viernes, 23 de abril de 2010
CEFERINO
jueves, 22 de abril de 2010
TRIUNFAR Y AUTOESTIMA Fuente: J. C. Maxwell

Cada persona de éxito es alguien que falló, pero nunca se consideró un fracasado.
Por ejemplo, a Wolfgang Amadeus Mozart, uno de los más grandes genios musicales, el emperador Ferdinando le dijo que su ópera Las bodas de Fígaro era «demasiado ruidosa» y que tenía «demasiadas notas».
El pintor Vincent Van Gogh, cuyos cuadros alcanzan actualmente cifras astronómicas cuando se ponen a la venta, durante toda su vida vendió solo un cuadro.
Thomas Edison, el más prolífico inventor en la historia, era considerado cuando joven alguien imposible de aprender nada.
Y a Albert Einstein, el más grande pensador de nuestro tiempo, un maestro de Munich le dijo que «nunca llegaría muy arriba».
Creo que no es exagerado decir que a todos los grandes hombres de éxito se les han dado múltiples razones para creer que han sido unos fracasados. Pero, a pesar de eso, han perseverado. Frente a la adversidad, el rechazo y los errores, siguen creyendo en ellos y rehúsan considerarse unos fracasados.
En los últimos veinte años hemos visto a muchos estudiantes que por haber reprobado algún examen se han desanimado y su deseo de seguir estudiando ha declinado. Esto nos ha llevado a tratar de hallar formas de revertir esa tendencia. Una teoría popular dice que la mejor manera de mejorar la capacidad de los niños es inflar su autoestima. Cuando los educadores observaron que los estudiantes con éxito tenían confianza, reflexionaron que con solo estimular la autoestima se producirían los resultados esperados. Pero tal teoría se ha vuelto contra ellos. Porque investigadores han descubierto que trabajando sobre el ego de los niños se consiguen efectos negativos: indiferencia por la excelencia, incapacidad de superar las adversidades, y agresividad hacia la gente que los critica.
Yo doy un alto valor a reconocer los méritos de las personas, especialmente de los niños. Realmente, creo que las personas esperan más de uno de lo que uno mismo espera de sí. Pero también creo que la alabanza hay que fundamentarla en la verdad. Uno no hace cosas para que los demás lo exalten.
Este es el criterio que yo uso para animar y guiar a otros:
Aprecie a las personas. Alabe el esfuerzo. Premie el trabajo.
Este método lo uso con todos. Incluso conmigo mismo. Cuando estoy trabajando, no me brindo un reconocimiento a menos que haya terminado lo que estaba haciendo. Cuando emprendo una tarea o un proyecto, me doy por entero y sin pensar en lo que va a resultar, tengo mi conciencia tranquila. Duermo bien por las noches. Y sin detenerme a pensar en los errores que cometo o cuantas veces me equivoco, no dejo que esto devalúe el aprecio que tengo por mí mismo. Como afirma el dicho popular: «Dios usa a la gente que falla, porque no tiene a quién más echarle mano».
Como muchos, supongo que a usted debe serle duro mantener una actitud positiva y evitar sentirse un fracasado. Pero sepa esto: Es posible cultivar una actitud positiva respecto a usted mismo, no importa en qué circunstancias se encuentre o la historia que usted tenga.
martes, 20 de abril de 2010
lunes, 19 de abril de 2010
CADA ENCUENTRO PERSONAL CON CRISTO ES UNA EXPERIENCIA DE AMOR

Queridos jóvenes de Malta y Gozo, estoy muy feliz de estar entre vosotros,]
qué alegría poder encontraros en vuestra tierra. En este significativo aniversario damos gracias a Dios por haber enviado al Apóstol Pablo a estas islas, que son uno de los primeros lugares que recibieron la Buena Noticia de Nuestro Señor Jesucristo.....
San Pablo tuvo de joven una experiencia que transformó para siempre su vida. Como sabéis, él fue antes enemigo de la Iglesia e hizo todo lo posible por destruirla. Mientras iba camino de Damasco con la intención de apresar a todo cristiano que allí encontrara, se le apareció el Señor en una visión. Una luz cegadora lo envolvió y oyó una voz que le decía: "¿Por qué me persigues?... Soy Jesús, a quien tú persigues" (Hch 9,4-5). Pablo se vio totalmente embargado por este encuentro con el Señor y toda su vida cambió. Se convirtió en un discípulo y llegó a ser un gran apóstol y misionero. Aquí, en Malta, tenéis un motivo particular para agradecer los esfuerzos misioneros de Pablo, que divulgó el Evangelio en el Mediterráneo.
Cada encuentro personal con Jesús es una experiencia sobrecogedora de amor. Como el mismo Pablo admite, antes había "perseguido con saña a la Iglesia de Dios y la asolaba" (cf. Ga 1,13). Pero el odio y la rabia expresadas en esas palabras se desvanecieron completamente por el poder del amor de Cristo. Durante el resto de su vida, Pablo tuvo el deseo ardiente de llevar el anuncio de este amor hasta los confines de la tierra.
Quizás alguno de vosotros me dirá que, a veces, san Pablo era severo en sus escritos. ¿Cómo se puede afirmar entonces que ha difundido un mensaje de amor? Mi respuesta es ésta: Dios ama a cada uno de nosotros con una profundidad y una intensidad que no podemos ni siquiera imaginar. Él nos conoce íntimamente, conoce cada una de nuestras capacidades y cada uno de nuestros errores. Puesto que nos ama tanto, desea purificarnos de nuestros errores y fortalecer nuestras virtudes de manera que podamos tener vida en abundancia. Aunque nos llame la atención cuando hay algo en nuestra vida que le desagrada, no nos rechaza, sino que nos pide cambiar y ser más perfectos. Esto es lo que le pidió a san Pablo en el camino de Damasco. Dios no rechaza a nadie, y la Iglesia tampoco rechaza a nadie. Más aún, en su gran amor, Dios nos reta a cada uno para que cambiemos y seamos mejores.
San Juan nos dice que este amor perfecto aleja todo temor (cf. 1 Jn 4,18). Por eso os digo a todos vosotros: "No tengáis miedo". Cuántas veces escuchamos estas palabras en las Escrituras. El ángel se las dice a María en la Anunciación, Jesús a Pedro, cuando lo llama a ser su discípulo, y el ángel a Pablo en vísperas de su naufragio. A los que deseáis seguir a Cristo, como esposos, padres, sacerdotes, religiosos o fieles laicos que llevan el mensaje del Evangelio al mundo, os digo: No tengáis miedo. Encontrareis ciertamente oposición al mensaje del Evangelio. La cultura de hoy, como cualquier cultura, promueve ideas y valores que contrastan en ocasiones con las que vivía y predicaba nuestro Señor Jesucristo. A veces, estas ideas son presentadas con un gran poder de persuasión, reforzadas por los medios y por las presiones sociales de grupos hostiles a la fe cristiana. Cuando se es joven e impresionable, es fácil sufrir el influjo de otros para que a aceptemos ideas y valores que sabemos que no son los que el Señor quiere de verdad para nosotros. Por eso, os repito: No tengáis miedo, sino alegraos del amor que os tiene; fiaos de él, responded a su invitación a ser sus discípulos, encontrad alimento y ayuda espiritual en los sacramentos de la Iglesia.
