigamiento sexual, insinuaciones, manoseos deshonestos, o el acto sumamente reprensible de la violación, -que es el robo de lo más íntimo de una persona- queremos presentarte, Señor, a esta hermana, a este hermano nuestro. Sólo tú, Señor, que eres nuestro creador, puedes saber desde dentro todo lo que ha vivido y sentido esta hija, este hijo tuyo. Sólo tú conoces el drama que ha vivido: drama de temor, vergüenza, de sentirse culpable ante los demás, o sucia una misma: sucia en su cuerpo e interiormente... Muchos de estos sentimientos no tienen razón de ser, estaban y están equivocados, --pero este hecho no los hace menos real, menos dañinos, menos pesados a cargar. Y, si a raíz de estas experiencias dolorosísimas, tu hija / tu hijo ha sentido que su futuro estaba ya malogrado, que casi no tenía sentido su vida, o que incluso ha desesperado alguna vez y ha querido poner un fin a esta vida sufrida por lo que le hicieron, Jesús, toma a esta hermana nuestra, a este hermano nuestro, esta hija tuya, a este persona herida y ultrajada en tus brazos, en tu abrazo casto y respetuoso, tómala ahora mismo, Señor, claro, no a la fuerza, porque esto nunca lo haces tú, sino con su permiso, -invítala a ir hacia ti, a entrar en tu abrazo, y que ella se deje amar por ti ahora mismo. ¡Ámala, Señor! Llénala de tu amor auténtico, tu amor que restaura la integridad de su ser, que la hace sentir lo que es en realidad: hija, hijo de Dios, tu querida hija, tu hijo amado, a quien tu estimas y en quien te complaces. . Devuélvale, Señor, su dignidad de mujer, de varón, para que pueda ir con la cabeza en alto, y no agachada. Ellos, Señor, (el o los victimarios) seguramente no tenían idea de cuán profundamente podían tocar y dañar a esta hija tuya, a este hijo tuyo por sus acciones motivadas por la pasión o el deseo. Seguramente se asustarían si se dieran cuenta de como años y años de su vida han sido marcados por aquellos hechos de violencia sexual. Perdónales, Padre, porque en realidad no sabían lo que hacían. Aunque eran mayores y debían saber, aunque lo hayan hecho siendo adultos (y ella una simple niña, él un niño no más), no sabían lo que le hacían. Y permite que algún día pronto que esta persona herida también perdone a quien le causó / (o a quienes le causaron) tanto y tan profundo daño; infúndele tu amor hasta tal punto, Jesús, que sea liberado/a de todo lo que es odio, rabia y rencor hacia aquella persona o personas victimarias, y libérala también de todo lo que es amargura, depresión, y desesperación respecto a sí misma, a sí mismo. Arranca todas estas malas hierbas del jardín de su corazón, Jesús, porque no son de tu plantío. No tienen razón de estar en su interior. Ella misma, él mismo te da permiso, Señor, para entrar en los rincones oscuros de su ser, de su memoria, de su mismo cuerpo, y con tu capacidad única, ¡saca toda esta basura!, -ya que muchas veces ha tratado de hacerlo ella/él, y no ha podido. Y pon en lugar de estas malas hierbas nuevos sembríos de paz, de aceptación de sí, de la alegría de ser mujer, de una identidad masculina sana, no machista, y de profunda compasión hacia los demás, tanto hacia los victimarios como a tus demás hijos e hijas que han sufrido semejantes ultrajes. Sana estos recuerdos dolorosos, tranquiliza sus sensibilidad en área de lo sexual, y apacigua su mente y pensamientos, para que pueda recuperar un trato normal y abierto con personas de ambos sexos.
Arregla tu jardín, Señor: es tu posesión, y sólo tú sabes adornarlo con belleza exqui-sita, para que en adelante sea una parcela bien fecunda, bella y donde te recreas en pasear...
[Canto: "Sé tú cual la mujer"]
Ahora te invito a presentar al Señor los años de tu niñez y juventud: las relaciones sociales en el colegio, con las amistades, y en las primeras experiencias de trabajo... Seguramente había mucho de bello y bueno en estas experiencias, pero ahora de nuevo queremos ofrecer en oración lo negativo de todo esto, para que Dios, que todo puede, saque bienes, saque provecho para su Reino.
Primero, te invito a volver a las experiencias negativas entre compañeros/as, con los amigos y las amigas... Si sufriste burlas, marginación o vergüenza por alguna enfermedad, por algún rasgo físico, por tu manera de hablar, o simplemente por tu manera de ser, preséntale al Señor ahora. Si experimentaste lo feo que son los prejuicios, por tu color, tu familia o lugar de origen, ponlo en sus manos; él sabe lo que viviste, lo que sentiste como niño/niña, como joven en aquellos años. Si había problemas por tu lentitud en hacer las cosas --o bien por hacerlas demasiado bien, y así despertar la envidia de los demás-- todas estas cosas también puedes presentarlas al Señor. --Tal vez ahora te parecen cosas pequeñas, sin importancia, y puede ser que en realidad son así. Pero a ese entonces no eran cosas pequeñas. Desde tu poca edad o pocos recursos para enfrentar estas formas de rechazo o desprecio, puede haber sido todo un mundo. Pueden haberte afectado profundamente, y seguir afectándote, por mucho que puedes decir que realmente no era nada. Sí, era algo importante, y por eso es bueno presentárselo todo para que lo sane. Señor Jesús, recibe en estos momentos estas experiencias dolorosas de las primeras relaciones fuera del hogar, en el vecindario, el colegio, el pueblo... Tú sabes valorar el verdadero importe de estos sufrimientos para el desarrollo de nuestra sensibilidad. ¡Sánanos, Señor!
Y si experimentaste humillaciones de parte de profesores, o peor, de tus papás, o exigencias exageradas, con críticas de todo lo que hacías mal, creando en ti un miedo de hablar, de salir en público, de intentar cosas nuevas, temor de equivocarte o de fracasar, o miedo a las burlas, las críticas o las llamadas de atención... muchas de estas cosas todavía pueden influir poderosamente en tu vida. Tómalas, Señor. Y sana a este hijo tuyo, a esta hija tuya, de estas experiencias duras que le marcaron. Sánalas hasta la raíz, Jesús, para que pueda experimentar una nueva libertad en su actuar, y que sepa aceptar sus propios errores con tranquilidad, sin autorrecriminación.
También sería bueno presentar a Jesús tus experiencias laborales; las relaciones con tus compañeros/as de trabajo, con tus jefes. Si durante este tiempo te tocó vivir experiencias desagradables, la presión de un jefe que te maltrataba o chantajeaba sabiendo que necesitabas el trabajo; chismes o intrigas de compañeros laborales, produciendo en ti angustia, y sobrecargándote de frustración que a veces llevabas a casa y descargabas sobre otros que no tenían la culpa… si incluso afectaba tu salud física o mental… Señor te ofrecemos también estas experiencias negativas del mundo de trabajo, para que tú las sanes. Cambia, Jesús, estos recuerdos dolorosos, y haz que pueda descubrir lo lindo que es contribuir con sus dones al perfeccionamiento de tu creación y al bien de la sociedad.
Tal vez experimentaste sufrimientos por la pobreza de tu familia: por ejemplo, el tener que vestirte de ropa vieja, remendada o de otros, en vez de poder lucir una ropa nueva, más al día, más elegante, --y así pasaste vergüenza ante los demás. Si no hubo dinero para actividades o viajes que hicieron tus compañeros, tus compañeras; si no hubo plata para medicinas o algún tratamiento que necesitabas, y quedaste lisiado o con alguna condición crónica por culpa de la pobreza; si incluso tenías que abandonar o postergar los estudios para trabajar, para apoyar a tus hermanitos/as en casa, creando en ti sentimientos de frustración o resentimiento... Ofrécelo todo al Señor; pon todos estos sufrimientos, esta violencia sin rostro, en sus manos. Toma todas estas heridas, Señor, y sánalas por tu misericordia. Que la pobreza ya no le amargue, Señor, ni sea un azote a su sensibilidad, sino algo que pueda vivir solidariamente y sin vergüenza... Sánale, Señor. Haz que descubra el lado hermoso de esos años duros, que pueda sentirse orgulloso de sus orígenes humildes.
Tal vez te has metido imprudentemente, o te han metido en asuntos de brujería o espiritismo, o te has hecho “leer las cartas”, o has jugado con la ouija, o prestado fe a los horóscopos, o cosas por el estilo, y has quedado después como bajo el control de energías extrañas o fuerzas ocultas, nada benéficas, y con secuelas de insomnia, ansiedad o terror. Si es el caso, te invito a expresarte ante el Señor en este momento, poniendo tu vida en sus manos, y rechazando explícitamente el dominio de cualquier otra fuerza o poder sobre tu vida, e invitando al Señor Jesús a ser tu salvador y redentor. Señor, sana y protege a este hijo, a esta hija tuya que hoy se confía a ti; quiere ser totalmente tuyo Señor, y no “tierra de nadie” donde otras fuerzas tienen libre dominio. Pide la fuerza liberadora de tu sangre derramada por nosotros. Dale tu paz, Señor, como el mejor signo que tú has establecido tu señorío en su corazón y vida. Gracias, Señor.
[retomar melodía de "Nadie te ama como yo"]
Te invito también a presentar al Señor cualquier experiencia traumática de la muerte que hayas vivido en esos años de niñez, adolescencia y juventud.
De repente has tenido alguna vez una operación quirúrgica de gravedad, y sentiste que tu vida estaba colgada de un hilo, y te asustaste por lo poco que te separaba de la muerte, por los cuidados intensivos y todo el ambiente del hospital… Sería bueno abrir esto también al Señor. Señor Jesús, te presentamos esta experiencia cercana a la muerte de este hijo, esta hija tuya que creaste para que viva. Ayúdale a no tener miedo a la muerte, sino más bien a aprender, a crecer y a poder comprender mejor a los demás gracias a esta crisis de salud que ha tenido.
Tal vez en algún momento de tu vida experimentaste de cerca un accidente fatal, y recuerdas hasta hoy el sonido del impacto, o te traumatizó la vista de sangre, de personas atrapadas, heridas, entre fierros torcidos, o los esfuerzos de rescate que llegaron demasiado tarde… De repente tú mismo fuiste accidentado, y por poco acababa tu vida en cuestión de segundos… Sea que te escapaste ileso, como por milagro, o que fuiste herido y tuviste una larga recuperación, puedes haber internalizado este susto, ese trauma, y que lo hayas revivido miles de veces esos instantes que fueron quemados en tu memoria por la fuerza de los acontecimientos… Posiblemente te quedaste con miedo de volver a usar ese medio de transporte, o pasar por aquel lugar, o algo por el estilo; hay que presentar esto al Señor para que te libere del trauma del accidente y también de esa fobia. Te presentamos, Señor, esa experiencia chocante de tu hijo, de tu hija: haz que te mire, Jesús. Tú has querido acoger a cada una de las personas heridas y fallecidas en ese accidente. Haz que tu hijo, tu hija te vea allí presente al lado de cada persona accidentada, para que pierda ese temor de cosas horribles e imprevistas que nos pueden pasar: pues aún en esos momentos, Señor, tú estás a nuestro lado para ofrecernos tu amor. Haz que pueda descubrir en aquel accidente algún designio de tu amor y providencia.
Si un familiar tuyo vivió una larga enfermedad, y tú acompañaste a este ser querido en sus últimos meses y días, y te afligiste verlo disminuir de peso, perder fuerzas y ganas de vivir, si lo sentiste estremecer de dolor sin poder hacer nada tú para aliviarlo, y en fin, a pesar de tus oraciones y todos los esfuerzos de los que le atendían, falleció esa persona querida, puede ser que te sentiste defraudado/a por Dios, desconsolado/a , y quedaste con un gran temor a la muerte que te había arrebatado tan cruelmente ese ser querido. Sobre todo si era tu mamá o papá, o uno de tus herma-nos, probablemente después de esto, la vida ya no era lo mismo para ti. De repente, a partir de allí había en ti como un bloqueo que te hacía bien difícil creer en el amor de Dios por ti, que como te quitaba las ganas de orar, o sentiste que Dios ya no te hablaba, o hasta que había muerto para ti.
Señor, tú que experimentaste el trago amargo de la muerte por nosotros, para liberarnos del temor a la muerte, desbloquea lo que en tu hija, en tu hijo, fue el escándalo de una muerte no comprendida, no aceptada, que parecía truncar todas sus legítimas esperanzas, y que tal ves significó años de vacío, sin el apoyo con que contaba de esa persona que falleció. En fin, Señor Jesús, toma a esta persona --que de alguna manera todavía está de duelo-- en tus brazos, apriétala fuerte a tu pecho, y con las caricias de tu amor, consúelale por la muerte de su ser querido. Sólo tú, Señor, tienes palabras que valen frente a la misma muerte. Háblale al corazón, Señor, y muéstrale tu cara de Padre, de hermano misericordioso, tu amor materno que crea un ambiente de hogar aun en la ausencia de quien tanto amaba… Muéstrale, Señor, a ese ser querido tal cual es ahora, en tu presencia, y no en los últimos días de su vida en esta tierra; haz que pueda encontrarlo en ti.
Y si tú has vivido años de angustia, vergüenza y sentido de culpa por el suicidio de alguno de tus familiares, de una amistad cercana, o un compañero de estudio o de trabajo, o si tú mismo has pensado o incluso intentado quitarte la vida en un momento de angustia y depresión, te invito a presentar este hecho trágico al Señor. Él sabe lo que vive una persona que llega a esta determinación desesperada, y sabe perdonarle. Quiere quitarte este peso que tú estarás cargando, y librarte de una falsa culpabilidad. Señor, infunde en nosotros un gran amor a la vida, un respeto profundo a la vida, y a la vez, una gran compasión hacia todos los que han atentado contra su propia integridad. Sana, Señor, las secuelas de culpa, de vergüenza, e incluso de indignación. Pon tu unción en el corazón de los que han perdido a un ser querido por esa trágica decisión.
Si viviste durante un tiempo en ambiente de violencia terrorista o guerrillera, de abusos de las fuerzas militares o de grupos paramilitares, te invito también a presentar esos recuerdos tan duros al Señor misericordioso, que es capaz de devolverte un corazón de carne, la sensibilidad y ternura que diversos hechos brutales pueden haberte quitado. Si tú has visto actos de brutalidad gratuita, si te tocó presenciar alguna tortura, o ver un homicidio, o bien el cadáver de un torturado o asesinado… Si un familiar o conocido tuyo “desapareció” o fue secuestrado, y viviste semanas o meses de angustia junto a sus demás seres queridos, no sabiendo si vivía o si ya lo habían matado… Aunque no hayas vivido en carne propia ningún hecho violento, ni hayas visto en persona ningún cadáver ni torturado, aún sin esto, seguramente el clima de terror y miedo, las noticias de cada día que golpeaban como martillos tu sensibilidad humana, y la inseguridad por el futuro de las personas a tu alrededor, --no puede sino haber dejado sus huellas en tu persona, en tu memoria y sensibili-dad, en tu mismo cuerpo. Te invito a presentar al Señor toda esa época infeliz de tu vida, donde viviste junto a tus familiares, amigos y colegas, ese mismo ambiente violento e inseguro. Señor, pedimos que derrames tu misericordia sobre todos los recuerdos -conscientes e inconscientes- de aquellos años de violencia. Sana sus reacciones nerviosas que se formaron en esa época co-mo respuesta a una situación de auténtico peligro mortal. Devuélvale a esta hija, a este hijo tuyo tan afectado por las experiencias acumuladas de aquel tiempo la capacidad de sentir el dolor y la alegría, la ternura, la esperanza y la seguridad. Sana las reacciones de rabia y los deseos de venganza que todavía pueden brotar en su corazón ante los recuerdos de las injusti-cias brutales de esos años; pon en su lugar, Señor, deseos de construir la paz junto con otros, de fortalecer el tejido de las relaciones sociales de confianza y apertura. Bendícele, sánale, Señor.
También los asaltos o robos que hayas vivido, que también traumatizan a uno, aún cuando son solo cosas que nos quitan, lo sentimos como una especie de violación de nuestra privacidad, de nuestra intimidad, y también podemos quedar afectados por la angustia, la desconfianza o el temor en el futuro. Señor, toma en tus manos estas experiencias de atraco, de robos, de acoso violento, y sana a raíz todo el miedo, angustia o inseguridad que se relaciona con ellas.
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Ahora, te invito a presentar a Jesús tus experiencias del enamoramiento. Hay mucho de bueno allí, mucho que nos ha dado Dios en el amor y la atracción a otra persona cuyos valores y calor humano percibimos. Al fondo, siempre es a Dios mismo a quien hemos amado en los demás. Pero también ha habido muchos obstáculos en el camino, y de repente caídas muy serias, y todo esto sería bueno abrirlo a su obra sanadora en estos momentos. Entonces, Señor, tu hijo, tu hija te abre su memoria de aquellos años adolescentes, y te presenta las experiencias dolorosas, lamentables: sus experiencias de amor traicionado o defraudado, la falta de respeto que experimentó de parte de los enamorados/las enamoradas--personas que jugaron con sus sentimientos, o no supieron ser fieles a la palabra dada-- el chantaje emocional... También tiene sus propios pecados, o hábitos pecaminosos; estos también le hirieron y le estropearon el corazón: las lecturas eróticas o películas pornográficas, las fantasías y los pensamientos impuros, la masturbación y sobre todo el haber sobrepasado y tenido relaciones sexuales, sea a conciencia plena o como llevado y sin querer, sin nunca haber pensado hacerlo. Y si, como consecuencia de estas relaciones sexuales, han concebido una criatura, y han recurrido a un aborto para deshacerse del “problema” en vez de respetar la vida de su hijo/a, te ofrecemos esta tremenda y trágica equivocación, con todas sus secuelas en la vida de ambos. Y cualquier otra cosa en este campo de la sexualidad: la homosexualidad o el lesbianismo, u otras formas malsanas de vivir la sexualidad-- donde tú sabes, Señor, que hay mucho lugar para extraviarse y abusar de esa linda facultad de amor que has puesto en nosotros. Señor, sólo tú eres capaz de desenredar esas cosas tan complicadas emocionalmente, a veces tan torpes, y de saber si uno tuvo la culpa o no la tuvo... Ahora, por ahora, tu hijo, tu hija aquí presente no se juzga ni se absuelve: simplemente se presenta ante ti y quiere que tú le sanes de todos estos males, estos errores en el campo sexual, para que pueda amar en verdad, para que su corazón no siga lastimado por estas heridas, para que sea capaz nuevamente de creer en las personas y, dentro de lo razonable, confiar en ellas.
[retomar melodía y palabras de "Nadie te ama como yo]
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También, quiero invitarte a recordar las experiencias relacionadas con la Iglesia, en tus años de compromiso con diferentes grupos, en la parroquia, tu amistad con tal sacerdote o con tal comunidad de religiosas... También allí seguramente hay cosas que sanar, y muy importantes, porque si no se sanan, pueden ser una traba, no sólo para tu apostolado y testimonio cristiano, sino también para tu misma vida de fe y acercamiento al Señor. Entonces, Señor, esta hija, este hijo tuyo quiere ofrecerte todo lo relacionado con tu Iglesia, esta familia grande que es lugar de tu presencia, pero también casa de pecadores; es instrumento de tu gracia pero también reunión de gente débil e imperfecta que constantemente nos hiere o lastima o decepciona, para que le sanes de las cosas negativas que ha vivido o que ha sabido u oído con relación a tus hijos e hijas en la Iglesia.
Señor, por las malas experiencias que tu fiel ha tenido con la gente de la Iglesia, queremos pedir tu sanación. Si, al entrar más a fondo en la vida y apostolado de tu Iglesia, le ha tocado sentir el aguijón de la soberbia de tus elegidos, o la ingratitud de tus consagradas, pon tu unción sanadora allí donde duele, para que este dolor se vuelva redentor. Y si a este servidor/esta servidora tuya le ha tocado ver o enterarse de cosas sórdidas en la vida de algún sacerdote, cosas indebidas en la vida de alguna comunidad religiosa: doblez, alcoholismo, vida materialista o superficial, búsqueda de placer sexual a margen de su celibato, injusticias o maltrato a la gente, especialmente a los más humildes, pedimos que tomes en tus manos estas malas experiencias, estos recuerdos que lastiman su sentido de justicia y chocan con su fe. Aunque haya sido sólo cuestión de egoísmo o indiferencia, falta de caridad, de generosidad o de sensibilidad en el cumplimiento de su ministerio, son cosas que chocan cuando las encuentra en tus ministros, Señor. Esperaba que no sean así, y le decepcionan cuando se ven tan bajos, tan mezquinos, tan poco fieles a tu llamada. Señor, estas cosas le pueden hacer mucho daño: puede que le hagan menos dócil a tu voz en la Iglesia, menos dispuesto a verte en tus ministros, más fría en la recepción de tus sacramentos, menos dispuesta a sacrificarse en el amor fraterno. Por eso te pedimos que ayudes a este hijo, a esta hija tuya aquí presente a ver a aquel ministro o agente pastoral, a aquella religiosa o catequista, con tus ojos, desde tu misericordia, como persona débil, mal encaminada, también herida, y que desde sus propias carencias va hiriendo a los demás ¡"en tu nombre"! Ayuda a esta persona que cree en ti, en vez de escandalizarse, o alejarse de ti o de tu Iglesia, en vez de volverse escéptico o irónico en cosas de la fe, a encomendar a esas personas a ti, y si es el caso, a tratar de ayudarles a tomar otra actitud, otro camino. Que sea una pequeña experiencia del sacerdocio común, de saber sufrir para bien de tu Iglesia, para que en vez de criticar y comentar inútilmente las debilidades y pecados ajenos, en vez de ir contando sucesos desedificantes de los sacerdotes o religiosas, pueda contribuir al crecimiento de tu Cuerpo Místico por su discreción y caridad.
Y si entre los miembros de los grupos en que participaba ha encontrado también mez-quindad, espíritu partidario, egoísmo, insinceridad, doble vida, afán de poder o insensibili-dad, -todo menos lo que pensaba encontrar entre cristianos comprometidos- también ayúdale a no juzgarles, a no amargarse, ni tener una actitud cínica o pesimista. Mantén en su corazón esta juventud espiritual que siempre cree, que siempre espera, que siempre perdona por amor.
Tal vez experimentó a la Iglesia como una institución fría y burocrática, que margine sistemáticamente a la mujer, a los pobres… sana estas heridas, Señor, y enséñale a esta hija, a este hijo tuyo a contribuir constructivamente a la Iglesia, para que sea más acogedora, más fraterna. Envuélvale en tu amor, Señor...
[A continuación vienen diferentes apéndices para los diversos estados de vida.]
A. Para religiosos/as:
Ahora les invito a recordar finalmente cosas hirientes que has encontrado a lo largo de tu caminar en la vida religiosa. El carisma y la vida comunitaria de tu propio instituto es un hermoso regalo que el Señor te ha hecho, pero no todo es un jardín de rosas; también hay cosas negativas, cosas que no deben ser dentro de la vida consagrada. Y estas cosas no sólo hacen menos feliz la vida en comunidad y empañan la imagen de tu familia religiosa; también traban la realización de su misión en la Iglesia porque dificultan relaciones comunitarias, hacen gastar energías en cosas estériles, quitan fecundidad a tu apostolado, y hasta pueden poner en jaque tu misma consagración.
