viernes, 23 de mayo de 2014
miércoles, 21 de mayo de 2014
martes, 20 de mayo de 2014
lunes, 19 de mayo de 2014
sábado, 17 de mayo de 2014
jueves, 15 de mayo de 2014
miércoles, 14 de mayo de 2014
viernes, 9 de mayo de 2014
miércoles, 7 de mayo de 2014
martes, 6 de mayo de 2014
lunes, 5 de mayo de 2014
LAS MANOS DE MI MADRE
Un joven fue a solicitar un puesto gerencial en una empresa grande. Pasó la entrevista inicial y ahora iba a conocer al director para la entrevista final. El director vio en su CV sus logros académicos y eran excelentes. Y le preguntó: " ¿Recibió alguna beca en la escuela?" el joven respondió "no".
"¿Fue tu padre quien pagó tu colegiatura? "
" Mi padre murió cuando yo tenía un año de edad, fue mi madre la que pagó. "-respondió.
"¿Dónde trabaja tu madre? "
"Mi madre trabajaba lavando ropa."
El director pidió al joven que le mostrara sus manos . El joven mostró un par de manos suaves y perfectas.
"¿Alguna vez has ayudado a tu madre a lavar la ropa? "
"Nunca, mi madre siempre quiso que estudiara y leyera más libros. Además, mi madre puede lavar la ropa más rápido que yo.
El director dijo: "Tengo una petición: cuando vayas a casa hoy, ve y lava las manos de tu madre, y luego ven a verme mañana por la mañana."
El joven sintió que su oportunidad de conseguir el trabajo era alta. Cuando regresó a su casa le pidió a su madre que le permitiera lavar sus manos. Su madre se sintió extraña, feliz pero con sentimientos encontrados y mostró sus manos a su hijo.
El joven lavó las manos de su madre poco a poco. Rodó una lágrima al hacerlo. Era la primera vez que se daba cuenta de que las manos de su madre estaban tan arrugadas y tenían tantos moratones. Algunos hematomas eran tan dolorosos que su madre se estremeció cuando él la tocó.
Esta fue la primera vez que el joven se dio cuenta de lo que significaban este par de manos que lavaban la ropa todos los días para poder pagar su colegiatura. Los moretones en las manos de la madre eran el precio que tuvo que pagar por su educación, sus actividades de la escuela y su futuro.
Después de limpiar las manos de su madre, el joven se puso a lavar en silencio toda la ropa que faltaba.
Esa noche, madre e hijo hablaron durante un largo tiempo.
A la mañana siguiente, el joven fue a la oficina del director.
El director se dio cuenta de las lágrimas en los ojos del joven cuando le preguntó: "¿Puedes decirme qué has hecho y aprendido ayer en tu casa?"
El joven respondió: "lavé las manos de mi madre y también terminé de lavar toda la ropa que quedaba"
"Ahora sé lo que es apreciar, reconocer. Sin mi madre, yo no sería quien soy hoy. Al ayudar a mi madre ahora me doy cuenta de lo difícil y duro que es conseguir hacer algo por mi cuenta. He llegado a apreciar la importancia y el valor de ayudar a la familia.
El director dijo: "Esto es lo que yo busco en un gerente. Quiero contratar a una persona que pueda apreciar la ayuda de los demás, una persona que conoce los sufrimientos de los demás para hacer las cosas, y una persona que no ponga el dinero como su única meta en la vida". "Estás contratado".
Un niño que ha sido protegido y habitualmente se le ha dado lo que él quiere, desarrolla una "mentalidad de tengo derecho" y siempre se pone a sí mismo en primer lugar. Ignoraría los esfuerzos de sus padres. Si somos este tipo de padres protectores ¿realmente estamos demostrando el amor o estamos destruyendo a nuestros hijos?
Puedes dar a tu hijo una casa grande, buena comida, clases de piano, ver en una gran pantalla de televisión. Pero cuando estás cortando el césped, por favor que también lo experimente. Después de comer que lave sus platos junto con sus hermanos y hermanas. No es porque no tengas dinero para contratar quien lo haga, es porque quieres amarlos de la manera correcta. No importa cuán rico seas, lo que quieres es que entienda. Un día tu pelo tendrá canas, igual que la madre de ese joven. Lo más importante es que tu hijo aprenda a apreciar el esfuerzo y tenga la experiencia de la dificultad y aprenda la habilidad de trabajar con los demás para hacer las cosas." ¡Cuídate!
"¿Fue tu padre quien pagó tu colegiatura? "
" Mi padre murió cuando yo tenía un año de edad, fue mi madre la que pagó. "-respondió.
"¿Dónde trabaja tu madre? "
"Mi madre trabajaba lavando ropa."
El director pidió al joven que le mostrara sus manos . El joven mostró un par de manos suaves y perfectas.
"¿Alguna vez has ayudado a tu madre a lavar la ropa? "
"Nunca, mi madre siempre quiso que estudiara y leyera más libros. Además, mi madre puede lavar la ropa más rápido que yo.
El director dijo: "Tengo una petición: cuando vayas a casa hoy, ve y lava las manos de tu madre, y luego ven a verme mañana por la mañana."
El joven sintió que su oportunidad de conseguir el trabajo era alta. Cuando regresó a su casa le pidió a su madre que le permitiera lavar sus manos. Su madre se sintió extraña, feliz pero con sentimientos encontrados y mostró sus manos a su hijo.
El joven lavó las manos de su madre poco a poco. Rodó una lágrima al hacerlo. Era la primera vez que se daba cuenta de que las manos de su madre estaban tan arrugadas y tenían tantos moratones. Algunos hematomas eran tan dolorosos que su madre se estremeció cuando él la tocó.
Esta fue la primera vez que el joven se dio cuenta de lo que significaban este par de manos que lavaban la ropa todos los días para poder pagar su colegiatura. Los moretones en las manos de la madre eran el precio que tuvo que pagar por su educación, sus actividades de la escuela y su futuro.
Después de limpiar las manos de su madre, el joven se puso a lavar en silencio toda la ropa que faltaba.
Esa noche, madre e hijo hablaron durante un largo tiempo.
A la mañana siguiente, el joven fue a la oficina del director.
El director se dio cuenta de las lágrimas en los ojos del joven cuando le preguntó: "¿Puedes decirme qué has hecho y aprendido ayer en tu casa?"
El joven respondió: "lavé las manos de mi madre y también terminé de lavar toda la ropa que quedaba"
"Ahora sé lo que es apreciar, reconocer. Sin mi madre, yo no sería quien soy hoy. Al ayudar a mi madre ahora me doy cuenta de lo difícil y duro que es conseguir hacer algo por mi cuenta. He llegado a apreciar la importancia y el valor de ayudar a la familia.
El director dijo: "Esto es lo que yo busco en un gerente. Quiero contratar a una persona que pueda apreciar la ayuda de los demás, una persona que conoce los sufrimientos de los demás para hacer las cosas, y una persona que no ponga el dinero como su única meta en la vida". "Estás contratado".
Un niño que ha sido protegido y habitualmente se le ha dado lo que él quiere, desarrolla una "mentalidad de tengo derecho" y siempre se pone a sí mismo en primer lugar. Ignoraría los esfuerzos de sus padres. Si somos este tipo de padres protectores ¿realmente estamos demostrando el amor o estamos destruyendo a nuestros hijos?
Puedes dar a tu hijo una casa grande, buena comida, clases de piano, ver en una gran pantalla de televisión. Pero cuando estás cortando el césped, por favor que también lo experimente. Después de comer que lave sus platos junto con sus hermanos y hermanas. No es porque no tengas dinero para contratar quien lo haga, es porque quieres amarlos de la manera correcta. No importa cuán rico seas, lo que quieres es que entienda. Un día tu pelo tendrá canas, igual que la madre de ese joven. Lo más importante es que tu hijo aprenda a apreciar el esfuerzo y tenga la experiencia de la dificultad y aprenda la habilidad de trabajar con los demás para hacer las cosas." ¡Cuídate!
miércoles, 30 de abril de 2014
martes, 29 de abril de 2014
SANTO PADRE FRANCISCO A LOS JÓVENES DE BUENOS AIRES CON OCASIÓN DE LA "PASCUA DE LA JUVENTUD
Sábado 26 de abril
de 2014
Queridos chicos y
chicas, un saludo y ¡Feliz Pascua!
¡Toda la semana es
Pascua! "¡Es el gran día que hizo el Señor!"