Aquí, en Malta, vivís en una sociedad marcada por la fe y los valores cristianos. Deberíais estar orgullosos de que vuestro País defienda tanto al niño por nacer como la estabilidad de la vida familiar para una sociedad sana. En Malta y en Gozo, las familias saben valorar y cuidar de sus miembros ancianos y enfermos, y acogen a los hijos como un don de Dios. Otras naciones pueden aprender de vuestro ejemplo cristiano. En el contexto de la sociedad europea, los valores evangélicos están llegando a ser de nuevo una contracultura, como ocurría en tiempos de san Pablo.
En este Año Sacerdotal, os pido que estéis abiertos a la posibilidad de que el Señor pueda llamar a algunos de vosotros a entregarse totalmente al servicio de su pueblo en el sacerdocio o en la vida consagrada. Vuestro País ha dado muchos y excelentes sacerdotes y religiosos a la Iglesia. Inspiraros en su ejemplo y reconoced la profunda alegría que proviene de dedicar la propia vida al anuncio del mensaje del amor de Dios por todos, sin excepción.
Os he hablado ya de la necesidad de atender a los más jóvenes, a los ancianos y enfermos. Pero el cristiano está llamado a llevar el mensaje del Evangelio a todos. Dios ama a cada persona de este mundo, más aún, ama a cada persona de todas las épocas de la historia del mundo. En la muerte y resurrección de Jesús, que se hace presente cada vez que celebramos la Misa, Él ofrece a todos la vida en abundancia. Como cristianos, estamos llamados a manifestar el amor de Dios que incluye a todos. Por eso, hemos de socorrer al pobre, al débil, al marginado; tenemos que ocuparnos especialmente por los que pasan por momentos de dificultad, por los que padecen depresión o ansiedad; debemos atender a los discapacitados y hacer todo lo que esté en nuestra mano por promover su dignidad y calidad de vida; tendremos que prestar atención a las necesidades de los inmigrantes y de aquellos que buscan asilo en nuestra tierra; tenemos que tender una mano amiga a los creyentes y a los no creyentes. Esta es la noble vocación de amor y servicio que todos nosotros hemos recibido. Que esto os impulse a dedicar vuestra vida a seguir a Cristo. La tibżgħux tkunu ħbieb intimi ta’ Kristu [No tengáis miedo de ser amigos íntimos de Cristo]
Queridos jóvenes, llegado el momento de dejaros, deseo manifestaros mi cercanía y el recuerdo constante en mis oraciones por vosotros, vuestros familiares y amigos.
lunes, 12 de abril de 2010
LAURA
domingo, 11 de abril de 2010
JESUS DE LA DIVINA MISERICORDIA

COMO REZAR LA CORONILLA A LA DIVINA MISERICORDIA
(Diario, 476,- usando un rosario común.)
Un Padre nuestro
Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu nombre; venga a nosotros tu reino, hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día, perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal, Amén.
Un Ave María
Dios te salve María, llena eres de gracia, el Señor es contigo, bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios. ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Un Credo de los Apóstoles
Creo en Dios, Padre todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra.
Creo en Jesucristo, Su único Hijo, nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen, padeció bajo el poder de Poncío Pilato, fue crucificado, muerto ysepultado. Descendió a los inflemos, al tercer día resucitó de entre los muertos, subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios Padre todopoderoso.
Desde allí ha de venir a juzgar a los vivos y a los muertos. Creo en el Espíritu Santo, la Santa Iglesia Católica, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.
En las cuentas grandes antes de cada decena
Padre eterno, Te ofrezco el Cuerpo y la Sangre, el Alma y la Divinidad de Tu Amadísimo Hijo, nuestro Señor Jesucristo, como Propiciación de nuestros pecados y los del mundo entero.
En las 10 cuentas pequeñas de cada decena:
Por Su dolorosa Pasión, ten misericordia de nosotros y del mundo entero.
Doxología final después de las cinco decenas:
Santo Dios,
Santo Fuerte,
Santo Inmortal,
ten misericordia de nosotros
y del mundo entero.
(Tres veces.)
sábado, 10 de abril de 2010

PADRE ALBERTO HURTADO
Apóstol de Jesucristo,
servidor de los pobres,
amigo de los niños
y maestro de juventudes,
bendecimos a nuestro Dios
por tu paso entre nosotros.Tú supiste amar y servir. Tú fuiste profeta de la justicia
y refugio de los más desamparados.
Tú construiste con amor
un hogar para acoger a Cristo.Como un verdadero padre,
tú nos llamas a vivir la fe
comprometida, consecuente y solidaria.Tú nos guías con entusiasmo
en el seguimiento del Maestro.
Tú nos conduces al Salvador
que nuestro mundo necesita.Haznos vivir siempre contentos
aun en medio de las dificultades.
Haz que sepamos vencer el egoísmo
y entregar nuestra vida a los hermanos.PADRE HURTADO,
HIJO DE MARÍA Y DE LA IGLESIA,
AMIGO DE DIOS Y DE LOS HOMBRES,
RUEGA POR TODOS NOSOTROS.Amén.
Señor, ayúdame a decir la verdad
delante de los fuertes.
Y a no decir mentiras
para ganarme el aplauso de los débiles.
Si me das fortuna, no me quites la felicidad.
Si me das fuerza, no me quites la razón.
Si me das éxito, no me quites la humildad.
Si me das humildad, no me quites la dignidad.
Ayúdame siempre a ver el otro lado de la medalla.
No me dejes inculpar de traición a los demás
por no pensar como yo.
Enséñame a querer a la gente como a mí mismo,
y a juzgarme como a los demás.
No me dejes caer en el orgullo si triunfo.
Ni en la desesperación si fracaso,
más bien recuérdame que el fracaso
es la experiencia que precede al triunfo.
Enséñame que perdonar es lo más grande del fuerte
Y que la venganza es la señal primitiva del débil.
Si me quitas la fortuna, déjame la esperanza.
Si me quitas el éxito,
Déjame la fuerza para triunfar del fracaso.
Si yo faltara a la gente, dame valor para disculparme.
Si la gente faltara conmigo, dame valor para perdonar.
Señor, si yo me olvido de Ti, no te olvides de mi.
Amén.
viernes, 9 de abril de 2010
martes, 6 de abril de 2010
miércoles, 31 de marzo de 2010

Miércoles 31 de Marzo
MIÉRCOLES SANTO
Mateo 26, 14-25
Entonces uno de los Doce, llamado Judas Iscariote, fue a ver a los sumos sacerdotes y les dijo: “¿Cuánto me darán si se lo entrego?”. Y resolvieron darle treinta monedas de plata.
Desde ese momento, Judas buscaba una ocasión favorable para entregarlo.