Sería bueno recordar en primer lugar las dificultades que has tenido durante los años de formación: antes de entrar, en el aspirantado... el postulantado... y el noviciado.... Problemas o crisis en la vida de comunidad: conflictos, frialdad, prejuicios o marginación, o bien relaciones posesivas/demasiado íntimas entre compañeros/as, algún episodio homosexual o lesbiano, malos ejemplos, abandono de la conversión de vida, aceptación de criterios materialistas, hacer la doble vida... Señor, te ofrece todo el universo de recuerdos de esos primeros años de formación inicial: lo bueno y lo malo, las personas con quienes entró, las que se fueron y las que quedaron, las personas encargadas de cada etapa y los acontecimientos más memorables de aquellos años, especialmente los sucesos desagradables o hirientes. Puede ser, Señor, que incluso los ve más que como años de formación, como años de deformación. Pero tú en tu providencia puedes sacar bienes de lo malo, y transformar nuestros inviernos en primaveras. Te ofrece por tanto, Señor, cada etapa sucesivamente, con su carga de heridas, pecados, y errores humanos, para que tú las conviertes en experiencia de gracia...
Es importante también recordar y ofrecer al Señor todo lo negativo relacionado con el proceso de evaluación y aprobación para votos [y ordenación]: exigencias injustas, humillaciones, que otros/as te hayan juzgado temerariamente; habladurías, chismes o interpretaciones de tus acciones que influyeron en los informes / las decisiones... el sentir que otras personas decidieron sobre tu vida sin consultarte adecuadamente, amenazas o insinuaciones de hnos./hnas. que tenían poder sobre ti/sobre tu futuro; falta de confianza en ti; postergación de tu profesión o prolongación de alguna etapa que te pareció injusta; la incertidumbre y el temor que viviste ante la posibilidad de que te despidan de la comunidad... Todo esto queremos presentarte, Señor, para que lo sanes hasta la raíz, ya que tiene que ver con su misma identidad de religioso/a. Si bien su consagración es una cosa grande y santa, también es cierto que pasa por decisiones muy humanas, y a veces queda demasiado marcada por ellas... Haz, Señor, que este hijo, esta hija tuya consagrado a ti se dé cuenta que eres tú quien le estabas llamando a través de todos los caminos tortuosos o ambiguos por los que le ha tocado andar. Permita, Señor Jesús, que experimente alegría, confianza y paz al recordar el momento en que por primera vez prometió vivir sólo por ti, cada vez que renovó el ofrecimiento de su vida, y sobre todo cuando piense en el día de su consagración definitiva.
Y luego, te invito a recordar las heridas de tu tiempo del juniorado: dificultades con las personas mayores en la comunidad; el haber sido tratado como niño/a, siendo uno muy adulto y capaz de pensar para sí y actuar con responsabilidad; el no haber sido respetado o tomado en cuenta; asignaciones o cambios de destino bruscos, inesperados, sin consultar... Y luego, los excesos en la pastoral: el haberte metido a fondo en tal trabajo, hasta quedar tan identificado/a con ello que te era difícil soltarldo, o que te sentiste herido/a cuando te sacaron, o cuando otra persona entró con otro estilo, otras ideas, y deshizo lo que habías hecho con tanto amor; en verte enredado/a en situaciones amorosas con una persona que conociste en la pastoral, o por la falta de calor humano en tu comunidad... el haber descuidado la oración hasta el punto de perder de vista el por qué de tu vida consagrada al Señor... Señor, tú sabes, y --es más-- comprendes todas estas dificultades que esta hija tuya, que este hijo tuyo ha vivido en aquellos años. Tómalas, sánalas, dales remedio eficaz para ordenar suavemente su vida hacia ti; asienta las bases de su vida nuevamente en tu vida divina y en la opción por tus pobres, y no en sí misma/sí mismo. Y haz que los caminos erróneos de esos años sirvan para comprender y poder orientar a muchas otras personas que viven igualmente erradas, perdidas, sea en la vida religiosa, en el matrimonio, o lo que sea...
También, seguramente has tenido algunos problemas con tus formadores/as, con tus superiores/as: el que no escucharon tus opiniones, tu parecer o tu discernimiento, o el no haberse preocupado de tus necesidades (especialmente haberte negado permiso o dinero para la debida atención médica, no haberte dado permiso para visitar a tu familia en el caso de la enfermedad grave o muerte de mamá o papá)... o infinidad de otras cosas que saben hacer las personas en autoridad consciente o inconscientemente que mortifican o hieren a los miembros de sus comunidades...
Y en general, pensando en las comunidades donde has vivido o que has visitado: falta de diálogo o amor fraterno, incomunicación o marginación, habladurías, chismes y traición de confianzas, falta de acogida, etc., etc. Por cualquier problema que has tenido en que tus hermanos/hermanas de comunidad han tenido que ver, te invito a presentarlo a Jesús, ahora mismo, para que lo unge con su amor sanador.
En fin, Señor, esta consagrada tuya, este consagrado tuyo quiere presentarte todo lo que hay de negativo en su experiencia de vida religiosa, hasta el día de hoy, para que lejos de ser un motivo para dejar de servirte o de servirte menos, de mala gana, o friamente, sea más bien motivo para animarse, elevarse, hacerse más generoso/a en tu servicio. Por todas las heridas, pues, que provienen de su vida religiosa en cualquier época o situación, sánale Señor Jesús. Haz que sea una persona íntegra, de corazón sencillo y mente despejada, que puede hablar de la vida religiosa, sin cinismo ni reticencias, como testimonio de tu amor y misericordia . Gracias, Señor.
B. Para los que viven la soltería como estado permanente:
Te invito a recordar los años de tu vida adulta, sobre todo desde que te decidiste quedar como soltero/a, o bien desde que te diste cuenta que de hecho te estabas quedando soltero/a, sin haberlo exactamente elegido...
Tal vez has quedado sin pareja por dedicarte al cuidado de uno de tus papás o algún otro familiar, para sacar adelante a tus hermanitos... Si luego, no encontraste gratitud de parte de ellos o de los demás a quienes supliste con tu generosidad, o si al contrario, sientes que fueron injustos contigo, ofrece esta herida al Señor...
Si experimentaste una decepción amorosa, o nunca encontraste la persona deseada, o algo por el estilo, y te has preguntado muchas veces por qué el Señor no te ayudó a encontrar a alguien... o si te has recriminado, de repente, por haber perdido las grandes oportunidades de tu vida... ¡Para! Corta esta línea de discurso interior, este mensaje grabado con que te latigas constantemente, y abre tu corazón al Señor. Preséntale esta área de tu vida, y luego quédate en silencio ante él; deja que él te hable, si quiere decirte algo, o que por lo menos te muestre su amor, y deja que toque esta herida de largo tiempo en ti, para empezar a curarla.
Tal vez pensabas hacerte religiosa o sacerdote, pero a fin de cuentas no optaste, o intentaste y no te permitieron, u otros factores influyeron --la necesidad de tu familia, accidentes, mala salud-- y no pudiste realizar tus esperanzas. Puede ser que a veces sientes que te faltó un ideal noble para el cual gastar tu vida, y que ahora quedas como demasiado egoísta, centrado/a en ti, o hasta te sientes estéril... Tal vez alguna vez has llegado a culpabilizar a Dios por haber arruinado tu vida, o por la frustración que puedes sentir... Esto también puedes ofrecer al Señor. Háblale; te entiende y no se escandalizará con lo que sientes o con lo que quieres decirle... Díselo... y después, deja que él también te hable y te muestre su amor...
O bien, puede ser que por dedicarte a tu profesión, consciente o inconscientemente te ibas quedando soltero/a, pero que luego la misma carrera te ha proporcionado algunas decepciones pequeñas o grandes... Estas también importan al Señor: llévaselas para que las pueda sanar; háblale de ellas, porque él ya las conoce, pero es importante que tú las abres a su poder sanador.
En cualquier de estas circunstancias, puede ser que la soledad se te ha hecho cosa más y más pesada con el pasar de los años, o con el alejamiento o muerte de algunas personas muy queridas... Especialmente en las reuniones con colegas cuando toda la conversación gira alrededor de las parejas, de los hijos, las actividades en familia... A lo mejor te sientes extraño/a en medio de tus semejantes, y te preguntas dónde esconderte por sentir como un bicho raro, tal vez como una persona incompleta... Pueden asediarte preocupaciones por tu futuro, en caso de enfermedad, o tu vejez... Hasta te puedes sentir desamparado/a, olvidado/a por Dios. No es que Dios te haya olvidado, pero sí uno puede sentirse así, y esto es un problema gordo, porque si nos sentimos abandonados por él, estamos más propensos de abandonarlo nosotros.... Si es el caso, te invito ahora a volver a él, a dar el salto de confianza, y abrir tu vida y tu corazón a su amor.
Tal vez te han cargado injustamente con todos los deberes familiares por "no tener familia"... incluso puede llegar al extremo de haber sido perjudicado en tu parte de la herencia, en favor de los que tienen hijos... (como si fuera una vergüenza ser soltera/o).
También, en caso que has tenido relaciones fugaces, superficiales de pareja, por alguna época de promiscuidad que viviste como intento de escape de tu soledad, o episodios homosexuales, ...todo el desorden en el área sexual de su vida, ábrelo al Señor a su perdón y su sanación, porque él te ama, y te quiere sanar.
Señor, sana a esta hija tuya que no se ha casado por los motivos que sea; sana a este hijo tuyo que no tomó esposa por las razones que tú sabes... Ayúdale a descubrir el pleno sentido y valor de su vida, a sentirse realizado dentro de los parámetros de su vida, en su trabajo, con sus amistades y otras actividades, y sobre todo, como tu hija, tu hijo a quien tú
amas tiernamente. Por las veces en que ha tenido que soportar palabras como "solterón/solterona", u otras expresiones despectivas, sánale, Señor. Devuélvale el sentido de la dignidad de su vocación, de su vida comprometida contigo como creyente. Dale paz y contento, Señor, y sobre todo confianza y seguridad frente a su futuro, porque tú Señor Jesús, nunca abandonas a quien se confía a ti.
C. Para las parejas: madres y padres de familia
[El matrimonio]
Ahora invito los esposos/as, y a los enamorados/as y novios presentes: abre al Señor esta relación tan importante para ti: tu vida de pareja. De nuevo, vamos a enfocar en los aspectos más negativos que positivos. No es por desconocer todo lo bello, lo santo de esta relación; al contrario, tu amor de pareja y tu matrimonio son dones inestimables del Señor, y camino de santidad para ambos. Pero lo que necesita sanación no es esto, sino lo que anda mal en el. Demasiadas veces la vida de pareja queda estropeada por las carencias heredadas de nuestras familias, pervertida por el egoísmo y los demás vicios, y debilitada por toda una historia de desamor...
Por eso, te invito a volver al comienzo de tu relación con la persona que escogiste como compañero/a de tu vida. Piensa en los primeros años de tu relación de pareja: como enamorados, y luego como novios: todo lo negativo que ocurrió entre los dos hasta el día de tus bodas. ¿Qué heridas, qué pecados, qué malos pasos diste en aquellos años? ¿Faltas de transparencia, falta de confianza, o hasta traición de confianza? ¿Faltas de respeto, imposición o manipulación el uno del otro? ¿Presión para ser o hacer lo que uno no quería? No trates de excusarte, ni de juzgarte: sólo reconoce las lacras que había en ti, o en tu pareja que te hizo daño, te hizo sufrir, y ofrezcan todo este conjunto de hechos, palabras, acciones y posturas al Señor, para que lo sane.
Luego, piensa en todo lo relacionado con tu boda. Incidentes tristes alrededor de esta fecha: oposición o ausencia de ciertos familiares; desavenencias por el dinero, la fiesta u otros arreglos; problemas con el sacerdote; incidentes con la familia de tu cónyuge o con la propia familia… Te invito a presentar al Señor estos problemas que acompañaron la fundación de tu hogar, de tu nueva familia. Él es testigo y garante de tu matrimonio, y quiere sanar las raíces de tu vida conyugal. Luego, preséntale también las heridas de los primero años de matrimonio: el descubrir defectos en tu pareja que nunca pensabas encontrar en él, en ella; llegar al punto de discutir violentamente, de pelear de manos, de faltar de respeto o de insultarse mutuamente… Señor, sana todas estas palabras duras, humillantes, decepcionante que escuchó un día --o de repente muchas veces-- de su cónyuge; sana el recuerdo de esos manazos, de las borracheras y los gritos. Sánale de las cosas malas que aprendió en esos años: de cómo herir al otro con una mueca, con excusas que no eran más que pretextos para negarle algo que esperaba, hasta con su silencio. De los intentos de vengarse, de las mezquinas reacciones de despecho. Perdón, Señor, por los días de silencio que vivieron, cuando prefería no pedir perdón, esperando que su pareja lo pidiera primero. Infúndeles a ambos, Señor, la capacidad y la disponibilidad de levantarse, de mostrar cariño, de hacer sacrificios calladamente por el bien de su cónyuge.
Y si has vivido el trauma, el terremoto familiar del abandono, o de la separación o del divorcio… y viste que a veces tus hijos quedaron como piezas de juego entre los dos, o como nació en ti sentimientos de odio, en tus peores momentos… Todo esto, pongámoslo en las manos del Señor misericordioso, de él que es testigo de tus promesas de amor, no como juez sino como médico, como ayudante que te entiende; sabe y siente todo lo que has sufrido, y todavía quiere infundir en tu corazón su amor, su ternura, que puede hacer renacer en ti el amor que tal vez ha muerto hace tiempo. Padre, tu que eres testigo de la vida de pareja de esta hija, de este hijo tuyo, bendícelos. Tú los has llamado a la vida, a la santidad juntos, y precisamente como pareja, como testimonio vivo de tu amor. Señor, tú sabes bien lo que han sufrido, como se han infligido mutuamente heridas muy graves, heridas que tal vez nadie más ve, pero que tú conoces perfectamente, misericordiosamente… Queremos presentarte, Señor, estas heridas, que por ser internas, escondidas, tal vez han seguido sin curación, no han sido atendidas. Señor, esta hija, este hijo que tú amas, quiere permitirte ver estas heridas del corazón, de la sensibilidad, de su dignidad de esposa, de esposo. Tú sabes bien lo que se han dicho, lo que se han hecho, cómo se han tratado, aunque sea sólo de tono de voz, o de negar las pequeñas atenciones que el otro necesitaba y esperaba. Tú sanes, Señor, con que amor o desamor han tenido sus relaciones sexuales, tú sabes incluso lo que nunca se han dicho ni revelado el uno al otro. Señor, tú que eres el primer testigo y el primer interesado en su matrimonio --alianza de amor fiel--, toca el corazón de esta esposa, de este esposo (de estos cónyuges). Ablándalo par dar y recibir cariño; fortalécelo para ser fiel aun en la prueba, en la ausencia, en la cruz y hasta la muerte. Haz que su amor de pareja sea fecundo: no sólo entre sí y para sus hijos, sino para la misma Iglesia. Haz que otros se den cuenta del amor que los une, y que tu amor irradie desde ellos a todos los que viven sin amor y sin alegría.
[Canto: “como no creer en Dios” o “Qué lindo es mi Cristo”]
Te invito también a presentar al Señor como ofrenda agradable tu vivencia como madre o padre de familia. Los hijos son una bendición del Señor --siempre-- pero ¡también una cruz! Y cada madre, cada padre tiene sus propios sufrimientos. No son siempre los mismos, pero creo que no hay persona que haya engendrado hijos que no haya sufrido vivamente a cause de ellos en algún momento de su vida. Primero, si en tu vida de pareja han tenido dificultad en concebir, en tener hijos, o incluso no han podido tenerlos; por esta renuncia de la maternidad, de la paternidad que uno ha tenido que asumir involuntariamente… por todas las situaciones de la vida en las que uno siente como fuera de lugar, extraño, como un bicho raro por el hecho de no tener hijos. Por las indirectas, las insinuaciones, y simplemente las cosas dichas inocentemente por parejas o padres de familia o niños que no toman en cuenta esa realidad de una pareja que no tiene hijos… por tendencia de acusarse mutuamente por la “responsabilidad” de este hecho, por las búsquedas de realización en otras cosas malsanas… Señor, toma en tus manos a esta esposa, a este esposo que viven con la cruz de la infertilidad como pareja, y abre sus ojos para descubrir cómo puedan ser fecundos en ti. Llénalos, Señor.
Ahora, recordemos los sufrimientos de los papás y mamás. Si en tu pareja la dificultad era el ponerse de acuerdo sobre el tener o no hijos, o el número y momento de tenerlos; si venía alguna criatura en el momento menos esperado, menos oportuno… y se desesperaron… y recurrieron a la solución terrible de un aborto, infligiendo un daño gravísimo a tu creatura y ti misma/o… O si has perdido a un bebé durante el embarazo o al nacer, o en la infancia, a pesar de todos tus cuidados y oraciones… esto también es muy, muy duro. Cada etapa tiene sus propios sufrimientos y decepciones… Por las penurias que han tenido que pasar, los sacrificios que han tenido que hacer de cosas que legítimamente desearon, todo por los hijos… luego a veces ni esto bastaba para darles lo que necesitaban… Tal vez has tenido un hijo o una hija con defectos de nacimiento, con retardo mental, o alguna enfermedad o condición crónica, y te preguntaste: “Por qué a mí? ¿Por qué Dios me castiga de ese modo?” y luego tal vez te sentiste culpable de haberle echado en cara todo
esto… Si has tenido problemas disciplinares con uno o varios de tus hijos, seguramente se habrán agravado en la adolescencia (siempre una edad terrible para los papás)… --Parece que los problemas de los padres de familia van creciendo, haciéndose cada vez más pesados con el crecimiento de los hijos.-- Si has tenido problemas con un hijo que abusa el alcohol… o que está en la droga… o en una pandilla…, de un hijo encarcelado.. o una hija que ha sido objeto de maltrato…, si alguno de tus hijos es conviviendo sin matrimonio, o “mal casado” como se dice, con alguien que no puedes aceptar como nuera o yerno… Tal vez han tenido fracasos en sus proyectos laborales, matrimoniales o vocacionales. En fin, si los hijos han tomado decisiones que te entristecen o decepcionan, o si su conducta te provoca rabia o desesperación, si sus sufrimientos en la vida te han hecho sufrir sobremanera… presenta todo esto a Dios, que también es Padre, es Madre… Si sabes lo que es la ingratitud de los hijos, de manera que has tenido que pasar días amargos en fechas muy significativas, porque ni se recordaban de llamar, ni mucho menos se daban la molestia de visitarte… Todo esto y mucho más que habrás vivido, te invito a presentar al Señor.
Padre santo, tú que nos diste a tu propia Hijo para ser nuestro camino, bendice a esta hija tuya que es madre; bendice a este hijo tuyo que es padre. Te ofrecemos todos los desvelos, trabajos, sacrificios y renuncias que hizo en bien de este o del otro de sus hijos, que le han cansado después de muchos años de lo mismo. Te encomendamos también todo lo amargo o dolorosa que ha vivido en su vocación de madre o padre: todas las decepciones, sorpresas desagradables, momentos de cólera o explosiones; los tiempos de angustia y de sentirse impotente para orientar a sus hijos, o cuando se encontraba sola/solo para afrontar las responsabilidades del hogar. Todas las veces que ha castigado injustamente a sus hijos, o de forma desmedida, tal vez para desfogar esa rabia que no sabía cómo ni dónde ventilarla de otra manera. Te ofrecemos también, Padre, todas las palabras que sus hijos/as le han dicho en algún momento de cólera o de discusión, que le han herido profundamente. Tú sabes, Señor, cuánto ha querido ser una buena madre, un buen padre, como querían formar un hogar cristiano, a pesar de todas las fuerzas que van en sentido contrario en nuestro medio. Bendícele, Padre, en esta noble vocación que aun no ha terminado, por muy maduros que sean sus hijos e hijas, y que ni termina con la muerte. Sana las heridas que se han propinado entre padre e hijos; perdona sus faltas, y restaura una relación de cariño y respeto entre ellos. Dispón sus corazones para la reconciliación profunda, y encamínalos todos a la comprensión mutua y a la conversión de vida, para que un día pronto, puedan encontrar su unión familiar alrededor de tu mesa, o por lo menos, después de esta vida, en tu regazo de Padre. ¡Gracias, Señor!
Ofrezcamos también al Señor en esta oración la experiencia tremendamente dolorosa de la viudez; de perder en esta vida la presencia y acompañamiento de uno que ha sido compañero, esposo, amigo y sustento a lo largo de muchos años. Cuánto más se han amado y compenetrado, cuánto más sufre una esposa por la muerte de su cónyuge. Te invito a presentar al Señor todo el camino recorrido desde la muerte de tu marido. Los días negros, los altibajos, el tiempo que se detenía y no parecía avanzar, y los primeros gustos de la alegría de vivir nuevamente…
Señor, queremos ofrecerte también este sufrimiento muy particular, muy hondo que es perder en esta vida a su cónyuge, después de años de convivencia matrimonial. Ningún momento es “oportuno” para esta pérdida. Padre bueno, tu hija aquí presente te abre esta parte de su vida: su desesperación, lo vacío que sintió la vida después de la muerte de su esposo; los días de depresión y hasta algunas locuras que se le había ocurrido hacer. También Señor, todas las cosas que otras personas dijeron que le hirieron, aun a veces con buena intención, pero sin sentir lo que ella sentía… Por las múltiples veces que ella se sintió de más, incómoda en reuniones de parejas o familias, por las noches que extrañaba su esposo y dormía llorando amargamente; Señor te pedimos tu sanación por todo esto, y también por las alegrías que ya no podía gozar por no tener con quién compartirlos… Hasta que, un
día, tal vez meses más tarde, empezaba a sentir nuevamente la alegría de la vida: --inicialmente puede haber sentido culpable, de gozar de la vida estando sin su esposo-- pero luego descubrió que no, que tú quisiste que ella se alegrara, que eres Tú mismo quien pone en su vida las pequeñas y grandes alegrías: las ocurrencias de los nietos; las flores y la delicadeza de los detalles que ponen las amistades; el encontrarte más todavía en la vejez que una te encontraba en la juventud, más a veces en la soledad que cuando rodeada de familia…
D. Enfermos crónicos
Puntos que desarrollar:
Trauma de recibir la noticia, como ¡sentencia de muerte!
Rabia, confusión, miedo/angustia, depresión
Marginación de parte de otras personas, especialmente dolorosa cuando son familiares
Trato duro, faltando ternura o delicadeza; indiferencia o la no-atención a sus necesidades
Sentirse un peso para su familia (alguna vez que se lo hayan echado en cara); pensamientos/deseos de suicidio, de “ya no comer…”
Lejanía o rechazo a/de Dios [sentido]; dificultad o imposibilidad de orar - - o bien descubrimiento por primera vez en la vida del amor increíble de Dios para ti