Quiero acercarme a
ustedes, me lo pidió el Arzobispo de Buenos Aires, y lo hago con gusto. Quiero
acompañarlos un instante en esta jornada, en esta Pascua de la Juventud.
Estaba pensando
mientras bajaba a hacer esta grabación, qué les iba a decir. "Que hagan
lío" ya se los dije. "Que no le tengan miedo a nada" ya se los
dije. "Que sean libres" ya se los dije.
Entonces me vino a
la mente la figura de algunos jóvenes del Evangelio. Algunos jóvenes que se
cruzaron con Jesús o de los cuales habló Jesús. Quizás pueda ayudar. Si les
sirve, lo asumen, si no les sirve, lo tiran.
Pensé en los
jóvenes Apóstoles, pensé en el joven rico, pensé en el joven que se fue a
buscar nueva vida con la herencia de su padre, pensé en el joven muerto. Los
apóstoles eran jóvenes, unos no tanto, otros sí. Juan era un muchachito. Y
quedaron conmovidos por la figura de Jesús, entusiasmados, con ese estupor que
produce cuando uno se encuentra con Jesús. Y van corriendo y le dicen a los
amigos: "¡Encontramos al Mesías! ¡Encontramos a aquél del que hablan los
profetas!".
¡Encontrarse con
Jesús¡ Vean ustedes esa conducta de los Apóstoles. Y después los apóstoles
flaquearon, después no se portaron tan bien. Pedro lo negó, Judas lo traicionó,
los demás se escaparon. Es decir, después viene la lucha por ser fieles a ese
encuentro, el encuentro con Jesús. Y yo te pregunto a vos: ¿Vos, cuándo te
encontraste con Jesús?, ¿Cómo fue el encuentro con Jesús?, ¿Tuviste un
encuentro con Jesús o lo estás teniendo ahora? ¡Los jóvenes apóstoles! Piensen
en Pedro, Santiago, Juan, Natanael, cómo se fueron encontrando con Jesús.
Otro joven que me
vino a la mente es el joven rico, ese que se acerca a Jesús con una vida
intachable, un muchacho bueno, y le dice:
¿Qué tengo que
hacer para madurar mi vida, para tener la vida eterna?
Jesús le dice:
"Cumplí los mandamientos y andá adelante".
"Si ya los
cumplí siempre".
El Evangelio dice
que: "Jesús lo amó", y entonces le dijo: "Mirá, te falta una
cosa: da todo lo que tenés a los pobres y vení conmigo, a predicar el
Evangelio". Y ese chico se fue triste. Se fue triste porque tenía mucha
guita y no se animó a dejarla por Jesús. Y se fue con SU plata y con SU
tristeza. Los primeros estaban con su alegría, con esa hermosa alegría que daba
el encuentro con Jesús. Éste se fue con su tristeza.
El otro joven, ese
joven que se quiso pasar de vivo, que quiso escribir su vida, que quiso patear
el tablero de la disciplina paterna, y enfrentó a su padre y le dijo:
"dame lo que me toca, que me voy". Y se fue. Todos esos años fueron
años de farra. Gastó la plata en boliche, en vicios, la pasó bien. La plata se
le gastó, se acabó. Y de yapa vino una crisis económica, tuvo que buscar
trabajo, no había trabajo, y consiguió como cuidador de chanchos. Y éste, que
había tenido mucha plata, que le había sacado a su padre de la herencia, que
había sabido lo que era estar en los mejores hoteles y en las mejores fiestas,
se había pasado la gran vida, conoció una cosa que nunca antes había conocido:
hambre.
Pero Dios es muy
bueno. Dios aprovecha nuestros fracasos para hablarnos al corazón. No le dijo
Dios a este joven: "sos un fracasado, mirá lo que hiciste". Lo hizo
razonar. Dice el Evangelio que: "Entró dentro de sí" "¿Qué hago
con esta vida? La farra no me sirvió para nada. ¡Cuántos obreros en la fábrica
de mi padre ganan su sueldo y tienen que comer! Yo tengo hambre y soy el hijo
del patrón. Me levantaré, iré a mi padre y diré mi verdad: ‘Pequé contra el
cielo y contra ti’." Y volvió.
La gran sorpresa
que se pegó es que el padre lo estaba esperando, desde hacía años! El Evangelio
dice que lo vio venir de lejos, porque el viejo subía todas las tardes a la
terraza a ver si el chico venía. Y el padre lo abrazó y el padre le hizo
fiesta. Y este gran pecador; este gran despilfarrador de lo que había ganado su
padre se encontró con algo que nunca había hecho conciente: el abrazo de la
misericordia.
Otro joven del
Evangelio: Pensé en el joven muerto también, a la salida de la ciudad de Naím,
cuando lo iban a enterrar: hijo único de madre viuda. Jesús se compadeció de la
madre, no del pibe. Pero el pibe, gracias a la madre, tuvo el milagro y lo
resucitó.
¿Vos quién sos?,
¿El entusiasta, como los apóstoles primero, antes de iniciar el camino?, ¿El
que quiere seguir a Jesús porque le gusta pero está atornillado con tantas cosas
que lo atan y no lo puede seguir, como el joven rico a la mundanidad, a tantas
cosas?, ¿Cómo aquél que se gastó toda la herencia de su padre, pero que se
animó a volver y está sintiendo en este momento el abrazo de la misericordia?,
¿O estás muerto? Si estás muerto, sabé que la Madre Iglesia está llorando por
vos, y Jesús es capaz de resucitarte. Decime, ¿quién sos vos? Decítelo a vos
mismo y eso te va a dar fuerza.
— "Padre,
usted es injusto, —me van a decir las chicas— porque los ejemplos que da es
para los varones, ¿y nosotras qué?"
Ustedes son
aspirantes a consolidar con su vida la ternura y la fidelidad. Ustedes están
sobre el camino de esas mujeres que seguían a Jesús, en las buenas y en las
malas. La mujer tiene ese gran tesoro de poder dar vida, de poder dar ternura,
de poder dar paz y alegría. Hay un solo modelo para ustedes, María: La mujer de
la fidelidad, la que no entendía lo que le pasaba pero obedeció. La que en
cuanto supo lo que su prima necesitaba, se fue corriendo, la Virgen de la Prontitud.
La que se escapó como refugiada en un país extranjero para salvar la vida de su
hijo. La que ayudó a crecer a su Hijo y lo acompañó, y cuando su Hijo empezó a
predicar, iba detrás de Él. La que sufrió todo lo que le estaba pasando a ese
chico, a ese muchacho grande. La que estaba al lado de ese Hijo y le decía los
problemas que había: "Mirá: no tienen vino". La que en el momento de
la Cruz estaba junto a Él.
La mujer tiene una
capacidad para dar vida y para dar ternura que no la tenemos los varones. Ustedes
son mujeres de Iglesia. ¿De Iglesia, del Iglesia? No, no es "el"
Iglesia, es LA iglesia. La Iglesia es femenina, es como María. Ése es el lugar
de ustedes. Ser Iglesia, conformar Iglesia, estar junto a Jesús, dar ternura,
acompañar, dejar crecer.
Que María, la
Señora de la Caricia, la Señora de la Ternura, la Señora de la Prontitud para
servir, les vaya indicando el camino. Bueno, ahora no se enojen, que ustedes
salieron ganando sobre los varones. Les deseo que este día termine bien. Que
cada uno de ustedes se encuentre con Jesús, con ese Jesús resucitado. Y les
digo una cosa: ¡No tengan miedo! ¡Miren a Jesús, miren a María y vayan
adelante!
"Padre ¡que
soy pecador, soy pecadora!"
¡Él te perdona! Vos
andá adelante, que tengan una santa pascua y no se olviden de rezar por mí. Que
Jesús los bendiga y la Virgen los cuide.
martes, 1 de abril de 2014
Kasper se explica: “No existen pecados que no puedan ser perdonados”
Kasper se explica: “No existen pecados que no puedan ser perdonados”
IN NOTICIAS / BY GABRIEL A. / ON 31 MARZO, 2014 AT 00:05 /
El Cardenal ha aclarado su postura en una entrevista: “Lo que se puede hacer es reflexionar sobre la diferencia entre doctrina y disciplina y, por lo tanto, entender -como es una antigua tradición de la Iglesia- como actuar con los divorciados en segunda unión.”
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En su conferencia, usted explicó que hay un abismo entre la doctrina de la Iglesia sobre la familia y la vivencia real de los cristianos. ¿Cómo llenarlo?
En su conferencia, usted explicó que hay un abismo entre la doctrina de la Iglesia sobre la familia y la vivencia real de los cristianos. ¿Cómo llenarlo?