El primer día de los Ázimos, los discípulos fueron a preguntar a Jesús: “¿Dónde quieres que te preparemos la comida pascual?”.
El respondió: “Vayan a la ciudad, a la casa de tal persona, y díganle: ‘El Maestro dice: Se acerca mi hora, voy a celebrar la Pascua en tu casa con mis discípulos’”.
Ellos hicieron como Jesús les había ordenado y prepararon la Pascua.
Al atardecer, estaba a la mesa con los Doce y, mientras comían, Jesús les dijo: “Les aseguro que uno de ustedes me entregará”.
Profundamente apenados, ellos empezaron a preguntarle uno por uno: “¿Seré yo, Señor?”.
El respondió: “El que acaba de servirse de la misma fuente que yo, ese me va a entregar.
El Hijo del hombre se va, como está escrito de él, pero ¡ay de aquel por quien el Hijo del hombre será entregado: más le valdría no haber nacido!”.
Judas, el que lo iba a entregar, le preguntó: “¿Seré yo, Maestro?”. “Tú lo has dicho”, le respondió Jesús.
El texto: tejido
- Ayer el evangelio habló de la traición de Judas y de la negación de Pedro. Hoy nos habla de nuevo de la traición de Judas, intentemos ver qué giro le aporta sin dejar de preguntarnos qué similitudes guarda con el texto anterior.
- Como sugerencia valga la lectura de algunos textos del Antiguo Testamento que nos pueden orientar para entender el sentido del vil precio pagado a Judas: Zc 11,12; Gn 37,28; Ex 21,32.
- ¿Qué preparativos se nos presentan en este texto? ¿Cuál es la actitud de Jesús ante ellos?
- ¿Qué significa en este contexto el anuncio de la Pasión? ¿De qué manera reaccionan los que los escuchan?
La trama vital...
- Judas decide traicionar a Jesús, no parece algo para lo que haya recibido presión. Tal vez así remarque la intensidad de su responsabilidad, y nos recuerde la libertad que Jesús nos da para pedir precio por nuestras convicciones.
- En los preparativos de la Pascua, Jesús anuncia que va a ser traicionado, demuestra que sabe lo que se teje en silencio. La Pascua es su hora, y nada puede detenerla. Lleva a preguntarse las veces que hemos negado el necesario paso de la Pascua en nuestras vidas, la negación de esta dimensión necesaria.
- “Les aseguro que uno de ustedes me entregará”, “El que acaba de servirse de la misma fuente que yo, ese me va a entregar”: Jesús reconoce que lo traicionaría uno de sus amigos, uno de aquellos que acababan de asegurar que nunca lo abandonarían, y demuestra que su entrega es aún mayor.
- Entre la traición de Judas, las negaciones y la huida de los discípulos, Mateo coloca la institución de la Eucaristía y nos recuerda que su amor puede más que nuestra fragilidad.
- En la pregunta de los discípulos “¿seré yo?”, se percibe la conciencia de su propia debilidad. “¿Seré yo?” no deja de ser algo para preguntarse.
... y su hilo donboscano
- En la historia de Don Bosco, el momento en que quieren llevarlo al manicomio resulta una circunstancia que siempre me resultó análoga a la traición sufrida por Jesús. Y la analogía surgiría no tanto de las consecuencias que esto trae como de la incomprensión que muchas veces se tiene de los planes de Dios.
Enlazándonos al hilo primordial
Frustrado apóstol turbio del deseo,
lo que sabemos hoy, tú no lo sabías;
lo que esperabas tú del Galileo,
lo exigimos de Dios todos los días.
No fue mayor que el nuestro tu pecado,
traficantes también de sangre humana…
Beso en Su Rostro, al fin, aunque mal dado,
¿no te alumbró aquel beso la mañana?
Amor y suicidio en un madero,
muerte de un mismo Viernes de Pasión,
Su grito recogió tu desespero,
tu soga fue también tu confesión,
Judas, hermano Judas, compañero
de miedos, de codicias, de traición.*
Te doy gracias, Padre, por lo que sabemos hoy: el amor infinito de Jesús, la esperanza de su Resurrección.
martes, 30 de marzo de 2010
COMPARTAMOS LA LECTURA DE ESTE MARTES SANTO

Martes 30 de Marzo
MARTES SANTO
Juan 13, 21-33. 36-38
Jesús se estremeció y manifestó claramente: “Les aseguro que uno de ustedes me entregará”.
Los discípulos se miraban unos a otros, no sabiendo a quién se refería.
Uno de ellos -el discípulo al que Jesús amaba- estaba reclinado muy cerca de Jesús.
Simón Pedro le hizo una seña y le dijo: “Pregúntale a quién se refiere”.
El se reclinó sobre Jesús y le preguntó: “Señor, ¿quién es?”.
Jesús le respondió: “Es aquel al que daré el bocado que voy a mojar en el plato”. Y mojando un bocado, se lo dio a Judas, hijo de Simón Iscariote.
En cuanto recibió el bocado, Satanás entró en él. Jesús le dijo entonces: “Realiza pronto lo que tienes que hacer”.
Pero ninguno de los comensales comprendió por qué le decía esto.
Como Judas estaba encargado de la bolsa común, algunos pensaban que Jesús quería decirle: “Compra lo que hace falta para la fiesta”, o bien que le mandaba dar algo a los pobres.
Y en seguida, después de recibir el bocado, Judas salió. Ya era de noche.
Después que Judas salió, Jesús dijo: “Ahora el Hijo del hombre ha sido glorificado y Dios ha sido glorificado en él.
Si Dios ha sido glorificado en él, también lo glorificará en sí mismo, y lo hará muy pronto.
Hijos míos, ya no estaré mucho tiempo con ustedes. Ustedes me buscarán, pero yo les digo ahora lo mismo que dije a los judíos: ‘A donde yo voy, ustedes no pueden venir’.
Simón Pedro le dijo: “Señor, ¿adónde vas?”. Jesús le respondió: “A donde yo voy, tú no puedes seguirme ahora, pero más adelante me seguirás”.
Pedro le preguntó: “¿Por qué no puedo seguirte ahora? Yo daré mi vida por ti”.
Jesús le respondió: “¿Darás tu vida por mí? Te aseguro que no cantará el gallo antes que me hayas negado tres veces”.
El texto: tejido
- Simplemente dejémonos preguntar por Jesús: “¿Darás tu vida por mí?”
La trama vital...
- Busquemos en los versículos que nos “salteamos” en esta lectura (vs. 34 y 35) la clave para responder la pregunta que Jesús nos hizo.
... y su hilo donboscano
- La Familia Salesiana está llamada a ser reconocida como presencia discipular en el amor fraterno de sus distintas realidades y sus diversos miembros. El “ambiente” es el que nos hace patio para encontrarnos como amigos, escuela que educa para la vida, casa que recibe en familia y parroquia que evangeliza.