SALVEMOS ASIA BIBI

Este es un ejemplo de mensaje que puedes enviar a tus amigos:
Asunto: Salvemos a Asia Bibi
Pakistán ha condenado a Asia Bibi a muerte por ser católica. No le quedan muchos días de vida. Las autoridades pakistaníes la acusan de blasfemia: cometió el terrible “delito” de defender públicamente su fe.
Escribe una petición de indulto al Presidente de Pakistán ahora:
http://porasiabibi.org

EL MUNDO NECESITA A DIOS

El Papa Benedicto XVI señaló que el mundo siempre necesita a Dios y por eso espera la respuesta generosa de miembros de la Iglesia que se dediquen de por vida a la causa del Evangelio como concreción de su vocación.

En su mensaje al II Congreso Continental Latinoamericano de Vocaciones que se celebra en Cartago (Costa Rica) del 31 de enero al 5 de febrero bajo el lema "Maestro, en tu Palabra echaré las redes", el Papa señaló que "una acción misionera más incisiva trae como fruto precioso, junto al fortalecimiento de la vida cristiana en general, el aumento de las vocaciones de especial consagración".

"De alguna manera, la abundancia de vocaciones es un signo elocuente de vitalidad eclesial, así como de la fuerte vivencia de la fe por parte de todos los miembros del Pueblo de Dios".

En el texto con fecha 21 de enero y dado a conocer hoy, el Papa recordó que el Concilio Vaticano II afirma que "toda la comunidad cristiana tiene el deber de fomentar las vocaciones, y debe procurarlo, ante todo, con una vida plenamente cristiana".

"La experiencia nos enseña que, allí donde hay una buena planificación y una práctica constante de la pastoral vocacional, las vocaciones no faltan. Dios es generoso, e igualmente generoso debería ser el empeño pastoral vocacional en todas las Iglesias particulares".

El Papa se refirió luego a la centralidad del cuidado de la vida espiritual para el cultivo de las vocaciones: "La vocación no es fruto de ningún proyecto humano o de una hábil estrategia organizativa. En su realidad más honda, es un don de Dios", resaltó.

La vocación, continuó, es "una iniciativa misteriosa e inefable del Señor, que entra en la vida de una persona cautivándola con la belleza de su amor, y suscitando consiguientemente una entrega total y definitiva a ese amor divino".

"Es necesario ofrecer a las jóvenes generaciones la posibilidad de abrir sus corazones a una realidad más grande: a Cristo, el único que puede dar sentido y plenitud a sus vidas. Necesitamos vencer nuestra autosuficiencia e ir con humildad al Señor, suplicándole que siga llamando a muchos".

"Pero al mismo tiempo, el fortalecimiento de nuestra vida espiritual nos ha de llevar a una identificación cada vez mayor con la voluntad de Dios, y a ofrecer un testimonio más limpio y transparente de fe, esperanza y caridad".

Benedicto XVI destacó además la importancia del testimonio de la propia vocación como semilla de nuevas vocaciones: "ciertamente, el testimonio personal y comunitario de una vida de amistad e intimidad con Cristo, de total y gozosa entrega a Dios, ocupa un lugar de primer orden en la labor de promoción vocacional".

"El testimonio fiel y alegre de la propia vocación ha sido y es un medio privilegiado para despertar en tantos jóvenes el deseo de ir tras los pasos de Cristo. Y, junto a eso, la valentía de proponerles con delicadeza y respeto la posibilidad de que Dios los llame también a ellos".

Con frecuencia, continuó el Santo Padre "la vocación divina se abre paso a través de una palabra humana, o gracias a un ambiente en el que se experimenta una fe viva. Hoy, como siempre, los jóvenes 'son sensibles a la llamada de Cristo que les invita a seguirle'".

"El mundo tiene necesidad de Dios, y por eso siempre tendrá necesidad de personas que vivan para él y que lo anuncien a los demás", precisó.