Sí, ese abismo obviamente existe, y no sólo en Italia. Pero ya existía aún durante la vida de Jesús. Aún los apóstoles se quedaban muy sorprendidos con sus palabras. Pero, cuando Jesús dice que aquello que Dios unió el hombre no puede deshacer, él también dice que es Dios que conecta, que abraza las dos personas, que quiere ayudarlas para que puedan tener éxito en su proyecto de vida. Tal vez debiéramos comprender, interpretar y explicar bien la doctrina de la Iglesia. La doctrina no quiere ser un fardo, un peso, pero sí una invitación y también una ayuda para encontrar la felicidad. Eso no significa que no haya problemas. Existen muchas dificultades y no solo morales; hay problemas de economía, de condiciones de trabajo. Y hay también una tarea social de la Iglesia que debe contribuir para que nuestra sociedad moderna sea más amigable para las familias.
Usted defiende que no es preciso partir de una lista de enseñanzas y mandamientos, ni fijarse en las cuestiones controversiales ¿Cómo actuar, entonces?
Los mandamientos de Dios quieren ayudar a encontrar la libertad, la felicidad. Nosotros debemos explicar eso. Y es una enseñanza que podemos ofrecer, pero no imponer. Yo creo que debemos mostrar la belleza de la familia, la belleza de la vida cristiana. La belleza convence, no los mandamientos impuestos al otro.
Sin embargo, esos mandamientos, a veces, son percibidos como un peso. Especialmente cuando una unión fracasa.
El fracaso también es posible para un cristiano, y vemos que hoy, infelizmente, hay muchos matrimonios que fracasan. Pero, aún en esas situaciones, la Iglesia debe estar cerca, ayudar, aconsejar, animar. El gran problema que estamos debatiendo es cómo hacer todo eso sin alejarse de la doctrina. Porque debemos ser claros: la doctrina no puede ser evadida, y no se puede cambiar la palabra de Jesús, que es vinculante. Lo que se puede hacer es reflexionar sobre la diferencia entre doctrina y disciplina y, por lo tanto, entender -como es una antigua tradición de la Iglesia- como actuar con los divorciados en segunda unión. Me gustaría decir también que no existen “los divorciados” en segunda unión.
¿En qué sentido?
Quiero decir que no es posible una solución única, porque las situaciones son muy pero muy diversas. Es preciso discernimiento, prudencia y sabiduría para ayudar a esas personas. Me pregunto, por ejemplo, qué hacer con una mujer abandonada por el marido con hijos, que tiene una nueva situación, tal vez con otros hijos. El primer matrimonio fracasó, no pudo realizar lo que prometió delante de Dios, de la Iglesia y de los hombres. Pero, ahora, ella no puede volver a la primera situación, y abandonar la segunda también sería una nueva culpa. Sin embargo, yo me pregunto, si ella hace lo que puede hacer, si vive una buena vida cristiana, si educa a sus hijos en la fe, ¿se le puede negar la absolución del pecado? Todo pecado puede ser perdonado si el pecador lo pide. A mi parecer, delante de Dios, no es posible que haya una situación en que alguien se encuentre inmerso en un agujero sin salida. Eso está contra la misericordia de Dios. No existen pecados que no puedan ser perdonados.
Concretamente, ¿eso significa que es posible aproximarse nuevamente a los sacramentos?
Es una pregunta que yo hago. Si esa persona cree en el perdón de los pecados, aunque se encuentre en esa situación, ¿puede aproximarse nuevamente a la mesa del Señor? Pero yo no puedo dar una respuesta, no soy yo quien puede decidir, es la Iglesia la que debe decidir. Habrá un Sínodo extraordinario y, después, uno ordinario sobre la familia, y el Sínodo, con el Papa, va a decidir sobre ese punto. Hay muchas personas que esperan una solución. Repito. La respuesta no puede ser general, porque las situaciones son diferentes. Pero demos una solución para las personas que viven en nuestras parroquias, que se comprometen, que tienen un deseo sincero por ese sacramento. No buscamos una solución fácil para quien vive esas cosas de modo muy superficial, muy distante de la Iglesia. Es preciso una ayuda de misericordia, sin tocar la doctrina y en la palabra de Jesús. No sería una ayuda para que las personas abandonen la doctrina. Pero el fracaso es posible, todos nosotros somos pecadores y necesitamos del perdón de Dios todos los días. Sobre eso abrimos un debate libre, abierto, incluso público, como quiere el Papa. Y aún si alguien intentó impedirlo, eso no es posible. Es una cuestión que afecta muchas personas.
Se habló también de nulidad. ¿Eso es un problema?
Muchos curas de almas están convencidos de que muchos matrimonios, en sentido canónico, no son válidos. El matrimonio es un sacramento y presupone la fe, y si la fe no existe, el matrimonio en el sentido canónico es nulo. Es preciso pedir que los procedimientos para la declaración de nulidad sean más rápidos, más simplificados. Con relación a eso, hay un consenso creciente entre los obispos. Y, después, debemos pensar en la catequesis. Muchos son bautizados, pero no evangelizados; son bautizados, pero, de hecho, no son verdaderos cristianos; son bautizados, pero son paganos. Y, si se casan en la Iglesia sin la fe, el sacramento no es posible. Por eso, es preciso mejorar la preparación prematrimonial partiendo ya de antes, de la pastoral juvenil.
La entrevista es de Annachiara Valle, publicada en la revista Famiglia Cristiana el pasado 15 de marzo. Traducción del blog Buena Voz
miércoles, 26 de marzo de 2014
martes, 25 de marzo de 2014
viernes, 21 de marzo de 2014
viernes, 14 de marzo de 2014
miércoles, 12 de marzo de 2014
martes, 11 de marzo de 2014
miércoles, 5 de marzo de 2014
jueves, 27 de febrero de 2014
HOMILIA Sepan que el salario que han retenido a los que trabajaron en sus campos está clamando, y el clamor de los cosechadores ha llegado a los oídos del Señor del universo
“El cristiano incoherente escandaliza y el escándalo mata”, el Papa el jueves en Santa Marta
“Hemos escuchado lo que el apóstol Santiago dice a algunos incoherentes, que presumían de ser cristianos, pero explotaban a sus empleados, y les dijo: ‘Sepan que el salario que han retenido a los que trabajaron en sus campos está clamando, y el clamor de los cosechadores ha llegado a los oídos del Señor del universo’. El Señor es fuerte. Si alguno escucha esto, puede pensar: ‘¡Eso lo ha dicho un comunista!’. ¡No, no, lo ha dicho el apóstol Santiago! Es la Palabra del Señor. Es la incoherencia. Y cuando la coherencia cristiana no existe y se vive con esta incoherencia, se produce escándalo. Y los cristianos que no son coherentes hacen mucho escándalo”.
“Jesús – prosiguió el Pontífice – habla con mucha fuerza contra el escándalo: ‘Si alguien llegara a escandalizar a uno de estos pequeños que tienen fe, sería preferible para él que le ataran al cuello una piedra de moler y lo arrojaran al mar’. Un cristiano incoherente hace tanto daño” y “el escándalo mata”. “Muchas veces – agregó el Obispo de Roma - hemos escuchado: ‘Pero padre, yo creo en Dios, pero no en la Iglesia, porque ustedes cristianos dicen una cosa y hacen otra’”. O también: “Yo creo en Dios, pero no en ti”. “Esa es la incoherencia”:
“Si te encuentras ante – ¡imaginemos! – ante un ateo y éste te dice que no cree en Dios, tu puedes leerle una biblioteca entera, donde está escrito que Dios existe y también probar que Dios existe, y el ateo no tendrá fe. Pero si delante de este ateo das testimonio de coherencia de vida cristiana, algo comenzará a moverse en su corazón. Será precisamente tu testimonio lo que lo llevará a esa inquietud sobre la que el Espíritu Santo obra. Es una gracia que todos nosotros, toda la Iglesia debe pedir: ‘Señor, que seamos coherentes’”.