Enlazándonos al hilo primordial
Señor, quiero entregar mi vida por Vos, ayudame a hacerla una ofrenda digna de tu Amor.
viernes, 26 de marzo de 2010
NUESTRO NUEVO OBISPO
RECEMOS PARA QUE LA GRACIA DE DIOS LO GUIE Y ACOMPAÑE EN ESTE SERVICIO, Y SEA UN BUEN PASTOR PARA TODOS NOSOTROS.
SIL
miércoles, 24 de marzo de 2010

Oración de sanación y liberación de los 9 meses de gestación.
Padre, te damos gracias por el don de la vida, por habernos creado a tu imagen y semejanza. Te pedimos en este día que nos des el regalo de ser reengendrados en el seno de la Santísima Virgen María y en el nombre de Jesús te pedimos que nos escuches y acojas por tu infinita misericordia. Hoy pongo ante Ti mi vida desde el momento de la concepción. Que tu Sangre bendita lave, purifique y libere ese instante de toda perturbación, concupiscencia, falta de amor, de inconsciencia, violencia, agresividad, alcoholismo, etc.
Primer mes
Señor Jesús, te presento mi primer mes en el seno materno. Mira ese pequeño ser que se desarrolla. Recréame con tu amor. Sana toda herida de rechazo a mi existencia; si llegué por accidente, por falta de método anticonceptivo. Apacigua el temor y toda angustia visceral debido a una tentativa de aborto. Consuélame de ser herido por la programación de mi sexo o el peso de mi apellido. Sáname de toda elección de muerte que hice de vivir con mi propia fuerza. Libérame de toda herencia genética enferma o negativa de mis padres desde el momento de mi concepción, cuyos efectos vive hoy mi ser. En este mes el corazón comienza a latir. Pon Señor, en ese órgano que se desarrolla, toda la ternura paternal que falta. Virgen María, llena con tu delicadeza y ternura maternal todo lo que mi ser no recibió de mi madre.
Libérame, también, Señor, de todo tipo de maldiciones, brujerías y de cualquier maldad en este primer mes de mi gestación y que tu Sangre preciosísima me purifique y limpie de toda maldad.
Segundo mes
Señor, pongo, delante de Ti, mi segundo mes en el seno materno. Sana toda rebeldía y todo lo que sentí como agresión de parte de mis padres. Toca el refugio o caparazón que me haya hecho contra el amor. Abre mi corazón para que reciba tu vida en abundancia. Señor, te pido que toques cualquier malformación en mis ojos, en mis oídos o en mi boca. Tú sabes que es el momento de la formación de mi hígado: toca alguna debilidad recibida por alguna enfermedad maternal. También, si hubo caídas, dolor, agresión, muerte, peligro de aborto, soledad, etc.
Jesús que tu gracia santificadora y sanadora cubra todo mi ser.
Libérame, también, Señor, de todo tipo de maldiciones, brujerías y de cualquier maldad en este segundo mes de mi gestación y que tu Sangre preciosísima me purifique y limpie de toda maldad.
Tercer mesSeñor, pongo, delante de Ti, mi tercer mes en el seno materno. Señor, toca el rechazo que recibí en mi sexualidad. Sana toda perturbación o ambigüedad en mi ser que afectó mi desarrollo. Afirma mi feminidad o masculinidad. Dame la gracia de recibir mi lugar. Pon armonía en mi espíritu, alma y cuerpo, en mis emociones, sensaciones y sexualidad. Dame la gracia de decir sí a la vida. Restaura toda imagen maternal y paternal. Pongo delante de Ti cualquiera mala formación en las cuerdas vocales, en los ojos, riñones, brazos y piernas. Toca cualquiera mala formación de los órganos sexuales, sistema nervioso central, endocrino, óseo. Te presento hoy, cualquier enfermedad, accidente, peleas, faltas de trabajo, celos que me pudieron dañar, incluso las calumnias.
Líbrame de los miedos, críticas que escuché o sentí que hacían a mi madre por su estado de embarazo.
Libérame, también, Señor, de todo tipo de maldiciones, brujerías y de cualquier maldad en este tercer mes de mi gestación y que tu Sangre preciosísima me purifique y limpie de toda maldad.
Cuarto mes
Señor, coloco, delante de Ti, mi cuatro mes en el seno maternal. Sana, Señor, todo miedo o angustia a ser destruido. La falta de presencia paternal. La falta de ternura. Toca mi memoria auditiva: de todo grito, violencia o discusión. Sana la tristeza y el sentimiento de abandono que recibí de mi madre porque mi papá la dejaba sola o estaba de viaje. Sana el rechazo que pude recibir de mis abuelos paternos o maternos. Sana la inseguridad en medio de la cual me desarrollé. Toca toda agresión de golpes, nerviosismo, ansiedades o cualquier enfermedad. Armoniza todo lo que sea desequilibrio y llénalo con tu ternura y misericordia. Coloco, delante de Ti, mi sistema nervioso y cualquier mala formación, secuela, herencia genética paternal o maternal que me impida acoger tu Resurrección. Te presento la ingestión de bebidas alcohólicas, de tabaco, drogas, violencia, caídas, enfermedades hereditarias para que me liberes de sus consecuencias.
Libérame, también, Señor, de todo tipo de maldiciones, brujerías y de cualquier maldad en este cuarto mes de mi gestación y que tu Sangre preciosísima me purifique y limpie de toda maldad.
Quinto mes
Señor Jesús, pongo, delante de Ti, mi quinto mes en el seno maternal. Sana mi memoria auditiva de todo lo que yo haya recibido este mes. Toda manipulación o frase que se haya dicho contra mi existencia. Pongo, delante de Ti, el miedo recibido desde el exterior por ruidos, caídas, o golpes imprevistos. Sana si mis oídos han sido influidos por la voz estridente y autoritaria de mi papá. Pon en mi corazón un perdón por toda agresión que haya sentido a causa de las relaciones sexuales de mis padres. Toca todo disgusto o rechazo a la vida. Libérame de todo deseo de encerrarme en mí mismo y la elección de querer contar solo con mis propias fuerzas. Pongo en Ti, Señor Jesús, mi sistema circulatorio, mis nervios, mis órganos respiratorios y te pido que sanes cualquier debilidad física recibida en la vida intrauterina. Lava, con tu preciosa Sangre, Señor, todo mi ser desde el momento de mi concepción hasta hoy.
Libérame, también, Señor, de todo tipo de maldiciones, brujerías y de cualquier maldad en este quinto mes de mi gestación y que tu Sangre preciosísima me purifique y limpie de toda maldad.
Sexto mes
Señor Jesús, pongo delante de Ti mi sexto mes en el seno maternal. Derrama paz en mi corazón si me he sentido violentado a causa de una operación hecha a mi mamá. Sana toda desconfianza y deseo de excluirme de la vida. Dame la gracia de aceptarme a mí mismo: de recibir la feminidad o masculinidad que me diste. Sana todo sentimiento de renegar o no querer mi vida. Restaura la imagen paternal y maternal. Virgen María, llena todos los vacíos de ternura maternal. Jesús, corta cualquier atadura con la muerte de un ser querido que haya perturbado o causado dolor a mi madre y que haya sido resentida por mí y me impida hoy aceptar la vida con alegría. Sana, Señor, si fue el momento en que mi papá murió y mi mamá me dio rol de ser su consuelo. Sáname del victimismo y repliegue sobre mí mismo. Pongo, delante de Ti, mi esqueleto: fortifícalo de toda debilidad o mala formación. Pon en mi corazón una gracia de aceptación por cualquier limitación física que haya recibido en el seno materno.