Finalmente el Papa afirmó que "la preocupación por las vocaciones ocupa un lugar privilegiado en mi corazón y en mis oraciones. Les animo, pues, queridos hermanos y hermanas, a que se consagren con todas sus fuerzas y talentos a esta apasionante y urgente tarea, que el Señor sabrá recompensar con creces".

jueves, 27 de enero de 2011

Levanto Mis Manos




LEVANTA TUS MANOS EL SEÑOR TOMA TODAS TUS CARGAS, EL TE AMA Y QUIERE QUE SEAS FELIZ. SILVINA

Yo quiero un cambio

Entrevista de Juan José Santander a Bernardo Stamateas
JS = Juan José Santander
BS = Bernardo Stamateas

JS: ¿por qué en nuestra sociedad está tan mal visto el error, la equivocación, y no como que es un paso para lograr algo mejor?
BS: Dicen que ‘si el error te enseña es tu amigo y si no te enseña es tu enemigo’, entonces, el camino al éxito está pavimentado de fracasos. Lo que pasa es que estamos acostumbrados a rotularnos: ‘me equivoqué, no sirvo para nada’. Tendemos a ligar el error a la autoestima. Cuando uno tiene sueños, la crítica, el error, el fracaso, forman parte del ‘combo’. Pero como venimos de una sociedad muy culpógena, donde todo es culpa, dolor, amor al sufrimiento, creemos que el éxito es que no nos pase nada malo. El error es parte de cualquier proceso de aprendizaje.
Cuando uno se equivoca y por eso piensa que es un inútil, actúa en consecuencia. Por eso el cambio más importante que debemos hacer es el cambio interior, el cambio de las creencias, de las ideas: sacarse las ideas limitantes de ‘no se’, ‘no puedo’, ‘es muy difícil’… Cuando hacemos esos cambios de pensamientos, todo el afuera comienza a cambiar.
Es muy importante saber que los cambios nos pueden ayudar, y que hay que hacerlos cuando estamos bien y no cuando estamos mal. En general uno busca cambiar cuando toca fondo. Por ejemplo: el momento de buscar trabajo no es cuando uno ya no lo tiene, porque está con una carga emocional que lo tira abajo.
Es importante saber también de que el error es parte del crecimiento, y que debemos equivocarnos. Cuanto más rápido nos equivocamos más cerca estamos del éxito

JS: A veces pensamos que son tantas cosas las que debemos cambiar! Que quedamos trabados y no empieza por nada.
BS: A veces pensamos que necesitamos grandes cambios. A quien dice que necesita un cambio de 360º, yo le digo: no es así, porque entonces quedás en el mismo lugar. Un pequeño cambio es como una bolita de nieve que lanzamos desde la punta de una montaña, y que puede arrastrar un montón de otros cambios positivos. Un cambio muy sencillo y poderoso que podemos comenzar a hacer ahora mismo, es por ejemplo, comenzar a llevarnos un poquito mejor con los demás. ¿Por qué digo que es tan importante? Porque no llega a la cima el que sabe más sino el que sabe relacionarse mejor con los otros. En un trabajo te contratan por tu capacidad y te despiden por tu carácter. Eso se llama inteligencia emocional. Sonreír un poco más, ayudar a otro a alcanzar sus sueños, buscar las cosas en común que tenemos con los demás. Nadie llega a la cima solo. Se llega en equipo. Por eso nuestro capital mas valioso son nuestras relaciones interpersonales. Hay que cuidar los vínculos.

JS: ¿Siempre estamos a tiempo de cambiar?
BS: Siempre. Tenemos que hacernos amigos de los cambios. Otro cambio posible, positivo, necesario, es recuperar los sueños. Un álbum de fotos tiene todas fotos del pasado. ¿Por qué no hacer un álbum de fotos del futuro? Reforzar las fotos de lo que queremos lograr, lo que esperamos. Dibujar los sueños. Las personas no envejecen por su edad sino por la falta de sueños. Los sueños, lo que esperamos, es el mañana. Cuanto más sueños pongamos delante nuestro mas lejos vamos a sentir la muerte.

JS: A veces relacionamos la palabra ‘sueños’ a una etapa de la vida, a la infancia, adolescencia, juventud. Y después parece que ya no tendríamos que soñar más
BS: Y eso es lo que pasa con los jóvenes que no tiene proyectos: caen en la droga, en la depresión… Cuando el pasado es más grande que el presente, se cae en la depresión. En cambio cuando el futuro es más grande que el presente, somos soñadores. Necesitamos entonces agarrar un lápiz y comenzar a escribir todos nuestros sueños, ya sea en lo económico como en lo espiritual, familiar, personal. ¿cómo sabemos que un sueño es bueno? Cuando se lo contamos a alguien y nos dice ‘¡estás loco!’. Abrazar un sueño grande es un cambio extraordinario, porque cuando uno tiene sueños está motivado. Motivación es eso: motivo y acción.
Dicen que ‘Dios escondió su voluntad en lo que te apasiona’. Hay gente que dice no saber cuál es la voluntad de Dios. Yo les digo: mirá lo que te apasiona. Esa es la pista de aterrizaje de tus sueños.

JS: A veces desde la fe pensamos que la voluntad de Dios tiene que ver justo con lo contrario de lo que nos gusta y nos apasiona ¿cuánto tiene que ver la pasión en el desarrollo de los sueños y en la posibilidad de cambio?
BS: Hay gente que piensa que dice no saber si lo que le gusta es lo que Dios quiere. Yo le digo: más vale que te guste a vos, porque la que va a hacer eso sos vos y no Dios. Dios nos va a dar los deseos del corazón. Volver a recuperar el deseo, lo que nos apasiona, lo que nos entusiasma, es un buen cambio que puede traer grandes resultados.

JS: ¿cómo se pueden priorizar y ordenar los cambios? A veces sentimos que hay mucho que cambiar, pero se debe empezar por algo.
BS: tenemos que empezar con la pregunta clave: “¿qué puedo hacer yo frente a lo que me pasa?”. Eso se llama “actitud”. Yo no elijo todas las batallas que vienen a mi, pero puedo elegir cómo reaccionar. Ejemplo: me siento solo. ¿qué puedo hacer para sentirme un poquito menos solo? No tengo plata…no hay hombres… NO. No digamos lo que NO. Digamos qué podríamos hacer. Otro ejemplo: Se murió un hijo ¿qué podríamos hacer para sentirnos un poco más consolados? Llamar a alguien, escribir una carta, compartir a alguien lo que estamos sintiendo… Cuando uno recupera el ‘control remoto’ de su mundo emocional y sale de la posición de víctima y se pone en la posición de protagonista, los cambios empiezan a suceder. Es decir que lo más importante es dejar de esperar que nos vengan a salvar de afuera. Nadie nos va a venir a salvar. Tenemos el poder interno para elegir nuestras reacciones. Cuando uno recupera el control remoto, comienzan a suceder uno detrás de otro los cambios, porque dejamos de ser gente pasiva para tomar un rol activo. Ese sería el primer paso.
A veces queremos generar un cambio y nos cuesta. ¿qué tenemos que hacer? Achicarlo. ¿cuánto más chiquito? Hasta que lo podamos lograr. Porque cuando logramos algo chiquito se refuerza nuestra estima. Entonces nos ponemos otra pequeña meta, y otra, y otra, y cuando nos damos cuenta estamos en un círculo virtuoso. Es decir, no necesitamos GRANDES cambios.
Otra cosa que podemos hacer es revisar nuestro sistema de creencias, nuestras ideas. ¿qué ideas están vencidas, ya no sirven? Y des enamorarse de ellas, para que las podamos reemplazar por ideas de mejor calidad. No es fácil, pero sí posible.


- Conocí el amor siendo maltratada física y psicológicamente. Desde entonces sigo buscando un compañero, pero caigo siempre en el mismo tipo de personas. Quiero cambiar, y lucho, y me aferro a Dios, a la ayuda psiquiátrica, y veo que sigo hiriéndome, maltratándome ¿por qué? Estoy logrando lo contrario de lo que deseo

BS: Primero, te felicito por tu fortaleza para querer seguir adelante pese a los maltratos recibidos. Por eso, lo primero que te diría es que sos más fuerte de lo que vos creés y pensás. Otra persona hubiese abandonado al primer golpe. Vos, a pesar de haber repetido el mismo patrón, querés crecer y cambiar. Tenés que conectarte con esa fuerza interna que tenés. Lo segundo es que trabajes en tu estima: vuelvas a ser una ‘naranja completa’ y no ‘media naranja’ buscando alguien que te haga feliz. Tenés que comenzar a ser feliz ahora, como estás, sin pareja, para que cuando encuentres a alguien puedas compartir esa felicidad y no la esperes de ese otro. En general el maltratador viene como un seductor, promete amor, y una eterna luna de miel. Pero pide a cambio de ese amor que el otro sea ‘su barrilete’, sea un objeto. Nadie que te descalifique, que te compare, que te reduzca a una cosa, es una persona digna de estar con vos. Sobre eso debés reflexionar y a partir de allí comenzar los cambios.


- ¿Por qué cuesta creer en uno mismo y se da importancia lo que dicen los demás?

BS: Hay un gran error que cometemos a menudo los seres humanos y es pensar que la estima viene de la valoración exterior. Entonces nos metemos en una montaña rusa emocional, y quedamos esclavos de la gente, y nos sentimos según nos feliciten o nos maltraten. La estima es algo que nos tenemos que dar nosotros a nosotros mismos, y saber que no tenemos precio sino valor. La gente nos pone. Y si hacemos caso al precio que nos ponen, vamos a ser des-preciados, menos-preciados…Nosotros valemos por ser creación de Dios. Hay que recuperar el valor interno que nos damos nosotros a nosotros mismos. Todos los seres humanos a lo largo de toda la vida vamos a tener virtudes y defectos. Cuando uno acepta esto, comienza a tener paz interior, y deja de idealizar a los demás.

Si te arrancan al niño, que llevamos por dentro, Si te quitan la teta y te cambian de cuento
No te tragues la pena, porque no estamos muertos. Llegaremos a tiempo, llegaremos a tiempo.

Si te anclaran las alas, en el muelle del viento Yo te espero un segundo en la orilla del tiempo
Llegarás cuando vayas más allá del intento Llegaremos a tiempo, llegaremos a tiempo

Si te abrazan las paredes desabrocha el corazón No permitas que te anuden la respiración
No te quedes aguardando a que pinte la ocasión que la vida son dos trazos y un borrón.


Tengo miedo que se rompa la esperanza, que la libertad se quede sin alas
Tengo miedo que haya un día sin mañana
Tengo miedo de que el miedo, te eche un pulso y pueda más. No te rindas no te sientes a esperar.

Si robaran el mapa del país de los sueños siempre queda el camino que te late por dentro
Si te caes te levantas, si te arrimas te espero. Llegaremos a tiempo, llegaremos a tiempo.


Mejor lento que parado, desabrocha el corazón No permitas que te anuden la imaginación
No te quedes aguardando a que pinte la ocasión que la vida son dos trazos y un borrón.

Sólo pueden contigo, si te acabas rindiendo, si disparan por fuera y te matan por dentro
Llegarás cuando vayas, más allá del intento. Llegaremos a tiempo, llegaremos a tiempo.




DAME ESTE MONTE Jesús Adrián Romero
Que se ha pasado el tiempo y que los años marcan mi cara
Que mi voz ha cambiado, que no es el mismo mi caminar
Que malgasté mi fuerza, que en vanidades la dejé ir
Que diga NO a mis sueños, que se ha pasado mi mes de abril

Pero dame este monte y con mis fuerzas lo he de tomar
Cumpliré la promesa Yo he sido creado para luchar
No habrá gigante que me haga dudar y mi bandera he de alzar

Hay quienes me aconsejan que toque ahora la retirada
Que lo que no hizo el joven jamás el viejo conseguirá
Que el tren se me ha pasado, que debería ya desistir
Que ya no estoy a tiempo, que mi carrera llegó a su fin

Pero dame este monte y con mis fuerzas lo he de tomar
Cumpliré la promesa. Yo he sido creado para luchar
No habrá gigante que me haga dudar, y mi bandera he de alzar


BS: Tenemos que aprender a usar las dos palabras más poderosas que tenemos: SI y NO. Muchas veces decir NO es dar un paso adelante. Siempre vamos a tener gente que nos ama, gente que nos odia, gente que no nos conoce, que nunca caminó en nuestros zapatos pero opina de nosotros

JS: ¿Todos estamos llamados a un cambio?
BS: Sí. Además porque el cambio es inevitable. El paso del tiempo es inevitable. No hay una etapa evolutiva más linda que otra. Todas tienen su encanto, Tenemos que aprender a descubrir cual es ese encanto, saber que tenemos que pasar de una estación a la otra, y cuando pasemos tenemos que tomar un tren distinto. Tenemos que aprender a descubrir la bendición que conlleva cada etapa y saber que cada etapa trae sus cambios.
JS: Todos los días son distintos, todos estamos invitados a comenzar otra vez. Este diálogo nos ha traído mucha luz para los cambios que queremos y que también Dios nos está pidiendo.
BS: No hay que dejarse llevar por eso de que “la posibilidad es un tren que se pierde y ‘nunca más’”. Eso amarga y frustra a mucha gente. Es cierto que no hay que perder oportunidades que tal vez no vuelvan. Pero más importante es nunca darnos por perdidos. Dios dispone todo para bien. Si nos pasó algo malo, hay que saber que Dios permitirá mas adelante algo bueno y nuevo. Algo mejor va a venir, y eso es lo que nos mantiene con vida y con alegría. No debemos quedarnos en lo que perdimos.

JS: ¿qué incidencia tienen nuestras ideas en nuestros proyectos de cambio?
BS: Alguien dijo “Si crees que puedes, tienes razón. Y si crees que no puedes, también tienes razón”. Es decir: la fe puede usarse para mover montañas para ver mejor, o para mover montañas y que la montaña nos aplaste. Uno se predispone emocionalmente a lo que uno declara. La realidad se construye con las palabras. En Gn 1 Dios Dijo “que se haga la luz..” etc. Es decir: todo fue creado por la Palabra. Y también pasa eso con nosotros: creamos nuestro mundo con lo que hablamos. Cuando una persona dice por ejemplo “a mi todos me usan” “siempre me equivoco”, esas palabras construyen la realidad que después vive. Por eso es importante recuperar la confianza en nosotros mismos, sacarnos esa maldita culpa que nos vino a veces de parte de la religión, a veces de parte de la cultura, a veces de parte de la familia, que nos dijeron que todo es sufrimiento, dolor, que cuanto más sufrimos mas santos vamos a ser, el no me lo merezco… Eso hace que muchos, cuando le preguntamos ‘¿cómo estás?’, en lugar de responder ‘bien, contento’, dice ‘acá ando, luchando…’. A veces, visto desde la fe, parece que estar contento se vive con culpa.
Acá hay un principio muy importante desde la fe: Jesús se identificó con mi dolor para que yo me identifique con su victoria. Esto es un cambio de paradigma muy importante: no estamos acá para sufrir sino para superar el dolor, crecer, ser feliz. Necesitamos recuperar la alegría de la vida, la autoestima, los sueños. Saber que tenemos dentro nuestro el enorme poder de superar cualquier crisis, levantarnos de los golpes más duros. Recuperar nuestra verdadera imagen que es la imagen de Dios en nosotros.

JS: Muchas veces hacemos de una situación y un problema de nuestra vida, nuestro tema, y todo gira en torno a eso.
BS: Saltamos del TODO al NADA. “Todos me odian”, “todo me sale mal” A veces preguntamos a alguien que nos dice estar deprimido, ¿desde cuándo?, y nos responde “desde siempre”. O nos dicen “estoy mal, estuve mal todo el día” No puede ser, porque no hay nada más fugaz que la emoción. Y la emoción tiene algo negativo y algo positivo. Lo negativo es que cuando uno se siente enojado, con miedo y demás, se siente mal. La positiva es que dura unos minutos, pasa. La “ley del 20 – 80” dice que “Los grandes líderes invierten el 20% de su tiempo en analizar el problema, y el 80% en cómo resolverlo”. No tenemos que estar el 80% del tiempo analizando el problema, sino proponiendo soluciones. Hay gente que dice “¡por qué?” y hay gente que dice “¿por qué no?”

JS: ¿qué pasa cuando siempre queremos cambiar a los demás y tenemos dificultades para hacer cambios personales?
BS: Va a venir un stress muy grande, porque el querer cambiar a los otros es una señal de control y proporciona un desgaste emocional brutal. El stress es la plataforma de todas las enfermedades, es veneno, es un cáncer espiritual. Cuando uno quiere cambiar el mundo externo, cambiar a los hijos, al marido, a la abuela,…entra en un desgaste de perfeccionismo, de control, que puede llevar a una depresión muy grande. Cambiarnos a nosotros es la mejor maneja de ejercer influencia sobre los demás.