Entonces, concluyó Francisco, es necesario rezar, “porque para vivir en la coherencia cristiana es necesaria la oración, porque la coherencia cristiana es un don de Dios y debemos pedirla”: “¡Señor, que yo sea coherente! ¡Señor, que yo jamás escandalice, que yo sea una persona que piensa como cristiano, que sienta como cristiano, que actúe como cristiano!”. Y que cuando caigamos por nuestra debilidad, que pidamos perdón:
“Todos somos pecadores, todos, pero todos tenemos la capacidad de pedir perdón. ¡Y Él jamás se cansa de perdonar! Tener la humildad de pedir perdón: ‘Señor, no he sido coherente. ¡Perdón!’. Ir adelante en la vida con coherencia cristiana, con el testimonio de aquel que cree en Jesucristo, que sabe que es pecador, pero que tiene el coraje de pedir perdón cuando se equivoca y que tiene tanto miedo de escandalizar. Que el Señor de esta gracia a todos nosotros”. (RC-RV)
martes, 25 de febrero de 2014
CARTA DEL PAPA A LAS FAMILIAS
EL PAPA NOS HABLA
Esta mañana, Francisco se dirigió a los laicos del mundo para contarles que está trabajando, junto con los cardenales y obispos, para dar respuestas a los desafíos que enfrenta la Familia. Para eso nos pide oraciones.
No dejes de leer la carta del Papa. ¡No dejes de compartirla!
Queridas familias:
Me presento a la puerta de su casa para hablarles de un acontecimiento que, como ya saben, tendrá lugar el próximo mes de octubre en el Vaticano. Se trata de la Asamblea general extraordinaria del Sínodo de los Obispos, convocada para tratar el tema “Los retos pastorales de la familia en el contexto de la evangelización”. Pues la Iglesia hoy está llamada a anunciar el Evangelio afrontando también las nuevas emergencias pastorales relacionadas con la familia.
Este señalado encuentro es importante para todo el Pueblo de Dios, Obispos, sacerdotes, personas consagradas y fieles laicos de las Iglesias particulares del mundo entero, que participan activamente en su preparación con propuestas concretas y con la ayuda indispensable de la oración. El apoyo de la oración es necesario e importante especialmente de parte de ustedes, queridas familias. Esta Asamblea sinodal está dedicada de modo especial a ustedes, a su vocación y misión en la Iglesia y en la sociedad, a los problemas de los matrimonios, de la vida familiar, de la educación de los hijos, y a la tarea de las familias en la misión de la Iglesia. Por tanto, les pido que invoquen con insistencia al Espíritu Santo, para que ilumine a los Padres sinodales y los guíe en su grave responsabilidad. Como saben, a esta Asamblea sinodal extraordinaria seguirá un año después la Asamblea ordinaria, que tratará el mismo tema de la familia. Y, en ese contexto, en septiembre de 2015, tendrá lugar el Encuentro Mundial de las Familias en Filadelfia. Así pues, oremos todos juntos para que, mediante estas iniciativas, la Iglesia realice un auténtico camino de discernimiento y adopte los medios pastorales adecuados para ayudar a las familias a afrontar los retos actuales con la luz y la fuerza que vienen del Evangelio.
Les escribo esta carta el día en que se celebra la fiesta de la Presentación de Jesús en el templo. En el Evangelio de Lucas vemos que la Virgen y San José, según la Ley de Moisés, llevaron al Niño al templo para ofrecérselo al Señor, y dos ancianos, Simeón y Ana, impulsados por el Espíritu Santo, fueron a su encuentro y reconocieron en Jesús al Mesías (cf. Lc 2,22-38). Simeón lo tomó en brazos y dio gracias a Dios porque finalmente había “visto” la salvación; Ana, a pesar de su avanzada edad, cobró nuevas fuerzas y se puso a hablar a todos del Niño. Es una hermosa estampa: dos jóvenes padres y dos personas ancianas, reunidas por Jesús. ¡Realmente Jesús hace que generaciones diferentes se encuentren y se unan! Él es la fuente inagotable de ese amor que vence todo egoísmo, toda soledad, toda tristeza. En su camino familiar, ustedes comparten tantos momentos inolvidables: las comidas, el descanso, las tareas de la casa, la diversión, la oración, las excursiones y peregrinaciones, la solidaridad con los necesitados… Sin embargo, si falta el amor, falta la alegría, y el amor auténtico nos lo da Jesús: Él nos ofrece su Palabra, que ilumina nuestro camino; nos da el Pan de vida, que nos sostiene en las fatigas de cada día.
Queridas familias, su oración por el Sínodo de los Obispos será un precioso tesoro que enriquecerá a la Iglesia. Se lo agradezco, y les pido que recen también por mí, para que pueda servir al Pueblo de Dios en la verdad y en la caridad. Que la protección de la Bienaventurada Virgen María y de San José les acompañe siempre y les ayude a caminar unidos en el amor y en el servicio mutuo. Invoco de corazón sobre cada familia la bendición del Señor.
Vaticano, 2 de febrero de 2014
Fiesta de la Presentación del Señor
FRANCISCO
Esta mañana, Francisco se dirigió a los laicos del mundo para contarles que está trabajando, junto con los cardenales y obispos, para dar respuestas a los desafíos que enfrenta la Familia. Para eso nos pide oraciones.
No dejes de leer la carta del Papa. ¡No dejes de compartirla!
Queridas familias:
Me presento a la puerta de su casa para hablarles de un acontecimiento que, como ya saben, tendrá lugar el próximo mes de octubre en el Vaticano. Se trata de la Asamblea general extraordinaria del Sínodo de los Obispos, convocada para tratar el tema “Los retos pastorales de la familia en el contexto de la evangelización”. Pues la Iglesia hoy está llamada a anunciar el Evangelio afrontando también las nuevas emergencias pastorales relacionadas con la familia.
Este señalado encuentro es importante para todo el Pueblo de Dios, Obispos, sacerdotes, personas consagradas y fieles laicos de las Iglesias particulares del mundo entero, que participan activamente en su preparación con propuestas concretas y con la ayuda indispensable de la oración. El apoyo de la oración es necesario e importante especialmente de parte de ustedes, queridas familias. Esta Asamblea sinodal está dedicada de modo especial a ustedes, a su vocación y misión en la Iglesia y en la sociedad, a los problemas de los matrimonios, de la vida familiar, de la educación de los hijos, y a la tarea de las familias en la misión de la Iglesia. Por tanto, les pido que invoquen con insistencia al Espíritu Santo, para que ilumine a los Padres sinodales y los guíe en su grave responsabilidad. Como saben, a esta Asamblea sinodal extraordinaria seguirá un año después la Asamblea ordinaria, que tratará el mismo tema de la familia. Y, en ese contexto, en septiembre de 2015, tendrá lugar el Encuentro Mundial de las Familias en Filadelfia. Así pues, oremos todos juntos para que, mediante estas iniciativas, la Iglesia realice un auténtico camino de discernimiento y adopte los medios pastorales adecuados para ayudar a las familias a afrontar los retos actuales con la luz y la fuerza que vienen del Evangelio.
Les escribo esta carta el día en que se celebra la fiesta de la Presentación de Jesús en el templo. En el Evangelio de Lucas vemos que la Virgen y San José, según la Ley de Moisés, llevaron al Niño al templo para ofrecérselo al Señor, y dos ancianos, Simeón y Ana, impulsados por el Espíritu Santo, fueron a su encuentro y reconocieron en Jesús al Mesías (cf. Lc 2,22-38). Simeón lo tomó en brazos y dio gracias a Dios porque finalmente había “visto” la salvación; Ana, a pesar de su avanzada edad, cobró nuevas fuerzas y se puso a hablar a todos del Niño. Es una hermosa estampa: dos jóvenes padres y dos personas ancianas, reunidas por Jesús. ¡Realmente Jesús hace que generaciones diferentes se encuentren y se unan! Él es la fuente inagotable de ese amor que vence todo egoísmo, toda soledad, toda tristeza. En su camino familiar, ustedes comparten tantos momentos inolvidables: las comidas, el descanso, las tareas de la casa, la diversión, la oración, las excursiones y peregrinaciones, la solidaridad con los necesitados… Sin embargo, si falta el amor, falta la alegría, y el amor auténtico nos lo da Jesús: Él nos ofrece su Palabra, que ilumina nuestro camino; nos da el Pan de vida, que nos sostiene en las fatigas de cada día.
Queridas familias, su oración por el Sínodo de los Obispos será un precioso tesoro que enriquecerá a la Iglesia. Se lo agradezco, y les pido que recen también por mí, para que pueda servir al Pueblo de Dios en la verdad y en la caridad. Que la protección de la Bienaventurada Virgen María y de San José les acompañe siempre y les ayude a caminar unidos en el amor y en el servicio mutuo. Invoco de corazón sobre cada familia la bendición del Señor.