Libérame, también, Señor, de todo tipo de maldiciones, brujerías y de cualquier maldad en este sexto mes de mi gestación y que tu Sangre preciosísima me purifique y limpie de toda maldad.
Séptimo mes
Presento delante de Ti, Señor Jesús, mi séptimo mes de gestación. Tócame ya que pude nacer en este mes sin el peso requerido. Virgen María, agrega los meses que faltan. Tú conoces, Señor, la causa por la que pudo expulsarme del seno materno. Pon un perdón en mi corazón por el miedo y la aprehensión materna. Toca la herida de abandono, la falta de ternura, de no haber sido alimentado con la leche materna. La soledad que pude experimentar si permanecí un tiempo en incubadora. Libérame de toda inseguridad y frío que haya sufrido. Me presento a mí mismo ya que continué desarrollándome. Armonízame. Dame la gracia de recibir la vida en abundancia. Sana toda rebelión, el sentimiento de sentirme de sobra, de sentirme superior, el peso de programación, de rechazo de mí mismo, todo sentimiento de auto control, celos falsos, comportamientos que se desarrollaron en esta etapa del desarrollo.
Libérame, también, Señor, de todo tipo de maldiciones, brujerías y de cualquier maldad en este séptimo mes de mi gestación y que tu Sangre preciosísima me purifique y limpie de toda maldad.
Octavo mes
Señor Jesús, pongo, delante de Ti, mi octavo mes de gestación. Tócame, ya que quizás nací, en este mes a causa de un accidente, de un terremoto, una disputa conyugal, el descubrimiento de una infidelidad, un susto. Restaura la imagen de mis padres. Sana la imagen del mundo que sentí como cruel, toda desorientación que venga de mi nacimiento prematuro. Sana la imagen de familia. Toda elección de muerte que me haya hecho y que me lleven a considerarme sin raíces. Toca, si lo hubo, mi rechazo al nacer. Sana mi rebeldía y angustia de no llenar el rol que mis padres esperan de mí. Sana cualquier herida social o de pobreza que haya recibido. Sana las heridas de emigración, de exilio, de humillación, de rechazo. Coloco, delante de Ti, mi memoria auditiva, gustativa, táctil y cualquier agresión venida desde el exterior.
Libérame, también, Señor, de todo tipo de maldiciones, brujerías y de cualquier maldad en este octavo mes de mi gestación y que tu Sangre preciosísima me purifique y limpie de toda maldad.
Noveno mes
Coloco, Señor, delante de Ti, mi noveno mes de desarrollo. Tú me conoces, nada de lo que hiciste aborreces pues sino no lo habrías hecho. Sí, Señor, si es por un acto de amor que yo he venido a la vida. Pon en mi corazón una elección por la vida. Dame la gracia de recibir mi ser. Libérame de la cólera, del miedo a ser y a vivir. Toca el rechazo a mi familia, a mis padres, a mi medio social. Toca los mecanismos de defensa que me haya construido para rechazar el amor. Sana el momento de mi nacimiento: si hubo decepción al momento de mí llegada, porque mis padres esperaban un varón y nací mujer o si esperaban una niña y nací varón. Sana el vacío de ternura por mi mamá agotada por el alumbramiento, ya que no pudo tomarme en sus brazos. Sana mi memoria táctil y mi cabeza si nací por fórceps o por ventosas. Sana la angustia y la desconfianza. Toca la limitación que haya recibido en mi nacimiento. Me presento, Señor, ante Ti, porque quizás nací de nalgas. Toca la angustia visceral, la rebeldía, la timidez, los signos de asfixia y la agresión que sentí en el momento del parto. Derrama, Señor, tu amor en ese momento sobre mí, si me he sentido abandonado en la incubadora, porque no tenía el peso necesario, por problemas respiratorios por haber tragado líquido amniótico. Sana, Señor, la memoria de mi piel si he nacido con el cordón umbilical alrededor del cuello. Sana las agresiones de las inyecciones que apuraron mi nacimiento. Sana la secuela de ataduras con la muerte de aquellos niños que recibieron la influencia de la anestesia. Tócame, si he nacido con exceso de peso y puse en peligro mi vida y la vida de mi madre. Ven a sanar, Señor, mi culpabilidad, si he perdido a mi madre en el parto. Espíritu Santo, llena mi vida con la gracia de la Resurrección. Abre mi corazón para saber recibir y dar amor. Armoniza mi espíritu, mi alma y mi cuerpo. Ubica mis emociones, sensaciones, sexualidad. Llena todos los vacíos de la ternura paternal y maternal. Dame la gracia de elegir la vida, abre mi ser a la alegría y a la recepción del otro.
Libérame, también, Señor, de todo tipo de maldiciones, brujerías y de cualquier maldad en este noveno mes de mi gestación y que tu Sangre preciosísima me purifique y limpie de toda maldad. Dame un corazón que perdone con facilidad y el deseo de desprenderme de las frustraciones y los deseos de venganza. Abre mi corazón al amor de nuestro Padre Dios y dame simplicidad para aceptar mi vida tal como es. Espíritu Santo, que tu gracia se derrame en mi corazón y acepte mi lugar de criatura y reconozca los beneficios que recibí de Ti, mi Creador. AMEN.
domingo, 21 de marzo de 2010
LA MISERICORDIA DE DIOS CURA

La misericordia de Dios cura nuestra miseria. ¡Cuánto agradecimiento y amor habrá nacido en el corazón de esa mujer. Se sintió respetada, aceptada como ella era.!
Juan 8, 1-11
En aquel tiempo, Jesús se retiró al monte de los Olivos. Al amanecer se presentó otra vez en el Templo, y todo el pueblo acudía a Él. Entonces se sentó y se puso a enseñarles.Los escribas y fariseos le llevan una mujer sorprendida en adulterio, la ponen en medio y le dicen: «Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en flagrante adulterio. Moisés nos mandó en la Ley apedrear a estas mujeres. ¿Tú qué dices?» Esto lo decían para tentarle, para tener de qué acusarle. Pero Jesús, inclinándose, se puso a escribir con el dedo en la tierra. Pero, como ellos insistían en preguntarle, se incorporó y les dijo: «Aquel de vosotros que esté sin pecado, que le arroje la primera piedra». E inclinándose de nuevo, escribía en la tierra. Ellos, al oír estas palabras, se iban retirando uno tras otro, comenzando por los más viejos; y se quedó solo Jesús con la mujer, que seguía en medio. Incorporándose Jesús le dijo: «Mujer, ¿dónde están? ¿Nadie te ha condenado?» Ella respondió: «Nadie, Señor». Jesús le dijo: «Tampoco yo te condeno. Vete, y en adelante no peques más».
