Queridos hermanos...
Para cada uno de nosotros...
Imaginemos que Jesús en este momento esta aquí y esta presente, a tu lado, pero que no lo podemos ver... Vimos en el Evangelio que se nos dice: "Estén prevenidos porque no se sabe ni el día ni la hora". Por eso dejemos de perder tiempo, dejemos de llenar nuestro corazón con cosas inútiles... Dejemos de perder el tiempo renegando, dejemos de perder el tiempo en tardar en perdonar, tardar en decir lo que sentimos, tardar en hacer lo que queremos, tardar en hacer lo que creemos que nos hará felices. Dejemos de aletargar nuestras tristezas, de aletargar nuestras angustias, porque estamos perdiendo tiempo...
Uno nunca sabe la hora, ni el momento... El próximo latido de nuestro corazón es un regalo de Dios, es una nueva oportunidad y yo no se si hay un próximo latido... Lo sabe solamente Dios, por eso, con una enfermedad o sin una enfermedad... Yo no se si viviré la oportunidad del día de mañana.
Por eso, que bueno naturalizar la vida. Naturalicemos... Es decir, sepamos comprender que lo que nos pasa, es parte de esa vida que hemos recibido, y a la que hemos sido llamados... Que lo que nos pasa es parte de la vida, entonces hoy me enfermé o tengo esta enfermedad... Me debo decir a mi mismo: "Bueno era posible porque soy humano, soy limitado... Soy parte de esta naturaleza que en este tiempo, aquí en la tierra, tiene un principio y un fin..."
Pero también debemos decirnos: "No voy a perder tiempo, no voy a dejar que la enfermedad me administre a mi... Yo voy a administrar mi enfermedad, no voy a dejar que la enfermedad me tire, me desaliente, me quite las ganas de vivir lo que tenga que vivir...
No!, me revelo contra esa enfermedad y yo soy el que no le va dar tregua a esa enfermedad o a este mal que me esta afectando en este tiempo, y todo esto es posible solamente si lo tengo a Jesús conmigo...
Cuantas veces aletargamos nuestros sufrimientos y estamos sufriendo pavadas que nos suceden, y no digo que la historia de cada uno no sea importantote, el problema que tiene cada uno es el "gran problema", perfecto... Pero también ese problema que tengo yo puedo darme cuenta que es relativo, que quizás estoy sobredimensionando el problema que tengo, que no es para tanto, que tengo tantas otras cosas con las que puedo vivir bien, que esto es una dificultad, pero que puedo vencer.
Ahora bien, que esa dificultad, enfermedad, problema, etc., no haga de mí una persona triste, angustiada, que no avanza.
Nosotros mismos nos conocemos, nos conocemos y sabemos lo que nos hace mal, no dejemos que las cosas que nos hacen mal reinen en nosotros. Si yo se que pensar mucho y recordar mucho me va a hacer mal yo tengo que detener eso antes que ya esté en medio de la marea del rencor y el odio, entonces me corro de ahí, pues yo administro esa bronca y yo lucho contra lo que se que me hace mal...
Por eso no perdamos tiempo, no sabemos ni el día ni la hora pensemos... Ojala que ninguno de los que estamos hoy acá tengamos alguien, algún familiar, algún amigo, alguna persona con la cual ha tenido una relación afectiva y con la cual haga mucho o haga poco se dejo de hablar... Que no se perdonó, que se enojó...
Recordemos... No sabemos nunca ni el día ni la hora, por eso estemos prevenidos y no nos vayamos de este mundo con esas cargas, esas cargas se dejan acá, se dejan con el perdón, se dejan con el amor y no se dejan solamente con el perdón que puedo dar... Se dejan también sabiendo pedir perdón... Si me lo niegan es otra cuestión... Pero yo pedí perdón por este mal que hice.
Dejemos esas cargas que nos pesan en la mochila y no dejan que subamos libremente, no sabemos ni el día ni la hora, dejemos de perder tiempo... No creamos que por tener una enfermedad o una afección o un dolor me queda menos, no... ¿Quién sabe cuanto nos queda, quien tiene asegurado el día de mañana?. Ni el millonario mas grande de este mundo tiene el día de mañana asegurado por su riqueza... En un abrir y cerrar de ojos Dios decidió que su destino era ya partir o no, o pueden ser las cuestiones que se cruzan en nuestras vidas que hagan que se termine... ¿Quien tiene el día asegurado, quién?... No hay nadie que lo pueda tener asegurado, por eso no perdamos tiempo, administremos nuestras fuerzas y no nos dejemos administrar por aquellas fuerzas negativas que se quieren apoderar de nosotros y que nos hacen perder oportunidades y posibilidades. Nos hacen perder el día a día y lo disfrutable de cada día de esos días... Y nos hacen perder las ganas de vivir... Queridos hermanos hoy Dios es claro "llenen sus lámparas con el aceite que es el AMOR... Y estén prevenidos porque no se sabe ni el día ni la hora...!!!