Vaticano, 2 de febrero de 2014
Fiesta de la Presentación del Señor
FRANCISCO
miércoles, 19 de febrero de 2014
jueves, 6 de febrero de 2014
jueves, 30 de enero de 2014
Francisco: La envidia es la puerta por la que el diablo entra al mundo
Francisco: La envidia es la puerta por la que el diablo entra al mundo
Jueves 23 Ene 2014 | 11:53 am
Ciudad del Vaticano (AICA):
¨Los celos llevan a matar. La envidia lleva a matar. Fue precisamente
esta puerta, la puerta de la envidia, por la cual el diablo entró en el
mundo”, dijo el papa Francisco, esta mañana, durante la homilía de la
misa matutina celebrada en la capilla de la Casa Santa Marta. El
Pontífice pidió a los cristianos que cierren las puertas a celos,
envidias y murmuraciones que dividen y destruyen a nuestras comunidades.
"Los celos llevan a matar. La envidia lleva a matar. Fue precisamente esta puerta, la puerta de la envidia, por la cual el diablo entró en el mundo”, dijo el papa Francisco, esta mañana, durante la homilía de la misa matutina celebrada en la capilla de la Casa Santa Marta. El Pontífice pidió a los cristianos que cierren las puertas a celos, envidias y murmuraciones que dividen y destruyen a nuestras comunidades.
Las reflexiones del Papa tomaron como referencia la primera lectura del día que habla de la victoria de los israelitas sobre los filisteos gracias al valor de joven David. La alegría de la victoria se transforma pronto en tristeza y envidia en el rey Saúl al ver que las mujeres alababan a David por haber matado a Goliat. Entonces, afirma Francisco "esa gran victoria comienza a convertirse en derrota en el corazón del rey" en el que se insinúa, como sucede en Caín, "la semilla de los celos y de la envidia".
Y como Caín con Abel, entonces el rey decide matar a David. "Así hacen los celos en nuestro corazón -observó el Papa- es una inquietud mala, que no tolera que otro hermano o hermana tenga algo que yo no tengo". Saúl, "en vez de alabar a Dios, como hacían las mujeres de Israel, por esta victoria, prefiere cerrarse en sí mismo, lamentarse" y "cocinar sus sentimientos en el caldo de la amargura".
Así lo explicó el Santo Padre: "Los celos llevan a matar. La envidia lleva a matar. Fue precisamente esta puerta, la puerta de la envidia, por la cual el diablo ha entrado en el mundo. La Biblia dice: 'Por la envidia el diablo ha entrado a hacer mal en el mundo'. Los celos y la envidia abren las puertas a todas las cosas malas. También divide a una comunidad. Una comunidad cristiana, cuando algunos de sus miembros sufren de envidia, de celos, termina dividida: uno contra el otro. Y esto es un veneno fuerte. Es un veneno que encontramos en la primera página de la Biblia con Caín".
En el corazón de una persona tocada por los celos y la envidia -subrayó el Papa- suceden "dos cosas clarísimas". Primero la amargura: "La persona envidiosa, la persona celosa es una persona amarga: no sabe cantar, no sabe alabar, no sabe qué es la alegría, siempre mira 'qué tiene aquel y yo no tengo'. Y esto lleva a la amargura, una amargura que se difunde en toda la comunidad. Son estos sembradores de amargura.
Y la segunda actitud, que llevan los celos y la envidia, es a murmurar. Porque este no tolera que el otro tenga algo, la solución es rebajar al otro, para que yo esté más alto. Y el instrumento son las murmuraciones. Mira siempre y verás que detrás de una murmuración están los celos y la envidia. Y las murmuraciones dividen la comunidad, destruyen a la comunidad. Son las armas del diablo".
El Santo Padre mencionó cuántas bellas comunidades cristianas iban bien, pero después en uno de los miembros entró la semilla de los celos y la envidia y, con esto la tristeza, el resentimiento de los corazones y las murmuraciones.
Continuó señalando que "una persona que está bajo la influencia de la envidia y de los celos, mata", como dice el apóstol Juan: "Quien odia a su hermano es un homicida". Así como "el envidioso, el celoso, comienza a odiar al hermano". Por tanto, Francisco concluyó pidiendo: "Hoy, en esta misa, recemos por nuestras comunidades cristianas, para que esta semilla de los celos no sea sembrada entre nosotros, para que la envidia no tome lugar en nuestro corazón, en el corazón de nuestras comunidades, y así podamos ir hacia adelante, alabando al Señor, con alegría. Y es una gracia grande, la gracia de no caer en la tristeza, en el estar resentido, en los celos y en la envidia".+
martes, 7 de enero de 2014
carta de un sacerdote
Un sacerdote escribe al Papa antes de morir a los 31 años. Aquí os ofrecemos la carta
No le pido a Dios mi curación, sino la fuerza y la alegría de continuar siendo un testimonio verdadero de su amor y un sacerdote según su corazón
© DR
Fabrizio nació en Nápoles el 8 de septiembre de
1982. Miles, casi tres mil personas, se reunieron en Ponticelli (NA),
para darle el último saludo en la Basílica de Nuestra Señora de la
Nieve, donde era vice-párroco. Un sufrimiento grande el del padre
Fabrizio en los últimos meses, vivido siempre con gran fe y con una gran
fuerza de ánimo. Siempre con una sonrisa, siempre con una palabra de
consuelo para sus familiares y amigos que han estado con él hasta su
último aliento. Aquí os ofrecemos la carta que envió al Papa.A Su Santidad el Papa Francisco
Santo Padre,
En las oraciones diarias que dirijo a Dios, no dejo de rezar por usted y por el ministerio que el Señor mismo Le ha confiado, para que pueda darle siempre fuerza y alegría para continuar anunciando la bella noticia del Evangelio.
Me llamo Fabricio De Michino y soy un sacerdote joven de la diócesis de Nápoles. Tengo 31 años y hace cinco que soy sacerdote. Desarrollo mi servicio en el Seminario Arzobispal de Nápoles como educados del grupo de diáconos, y en una parroquia en Ponticelli, que se encuentra en la periferia de Nápoles. La parroquia, recordando el milagro sucedido en la colina Esquilino, recibe el nombre de la Señora de las Nieves y en 2014 celebrará el primer centenario de la Coronación de la estatua de madera del 1500, muy querida para todos sus habitantes.
Ponticelli es un barrio degradado por su pobreza y alta criminalidad, pero cada día descubro verdaderamente la belleza de ver lo que el Señor realiza en estas personas que se fían de Dios y de la Virgen.
También yo, desde que estoy en esta parroquia he podido ampliar cada vez más mi amor confiado hacia la Madre Celeste, experimentando también en las dificultades, su cercanía y protección. Por desgracia, hace tres años que me encuentro peleando contra una enfermedad rara: un tumor justo en el interior del corazón y desde hace algún mes, con metástasis en el hígado y en el bazo. En estos años nada fáciles, sin embargo, nunca he perdido la alegría de ser anunciador del Evangelio. También en el cansancio percibo, verdaderamente, esta fuerza que no viene de mí sino de Dios que me permite desarrollar con sencillez mi ministerio. Hay una cita bíblica que me está acompañando y me infunde confianza en la fuerza del Señor, es la de Ezequiel: “Os daré un corazón nuevo, meteré dentro de vosotros un Espíritu nuevo, arrancaré de vosotros el corazón de piedra y os daré un corazón de carne” (Ez 36, 26).
En este tiempo ha sido muy cercana la presencia de mi obispo, el card. Crescenzio Sepe, que me apoya contantemente, aunque a veces me dice que descanse para no cansarme demasiado.
Agradezco a Dios también por mis familiares y mis amigos sacerdotes que me ayudan y sostienen sobre todo cuando hago las distintas terapias, compartiendo conmigo los diversos momentos de inevitable sufrimiento. También mis médicos me apoyan muchísimo y hacen lo imposible para encontrar los tratamientos adecuados para mí.
Santo Padre,
Me estoy alargando demasiado, pero solo quiero decirle que ofrezco al Señor todo esto por el bien de la Iglesia y por Usted de un modo especial, para que el Señor le bendiga siempre y le acompañe en este ministerio de servicio y amor.
Le ruego que me añada a sus oraciones: lo que le pido todos los días al Señor es hacer su voluntad, siempre y en todas partes. A menudo, es verdad, no le pido a Dios mi curación, sino la fuerza y la alegría de continuar siendo un testimonio verdadero de su amor y un sacerdote según su corazón.
Seguro de sus paternales oraciones, le saludo devotamente.