Reflexión
Un grupo de judíos, capitaneados por algunos letrados y fariseos, presentan a Jesús a una mujer sorprendida en adulterio, con la intención de apedrearla.
¡Hipocresía y dureza de corazón que nos indigna! Acusan a una mujer y se amparan en la Ley de Moisés para poder condenarla a muerte y saciar en ella su sed de odio y de sangre, bajo la apariencia de “justicia ante la ley”. Usan el nombre de Dios y de su santa Ley para matar, asesinar y quebrantar el mandamiento más importante, que es el de la caridad. Actitud mezquina e inmisericorde que, en vez de perdonar a quien falla y se equivoca, por los motivos que sean, se ceban en el pecador para condenarlo sin ninguna piedad ni compasión. Esto se llama fariseísmo y fanatismo. Algo de esto es lo que estamos viendo ahora todos los días en Medio Oriente y en muchas otras partes del mundo: violencia, terrorismo, kamikazes que se “inmolan” para matar, asesinar y sembrar el pánico entre la gente. ¡Matar en nombre de Dios! Eso es una contradicción.
Pero lo más lamentable y penoso de estos fariseos es que, además de acusar a esta pobre mujer, querían aprovechar esta ocasión para poder acusar y condenar a muerte al mismo Jesús. ¡Dos objetivos igualmente malvados y asesinos!
Sin embargo, el comportamiento de nuestro Señor es totalmente diferente: abre su corazón infinito, dulce y misericordioso para perdonar todas las heridas morales de esta mujer. Pero no sólo la perdona, sino que la comprende, la acoge, la defiende. Yo creo que, más que el mismo perdón –que ya es un gesto inmenso— lo más maravilloso de todo es la manera como lo ofrece: con un respeto infinito, una dulzura increíble, una comprensión inimaginable. Jesús no se escandaliza ni pone el grito en el cielo porque “esta mujer ha sido sorprendida en flagrante delito de adulterio”. Palabras textuales de los fariseos. ¡Hipócritas fanáticos y asesinos!
Jesús no. Él calla. Se mantiene sereno. Finge no oír las acusaciones. Se inclina y escribe en la tierra como para hacerse el desentendido. Hace la vista gorda y parece no ver ningún mal. Perdona. Comprende las miserias humanas.
Pero como los fariseos insistían en sus acusaciones, nuestro Señor se incorpora y responde con un golpe magistral, de los suyos, como Él sabe hacerlo: “El que esté sin pecado, que le tire la primera piedra”. Y después de esta sentencia, otra vez se inclina y continúa escribiendo en la tierra. No es la actitud orgullosa y desafiante del polemista que se siente ya vencedor del pleito. No. Permanece en su postura humilde, discreta, como para no humillar ni poner a nadie en evidencia, a pesar de que los acusadores sí que lo hacen. Jesús deja que sean ellos mismos quienes se desenmascaren delante de Dios y de su propia conciencia.
Y entonces –nos dice el Evangelio— “al oírlo, se fueron escabullendo uno a uno”. Juan añade, con un cierto tono de ironía: “empezando por los más viejos”. Todos hemos pecado. Y si todos somos pecadores, ¿por qué nos empeñamos en ser tan crueles y duros con los que caen? Ya nuestro Señor nos lo había dicho en el Sermón de la Montaña: “¿Cómo puedes ver la paja del ojo de tu hermano, y no ves la viga que hay en el tuyo? ¡Hipócrita! Primero saca la viga del tuyo y luego podrás sacar la paja del ojo de tu hermano” (Mt 7, 3-5). Y, hablándonos del perdón, nos enseñó a perdonar sin condiciones a nuestro prójimo, “porque, si no perdonáis a quien os ofende, tampoco vuestro Padre Celestial perdonará a vosotros vuestras faltas” (Mt 5, 14-15; 18,35). San Pedro Crisólogo, hablando de la oración y de la misericordia, nos dice en el Sermón 43: “Es un mal solicitante el que espera obtener para sí lo que él niega a los demás”. También el perdón y la compasión.
Ya cuando se han marchado todos los acusadores, entonces Jesús se incorpora y espera a que la mujer, toda temblorosa, se acerque hasta Él: “Mujer, ¿dónde están tus acusadores? ¿ninguno te ha condenado?”. “Ninguno, Señor” –respondió ella con grandísimo respeto, humildad y confusión. “Pues tampoco yo te condeno. Vete y en adelante no peques más”. ¡Qué maravillosas palabras, brotadas directamente del corazón de Dios! Jesús era el único que, en justicia, podía condenarla, porque Él no tenía pecado. Y, sin embargo, su actitud es de inmensa piedad y compasión, de ternura y misericordia hacia esa pobre mujer: “Vete y no peques más”.
¿Cuánto agradecimiento y amor habrá nacido en el corazón de esa mujer? ¡Se sintió respetada, aceptada como ella era, también con sus miserias y pecados! Pero, sobre todo, se supo comprendida, perdonada, acogida y elevada a una dignidad mayor.
¡Éste es el poder y el secreto de la misericordia de nuestro Señor! Al igual que al hijo pródigo, la ternura del corazón de Dios destruye lo pasado, regenera, da nueva vida. El Papa Juan Pablo II, en su encíclica “Dives in misericordia” (“Dios, rico en misericordia”), nos dice que Él (el padre de la parábola, o sea Dios) actúa bajo el influjo de un profundo afecto y así se explica su generosidad; además, con su misericordia salva otro bien fundamental: la dignidad, la humanidad del hijo (DM, 6).
Es lo que hace Jesús al perdonar a la mujer y al perdonarnos a cada uno de nosotros. Nunca nos humilla. Nos respeta, nos eleva, nos dignifica. Y, sobre todo, nos lleva al Corazón del Padre, a la experiencia del amor infinito de Dios. Si así es la misericordia del Padre, ¿cómo no acercarnos a pedirle perdón y a reconciliarnos con Él? ¿Qué estamos esperando para convertirnos en esta Cuaresma? ¿Por qué no volver a Dios con todo el corazón y con toda el alma, a través de la confesión y de los sacramentos? ¡No lo dejes para mañana! Hoy es el día de la salvación.
Autor: P. Sergio A. Córdova LC | Fuente: Catholic.net
sábado, 20 de marzo de 2010
ORACION

Oración de la sangre de Cristo
Señor Jesús, en tu nombre, y con el poder de tu sangre preciosa sellamos toda persona, hecho o acontecimiento a través de los cuales el enemigo nos quiere hacer daño.
Con el poder de la sangre de Jesús sellamos, toda potestad destructora en el aire, en la tierra, en el agua, en el fuego, debajo de la tierra, en las fuerzas satánicas de la naturaleza, en los abismos del infierno y en el mundo en que nos moveremos hoy. Con el poder de la sangre de Jesús rompemos toda interferencia y acción del maligno.