JS: A veces parece que ponemos en polos opuestos la obra de Dios, lo que Jesús puede hacer en cada uno de nosotros y la tarea y el desafío personal que uno tiene. Y una cosa no quita la otra
BS: Un ejemplo: una persona que tiene ataques de pánico es una persona que tiene una sensación, una vivencia intensa, un terror exagerado de que se va a morir, de que se está volviendo loco…y eso aparece de golpe. Hoy hay tratamientos muy buenos para superar los ataques de pánico y las fobias. En general son gente muy ansiosa. Viven el mañana. La mente está delante del cuerpo. Esa ansiedad y ese perfeccionismo, esa necesidad de controlar a todo el mundo y eso es lo que hay que trabajar: los trastornos de ansiedad.

JS: ¿cómo la fe en Dios, el encuentro con El, el aferrarnos a El tiene una enorme incidencia en estos cambios, que seguramente Dios quiere para nosotros?
BS: Una vez me preguntaron ¿por qué la gente está volviendo a la espiritualidad? Yo es explicaba que en Ap 5, hay una imagen de un ángel que tiene un pie en el mar y otro en la tierra. El pie en la tierra simboliza, lo material, lo que queremos lograr, y el mar representa el mundo espiritual. Si nos paramos con un solo pie, alguien me empuja y me caigo. Lo que pasa a mucha gente es que pisa solo un ámbito: han trabajado, estudiado, y se han dado cuenta de que les ha faltado pisar el mundo espiritual. Se dan cuenta de que la vida no solo es trabajar, estudiar, hacer dinero, y entonces comienzan a descubrir el mundo espiritual. Por otro lado están los que solo pisaron el mundo espiritual: meditar, orar, pero no tenían una moneda ni para ir en colectivo. Entonces creo que la fe en Dios es lo que nos ayuda a recuperar los dos mundos. Poder avanzar en lo material, en el crecimiento vocacional, pero también pisar lo espiritual. Los que somos creyentes tenemos la gran bendición de tener la revelación del cielo y saber que Dios quiere que pisemos fuerte en lo espiritual, que hagamos su voluntad, que nos llenemos de El, y que también lo natural, en esta ‘pelota de barro’ que es el mundo que nos ha regalado, poder avanzar, crecer, superarnos. Creo que cuando pisamos los dos mundos, cuando conectamos el cielo con la tierra, es cuando somos personas completas.
La primera revelación que tenemos de Dios es ‘Dios creativo’. Y eso está dentro nuestro: tenemos la capacidad creativa para resolver cualquier problema, para levantarnos de cualquier crisis y escalar cualquier montaña.

Derogar Ley de Blasfemia en Pakistán

Benedicto XVI pidió derogar Ley de Blasfemia en Pakistán



Ciudad del Vaticano, ENE 26 (AICA):
Por constituir una norma que "lesiona el derecho de las personas a la libertad religiosa", en este caso de los cristianos, el papa Benedicto XVI pidió hoy derogar la llamada Ley de Blasfemia en Pakistán.

En su tradicional discurso anual a los miembros del Cuerpo Diplomático acreditado ante la Santa Sede, el Santo Padre pidió a las autoridades de Pakistán "realizar los esfuerzos necesarios para abrogarla, ya que es evidente que sirve de pretexto para cometer injusticias y violencias contra las minorías religiosas".

El Pontífice dijo luego que "el trágico asesinato del Gobernador del Punjab (Salman Taseer) pone de manifiesto la urgencia de proceder en este sentido: la veneración a Dios promueve la fraternidad y el amor, no el odio o la división".

"El peso particular de una determinada religión en una nación jamás debería implicar la discriminación en la vida social de los ciudadanos que pertenecen a otra confesión o, peor aún, que se consienta la violencia contra ellos. Por ello es importante que el diálogo interreligioso favorezca un compromiso común para reconocer y promover la libertad religiosa de todas las personas y comunidades".

"Como ya he recordado -dijo finalmente-, la violencia contra los cristianos no perdona ni siquiera a África. Un triste testimonio de ello son los ataques contra dos lugares de culto en Nigeria, mientras se celebraba el Nacimiento de Cristo.

Ley de Blasfemia
La Ley de Blasfemia reúne varias normas contenidas en el Código Penal inspiradas directamente en la Shariah –ley religiosa musulmana– para sancionar cualquier ofensa de palabra u obra contra Alá, Mahoma o el Corán.

La ofensa puede ser denunciada por un musulmán sin necesidad de testigos o pruebas adicionales y el castigo supone el juicio inmediato y la posterior condena a prisión o muerte del acusado.

La ley es usada con frecuencia para perseguir a la minoría cristiana, que suele ser explotada laboralmente y discriminada en el acceso a la educación y los puestos de la función pública.

El caso más conocido de la aplicación de esta ley es el de la cristiana Asia Bibi, por quien el Papa Benedicto XVI también intercedió pidiendo su inmediata libertad.+

miércoles, 26 de enero de 2011

EL MILAGRO DE JUAN PABLO II

PARÍS, 21 Ene. 11 / 12:47 am (ACI)

La religiosa francesa Marie Simon Pierre reveló detalles inéditos del milagro que permitirá la beatificación del Papa Juan Pablo II el próximo 1 de mayo, como el hecho de experimentar un deseo incontenible de rezar solo momentos antes de descubrir que fue curada del mal de Parkinson, enfermedad que padeció Karol Wojtyla.

En una entrevista concedida el 14 de enero a la cadena francesa KTOtv y a la cadena italiana RAI Vaticano, la religiosa relata que "el 2 de junio de 2005 fue el día de mi curación. Ese día por la mañana yo estaba completamente impedida y ya no podía más".

"Pensé en buscar a Sor Marie (superiora de su comunidad) para pedirle mi dimisión, dejar de brindar mi servicio en la maternidad donde trabajaba con muchas personas a mi cargo. Me sentía muy pesada y me dije: es necesario que pare, que deje el servicio. Yo no puedo hacer que esto deje de avanzar, no es posible".

El pedido de la hermana Marie Simon Pierre fue rechazado con amabilidad y a cambio su superiora le propuso pedir la gracia de su curación a Juan Pablo II.

Cuando esto sucedió, "sentimos por un buen momento un gran cambio en su oficina, diría que una gran paz, una paz muy grande y una gran serenidad, me sentía muy apacible, ella también".

En ese momento, le pidió escribir el nombre de Juan Pablo II en un papel. El avance del Parkinson había afectado su brazo izquierdo y sufría de intensos temblores. Su superiora le propuso escribir con la mano derecha. "Le dije que no podía porque mi mano derecha también se ponía a temblar, pero ella insistió: 'sí puedes, sí puedes'".

Escribió algo ilegible pero pensó que de repente "ocurre un milagro si es que creo".

"Me fui y seguí con mi servicio. Esa noche seguí la jornada como de costumbre con la comida comunitaria, luego un poco más de servicio y después la oración nocturna en la capilla".

Al regresar a su cuarto, la hermana Marie Simon-Pierre se obligó a escribir y se llevó una gran sorpresa al ver que en ese momento sí pudo hacerlo bien.

Pasó una noche tranquila y durmió bien, sin el insomnio habitual que presentaba por el dolor del Parkinson. A las 4:30 de la madrugada del 3 de junio despertó sintiendo que "ya no era la misma. Había una alegría interior y una gran paz; y luego me sorprendí mucho por los gestos de mi cuerpo".

Al mismo tiempo despertó en ella "un gran deseo de rezar. A esa hora no tenía autorización para rezar, pero recé".

Rezó frente al tabernáculo del oratorio de la maternidad "siempre con una alegría muy profunda" meditando además los misterios luminosos del Papa Juan Pablo II.

A las 6:00 a.m. su comunidad asistía a la Eucaristía, así que se dirigió del oratorio a la capilla.

En ese trayecto "me di cuenta de que mi brazo izquierdo ya no se quedaba inmóvil al caminar sino que se balanceaba normalmente. En la Eucaristía tuve la certeza de que estaba curada".

lunes, 17 de enero de 2011

oracion

Queridos hermanos...


Para cada uno de nosotros...

Imaginemos que Jesús en este momento esta aquí y esta presente, a tu lado, pero que no lo podemos ver... Vimos en el Evangelio que se nos dice: "Estén prevenidos porque no se sabe ni el día ni la hora". Por eso dejemos de perder tiempo, dejemos de llenar nuestro corazón con cosas inútiles... Dejemos de perder el tiempo renegando, dejemos de perder el tiempo en tardar en perdonar, tardar en decir lo que sentimos, tardar en hacer lo que queremos, tardar en hacer lo que creemos que nos hará felices. Dejemos de aletargar nuestras tristezas, de aletargar nuestras angustias, porque estamos perdiendo tiempo...

Uno nunca sabe la hora, ni el momento... El próximo latido de nuestro corazón es un regalo de Dios, es una nueva oportunidad y yo no se si hay un próximo latido... Lo sabe solamente Dios, por eso, con una enfermedad o sin una enfermedad... Yo no se si viviré la oportunidad del día de mañana.

Por eso, que bueno naturalizar la vida. Naturalicemos... Es decir, sepamos comprender que lo que nos pasa, es parte de esa vida que hemos recibido, y a la que hemos sido llamados... Que lo que nos pasa es parte de la vida, entonces hoy me enfermé o tengo esta enfermedad... Me debo decir a mi mismo: "Bueno era posible porque soy humano, soy limitado... Soy parte de esta naturaleza que en este tiempo, aquí en la tierra, tiene un principio y un fin..."

Pero también debemos decirnos: "No voy a perder tiempo, no voy a dejar que la enfermedad me administre a mi... Yo voy a administrar mi enfermedad, no voy a dejar que la enfermedad me tire, me desaliente, me quite las ganas de vivir lo que tenga que vivir...

No!, me revelo contra esa enfermedad y yo soy el que no le va dar tregua a esa enfermedad o a este mal que me esta afectando en este tiempo, y todo esto es posible solamente si lo tengo a Jesús conmigo...

Cuantas veces aletargamos nuestros sufrimientos y estamos sufriendo pavadas que nos suceden, y no digo que la historia de cada uno no sea importantote, el problema que tiene cada uno es el "gran problema", perfecto... Pero también ese problema que tengo yo puedo darme cuenta que es relativo, que quizás estoy sobredimensionando el problema que tengo, que no es para tanto, que tengo tantas otras cosas con las que puedo vivir bien, que esto es una dificultad, pero que puedo vencer.

Ahora bien, que esa dificultad, enfermedad, problema, etc., no haga de mí una persona triste, angustiada, que no avanza.

Nosotros mismos nos conocemos, nos conocemos y sabemos lo que nos hace mal, no dejemos que las cosas que nos hacen mal reinen en nosotros. Si yo se que pensar mucho y recordar mucho me va a hacer mal yo tengo que detener eso antes que ya esté en medio de la marea del rencor y el odio, entonces me corro de ahí, pues yo administro esa bronca y yo lucho contra lo que se que me hace mal...

Por eso no perdamos tiempo, no sabemos ni el día ni la hora pensemos... Ojala que ninguno de los que estamos hoy acá tengamos alguien, algún familiar, algún amigo, alguna persona con la cual ha tenido una relación afectiva y con la cual haga mucho o haga poco se dejo de hablar... Que no se perdonó, que se enojó...

Recordemos... No sabemos nunca ni el día ni la hora, por eso estemos prevenidos y no nos vayamos de este mundo con esas cargas, esas cargas se dejan acá, se dejan con el perdón, se dejan con el amor y no se dejan solamente con el perdón que puedo dar... Se dejan también sabiendo pedir perdón... Si me lo niegan es otra cuestión... Pero yo pedí perdón por este mal que hice.

Dejemos esas cargas que nos pesan en la mochila y no dejan que subamos libremente, no sabemos ni el día ni la hora, dejemos de perder tiempo... No creamos que por tener una enfermedad o una afección o un dolor me queda menos, no... ¿Quién sabe cuanto nos queda, quien tiene asegurado el día de mañana?. Ni el millonario mas grande de este mundo tiene el día de mañana asegurado por su riqueza... En un abrir y cerrar de ojos Dios decidió que su destino era ya partir o no, o pueden ser las cuestiones que se cruzan en nuestras vidas que hagan que se termine... ¿Quien tiene el día asegurado, quién?... No hay nadie que lo pueda tener asegurado, por eso no perdamos tiempo, administremos nuestras fuerzas y no nos dejemos administrar por aquellas fuerzas negativas que se quieren apoderar de nosotros y que nos hacen perder oportunidades y posibilidades. Nos hacen perder el día a día y lo disfrutable de cada día de esos días... Y nos hacen perder las ganas de vivir... Queridos hermanos hoy Dios es claro "llenen sus lámparas con el aceite que es el AMOR... Y estén prevenidos porque no se sabe ni el día ni la hora...!!!

Como decía una gran Santa de nuestra Iglesia: "En el atardecer de nuestras vidas seremos examinados en el AMOR..." No en cuanto vivimos... Sino en cuanto amor pudimos dar... En cuanto amor hicimos presente ante las manos que lo necesitaban y no sólo en dar el amor que se hace presente con un bien material... Sino presente a través de las distintas mediaciones que tenemos: Una palabra, un consejo, un gesto o también un bien.

Por eso seremos examinados en el amor cuando llegue nuestro día y nuestra hora... Estemos prevenidos, dejemos de malgastar nuestras vidas, pensemos para que nos ha creado Dios, pensemos qué espera Dios de nosotros, y pensemos que estamos haciendo y qué podríamos hacer.

Vamos a pedir todo esto al Señor, porque sabemos que cuando está con nosotros nunca erramos el camino... Pero para que esté con nosotros tenemos que hacerle un lugar, espera que le abramos la lámpara para llenarla de Él.

BENDICIONES...

sábado, 15 de enero de 2011

PADRE TARDIF

ORACIÓN DE ALABANZAS


Oración de alabanza

¡Mas tú eres el Santo, que moras en las alabanzas de Israel! (Salmo 22,4).

La oración de alabanza es una oración excelsa. Es, por sí misma, la oración más sanadora que existe. Diríamos que es la más simplemente sanadora.

La oración de alabanza es una oración de olvido. Y el olvido cura. Porque una persona llegada, atenaceada por sus preocupaciones e ideas fijas, angustiada, tiene el primer descanso, la primera sensación de que no está irremediablemente mal, perdida, al poder realizar la eficaz experiencia de olvidarse de sí por un momento. Y la alabanza nos lleva al olvido.

La alabanza, hecha con tenacidad, con la atención puesta íntegramente en Dios, nos obliga a tirar por la borda todas nuestras atenciones, nuestros intereses, nuestras preocupaciones.

Muchas veces nos pasa que tenemos una gran pena, un gran dolor. Y empezamos a alabar al Señor. Pese a todo. Si procedemos con insistencia, llegará un momento en que nos quebraremos por dentro, nos partiremos en dos tal vez, pero nos someteremos al Señor. El Cielo es de los violentos.

Entregaremos al Señor nuestra preocupación; nos abandonaremos a Él. Quedaremos indefensos ante Él; en el olvido de todas nuestras cosas. Y el Señor nos protegerá. La alabanza nos protegerá por sí misma.

A mí, sin ir a otro, muchas veces me ha prestado este servicio la oración de alabanza, en alto grado. He llegado al grupo de oración muy dolorido. Pero en lugar de arrinconarme a pensar qué debía hacer con ese dolor, aún sin perder tiempo en tratar de ver cómo lo iba a disolver o entregar a Dios, rápidamente he levantado los brazos al cielo, he levantado la voz quebrada. Y el Señor ha venido en mi amparo.

No hay problema que pueda contender con la alabanza. Sólo que a veces no alabamos con desprendimiento, con olvido, porque estamos demasiado pendientes de nosotros mismos.

Esta oración habitual rompe el egocentrismo.

Hasta la oración imprecatoria puede no ser suficiente para romper el egocentrismo. Porque siempre gira alrededor de nosotros mismos. Somos, a pesar de todo, el centro.

La oración de alabanza, por el contrario, gira alrededor de Dios. Él es el centro, no nosotros. Él es el sol. Apenas si nosotros somos un ignoto satélite, un asteroide, alrededor del sol.

Por eso, para percibirla bien, es necesario que la oración de alabanza no sea ocasional, sino habitual.

Se hará en nosotros como una segunda naturaleza. Y así nos iremos, insensiblemente, sin complicados esfuerzos, desprendiendo del egocentrismo, causante de tantas y tantas enfermedades interiores.

No hay cosa más cansadora, más agotadora, más aburridora, que estar pendientes de nosotros mismos. Nuestra alma queda anémica, enferma, de ello. Pues bien, es la oración de alabanza un método eficacísimo de sanación contra estos males del egocentrismo.

Además, si giramos alrededor del sol, no seremos insensibles a la energía, al poder del sol. El sol nos hace cálidos y luminosos como él.