Don Fabrizio De Michino
viernes, 3 de enero de 2014
jueves, 2 de enero de 2014
ASIA BIBI LE ESCRIBE A PAPA FRANCISCO
“A su santidad el papa Francisco, en el nombre de Nuestro Señor omnipotente y glorioso, yo, Asia Bibi, querría expresar toda mi profunda gratitud a Dios y a usted, Padre Santo. Espero también que cada cristiano haya podido celebrar con alegría la Navidad apenas pasada. Como muchos otros prisioneros,también yo he festejado el nacimiento del Señor en la carcel de Multan, aquí en Pakistán”.
Así comienza la carta que Asia Bibi, la madre católica que fue condenada a muerte por acusaciones de blasfemia en Pakistán, su país, le escribió al papa Francisco y que fue publicada esta semana por el diario italiano Avvenire.
La mujer se encuentra en la cárcel desde hace cuatro años y medio, esperando el proceso de apelo que deberá juzgarla.
“Quiero agradecer -escribe- a ´Renaissance Education Foundation´, que logró mi sueño de vivir la Navidad junto a mi marido y mis hijos, trayéndolos aquí a Multan. Me hubiera gustado estar en San Pedro para pasar la Navidad y rezar junto a usted, pero tengo confianza en el proyecto que Dios tiene para mí y ojalá pudiera realizarse el año próximo. Estoy muy agradecida a todas las iglesias que están rezando por mí y luchan por mi libertad”.
Y continua la misiva: “No se cuanto podré aún ir adelante. Si estoy aún viva es gracias a las fuerzas que sus oraciones me dan. He encontrado a muchas personas que hablan y combaten por mí. Lamentablemente aún no ha servido. En este momento quiero solamente confiarme a la misericordia de Dios que todo lo puede. Solamente Él puede liberarme”.
“En este invierno -indica la cristiana presa- estoy enfrentando muchos problemas: mi celda no tiene calefacción y no tiene una puerta adapta para protegerme del frío penetrante, también las medidas de seguridad no son adecuadas, no tengo bastante para las necesidades cotidianas y estoy muy lejos de Lahore, por lo tanto mis familiares no logran ayudarme”.
"Quiera, en fin Santo Padre, aceptar mis mejores deseos para el año nuevo. Sé que usted reza por mí con todo el corazón. Y esto me da confianza que un día mi libertad serán posible. Segura de que me recordará en sus oraciones, la saludo con afecto. Asia Bibi, su hija en la fe”.
GRACIAS ALETEIA POR EL APORTE
sábado, 21 de diciembre de 2013
martes, 17 de diciembre de 2013
FELIZ CUMPLEAÑOS PAPA FRANCISCO!!!
"Antes que te formaras dentro del vientre de tu madre, antes que tu nacieras, te conocía y te consagre" Ciertamente antes que tu Nacieras Dios te habia elegido, te habia destinado para que tu vida sea una constante entrega, GRacias por tu Sí. Gracias por tu entrega cotidiana, por cada gesto que moviliza nuestro interior, gracias por mostrarnos un CRISTO VIVO, que nos anima a entregarnos diariamente en favor de los demás. Tu testimonio constante nos hace caminar en la alegria de Ser Testigos del Reino. Por eso en este dia tan especial doy gracias a Dios por el Don de Tu Vida. Que Dios y nuestra Madrecita de Luján guien cada uno de tus pasos. Un abrazo en Cristo. Silvina
Pd: ORO POR VOS, ORA POR MI.
Pd: ORO POR VOS, ORA POR MI.
martes, 19 de noviembre de 2013
lunes, 18 de noviembre de 2013
lunes, 11 de noviembre de 2013
EL PADRE CESAR Y LOS PECADORES PRESENTAN "FRANCISCO" EN VIVO EN EL PROGR...
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jueves, 7 de noviembre de 2013
UN HOMBRE DE CORAZON GRANDE
Le rematan la casa, la compra un hombre y se la devuelve
Comentarios 20
Claudio Del Valle adquirió el inmueble por 71 mil pesos y se lo cedió a la antigua propietaria y sus dos hijos que se estaban por quedar en la calle.
Le rematan la casa, la compra un hombre y se la devuelve
Un hombre llamado Claudio Del Valle compró en un remate en Bahía Blanca la casa de una mujer que se estaba por quedar en la calle con sus dos hijos y se las cedió.
Silvina Corzo y sus dos hijos estaban a un paso de quedarse en la calle. La habían estafado con la escritura de su casa y el Banco de La Pampa había dispuesto el remate de la vivienda que ocupaban en Enrique Julio 1647.
Sin embargo, segundos después de que el martillero aceptara la oferta de 71 mil pesos de Claudio Del Valle, el mismo comprador, se acercó a Silvina y le dijo: "Quédese tranquila, yo compré esta casa para ustedes".
"Es un enviado de Dios. Nadie hace algo así hoy en día. Le voy a estar agradecida de por vida", contó Silvina, emocionada, con sus hijos en brazos, al informativo de Canal Siete.
"Me dijo que nos quedemos tranquilos, que podemos ir devolviéndole la plata de a poco, como podamos. Antes de irse a su ciudad, vino a mi casa a tomar mates y ver como estaba mi mamá, que se descompuso en el Colegio de Martilleros por la situación", mencionó la mujer.
De Del Valle, además de su nombre, se sabe que vive en la localidad de Puán y es un asiduo concurrente a las subastas.
Silvina salvó su vida de milagro el pasado 2 de julio, cuando un tren la embistió y le rompió ocho costillas y le perforó un pulmón.
miércoles, 6 de noviembre de 2013
martes, 5 de noviembre de 2013
Franco De Vita - Te Pienso Sin Querer ft. Gloria Trevi
http://www.youtube.com/v/w4iGUWTkAvk?version=3&autohide=1&autohide=1&showinfo=1&feature=share&autoplay=1&attribution_tag=JQjfb6MuRuBYFphzIsfevg
viernes, 1 de noviembre de 2013
jueves, 31 de octubre de 2013
PODEMOS COMUNICARNOS CON NUESTROS MUERTOS- ARTICULO DE OLEADA JOVEN
Podemos comunicarnos con nuestros muertos, ellos nos conocen y, aunque estén ahora en el cielo junto a Dios, conocen el mundo que dejaron, conocen ante todo su relación con Dios y con sus planes eternos que ahora pueden contemplar. A partir de Dios, por tanto, conocen nuestras cosas, nuestros problemas y hablan de ellos entre sí y con Dios.
Ellos no sólo nos conocen, sino que nos están cerca. Es cierto que han dejado el mundo para vivir en donde están los cuerpos gloriosos de Jesús y de María, es decir, fuera y más allá de todo el universo y de su espacio. Pero todavía intervienen en el mundo y están presentes en él con su oración, con la fuerza de su amor, con las inspiraciones que nos ofrecen, con los ejemplos que nos recuerdan, con los efectos de su intercesión.
El amor que tuvieron con las personas queridas, con nosotros, conmigo, con ustedes, no lo han perdido. Lo conservan en el cielo, transfigurado y no abolido por la gloria. La expresión de santa Teresa de Lisieux: “Quiero pasar mi cielo haciendo el bien sobre la tierra”, no vale sólo para la Santa carmelita. Vale para todos aquellos que piadosamente creemos acogidos por la misericordia de Dios.
https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEjSyph9dcQwPGi9DskN2yR2aiZEG74k11gz_fnZQoCTIUMoqUy7r4T0LSR_OOwqHwf0Lr1RFr84x9m_Hgo3LaE-6znPJR48ZvhrEKoQMci2Pu792lzrY9iBKJyIrym7B9G5lkpqKh24BrbM/s1600/abuelo.jpg
Padres, familiares y amigos queridos, hablan a Dios de nosotros y le presentan nuestras intenciones y nuestras dificultades. Ellos conservan, ciertamente, en el cielo, las intenciones, los afectos, los intereses por los grandes valores de esta vida, esos intereses que son también nuestros, que ellos nos dejaron en herencia en los cuales nos educaron. Oran en favor nuestro para que estos intereses, intenciones y valores, crezcan en nosotros y sean llevados a esa perfección que nos permitirá gozar, un día, el rostro de Dios con ellos y como ellos.
Quiero subrayar un modo de presencia de nuestros muertos. Ellos están presentes en todo tabernáculo y en todo altar en donde se celebra la Eucaristía (La Santa Misa). En la Eucaristía está Jesús Resucitado, está la fuerza de su Resurrección y, con Jesús Resucitado, están presentes todos los Santos, todos los que murieron en el Señor. Están presentes con su adoración y con su amor por Jesús, que es también amor por nosotros que estamos alrededor de la Eucaristía. Y están presentes, en particular, los que nos aman más, que nos son queridos y que con nosotros adoran a Jesús.