Te pedimos Jesús que envíes a nuestros hogares y lugares de trabajo a la santísima Virgen acompañada de San Miguel, San Gabriel, San Rafael y toda su corte de Santos Ángeles.
Con el poder de la sangre de Jesús sellamos, nuestra casa, todos los que la habitan (nombrar cada uno de ellos), las personas que el Señor enviará a ella, así como los alimentos y los bienes que El generosamente nos envía para nuestro sustento.
Con el poder de la sangre de Jesús sellamos, personas, animales y objetos. El aire que respiramos, y en fe colocamos un círculo de su sangre alrededor de toda nuestra familia.
Con el poder de la sangre de Jesús sellamos, los lugares en donde vamos a estar este día y las personas, empresas o instituciones con quienes vamos a tratar (nombrar cada una de ellas)
Con el poder de la sangre de Jesús sellamos nuestro trabajo material y espiritual, los negocios de todos tus hijos y vehículos, las carreteras, los aires, las vías y cualquier medio de transporte que habremos de utilizar.
Con tu sangre preciosa sellamos los actos, las mentes y los corazones de todos los habitantes, dirigentes de nuestra Patria y de la Iglesia , a fin de que tu paz y tu corazón reine en ellas.
Te agradecemos Señor por tu sangre y por tu vida, ya que gracias a ellas hemos sido salvados de todo lo malo. Amén.
jueves, 18 de marzo de 2010
19 DE MARZO FESTIVIDAD SAN JOSE

San José, custodio de Jesús y esposo virtuoso de María, que transcurriste la vida en el cumplimiento perfecto del deber, sustentando con el trabajo de tus manos a la Sagrada familia de Nazaret. Con confianza nos dirigimos a ti protégenos en nuestras necesidades. Tú conoces bien nuestras aspiraciones, nuestras angustias y esperanzas. A ti recurrimos porque estamos seguros de encontrar en ti quien nos proteja. También tú experimentaste la fatiga y el cansancio; pero tu ánimo, remanso de paz profunda, exultó de gozo por la intimidad con el Hijo de Dos a ti confiado y con María, su santísima madre. Ayúdanos a comprender que no estamos solos en nuestros trabajos, a saber descubrir a Cristo al lado nuestro, a darle nuestra acogida a su Gracia, y a custodiarla fielmente como lo hiciste tú. Concédenos que en nuestra familia todo quede santificado por la caridad, en la paciencia, en la justicia y en la búsqueda del bien. Amén.
miércoles, 17 de marzo de 2010
COMPARTAMOS LA PALABRA

Miércoles 17 de Marzo
Juan 5,17-30
El les respondió: “Mi Padre trabaja siempre, y yo también trabajo”.
Pero para los judíos esta era una razón más para matarlo, porque no sólo violaba el sábado, sino que se hacía igual a Dios, llamándolo su propio Padre.
Entonces Jesús tomó la palabra diciendo: “Les aseguro que el Hijo no puede hacer nada por sí mismo sino solamente lo que ve hacer al Padre; lo que hace el Padre, lo hace igualmente el Hijo.
Porque el Padre ama al Hijo y le muestra todo lo que hace. Y le mostrará obras más grandes aún, para que ustedes queden maravillados.
Así como el Padre resucita a los muertos y les da vida, del mismo modo el Hijo da vida al que él quiere.
Porque el Padre no juzga a nadie: él ha puesto todo juicio en manos de su Hijo, para que todos honren al Hijo como honran al Padre. El que no honra al Hijo, no honra al Padre que lo envió.
Les aseguro que el que escucha mi palabra y cree en aquel que me ha enviado, tiene Vida eterna y no está sometido al juicio, sino que ya ha pasado de la muerte a la Vida.
Les aseguro que la hora se acerca, y ya ha llegado, en que los muertos oirán la voz del Hijo de Dios; y los que la oigan, vivirán.
Así como el Padre dispone de la Vida, del mismo modo ha concedido a su Hijo disponer de ella, y le dio autoridad para juzgar porque él es el Hijo del hombre.
No se asombren: se acerca la hora en que todos los que están en las tumbas oirán su voz y saldrán de ellas: los que hayan hecho el bien, resucitarán para la Vida; los que hayan hecho el mal, resucitarán para el juicio.
Nada puedo hacer por mí mismo. Yo juzgo de acuerdo con lo que oigo, y mi juicio es justo, porque lo que yo busco no es hacer mi voluntad, sino la de aquel que me envió.
El texto: tejido
- Los judíos enseñaban que en el día de sábado no se podía trabajar, pues Dios mismo descansó y no trabajó en el séptimo día de la creación (Ex 20,8-11) ¿Con qué palabras Jesús transforma esa idea? ¿Qué novedad propone?
- ¿En qué manos late ahora la Creación?
- ¿En cuáles de sus rasgos Jesús se equipara con el Padre?¿Qué implica en este contexto “lo que hace el Padre, lo hace igualmente el Hijo“?
La trama vital...
- Para Jesús, la obra creadora no terminó. Dios sigue trabajando y Jesús colabora con el Padre dando continuidad a la obra de la creación… invita a pensar en un Dios que no se borra, que no se ha ido de la historia, invita a que pensemos de qué manera su presencia se manifiesta en la creación y en nosotros como creaturas.
- La controversia sobre el sábado le sirve a Jesús para llamar a su relación de comunión total con el Padre. Así, lo que ve en el Padre es lo que Él hace, ¿cuántas veces hemos pensado en que cumplir Su voluntad dependía del seguimiento a ciertas reglas? Descubro que muchas veces el amor no resulta la medida con la que estimo estar haciendo la voluntad de Dios…
- En Jesús conocemos al Padre, la curación que acababa de realizar es entonces una huella concreta de esa presencia, Dios devuelve la vida concretamente. Resucita, con su voz, lo que estaba muerto. Y es una voz que no se ha callado, sólo resta preguntarme si soy capaz de oírla, dónde, y qué cosas ha vuelto a la vida en mí.
- Junto con el don de devolver la vida, Jesús se presenta como juez, y juzga con el criterio del Padre, lo justo es lo que trae más vida, ¿es ese el criterio con que juzgamos nuestras acciones y las ajenas? ¿Seremos capaces de aportar a la creación que Jesús sigue alentando, con la voluntad de Dios como criterio, como norte?
- “Para que ustedes queden maravillados” Resuena en mí el eco de estas palabras, leo en ellas una promesa de Jesús, una certeza.
... y su hilo donboscano
- Decía san Ireneo de Lyon: “La gloria de Dios es que el ser humano viva”, y seguramente podría decirlo al apreciar el amoroso trabajo de Don Bosco para la gloria de Dios presente en cada joven. Sin lugar a dudas en su honrar al Padre puede verse el rostro de Jesús que continúa la Creación dando vida a cada joven que se le encomiende.
- Tímidamente pienso en la “palabra al oído” como reflejo de aquella que pronunciada devuelve la vida.