Cuando tenemos un amigo que es una personalidad grande, nos gusta estar con él, porque vemos que poco a poco nosotros nos estamos haciendo grandes como él, estamos compartiendo su grandeza.

La amistad, el amor, la unidad, hacen semejantes a las personas.

Pues bien: poniéndonos frente a la inmensidad de Dios, Dios nos va haciendo inmensos como Él. Luego ya no nos conformamos con pequeñeces, con mediocridades, con miserias. Aspiramos a lo grande, queremos lo grande, somos un poco grandes.

Así se disuelven también nimiedades propias que gestan enfermedades: pequeños celos, pequeñas envidias, pequeñas ambiciones, pequeñas vanidades.

La oración de alabanza nos pone adentro de la divinidad, nos entra en Ella. Nos coloca al calor del sol de Dios.

Se dice que donde entra el sol no entra el médico. Pues bien: donde entra el Sol, donde entra Dios, por la ventana y la puerta abiertas de la alabanza, tampoco entran enfermedades del alma.

Alabemos a Dios por todo.

PALABRA DE DIOS

“No tengo plata ni oro, pero lo que tengo te doy: En el nombre de Jesucristo de Nazaret, levántate y camina” (Hechos 3, 1-10 )

LA POSADA DE LA FELICIDAD

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lunes, 3 de enero de 2011

ORACION DE CONSAGRACION

ORACIONES:
ACTO DE CONSAGRACION AL INMACULADO CORAZON DE MARIA

Purísima Madre mía, quiero consagrarte mi corazón, mi voluntad, mi vida entera.
Llévame al Corazón de tu Divino Hijo Jesús , para que Él habite en mí. Quiero ser totalmente tuya, madre mía. Y a partir de hoy servirte fielmente en lo que mandes.
Sé dulce compañía en mi vida, no permitas que jamás me separe de tí, y en la hora de la muerte ven a buscarme para gozar de la eternidad en Tú compañía.
Bendita y Alabada seas por siempre Madre Mía.

CONSAGRACIÓN AL SACRATISIMO CORAZON EUCARISTICO DE JESUS...

Sacratísimo Corazón Eucarístico de Jesús, Yo Confío inmensamente en Tu misericordia.
Te pido humildemente que me des la Fé que necesito para abandonarme a Tu Infinita Misericordia, porque ya se han agotado mis recursos humanos y ahora sólo me cabe volverme con confianza en Tu Infinita Compasión, porque sé que Tú no desoirás mi suplica.
aquí estoy señor a Tus pies, pidiendo con fervor que arregles todas mis cosas y problemas, según Tu Amor y Benplácito Divino, que sé , será lo mejor para mi.Concéme lo que te estoy pidiendo si es para el bien de mi alma.

¡Toma Señor mi problema!¡Toma mi corazón!
¡Yo confío en Ti, Corazón Eucarístico de Jesús!
¡Yo confío en Ti, Corazón Eucarístico de Jesús!
¡Yo confío en Ti, Corazón Eucarístico de Jesús!

NUESTRA MADRE

Un milagro para agustin




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N° de cuenta: 430109461010539
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domingo, 2 de enero de 2011

En el Nuevo Año Adórale y Agradécele

LA LIBERTAD RELIGIOSA, CAMINO PARA LA PAZ






1. Al comienzo de un nuevo año deseo hacer llegar a todos mi felicitación; es un deseo de serenidad y de prosperidad, pero sobre todo de paz. El año que termina también ha estado marcado lamentablemente por persecuciones, discriminaciones, por terribles actos de violencia y de intolerancia religiosa.

Pienso de modo particular en la querida tierra de Irak, que en su camino hacia la deseada estabilidad y reconciliación sigue siendo escenario de violencias y atentados. Vienen a la memoria los recientes sufrimientos de la comunidad cristiana, y de modo especial el vil ataque contra la catedral sirio-católica Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, de Bagdad, en la que el 31 de octubre pasado fueron asesinados dos sacerdotes y más de cincuenta fieles, mientras estaban reunidos para la celebración de la Santa Misa. En los días siguientes se han sucedido otros ataques, también a casas privadas, provocando miedo en la comunidad cristiana y el deseo en muchos de sus miembros de emigrar para encontrar mejores condiciones de vida. Deseo manifestarles mi cercanía, así como la de toda la Iglesia, y que se ha expresado de una manera concreta en la reciente Asamblea Especial para Medio Oriente del Sínodo de los Obispos. Ésta ha dirigido una palabra de aliento a las comunidades católicas en Irak y en Medio Oriente para vivir la comunión y seguir dando en aquellas tierras un testimonio valiente de fe.

Agradezco vivamente a los Gobiernos que se esfuerzan por aliviar los sufrimientos de estos hermanos en humanidad, e invito a los Católicos a rezar por sus hermanos en la fe, que sufren violencias e intolerancias, y a ser solidarios con ellos. En este contexto, siento muy viva la necesidad de compartir con vosotros algunas reflexiones sobre la libertad religiosa, camino para la paz. En efecto, se puede constatar con dolor que en algunas regiones del mundo la profesión y expresión de la propia religión comporta un riesgo para la vida y la libertad personal. En otras regiones, se dan formas más silenciosas y sofisticadas de prejuicio y de oposición hacia los creyentes y los símbolos religiosos. Los cristianos son actualmente el grupo religioso que sufre el mayor número de persecuciones a causa de su fe. Muchos sufren cada día ofensas y viven frecuentemente con miedo por su búsqueda de la verdad, su fe en Jesucristo y por su sincero llamamiento a que se reconozca la libertad religiosa. Todo esto no se puede aceptar, porque constituye una ofensa a Dios y a la dignidad humana; además es una amenaza a la seguridad y a la paz, e impide la realización de un auténtico desarrollo humano integral.[1]

En efecto, en la libertad religiosa se expresa la especificidad de la persona humana, por la que puede ordenar la propia vida personal y social a Dios, a cuya luz se comprende plenamente la identidad, el sentido y el fin de la persona. Negar o limitar de manera arbitraria esa libertad, significa cultivar una visión reductiva de la persona humana, oscurecer el papel público de la religión; significa generar una sociedad injusta, que no se ajusta a la verdadera naturaleza de la persona humana; significa hacer imposible la afirmación de una paz auténtica y estable para toda la familia humana.

Por tanto, exhorto a los hombres y mujeres de buena voluntad a renovar su compromiso por la construcción de un mundo en el que todos puedan profesar libremente su religión o su fe, y vivir su amor a Dios con todo el corazón, con toda el alma y con toda la mente (cf. Mt 22, 37). Éste es el sentimiento que inspira y guía el Mensaje para la XLIV Jornada Mundial de la Paz, dedicado al tema: La libertad religiosa, camino para la paz.

Derecho sagrado a la vida y a una vida espiritual

2. El derecho a la libertad religiosa se funda en la misma dignidad de la persona humana,[2] cuya naturaleza trascendente no se puede ignorar o descuidar. Dios creó al hombre y a la mujer a su imagen y semejanza (cf. Gn 1, 27). Por eso, toda persona es titular del derecho sagrado a una vida íntegra, también desde el punto de vista espiritual. Si no se reconoce su propio ser espiritual, sin la apertura a la trascendencia, la persona humana se repliega sobre sí misma, no logra encontrar respuestas a los interrogantes de su corazón sobre el sentido de la vida, ni conquistar valores y principios éticos duraderos, y tampoco consigue siquiera experimentar una auténtica libertad y desarrollar una sociedad justa. [3]

La Sagrada Escritura, en sintonía con nuestra propia experiencia, revela el valor profundo de la dignidad humana: «Cuando contemplo el cielo, obra de tus dedos, la luna y las estrellas que has creado, ¿qué es el hombre, para que te acuerdes de él, el ser humano, para darle poder? Lo hiciste poco inferior a los ángeles, lo coronaste de gloria y dignidad, le diste el mando sobre las obras de tus manos, todo lo sometiste bajo sus pies» (Sal 8, 4-7).

Ante la sublime realidad de la naturaleza humana, podemos experimentar el mismo asombro del salmista. Ella se manifiesta como apertura al Misterio, como capacidad de interrogarse en profundidad sobre sí mismo y sobre el origen del universo, como íntima resonancia del Amor supremo de Dios, principio y fin de todas las cosas, de cada persona y de los pueblos. [4] La dignidad trascendente de la persona es un valor esencial de la sabiduría judeo-cristiana, pero, gracias a la razón, puede ser reconocida por todos. Esta dignidad, entendida como capacidad de trascender la propia materialidad y buscar la verdad, ha de ser reconocida como un bien universal, indispensable para la construcción de una sociedad orientada a la realización y plenitud del hombre. El respeto de los elementos esenciales de la dignidad del hombre, como el derecho a la vida y a la libertad religiosa, es una condición para la legitimidad moral de toda norma social y jurídica.

Libertad religiosa y respeto recíproco

3. La libertad religiosa está en el origen de la libertad moral. En efecto, la apertura a la verdad y al bien, la apertura a Dios, enraizada en la naturaleza humana, confiere a cada hombre plena dignidad, y es garantía del respeto pleno y recíproco entre las personas. Por tanto, la libertad religiosa se ha de entender no sólo como ausencia de coacción, sino antes aún como capacidad de ordenar las propias opciones según la verdad.

Entre libertad y respeto hay un vínculo inseparable; en efecto, «al ejercer sus derechos, los individuos y grupos sociales están obligados por la ley moral a tener en cuenta los derechos de los demás y sus deberes con relación a los otros y al bien común de todos».[5]

Una libertad enemiga o indiferente con respecto a Dios termina por negarse a sí misma y no garantiza el pleno respeto del otro. Una voluntad que se cree radicalmente incapaz de buscar la verdad y el bien no tiene razones objetivas y motivos para obrar, sino aquellos que provienen de sus intereses momentáneos y pasajeros; no tiene una “identidad” que custodiar y construir a través de las opciones verdaderamente libres y conscientes. No puede, pues, reclamar el respeto por parte de otras “voluntades”, que también están desconectadas de su ser más profundo, y que pueden hacer prevalecer otras “razones” o incluso ninguna “razón”. La ilusión de encontrar en el relativismo moral la clave para una pacífica convivencia, es en realidad el origen de la división y negación de la dignidad de los seres humanos. Se comprende entonces la necesidad de reconocer una doble dimensión en la unidad de la persona humana: la religiosa y la social. A este respecto, es inconcebible que los creyentes «tengan que suprimir una parte de sí mismos –su fe– para ser ciudadanos activos. Nunca debería ser necesario renegar de Dios para poder gozar de los propios derechos».[6]

La familia, escuela de libertad y de paz

4. Si la libertad religiosa es camino para la paz, la educación religiosa es una vía privilegiada que capacita a las nuevas generaciones para reconocer en el otro a su propio hermano o hermana, con quienes camina y colabora para que todos se sientan miembros vivos de la misma familia humana, de la que ninguno debe ser excluido.

La familia fundada sobre el matrimonio, expresión de la unión íntima y de la complementariedad entre un hombre y una mujer, se inserta en este contexto como la primera escuela de formación y crecimiento social, cultural, moral y espiritual de los hijos, que deberían ver siempre en el padre y la madre el primer testimonio de una vida orientada a la búsqueda de la verdad y al amor de Dios. Los mismos padres deberían tener la libertad de poder transmitir a los hijos, sin constricciones y con responsabilidad, su propio patrimonio de fe, valores y cultura. La familia, primera célula de la sociedad humana, sigue siendo el ámbito primordial de formación para unas relaciones armoniosas en todos los ámbitos de la convivencia humana, nacional e internacional. Éste es el camino que se ha de recorrer con sabiduría para construir un tejido social sólido y solidario, y preparar a los jóvenes para que, con un espíritu de comprensión y de paz, asuman su propia responsabilidad en la vida, en una sociedad libre.

Un patrimonio común

5. Se puede decir que, entre los derechos y libertades fundamentales enraizados en la dignidad de la persona, la libertad religiosa goza de un estatuto especial. Cuando se reconoce la libertad religiosa, la dignidad de la persona humana se respeta en su raíz, y se refuerzan el ethos y las instituciones de los pueblos. Y viceversa, cuando se niega la libertad religiosa, cuando se intenta impedir la profesión de la propia religión o fe y vivir conforme a ellas, se ofende la dignidad humana, a la vez que se amenaza la justicia y la paz, que se fundan en el recto orden social construido a la luz de la Suma Verdad y Sumo Bien.

La libertad religiosa significa también, en este sentido, una conquista de progreso político y jurídico. Es un bien esencial: toda persona ha de poder ejercer libremente el derecho a profesar y manifestar, individualmente o comunitariamente, la propia religión o fe, tanto en público como en privado, por la enseñanza, la práctica, las publicaciones, el culto o la observancia de los ritos. No debería haber obstáculos si quisiera adherirse eventualmente a otra religión, o no profesar ninguna. En este ámbito, el ordenamiento internacional resulta emblemático y es una referencia esencial para los Estados, ya que no consiente ninguna derogación de la libertad religiosa, salvo la legítima exigencia del justo orden público. [7] El ordenamiento internacional, por tanto, reconoce a los derechos de naturaleza religiosa el mismo status que el derecho a la vida y a la libertad personal, como prueba de su pertenencia al núcleo esencial de los derechos del hombre, de los derechos universales y naturales que la ley humana jamás puede negar.

La libertad religiosa no es patrimonio exclusivo de los creyentes, sino de toda la familia de los pueblos de la tierra. Es un elemento imprescindible de un Estado de derecho; no se puede negar sin dañar al mismo tiempo los demás derechos y libertades fundamentales, pues es su síntesis y su cumbre. Es un «indicador para verificar el respeto de todos los demás derechos humanos».[8] Al mismo tiempo que favorece el ejercicio de las facultades humanas más específicas, crea las condiciones necesarias para la realización de un desarrollo integral, que concierne de manera unitaria a la totalidad de la persona en todas sus dimensiones.[9]

La dimensión pública de la religión

6. La libertad religiosa, como toda libertad, aunque proviene de la esfera personal, se realiza en la relación con los demás. Una libertad sin relación no es una libertad completa. La libertad religiosa no se agota en la simple dimensión individual, sino que se realiza en la propia comunidad y en la sociedad, en coherencia con el ser relacional de la persona y la naturaleza pública de la religión.

La relacionalidad es un componente decisivo de la libertad religiosa, que impulsa a las comunidades de los creyentes a practicar la solidaridad con vistas al bien común. En esta dimensión comunitaria cada persona sigue siendo única e irrepetible y, al mismo tiempo, se completa y realiza plenamente.

Es innegable la aportación que las comunidades religiosas dan a la sociedad. Son muchas las instituciones caritativas y culturales que dan testimonio del papel constructivo de los creyentes en la vida social. Más importante aún es la contribución ética de la religión en el ámbito político. No se la debería marginar o prohibir, sino considerarla como una aportación válida para la promoción del bien común. En esta perspectiva, hay que mencionar la dimensión religiosa de la cultura, que a lo largo de los siglos se ha forjado gracias a la contribución social y, sobre todo, ética de la religión. Esa dimensión no constituye de ninguna manera una discriminación para los que no participan de la creencia, sino que más bien refuerza la cohesión social, la integración y la solidaridad.

La libertad religiosa, fuerza de libertad y de civilización:
los peligros de su instrumentalización

7. La instrumentalización de la libertad religiosa para enmascarar intereses ocultos, como por ejemplo la subversión del orden constituido, la acumulación de recursos o la retención del poder por parte de un grupo, puede provocar daños enormes a la sociedad. El fanatismo, el fundamentalismo, las prácticas contrarias a la dignidad humana, nunca se pueden justificar y mucho menos si se realizan en nombre de la religión. La profesión de una religión no se puede instrumentalizar ni imponer por la fuerza. Es necesario, entonces, que los Estados y las diferentes comunidades humanas no olviden nunca que la libertad religiosa es condición para la búsqueda de la verdad y que la verdad no se impone con la violencia sino por «la fuerza de la misma verdad». [10] En este sentido, la religión es una fuerza positiva y promotora de la construcción de la sociedad civil y política.

¿Cómo negar la aportación de las grandes religiones del mundo al desarrollo de la civilización? La búsqueda sincera de Dios ha llevado a un mayor respeto de la dignidad del hombre. Las comunidades cristianas, con su patrimonio de valores y principios, han contribuido mucho a que las personas y los pueblos hayan tomado conciencia de su propia identidad y dignidad, así como a la conquista de instituciones democráticas y a la afirmación de los derechos del hombre con sus respectivas obligaciones.