Como decía una gran Santa de nuestra Iglesia: "En el atardecer de nuestras vidas seremos examinados en el AMOR..." No en cuanto vivimos... Sino en cuanto amor pudimos dar... En cuanto amor hicimos presente ante las manos que lo necesitaban y no sólo en dar el amor que se hace presente con un bien material... Sino presente a través de las distintas mediaciones que tenemos: Una palabra, un consejo, un gesto o también un bien.
Por eso seremos examinados en el amor cuando llegue nuestro día y nuestra hora... Estemos prevenidos, dejemos de malgastar nuestras vidas, pensemos para que nos ha creado Dios, pensemos qué espera Dios de nosotros, y pensemos que estamos haciendo y qué podríamos hacer.
Vamos a pedir todo esto al Señor, porque sabemos que cuando está con nosotros nunca erramos el camino... Pero para que esté con nosotros tenemos que hacerle un lugar, espera que le abramos la lámpara para llenarla de Él.
BENDICIONES...
lunes, 17 de enero de 2011
domingo, 16 de enero de 2011
sábado, 15 de enero de 2011
ORACIÓN DE ALABANZAS

Oración de alabanza
¡Mas tú eres el Santo, que moras en las alabanzas de Israel! (Salmo 22,4).
La oración de alabanza es una oración excelsa. Es, por sí misma, la oración más sanadora que existe. Diríamos que es la más simplemente sanadora.
La oración de alabanza es una oración de olvido. Y el olvido cura. Porque una persona llegada, atenaceada por sus preocupaciones e ideas fijas, angustiada, tiene el primer descanso, la primera sensación de que no está irremediablemente mal, perdida, al poder realizar la eficaz experiencia de olvidarse de sí por un momento. Y la alabanza nos lleva al olvido.
La alabanza, hecha con tenacidad, con la atención puesta íntegramente en Dios, nos obliga a tirar por la borda todas nuestras atenciones, nuestros intereses, nuestras preocupaciones.
Muchas veces nos pasa que tenemos una gran pena, un gran dolor. Y empezamos a alabar al Señor. Pese a todo. Si procedemos con insistencia, llegará un momento en que nos quebraremos por dentro, nos partiremos en dos tal vez, pero nos someteremos al Señor. El Cielo es de los violentos.
Entregaremos al Señor nuestra preocupación; nos abandonaremos a Él. Quedaremos indefensos ante Él; en el olvido de todas nuestras cosas. Y el Señor nos protegerá. La alabanza nos protegerá por sí misma.
A mí, sin ir a otro, muchas veces me ha prestado este servicio la oración de alabanza, en alto grado. He llegado al grupo de oración muy dolorido. Pero en lugar de arrinconarme a pensar qué debía hacer con ese dolor, aún sin perder tiempo en tratar de ver cómo lo iba a disolver o entregar a Dios, rápidamente he levantado los brazos al cielo, he levantado la voz quebrada. Y el Señor ha venido en mi amparo.
No hay problema que pueda contender con la alabanza. Sólo que a veces no alabamos con desprendimiento, con olvido, porque estamos demasiado pendientes de nosotros mismos.
Esta oración habitual rompe el egocentrismo.
Hasta la oración imprecatoria puede no ser suficiente para romper el egocentrismo. Porque siempre gira alrededor de nosotros mismos. Somos, a pesar de todo, el centro.
La oración de alabanza, por el contrario, gira alrededor de Dios. Él es el centro, no nosotros. Él es el sol. Apenas si nosotros somos un ignoto satélite, un asteroide, alrededor del sol.
Por eso, para percibirla bien, es necesario que la oración de alabanza no sea ocasional, sino habitual.
Se hará en nosotros como una segunda naturaleza. Y así nos iremos, insensiblemente, sin complicados esfuerzos, desprendiendo del egocentrismo, causante de tantas y tantas enfermedades interiores.
No hay cosa más cansadora, más agotadora, más aburridora, que estar pendientes de nosotros mismos. Nuestra alma queda anémica, enferma, de ello. Pues bien, es la oración de alabanza un método eficacísimo de sanación contra estos males del egocentrismo.