Enlazándonos al hilo primordial
Para orar al Dios presente en la Creación, para valorar lo más preciado que nos dio y nos devuelve cada día con su palabra
La vida de un pájaro en vuelo,
la vida de un amanecer,
la vida de un crío
de un bosque y de un río,
la vida me ha hecho saber.
La vida del sordo y del ciego,
la vida que no sabe hablar,
la del triste loco,
la que sabe a poco,
la vida me ha hecho soñar.
La vida voraz que se enreda,
la vida que sale a jugar,
la vida consciente que queda,
la vida que late en el mar.
La vida que brota de un muerto,
la vida que no se murió,
la de los desiertos,
la de un libro abierto,
la vida me ha hecho cual yo.
La vida que alumbra en el trueno,
la vida final de un adiós,
la vida goteando de un seno,
la vida secreta de un dios.
La vida que pende de todo,
la vida de cada emoción,
la vida en exceso,
la vida de un beso,
la vida me ha hecho canción.
(Silvio Rodriguez, “La vida”)
martes, 16 de marzo de 2010
COMPARTAMOS LA PALABRA

Martes 16 de Marzo
Juan 5,1-3.5-16
Se celebraba una fiesta de los judíos y Jesús subió a Jerusalén.
Junto a la puerta de las Ovejas, en Jerusalén, hay una piscina llamada en hebreo Betsata, que tiene cinco pórticos.
Bajo estos pórticos yacía una multitud de enfermos, ciegos, paralíticos y lisiados, que esperaban la agitación del agua.
Había allí un hombre que estaba enfermo desde hacía treinta y ocho años.
Al verlo tendido, y sabiendo que hacía tanto tiempo que estaba así, Jesús le preguntó: “¿Quieres curarte?”.
El respondió: “Señor, no tengo a nadie que me sumerja en la piscina cuando el agua comienza a agitarse; mientras yo voy, otro desciende antes”.
Jesús le dijo: “Levántate, toma tu camilla y camina”.
En seguida el hombre se curó, tomó su camilla y empezó a caminar. Era un sábado, y los judíos dijeron entonces al que acababa de ser curado: “Es sábado. No te está permitido llevar tu camilla”.
El les respondió: “El que me curó me dijo: ‘Toma tu camilla y camina’”.
Ellos le preguntaron: “¿Quién es ese hombre que te dijo: ‘Toma tu camilla y camina?’”.
Pero el enfermo lo ignoraba, porque Jesús había desaparecido entre la multitud que estaba allí.
Después, Jesús lo encontró en el Templo y le dijo: “Has sido curado; no vuelvas a pecar, de lo contrario te ocurrirán peores cosas todavía”.
El hombre fue a decir a los judíos que era Jesús el que lo había curado.
Ellos atacaban a Jesús, porque hacía esas cosas en sábado.
El texto: tejido
- ¿Dónde se encuentra Jesús? ¿Quiénes se encontraban allí?
- ¿A quién se acerca particularmente y qué le pregunta?
- Ante la respuesta de su interlocutor ¿Qué le propone?
- ¿Qué sucede y qué cuestionan los judíos ante ese suceso? ¿Por qué motivo?
La trama vital...
- Lo descubro a Jesús en Jerusalén, pero no en cualquier sitio, sino precisamente en uno de los lugares donde se juntan los más pobres y desheredados. Se dirige a Betsata, una piscina llena de enfermos, despreciados, olvidados... Me imagino los lugares de mi geografía cotidiana que Jesús recorrería, precisamente porque allí se encuentran los más abandonados y necesitados de su compasión que cura. Comparo esos no-lugares, con los espacios que habitualmente recorro yo.
- Pero, aún en ese lugar, Jesús se acuerda del más olvidado, se acerca al más alejado y dirige toda su atención al que más indiferencia genera en el resto de los enfermos: “no tengo a nadie que me sumerja...” Dedica su tiempo al que ya perdió toda esperanza por estar en esas condiciones “treinta y ocho años” Va de lleno a la necesidad más grande, sabe intuir quién puede estar desesperadamente necesitado de él. Me pregunto a qué punto llega mi capacidad de descubrir a quien más esté necesitando en este momento de mí. Contemplo a los jóvenes, tratando de descubrir a aquellos a los cuales tenemos que dirigirnos sin perder más tiempo.
- Una vez que se acerca, va entrando de a poco en la vida del enfermo. Le pregunta si desea salir de la situación en la que se encuentra y cuando descubre que hay voluntad y ganas, lo estimula para que él mismo se haga cargo de su situación, se ponga de pie y tome su camilla. No es el milagrero que se impone con su show de curaciones. Es el médico compasivo que se acerca, estimula y cura al enfermo invitándolo a poner lo mejor de sí.
- El resto, no ve nada de esto. Sólo se quedan en los detalles jurídicos que, ante la dura realidad del enfermo, se convierten en secundarios, cuando no terriblemente banales. Igualmente, para ellos cuenta nada más el cumplimiento del sábado. Al revés que Jesús, en vez de ir a lo esencial, ponen toda su atención en lo secundario. ¿Cuáles serán los detalles que me distraen de lo esencial que tengo que atender para curarme, para curar?
... y su hilo donboscano
- Me lo imagino también a Don Bosco en la barriada pobre de Valdocco, recorriendo obradores, talabarterías, cárceles... lugares donde sabe, va a encontrar a los jóvenes más necesitados de verdadera y plena salud.
- También me conmueve la esencialidad campesina de Don Bosco, que más de una vez, sabe posponer y transgredir, “con tal de salvar un alma”.
Enlazándonos al hilo primordial
Quiero ser tu discípulo, para eso dejame seguir tus pasos, que ellos me lleven por los lugares que Vos recorrés, que me regalen encuentros con tus predilectos. Que mirándote pueda aprender a acercarme, a dialogar, a entusiasmar, a acompañar, a curar... Que yo también me sienta necesitado de salud plena, que sepa tomar mi propia camilla y hacerme cargo de la necesaria recuperación que reclama mi conciencia de enfermo.
Hoy me ofrezco también para ayudar a tantos jóvenes y hermanos que no tienen a nadie que les dé una mano en medio de su dolor y enfermedad.
Homilia DOMINGO DE PASCUA DE LA RESURRECCIÓN DEL SEÑOR
DOMINGO DE PASCUA DE LA RESURRECCIÓN DEL SEÑOR VIGILIA PASCUAL cC (Sábado 19 de abril 2025) Primera : Éxodo 14, 15 – 15, 1; Salmo : Sal 1...
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“Si no sabes hacia dónde vas, nunca sabrás cuando llegarás” Éxito es una palabra que causa controversia en algunas personas, muchos lo anhel...
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Estaba participando en un evento del Ministerio Compasión en el Salvador, y una mañana entré al salón de reuniones y pasé por el lado de una...
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DOMINGO QUINTO DE PASCUA cC (15 de mayo 2022) Primera: Hechos 14, 21b-27; Salmo: Sal 144, 8-13a; Segunda: Apocalipsis 21, 1-5a; Evangelio:...