También hoy, en una sociedad cada vez más globalizada, los cristianos están llamados a dar su aportación preciosa al fatigoso y apasionante compromiso por la justicia, al desarrollo humano integral y a la recta ordenación de las realidades humanas, no sólo con un compromiso civil, económico y político responsable, sino también con el testimonio de su propia fe y caridad. La exclusión de la religión de la vida pública, priva a ésta de un espacio vital que abre a la trascendencia. Sin esta experiencia primaria resulta difícil orientar la sociedad hacia principios éticos universales, así como al establecimiento de ordenamientos nacionales e internacionales en que los derechos y libertades fundamentales puedan ser reconocidos y realizados plenamente, conforme a lo propuesto en los objetivos de la Declaración Universal de los derechos del hombre de 1948, aún hoy por desgracia incumplidos o negados.

Una cuestión de justicia y de civilización:
el fundamentalismo y la hostilidad contra los creyentes comprometen la laicidad positiva de los Estados

8. La misma determinación con la que se condenan todas las formas de fanatismo y fundamentalismo religioso ha de animar la oposición a todas las formas de hostilidad contra la religión, que limitan el papel público de los creyentes en la vida civil y política.

No se ha de olvidar que el fundamentalismo religioso y el laicismo son formas especulares y extremas de rechazo del legítimo pluralismo y del principio de laicidad. En efecto, ambos absolutizan una visión reductiva y parcial de la persona humana, favoreciendo, en el primer caso, formas de integrismo religioso y, en el segundo, de racionalismo. La sociedad que quiere imponer o, al contrario, negar la religión con la violencia, es injusta con la persona y con Dios, pero también consigo misma. Dios llama a sí a la humanidad con un designio de amor que, implicando a toda la persona en su dimensión natural y espiritual, reclama una correspondencia en términos de libertad y responsabilidad, con todo el corazón y el propio ser, individual y comunitario. Por tanto, también la sociedad, en cuanto expresión de la persona y del conjunto de sus dimensiones constitutivas, debe vivir y organizarse de tal manera que favorezca la apertura a la trascendencia. Por eso, las leyes y las instituciones de una sociedad no se pueden configurar ignorando la dimensión religiosa de los ciudadanos, o de manera que prescinda totalmente de ella. A través de la acción democrática de ciudadanos conscientes de su alta vocación, se han de conmensurar con el ser de la persona, para poder secundarlo en su dimensión religiosa. Al no ser ésta una creación del Estado, no puede ser manipulada, sino que más bien debe reconocerla y respetarla.

El ordenamiento jurídico en todos los niveles, nacional e internacional, cuando consiente o tolera el fanatismo religioso o antirreligioso, no cumple con su misión, que consiste en la tutela y promoción de la justicia y el derecho de cada uno. Éstas últimas no pueden quedar al arbitrio del legislador o de la mayoría porque, como ya enseñaba Cicerón, la justicia consiste en algo más que un mero acto productor de la ley y su aplicación. Implica el reconocimiento de la dignidad de cada uno,[11] la cual, sin libertad religiosa garantizada y vivida en su esencia, resulta mutilada y vejada, expuesta al peligro de caer en el predominio de los ídolos, de bienes relativos transformados en absolutos. Todo esto expone a la sociedad al riesgo de totalitarismos políticos e ideológicos, que enfatizan el poder público, mientras se menoscaba y coarta la libertad de conciencia, de pensamiento y de religión, como si fueran rivales.

Diálogo entre instituciones civiles y religiosas

9. El patrimonio de principios y valores expresados en una religiosidad auténtica es una riqueza para los pueblos y su ethos. Se dirige directamente a la conciencia y a la razón de los hombres y mujeres, recuerda el imperativo de la conversión moral, motiva el cultivo y la práctica de las virtudes y la cercanía hacia los demás con amor, bajo el signo de la fraternidad, como miembros de la gran familia humana. [12]

La dimensión pública de la religión ha de ser siempre reconocida, respetando la laicidad positiva de las instituciones estatales. Para dicho fin, es fundamental un sano diálogo entre las instituciones civiles y las religiosas para el desarrollo integral de la persona humana y la armonía de la sociedad.

Vivir en el amor y en la verdad

10. En un mundo globalizado, caracterizado por sociedades cada vez más multiétnicas y multiconfesionales, las grandes religiones pueden constituir un importante factor de unidad y de paz para la familia humana. Sobre la base de las respectivas convicciones religiosas y de la búsqueda racional del bien común, sus seguidores están llamados a vivir con responsabilidad su propio compromiso en un contexto de libertad religiosa. En las diversas culturas religiosas, a la vez que se debe rechazar todo aquello que va contra la dignidad del hombre y la mujer, se ha de tener en cuenta lo que resulta positivo para la convivencia civil.

El espacio público, que la comunidad internacional pone a disposición de las religiones y su propuesta de “vida buena”, favorece el surgir de un criterio compartido de verdad y de bien, y de un consenso moral, fundamentales para una convivencia justa y pacífica. Los líderes de las grandes religiones, por su papel, su influencia y su autoridad en las propias comunidades, son los primeros en ser llamados a vivir en el respeto recíproco y en el diálogo.

Los cristianos, por su parte, están llamados por la misma fe en Dios, Padre del Señor Jesucristo, a vivir como hermanos que se encuentran en la Iglesia y colaboran en la edificación de un mundo en el que las personas y los pueblos «no harán daño ni estrago […], porque está lleno el país de la ciencia del Señor, como las aguas colman el mar» (Is 11, 9).

El diálogo como búsqueda en común

11. El diálogo entre los seguidores de las diferentes religiones constituye para la Iglesia un instrumento importante para colaborar con todas las comunidades religiosas al bien común. La Iglesia no rechaza nada de lo que en las diversas religiones es verdadero y santo. «Considera con sincero respeto los modos de obrar y de vivir, los preceptos y doctrinas que, aunque discrepen mucho de los que ella mantiene y propone, no pocas veces reflejan, sin embargo, un destello de aquella Verdad que ilumina a todos los hombres». [13]

Con eso no se quiere señalar el camino del relativismo o del sincretismo religioso. La Iglesia, en efecto, «anuncia y tiene la obligación de anunciar sin cesar a Cristo, que es “camino, verdad y vida” (Jn 14, 6), en quien los hombres encuentran la plenitud de la vida religiosa, en quien Dios reconcilió consigo todas las cosas». [14] Sin embargo, esto no excluye el diálogo y la búsqueda común de la verdad en los diferentes ámbitos vitales, pues, como afirma a menudo santo Tomás, «toda verdad, independientemente de quien la diga, viene del Espíritu Santo». [15]

En el año 2011 se cumplirá el 25 aniversario de la Jornada mundial de oración por la paz, que fue convocada en Asís por el Venerable Juan Pablo II, en 1986. En dicha ocasión, los líderes de las grandes religiones del mundo testimoniaron que las religiones son un factor de unión y de paz, no de división y de conflicto. El recuerdo de aquella experiencia es un motivo de esperanza en un futuro en el que todos los creyentes se sientan y sean auténticos trabajadores por la justicia y la paz.

Verdad moral en la política y en la diplomacia

12. La política y la diplomacia deberían contemplar el patrimonio moral y espiritual que ofrecen las grandes religiones del mundo, para reconocer y afirmar aquellas verdades, principios y valores universales que no pueden negarse sin negar la dignidad de la persona humana. Pero, ¿qué significa, de manera práctica, promover la verdad moral en el mundo de la política y de la diplomacia? Significa actuar de manera responsable sobre la base del conocimiento objetivo e íntegro de los hechos; quiere decir desarticular aquellas ideologías políticas que terminan por suplantar la verdad y la dignidad humana, y promueven falsos valores con el pretexto de la paz, el desarrollo y los derechos humanos; significa favorecer un compromiso constante para fundar la ley positiva sobre los principios de la ley natural. [16] Todo esto es necesario y coherente con el respeto de la dignidad y el valor de la persona humana, ratificado por los Pueblos de la tierra en la Carta de la Organización de las Naciones Unidas de 1945, que presenta valores y principios morales universales como referencia para las normas, instituciones y sistemas de convivencia en el ámbito nacional e internacional.

Más allá del odio y el prejuicio

13. A pesar de las enseñanzas de la historia y el esfuerzo de los Estados, las Organizaciones internacionales a nivel mundial y local, de las Organizaciones no gubernamentales y de todos los hombres y mujeres de buena voluntad, que cada día se esfuerzan por tutelar los derechos y libertades fundamentales, se siguen constatando en el mundo persecuciones, discriminaciones, actos de violencia y de intolerancia por motivos religiosos. Particularmente en Asia y África, las víctimas son principalmente miembros de las minorías religiosas, a los que se les impide profesar libremente o cambiar la propia religión a través de la intimidación y la violación de los derechos, de las libertades fundamentales y de los bienes esenciales, llegando incluso a la privación de la libertad personal o de la misma vida.

Como ya he afirmado, se dan también formas más sofisticadas de hostilidad contra la religión, que en los Países occidentales se expresan a veces renegando de la historia y de los símbolos religiosos, en los que se reflejan la identidad y la cultura de la mayoría de los ciudadanos. Son formas que fomentan a menudo el odio y el prejuicio, y no coinciden con una visión serena y equilibrada del pluralismo y la laicidad de las instituciones, además del riesgo para las nuevas generaciones de perder el contacto con el precioso patrimonio espiritual de sus Países.

La defensa de la religión pasa a través de la defensa de los derechos y de las libertades de las comunidades religiosas. Que los líderes de las grandes religiones del mundo y los responsables de las naciones, renueven el compromiso por la promoción y tutela de la libertad religiosa, en particular, por la defensa de las minorías religiosas, que no constituyen una amenaza contra la identidad de la mayoría, sino que, por el contrario, son una oportunidad para el diálogo y el recíproco enriquecimiento cultural. Su defensa representa la manera ideal para consolidar el espíritu de benevolencia, de apertura y de reciprocidad con el que se tutelan los derechos y libertades fundamentales en todas las áreas y regiones del mundo.

La libertad religiosa en el mundo

14. Por último, me dirijo a las comunidades cristianas que sufren persecuciones, discriminaciones, actos de violencia e intolerancia, en particular en Asia, en África, en Oriente Medio y especialmente en Tierra Santa, lugar elegido y bendecido por Dios. A la vez que les renuevo mi afecto paterno y les aseguro mi oración, pido a todos los responsables que actúen prontamente para poner fin a todo atropello contra los cristianos que viven en esas regiones. Que los discípulos de Cristo no se desanimen ante las adversidades actuales, porque el testimonio del Evangelio es y será siempre un signo de contradicción.

Meditemos en nuestro corazón las palabras del Señor Jesús: «Dichosos los que lloran, porque ellos serán consolados. Dichosos los que tienen hambre y sed de la justicia, porque ellos quedarán saciados […]. Dichosos vosotros cuando os insulten y os persigan y os calumnien de cualquier modo por mi causa. Estad alegres y contentos, porque vuestra recompensa será grande en el cielo» (Mt 5, 5-12). Renovemos, pues, «el compromiso de indulgencia y de perdón que hemos adquirido, y que invocamos en el Pater Noster, al poner nosotros mismos la condición y la medida de la misericordia que deseamos obtener: “Y perdónanos nuestras deudas, así como nosotros perdonamos a nuestros deudores” (Mt 6, 12)».[17] La violencia no se vence con la violencia. Que nuestro grito de dolor vaya siempre acompañado por la fe, la esperanza y el testimonio del amor de Dios. Expreso también mi deseo de que en Occidente, especialmente en Europa, cesen la hostilidad y los prejuicios contra los cristianos, por el simple hecho de que intentan orientar su vida en coherencia con los valores y principios contenidos en el Evangelio. Que Europa sepa más bien reconciliarse con sus propias raíces cristianas, que son fundamentales para comprender el papel que ha tenido, que tiene y que quiere tener en la historia; de esta manera, sabrá experimentar la justicia, la concordia y la paz, cultivando un sincero diálogo con todos los pueblos.

La libertad religiosa, camino para la paz

15. El mundo tiene necesidad de Dios. Tiene necesidad de valores éticos y espirituales, universales y compartidos, y la religión puede contribuir de manera preciosa a su búsqueda, para la construcción de un orden social justo y pacífico, a nivel nacional e internacional.

La paz es un don de Dios y al mismo tiempo un proyecto que realizar, pero que nunca se cumplirá totalmente. Una sociedad reconciliada con Dios está más cerca de la paz, que no es la simple ausencia de la guerra, ni el mero fruto del predominio militar o económico, ni mucho menos de astucias engañosas o de hábiles manipulaciones. La paz, por el contrario, es el resultado de un proceso de purificación y elevación cultural, moral y espiritual de cada persona y cada pueblo, en el que la dignidad humana es respetada plenamente. Invito a todos los que desean ser constructores de paz, y sobre todo a los jóvenes, a escuchar la propia voz interior, para encontrar en Dios referencia segura para la conquista de una auténtica libertad, la fuerza inagotable para orientar el mundo con un espíritu nuevo, capaz de no repetir los errores del pasado. Como enseña el Siervo de Dios Pablo VI, a cuya sabiduría y clarividencia se debe la institución de la Jornada Mundial de la Paz: «Ante todo, hay que dar a la Paz otras armas que no sean las destinadas a matar y a exterminar a la humanidad. Son necesarias, sobre todo, las armas morales, que den fuerza y prestigio al derecho internacional; primeramente, la de observar los pactos». [18] La libertad religiosa es un arma auténtica de la paz, con una misión histórica y profética. En efecto, ella valoriza y hace fructificar las más profundas cualidades y potencialidades de la persona humana, capaces de cambiar y mejorar el mundo. Ella permite alimentar la esperanza en un futuro de justicia y paz, también ante las graves injusticias y miserias materiales y morales. Que todos los hombres y las sociedades, en todos los ámbitos y ángulos de la Tierra, puedan experimentar pronto la libertad religiosa, camino para la paz.

Vaticano, 8 de diciembre de 2010



BENEDICTUS PP XVI

martes, 28 de diciembre de 2010

Navidad Salesianos Melo

ORACIÓN DE FIN DE AÑO


Señor, Dios, dueño del tiempo y de la eternidad, tuyo es el hoy y el mañana, el pasado y el futuro. Al terminar este año quiero darte gracias por todo aquello que recibí de TI.

Gracias por la vida y el amor, por las flores, el aire y el sol, por la alegría y el dolor, por cuanto fue posible y por lo que no pudo ser.
Te ofrezco cuanto hice en este año, el trabajo que pude realizar y las cosas que pasaron por mis manos y lo que con ellas pude construir.

Te presento a las personas que a lo largo de estos meses amé, las amistades nuevas y los antiguos amores, los más cercanos a mí y los que estén más lejos, los que me dieron su mano y aquellos a los que pude ayudar, con los que compartí la vida, el trabajo, el dolor y la alegría.

Pero también, Señor hoy quiero pedirte perdón, perdón por el tiempo perdido, por el dinero mal gastado, por la palabra inútil y el amor desperdiciado. Perdón por las obras vacías y por el trabajo mal hecho, y perdón por vivir sin entusiasmo.

También por la oración que poco a poco fui aplazando y que hasta ahora vengo a presentarte. Por todos mis olvidos, descuidos y silencios
nuevamente te pido perdón.

En los próximos días iniciaremos un nuevo año y detengo mi vida ante el nuevo calendario aún sin estrenar y te presento estos días
que sólo TÚ sabes si llegaré a vivirlos.

Hoy te pido para mí y los míos la paz y la alegría, la fuerza y la prudencia, la claridad y la sabiduría.

Quiero vivir cada día con optimismo y bondad llevando a todas partes un corazón lleno de comprensión y paz.

Cierra Tú mis oídos a toda falsedad y mis labios a palabras mentirosas, egoístas, mordaces o hirientes.

Abre en cambio mi ser a todo lo que es bueno que mi espíritu se llene sólo de bendiciones y las derrame a mi paso.

Cólmame de bondad y de alegría para que, cuantos conviven conmigo o se acerquen a mí encuentren en mi vida un poquito de TI.