Claro que permanece un terrible velo entre el mundo visible y el invisible. Sin embargo, también es cierto que el amor es más fuerte que la muerte, y el amor de Cristo Resucitado llena el corazón y la vida de nuestros queridos difuntos. El mismo amor de caridad que está en nosotros, en ellos está en plenitud.
Y precisamente partiendo de esta plenitud de ellos, nos alcanzan y nosotros también nos unimos a ellos con nuestro amor y con nuestra oración. Por el contrario, no lo podremos alcanzar y correríamos el riesgo de abrazar un vano fantasma, fruto de excitación y de falsa credulidad, si pretendiéramos comunicarnos con ellos a través de medios extraordinarios que nada tienen que ver con la fe y que no se basan en la oración.
Ciertamente se puede comprender que, a veces, personas probadas ante el dolor por la pérdida repentina de una persona queridísima, traten de ponerse en contacto con ella. Pero para esto no sirven los medios supersticiosos.Tenemos en la fe, en la oración y en la Eucaristía, el medio, el lugar y el ambiente para una comunicación real de amor con los difuntos.
Cardenal Carlos María Martini,
arzobispo de Milán, Itali
martes, 29 de octubre de 2013
MENSAJE DEL PAPA A LAS FAMILIAS
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Encuentro de las Familias con el Papa Francisco en la Plaza de San Pedro. Foto: ACI Prensa
Encuentro de las Familias con el Papa Francisco en la Plaza de San Pedro. Foto: ACI Prensa
VATICANO, 27 Oct. 13 / 10:55 am (ACI).- Al recibir ayer en la plaza de San Pedro a la Peregrinación de las Familias a la tumba de San Pedro con ocasión del Año de la Fe, que ha reunido a más de 150 mil personas de todo el mundo en Roma, el Papa Francisco les exhortó a quedarse siempre “unidos a Jesús y llévenlo a todos con su testimonio”.
A continuación, ACI Prensa ofrece a sus lectores el texto completo de las palabras del Santo Padre:
"Queridas Familias, ¡Buenas tardes y bienvenidos a Roma!
Vinieron como peregrinos desde tantas partes del mundo para poder profesar su fe delante del Sepulcro de San Pedro. Esta plaza los recibe y los abraza. Somos un solo Pueblo con una sola Alma, convocados por el Señor que nos ama y nos sostiene.
Saludo a todas las familias que se unen por la televisión y por Internet. ¡Una plaza que se agranda sin confines!
Han querido llamar a este momento “Familia, vive la alegría de la fe”. ¡Me gusta este título! Escuché sus experiencias, las historias que han contado. He visto tantos niños y tantos abuelos.
He sentido el dolor de tantas familias que viven en situación de pobreza y de guerra. Escuché a los jóvenes que quieren casarse, a pesar de miles de dificultades, y entonces nos preguntamos: ¿Cómo es posible hoy vivir la alegría de la fe en familia?
Yo me pregunto. ¿Es posible vivir esta alegría o no es posible? Hay una palabra de Jesús en el Evangelio de Mateo que nos viene al encuentro: “Vengan a mí, todos ustedes que están cansados y agobiados y yo los aliviaré”. Frecuentemente la vida es agotadora. También, tantas veces trágica. Lo hemos escuchado recientemente.
El trabajo es un esfuerzo. Buscar trabajo es una fatiga, y encontrar trabajo hoy, requiere tanta fatiga. Pero aquello que pesa más en la vida no es esto. Aquello que pesa más de todas las cosas es la falta de amor. Pesa no recibir una sonrisa, no ser recibidos. Pesan ciertos silencios.
A veces, también en familia, entre marido y mujer, entre padres e hijos, entre hermanos. Sin amor el esfuerzo se hace más pesado, intolerable. Pienso en los ancianos solos, en las familias que tienen que fatigar porque no reciben ayuda para sostener a quien en casa tiene necesidad de atención especial y cuidados. “Vengan a mí, todos ustedes que están cansados y oprimidos” dice Jesús.
Queridas familias, el Señor conoce nuestras fatigas, las conoce; y conoce los pesos de nuestra vida. Pero el Señor conoce también nuestro profundo deseo de encontrar la alegría del descanso.
Recuerden, Jesús dijo “Que su alegría sea plena”. Jesús quiere que nuestra alegría sea plena. Lo dijo a los Apóstoles y lo repite hoy a nosotros. Entonces, ésta es la primera cosa que quiero compartir con ustedes, y es una palabra de Jesús “Vengan a mí, familias de todo el mundo –dice Jesús- y Yo les daré alivio”, para que su alegría sea plena.
Y esta palabra de Jesús, llévenla a casa, llévenla en el corazón, compártanla en la familia. Nos invita a ir hacia Él para darnos y darles a todos la alegría. Nos invita a ir hacia él para tener la alegría.
La segunda palabra la tomo del rito del matrimonio. Quien se casa, en el sacramento, dice: “prometo serte fiel siempre, en la alegría y en el dolor, en la salud y en la enfermedad, y de amarte y honrarte todos los días de mi vida”.
Los esposos en ese momento no saben qué ocurrirá. No saben qué alegrías y qué dolores les esperan. Parten como Abraham. Parten en camino juntos, y esto es el matrimonio.
Partir y caminar juntos, de la mano, confiándose a la gran mano del Señor, de la mano siempre y para toda la vida, sin hacer caso a esta cultura del provisorio, que nos corta la vida en pedazos.
Con esta confianza en la fidelidad de Dios se afronta todo, sin miedo, con responsabilidad. Los esposos cristianos no son ingenuos, conocen los problemas y peligros de la vida, pero no tienen miedo de asumir su responsabilidad delante de Dios y de la sociedad.
Sin escaparse, sin aislarnos, sin renunciar a la misión de formar una familia y traer al mundo a los hijos. “Pero hoy, padre, es difícil”. Cierto, es difícil, por eso es necesaria la gracia, la gracia que nos da el Sacramento.
Los sacramentos no están para adornar una vida. “Que bonito matrimonio, que linda la ceremonia, la fiesta” Pero eso no es el sacramento, no es la gracia del sacramento, aquello es una decoración, y la gracia no es para decorar la vida, es para hacernos fuertes, para hacernos valientes, ¡para poder ir hacia delante! Sin aislarnos, siempre juntos
Los cristianos se casan en el sacramento porque son conscientes de tener necesidad. Tienen necesidad para estar unidos entre ellos y para cumplir la misión de los padres. En la alegría y en el dolor, en la salud y en la enfermedad, así dicen los esposos en el sacramento.
En su matrimonio rezan juntos, y con la comunidad. ¿Por qué? ¿Porque se acostumbra hacerlo? ¡No! Lo hacen porque tienen necesidad para el largo viaje que tienen que hacer juntos.
Un largo viaje que no es por partes, que dura toda la vida, y necesitan la ayuda de Jesús para caminar juntos, con confianza, para acogerse, uno al otro cada día, y perdonarse cada día, y esto es importante en las familias, saber perdonarse.
Porque todos nosotros tenemos defectos. ¡Todos! Y a veces hacemos cosas que no son buenas, hacen mal a los demás. Tener el coraje de pedir perdón cuando en la familia nos equivocamos.
Algunas semanas atrás, en esta plaza, dije que para llevar adelante una familia es necesario usar tres palabras. Quiero repetirlo, tres palabras: permiso, gracias, y perdón. Tres palabras claves.
Pedimos permiso para no ser invasivos. En familia: ¿puedo hacer esto? ¿te gusta que haga esto? Aquél lenguaje del pedir permiso.
Damos gracias: gracias por el amor, pero dime, ¿cuántas veces al día le das las gracias a tu esposa? ¿Y tú a tu marido? ¿Cuántos días pasan sin decir esta palabra? ¡Gracias!
Y la última, perdón. Todos nos equivocamos, y a veces alguno se ofende en la familia, en la pareja; fuerte algunas veces… Yo digo “vuelan los platos”, ¿eh? Se dicen palabras fuertes, pero escuchen este consejo: no terminen el día sin hacer las paces. La paz se rehace cada día en la familia. Pidiendo perdón: “perdóname” y se recomienza de nuevo.
Permiso, gracias y perdón. ¿Las decimos todos juntos? Permiso, gracias y perdón. Bien, hagamos estas tres palabras en familia, perdonarse cada día.
En la vida la familia experimenta tantos momentos bellos. El descanso, los almuerzos juntos, las salidas al parque, al campo, la visita a los abuelos, la visita a una persona enferma, pero si falta el amor, falta la alegría, la fiesta, y el amor siempre nos los da Jesús. Él es la fuente inacabable.
Allí, Él en el sacramento, nos da su Palabra y nos da el Pan de su vida para que nuestra alegría sea plena.
Y para terminar, aquí, delante de nosotros, éste ícono de la presentación de Jesús al Templo es un ícono de verdad bello e importante. Contemplémoslo, y hagámonos ayudar por esta imagen. Como todos ustedes, también los protagonistas de la escena tienen su camino.
María y José se pusieron en marcha, peregrinos a Jerusalén, en obediencia a la Ley del Señor. También el viejo Simeón y la profetiza Ana, muy anciana, llegan al Templo, guiados por el Espíritu Santo.
La escena nos muestra este encuentro de tres generaciones. Simeón tiene en brazos al niño Jesús, en el cual reconoce al Mesías; y Ana, está retratada en el gesto de alabar a Dios y anunciar la Salvación a quien esperaba la redención de Israel. Estos dos ancianos representan la fe como memoria.
Pero me pregunto, ¿ustedes escuchan a los abuelos? ¿Ustedes abren su corazón a la memoria que nos dan los abuelos? ¡Los abuelos son la sabiduría de la familia, son la sabiduría de un pueblo! ¡Y un pueblo que no escucha a los abuelos, es un pueblo que muere! ¡Escuchen a los abuelos!
María y José son la familia santificada por la presencia de Jesús, que es el cumplimiento de todas las promesas. Cada familia, como aquella de Nazaret, está insertada en la historia de un pueblo, que no puede existir sin las generaciones precedentes. Por eso hoy tenemos a los abuelos y a los niños. Los niños aprenden de los abuelos, de la generación precedente.
Querida familia, también ustedes son parte del Pueblo de Dios. Caminen con alegría juntos a este Pueblo. ¡Quédense siempre unidos a Jesús y llévenlo a todos con su testimonio!
Les agradezco que hayan venido. Juntos hagamos nuestras las palabras de San Pedro que nos darán fuerza. Nos darán fuerza en los momentos difíciles. “Señor, ¿a quién iremos? Sólo Tú tienes palabras de vida eterna”. Con la gracia de Cristo, vivan la alegría de la fe.
Que el Señor los bendiga y que María nuestra Madre los custodie y los acompañe. Gracias".
EL PESCADOR
EL PESCADOR
Mensaje con Poder
Para mensajeconpoder@yahoogrupos.com.mx
Cuentan que un día, muy temprano, salió a pescar una persona con mucho ánimo y contento, ya que presentía que pescaría mucho. Tenía todas las condiciones perfectas para hacer una gran pesca. Se monta en su bote, comenzó a remar y llegando no muy lejos de la orilla, allí lanzó el ancla. Prepara el hilo, prepara la carnada, pero antes de comenzar a pescar se puso en pie y comenzó a hacer una oración a Dios dando gracias por un día tan precioso y declarando la gran pesca de ese día.
Acto seguido, comenzó a pescar. Mientras el pescaba, a pocos metros de distancia había una persona observándolo con mucha atención. Esta persona notaba que cuando el pescador cogía un pez, lo media y decía: “Este mide 15 centímetros”; lo sacaba y lo colocaba en una cesta donde acomodaría toda la pesca del día, y continuaba pescando. Luego saca otro pez, y haciendo lo mismo dijo: “Este mide 16 cm.”; lo echa en la cesta y continúa su pesca.
El observador nota que el próximo pez que el pescador saca era bien grande, más del triple de los que había sacado anteriormente, y se sorprende cuando le oye decir: “Este mide mucho”, al tiempo que lo devuelve al agua.
Este patrón fue repetido en varias ocasiones, lo que llamó la atención de tal manera al observador, que decidido, comenzó a remar acercándose sutilmente al bote; saludando al pescador le pregunta: -”He visto que ha tenido muy buena pesca, pero he notado que los peces bien grandes los devuelve al agua. Porque siendo tan grandes los devuelve y no hace esto con los de menor medida?
-El pescador contesto:” Lo que sucede es que los peces grandes no caben en mi sartén que solo mide 16 centímetros”.
A veces pedimos a Dios grandes bendiciones y no estamos preparados para recibir todo lo bueno que Él tiene para nosotros. Debemos expandir nuestra mente para poder recibir las cosas grandes que Dios nos tiene preparadas.
¿Cuánto mide tu sartén?
Pide con fe, se fiel al Señor, y espera con la certeza de que Dios te escucha… y que eres su hijo muy amado. Recuerda que nada es mucho para el que AMA.
Y su señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor. Mateo 25,21
No os afanéis, pues, diciendo: ¿Qué comeremos, o qué beberemos, o qué vestiremos? Porque los gentiles buscan todas estas cosas; pero vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas. Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas. Mateo 6, 31,
viernes, 25 de octubre de 2013
jueves, 24 de octubre de 2013
miércoles, 16 de octubre de 2013
jueves, 10 de octubre de 2013
miércoles, 9 de octubre de 2013
jueves, 3 de octubre de 2013
La Iglesia está abierta a todos
Catequesis del Papa: La Iglesia está abierta a todos
Ciudad del Vaticano, 2 Oct 2013 (AICA): La santidad de la Iglesia fue el tema elegido por el papa Francisco para la catequesis de la audiencia general de los miércoles, que tuvo lugar en la Plaza de San Pedro y contó con la presencia de más de 50.000 personas.
En el Credo, después de profesar que la Iglesia es “una”, dijo el Papa, “también decimos que es “santa”; afirmamos la santidad de la Iglesia, una característica que estuvo presente desde el principio en la conciencia de los primeros cristianos, que se llamaban sencillamente 'los santos' porque tenían la certeza de que es la acción de Dios, el Espíritu Santo que santifica la Iglesia”.
Pero, se preguntó, “¿Cómo podemos decir que la Iglesia es santa, si vemos que la Iglesia histórica, en su camino durante los siglos, atravesó tantos momentos de oscuridad? ¿Cómo puede ser santa una Iglesia hecha de seres humanos, de pecadores, hombres pecadores, mujeres pecadoras, sacerdotes pecadores, monjas pecadoras, obispos pecadores, cardenales pecadores, papas pecadores? Todos. ¿Cómo puede ser santa una Iglesia así?
La Iglesia es santa porque “procede de Dios que es santo, es fiel y no la abandona nunca al poder de la muerte y del mal; es santa porque Jesucristo, el Santo de Dios, se ha unido a ella indisolublemente; es santa porque la guía el Espíritu Santo que la purifica, y la renueva. No es santa por nuestros méritos, sino porque Dios la hace santa”.
“Podrán decirme: Pero la Iglesia está formada por pecadores; lo vemos todos los días. Es verdad: somos una Iglesia de pecadores; y nosotros, los pecadores, estamos llamados a dejarnos transformar por Dios”.
“En la historia de la Iglesia hubo la tentación por parte de algunos de afirmar: la Iglesia es solo la Iglesia de los puros, de los que son totalmente coherentes, y a los otros hay que alejarlos. ¡No es verdad! Esto es una herejía. La Iglesia, que es santa, no rechaza a los pecadores: los recibe y está abierta también a los más lejanos, llama a todos a dejarse envolver por la misericordia, la ternura y el perdón del Padre que da a todos la posibilidad de encontrarlo, de caminar hacia la santidad. ¿Alguno de los que está aquí ha venido sin sus pecados? No, todos llevamos nuestros pecados con nosotros”.
En la Iglesia, el Dios que encontramos “no es un juez despiadado, es como el Padre de la parábola evangélica. El Señor quiere que seamos parte de una Iglesia que sabe abrir los brazos para recibir a todos, que no es la casa de unos pocos, sino de todos, donde todos pueden ser renovados, transformados y santificados por su amor; los más fuertes y los más débiles, los pecadores, los indiferentes, los que se sienten abandonados y perdidos. La Iglesia brinda a todos la posibilidad de recorrer el camino de la santidad que es el camino del cristiano”.
“No tengan miedo de la santidad -concluyó Francisco- de dejarse amar y purificar por Dios. Dejemos que la santidad de Dios nos contagie. Cada cristiano está llamado a la santidad; y la santidad no consiste, ante todo, en hacer cosas extraordinarias, sino en dejar que Dios actúe. Es el encuentro de nuestra debilidad con la fuerza de su gracia”. +
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