Danos un año feliz y enséñanos a repartir felicidad . Amén

SANTOS INOCENTES

Hoy la Iglesia conmemora a aquellos niños que fueron asesinados por Herodes, quien con miedo a perder su poder mando a asesinarlos. Hoy en la actualidad miles y millones de niños mueren inocentemente, cada vez que hay un aborto, allí hay un niño inocente que muere, un niño mártir. Por eso te animo en este día tan especial que Digas SÍ A LA VIDA, SI A DEFENDER LA VIDA, LA VIDA EN TODAS SUS ETAPAS, te aseguro que si dices SI A LA VIDA, el Señor vendra en tu auxilio, el te bendecirá y seras verdaderamente feliz.
silvina

jueves, 9 de diciembre de 2010

URGENTE ENTRE TODOS PODEMOS HACER ALGO


MÁS CERCA DEL SUEÑO... EL GALPÓN PARA DON ANTONIO
Saben que estamos tratando de CAZAR UN SUEÑO (II PARTE), que es el de conseguir los fondos para solventar los materiales y mano de obra de un galpón o tinglado, que sería para un abuelo D. Antonio Bonhuer, de la zona de Talagapa (Chubut).-Nos faltan conseguir $4.150...
Si reuniéramos 83 familias o personas que dijeran, COLABORO CON $50 (CINCUENTA PESOS), el dinero prontamente lo recaudaríamos y se podría estar depositando en la cuenta bancaria que maneja el P. David para los proyectos de la Misión...
Si es mucho $50, bueno $25... no encontaremos 166 familias de buen corazón (exalumnos, familias del colegio, conocidos del P. David, gente que se sume y le interese el proyecto, etc.).-
Cuenta bancaria de la Misión: Banco Nación Sucursal 3550 de Trelew. Cta. 52400489/82 en pesos, a nombre de la Institución Salesiana San Francisco Javier. A.C. Cuit: 3061017160 1

Domicilio de Pago: 25 de mayo 2, Trelew. Chubut. La CBU 01105247-20052400489826

jueves, 2 de diciembre de 2010

ANA UN EJEMPLO DE VIDA


Cuando se quiere se puede, y Ana Laura pudo

RÍO COLORADO (ARC).- "Siempre estuve segura, sin ninguna duda en lo que hacía", dijo hace un par de años Ana Laura Calí a "Río Negro" en una entrevista. Hoy recibe su título de Guía de Turismo. La joven de 21 años con Síndrome de Down, logró vencer una nueva barrera y cumplir así uno de los tantos objetivos que se ha propuesto en la vida.

Después de dos años de esfuerzos, no solo propio sino también de sus padres, amigos y demás familiares, la joven egresa del Instituto "Lenguas Vivas" de Viedma con el título Guía de Turismo especializada en zona Atlántico Patagónica.

De personalidad extrovertida y con una memoria envidiable, Ana Laura durante su charla con este medio se encargó de aclarar que "yo no estoy enferma, me da bronca que escriban o digan que los chicos como yo estamos enfermos", mientras su mamá con lágrimas en los ojos la escuchaba atentamente.

Energía y ganas de superarse es lo que mejor describe a esta muchacha de Río Colorado. Sin bajar los brazos ni por un segundo, la estimulación temprana comenzó en su casa con la ayuda del profesional Nelson Erburu, iniciativa a la que se fueron sumando personas que se comprometieron e hicieron su aporte y que hoy se sienten orgullosos por el nuevo paso de Ana. Fue así que sus estudios primarios los hizo en la Escuela N° 18 "Domingo Faustino Sarmiento", mientras que sus cinco años de secundaria los cursó en el Instituto "Gustavo Martínez Zuviría", con notas destacadas.

En la actualidad, los sábados Ana estudia danzas árabes, los jueves asiste a sus clases de teatro junto a los integrantes del grupo "Quetrén Quetrén" y espera encontrar un profesor que le pueda enseñar a tocar la guitarra, ya que le gusta mucho la música folclórica.

Desde muy pequeña sus padres, Alicia y Ángel, sabían que Ana podía lograr cosas por sí sola. Ambos relataron sus experiencias vividas y algunos de los sinsabores que pasaron a lo largo de los 21 años de su hija.

Pero el valor y la garra que le inculcaron a la joven Ana en ocasiones fueron motivaciones para otras familias que estaban pasando por situaciones parecidas.

"Un día llegó un matrimonio joven del Valle Medio con un problema similar. Su primer hijo tenía Síndrome de Down y eso les había ocasionado problemas matrimoniales. Luego de varias charlas y vivencias compartidas con nosotros, se dieron cuenta de que no serían tan terribles sus vidas y resulta que hoy, esos chicos tienen 6 hijos maravillosos más", contó Alicia.

En tanto Ángel, desde hace un tiempo le viene insistiendo a su esposa que escriba un libro con las vivencias de Ana, "para que de esa forma puedan ayudar a otros papás para que se animen a salir adelante".

miércoles, 24 de noviembre de 2010

ASIA BIBI

El drama de Asia Bibi: “Prefiero morir como cristiana que salir de prisión siendo musulmana”
17/11/10

MundoEn Pakistán una mujer cristiana ha sido condenada a la horca por hablar sobre Mahoma, mientras la comunidad internacional se moviliza para evitar este drama. El juez le ofreció la libertad a cambio de convertirse al islam. "Prefiero morir cristiana, que salir de prisión siendo musulmana", respondió ella.

Un nuevo caso de fundamentalismo islámico y de discriminación a la minoría cristiana tiene como protagonista a Pakistán. El último caso es el de la cristiana Asia Bibi, condenada a morir en la horca por un supuesto delito de blasfemia contra el profeta Mahoma. Católicos y protestantes, así como organizaciones de derechos humanos y varias ONG, se están movilizando para evitar que se lleve a término la condena.

Según informa la agencia Asianews, un tribunal de Punjab, a 75 kilómetros al oeste de Lahore, condenó a esta mujer de 45 años por un delito de blasfemia. Mientras tanto, activistas denuncian que esta legislación alienta a los extremistas musulmanes en un país cada vez más hostil con las minorías religiosas

Los hechos ocurrieron en junio de 2009 cuando Bibi, trabajadora agrícola, fue mandada a buscar agua mientras trabajaba en un campo. El resto de mujeres, seguidoras del islam, se opusieron a que ella fuera porque, al no ser musulmana, contaminaría el recipiente y lo haría impuro. Por ello, le exigieron que abandonara el cristianismo y que se hiciera musulmana, a lo que ella se opuso.

En su justificación, la fiel cristiana dijo a sus compañeras que "Jesús murió en la cruz por los pecados de la humanidad" y preguntó a las mujeres musulmanas qué había hecho Mahoma por ellas. En cuanto oyeron estas palabras acudieron al imán local, esposo de una de ellas, que a su vez presentó una denuncia ante la Policía por el delito de blasfemia. Y es que el artículo 295 del Código Penal de Pakistán pena con la muerte blasfemar contra el profeta del islam.

El juez, Naveed Iqbal, la condenó a muerte tras haber sido previamente detenida. El magistrado descartó totalmente que hubiese sido falsamente acusada o que existieran "circunstancias atenuantes". Ahora la sentencia a morir en la horca tiene que ser ratificada por el Tribunal Superior de Lahore.

Convertirse al islam o morir en la horca

Además, el diario La Razón publica las palabras de Asia Bibi, que su abogado guarda en el móvil. En ellas se relata que el juez que la condenó a muerte "entró en la celda y le ofreció convertirse al islam para salir libre. Asia le respondió al juez que prefería morir como cristiana que salir de la prisión siendo musulmana".

"Yo no soy una criminal, no hice nada malo. He sido juzgada por ser cristiana. Creo en Dios y en su enorme amor. Si el juez me ha condenado a muerte por amar a Dios, estaré orgullosa de sacrificar mi vida por él", dijo la mujer a su abogado.

Mientras tanto, agrupaciones cristianas, tanto católicas como protestantes, están realizando campañas para que se produzcan presiones internacionales a Pakistán y así evitar la muerte de esta mujer cristiana. Los obispos de Pakistán han hecho un llamamiento al Papa para que intermedie en el conflicto. "Instamos a la comunidad internacional a levantar su voz, a hacer presión y trabajar en todos los niveles para salvar a esta mujer, que es inocente", dicen los prelados.

En España ya han comenzado a organizarse y para el domingo se ha convocado una concentración frente a la embajada de Pakistán en Madrid. Allí harán un acto de oración y pedirán la libertad para Asia Bibi.

Otras iniciativas se centran en la recogida de firmas para hacer presión y poder salvarla. Cientos de miles de firmas han sido recogidas tan sólo en una semana. Estas firmas van dirigidas tanto a la ONU como al propio Gobierno de Pakistán.

Discriminados por ser cristianos

Sin embargo, no es la primera vez que esta discriminación a los cristianos ha puesto en el punto de mira a Pakistán. Otro hecho conocido se produjo tras las graves inundaciones que asolaron el país durante el pasado verano. En ese momento, los cristianos fueron tratados como ciudadanos de segunda y se les negó la ayuda por el simple hecho de ser cristianos.

Las autoridades locales exigían a los cristianos que o se convirtiesen al islam o no recibirían comida ni ayuda a pesar de ser casos de extrema necesidad. Igualmente, políticos del país inundaron un poblado cristiano desviando el agua de la inundación para que sus tierras no se vieran afectadas. Murieron decenas de cristianos al no haber sido avisados por este musulmán.

Autor: Javier Lozano.
Fuente: Libertad Digital.

viernes, 19 de noviembre de 2010

AYUDEMOS AL PADRE DAVID

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Megaminería: Repudian agresiones contra un misionero salesiano

Megaminería: Repudian agresiones contra un misionero salesiano

Comodoro Rivadavia (Chubut) , 16 de Nov. 2010 ( AICA ): El Equipo de Pastoral Aborigen de la diócesis de Comodoro Rivadavia expresó su solidaridad con el padre David García, misionero salesiano de la localidad de Gan-Gan (Chubut), “ante las pintadas malintencionadas de agravios” que aparecieron en la zona, previas a una marcha contra la megaminería que se realizó el pasado 6 de noviembre. Por medio de un comunicado, desde el equipo manifiestan su “apoyo y solidaridad” para con el “religioso comprometido con la causa indígena, que vive en esa localidad de la Meseta Centro Norte desde hace más de cuatro años, compartiendo la vida con los pobladores de esa extensa zona”. Al mismo tiempo repudian “los mecanismos que utiliza la minera y sus operadores para desacreditar el trabajo pastoral que realiza el misionero”, que también es miembro de dicho equipo.

Pobladores de Chubut se manifiestan contra la explotación minera a cielo abierto Pobladores de Chubut se manifiestan contra la explotación minera a cielo abierto

Megaminería: Repudian agresiones contra un misionero salesiano
El Equipo de Pastoral Aborigen de la diócesis de Comodoro Rivadavia expresó su solidaridad con el padre David García, misionero salesiano de la localidad de Gan-Gan (Chubut), “ante las pintadas malintencionadas de agravios” que aparecieron en la zona, previas a una marcha contra la megaminería que se realizó el pasado 6 de noviembre.

Por medio de un comunicado, desde el equipo manifiestan su “apoyo y solidaridad” para con el “religioso comprometido con la causa indígena, que vive en esa localidad de la Meseta Centro Norte desde hace más de cuatro años, compartiendo la vida con los pobladores de esa extensa zona”. Al mismo tiempo repudian “los mecanismos que utiliza la minera y sus operadores para desacreditar el trabajo pastoral que realiza el misionero”, que también es miembro de dicho equipo.

“Nosotros entendemos que la tarea pastoral, en el seguimiento de Jesús, es solidarizarse con el paisano, es inculturarse participando de sus problemas y luchas. Es defender la tierra y el territorio. Es respetar y valorar su cultura y autodeterminación. Es tomar conciencia de que el cristiano es agente de cambio y transformación. Es concientizar a la sociedad y a la misma Iglesia de la situación y cultura, anunciando la buena nueva y denunciando la mala noticia. Que lo prioritario es el testimonio”, expresa el comunicado.

En ese sentido, desde la Pastoral Aborigen subrayan que “el padre David García en su misión pastoral, da testimonio de esto con su sencillez y cercanía entre los pobladores, defendiendo junto con ellos la dignidad de ser persona, con derecho a opinar, a elegir, a no estar de acuerdo con algunas decisiones que atentan su estilo de vida” y por último reafirman su “acompañamiento a todos los pobladores que con mucha decencia y respeto se vienen manifestando en defensa de la vida amenazada”.

Actualidad en la región
Ángel Callupil, miembro del Equipo, explicó a AICA que la Pastoral Aborigen de la diócesis acompaña desde sus inicios los reclamos de los pobladores contra el proyecto de megaminería que se pretende instalar en esa región.

En este caso, la empresa multinacional Panamerican Silver desarrolla el proyecto “Navidad” para extraer plata y plomo a cielo abierto, uno de los más grandes del mundo. Por el momento, lo único que le pone un freno, es la Ley 5.001, que impide justamente la minería a cielo abierto y el uso de cianuro en la extracción de los minerales.

El padre David García es el referente para los pobladores de esa localidad y los miembros de comunidades originarias (8 comunidades) que siempre tienen como referencia el poblado y, más puntualmente, el centro comunitario parroquial, que es sede de los encuentros de las comunidades, de los vecinos autoconvocados y de las variadas actividades pastorales.

El trabajo del religioso es más bien silencioso y trata de generar que la gente se informe del tema, ya que ninguna institución brinda la debida información.

Junto con el Equipo de Pastoral Aborigen se facilita que los pobladores participen en espacios de discusión y debate, haciendo conocer el avance del emprendimiento “Navidad” –que se levanta contra la Ley 5.001 para lograr que se permita la minería a cielo abierto-, y sus riesgos y peligros para la vida de esta zona, para mantener el estilo de vida ancestral, de relación con la tierra, de crianza de animales para lo cual es fundamental el agua, que a su vez está en riesgo no solo por la contaminación sino porque ya está empezando a escasear.+

miércoles, 17 de noviembre de 2010

CARTA DE CECILIA

Cancer del latin “cancri “, que significa “Cangrejo”
La constelación del cangrejo o cancer esta en el cielo porque ahí la puso Juno, se trata del mitico cangrejo gigante que envio Juno contra hercules cuando este luchaba contra la terrible hidra de lerna(serpiente de 12 cabezas”)el cangrejo mordió al heroe en un pie,pero Hercules logro aplastarlo y matarlo, en agradecimiento Juno coloco al cangrejo en el cielo junto a los demás signos del zoodiaco …los griegos definieron la enfermedad “cáncer” porque al igual que el cangrejo ataca con sus pinzas de forma violenta y agresiva…
No hay dolor en vano, siempre algo aprendemos … la enfermedad me hizo fuerte, cuando uno transita momentos limites ,difíciles ,debe decidir que actitud va a tomar ante la situacion , y yo me dije bueno cecy …” resignarse y aceptar con humildad lo que te toca…” los que me conocen saben que siempre intento desdramatizar … es mi naturaleza.
…La primera vez que fui a buscar a Ramon al jardín con una peluca hermosa, cuando me vio empezó a bailar y a cantar “peluca!! peluca !! senti la mirada con ternura de los padres …lo bese y sonreí.
….En pleno centro comercial de La Plata, a la hora pico Anita arranco mi turbante reboleandolo y después beso mi cabeza pelada, Ramon preocupado lo levanto he intento acomodárlo y dijo”sos la mama mas hermosa del mundo” nada mas me importo y otra vez sonreí
…La quimio dejo entre otras cosas una menopausia precoz, Ramon escucho un par de veces la palabra hasta que pregunto insistentemente que era ,y se me ocurrió decirle… “viste cuando mama tiene mucho calor y se abanica? “ eso es menopausia …un dia en el jardín pidió que le sacaran el buzo porque tenia menopausia, cuando le preguntaron porque ,explico “es cuando uno tiene muuuucho calor!!” por supuesto sonrei
…En el almacen una señora me miraba y me miraba hasta que no aguanto mas y le dijo a la amiga que ridícula” entonces le dije mire señora tengo cáncer y la quimioterapia me dejo pelada uso un turbante porque tengo frio y me fui…camine unos pasos y volvi y le dije”vieja de mierda!!” ese dia
no sonreí, me cage de risa!!!...los momentos de inmenso dolor me los reservo,quedan grabados a fuego en mi alma y en mi cuerpo…mi lucha por curarme continua ,me quedan cinco largos años de tratamiento menos agresivo, no tan violento, lo mas duro termino. Mi intención no es dar ejemplo ni lecciones de vida, solo decirles que la vida es un regalo hermoso que se no da “honremosla “ vivamosla intensamente ,y a pesar del dolor y la adversidad no perdamos nunca la esperanza y la sonrisa.Me llevo conmigo que hayan sido complices incondicionales de mi lucha,caminando a mi lado ,queriéndome y alentándome en todo momento. Quiero para mi cuento un final feliz …El cangrejo me mordió pero hoy me siento Hercules poniéndole el pie , aplastándolo !!Gracias por ayudarme a derrotarlo!!

CECI, UN EJEMPLO DE MAMÁ, UNA AMIGA QUE AUNQUE NO CONOZCO PERSONALMENTE, DURANTE TODOS ESTE TIEMPO HA ESTADO SIEMPRE Y CADA DIA EN MI ORACION Y EN LA ORACIÓN DE MIS HERMANOS DE COMUNIDAD. EL SEÑOR OBRARÁ CON PODER, ESTOY SEGURA. SILVINA

Homilia DOMINGO DE PASCUA DE LA RESURRECCIÓN DEL SEÑOR

  DOMINGO DE PASCUA DE LA RESURRECCIÓN DEL SEÑOR VIGILIA PASCUAL cC (Sábado 19 de abril 2025) Primera : Éxodo 14, 15 – 15, 1;  Salmo : Sal 1...