Además, si giramos alrededor del sol, no seremos insensibles a la energía, al poder del sol. El sol nos hace cálidos y luminosos como él.
Cuando tenemos un amigo que es una personalidad grande, nos gusta estar con él, porque vemos que poco a poco nosotros nos estamos haciendo grandes como él, estamos compartiendo su grandeza.
La amistad, el amor, la unidad, hacen semejantes a las personas.
Pues bien: poniéndonos frente a la inmensidad de Dios, Dios nos va haciendo inmensos como Él. Luego ya no nos conformamos con pequeñeces, con mediocridades, con miserias. Aspiramos a lo grande, queremos lo grande, somos un poco grandes.
Así se disuelven también nimiedades propias que gestan enfermedades: pequeños celos, pequeñas envidias, pequeñas ambiciones, pequeñas vanidades.
La oración de alabanza nos pone adentro de la divinidad, nos entra en Ella. Nos coloca al calor del sol de Dios.
Se dice que donde entra el sol no entra el médico. Pues bien: donde entra el Sol, donde entra Dios, por la ventana y la puerta abiertas de la alabanza, tampoco entran enfermedades del alma.
Alabemos a Dios por todo.
PALABRA DE DIOS
“No tengo plata ni oro, pero lo que tengo te doy: En el nombre de Jesucristo de Nazaret, levántate y camina” (Hechos 3, 1-10 )
LA POSADA DE LA FELICIDAD
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viernes, 7 de enero de 2011
miércoles, 5 de enero de 2011
lunes, 3 de enero de 2011
ORACION DE CONSAGRACION
ORACIONES:
ACTO DE CONSAGRACION AL INMACULADO CORAZON DE MARIA
Purísima Madre mía, quiero consagrarte mi corazón, mi voluntad, mi vida entera.
Llévame al Corazón de tu Divino Hijo Jesús , para que Él habite en mí. Quiero ser totalmente tuya, madre mía. Y a partir de hoy servirte fielmente en lo que mandes.
Sé dulce compañía en mi vida, no permitas que jamás me separe de tí, y en la hora de la muerte ven a buscarme para gozar de la eternidad en Tú compañía.
Bendita y Alabada seas por siempre Madre Mía.
CONSAGRACIÓN AL SACRATISIMO CORAZON EUCARISTICO DE JESUS...
Sacratísimo Corazón Eucarístico de Jesús, Yo Confío inmensamente en Tu misericordia.
Te pido humildemente que me des la Fé que necesito para abandonarme a Tu Infinita Misericordia, porque ya se han agotado mis recursos humanos y ahora sólo me cabe volverme con confianza en Tu Infinita Compasión, porque sé que Tú no desoirás mi suplica.
aquí estoy señor a Tus pies, pidiendo con fervor que arregles todas mis cosas y problemas, según Tu Amor y Benplácito Divino, que sé , será lo mejor para mi.Concéme lo que te estoy pidiendo si es para el bien de mi alma.
¡Toma Señor mi problema!¡Toma mi corazón!
¡Yo confío en Ti, Corazón Eucarístico de Jesús!
¡Yo confío en Ti, Corazón Eucarístico de Jesús!
¡Yo confío en Ti, Corazón Eucarístico de Jesús!
ACTO DE CONSAGRACION AL INMACULADO CORAZON DE MARIA
Purísima Madre mía, quiero consagrarte mi corazón, mi voluntad, mi vida entera.
Llévame al Corazón de tu Divino Hijo Jesús , para que Él habite en mí. Quiero ser totalmente tuya, madre mía. Y a partir de hoy servirte fielmente en lo que mandes.
Sé dulce compañía en mi vida, no permitas que jamás me separe de tí, y en la hora de la muerte ven a buscarme para gozar de la eternidad en Tú compañía.
Bendita y Alabada seas por siempre Madre Mía.
CONSAGRACIÓN AL SACRATISIMO CORAZON EUCARISTICO DE JESUS...
Sacratísimo Corazón Eucarístico de Jesús, Yo Confío inmensamente en Tu misericordia.
Te pido humildemente que me des la Fé que necesito para abandonarme a Tu Infinita Misericordia, porque ya se han agotado mis recursos humanos y ahora sólo me cabe volverme con confianza en Tu Infinita Compasión, porque sé que Tú no desoirás mi suplica.
aquí estoy señor a Tus pies, pidiendo con fervor que arregles todas mis cosas y problemas, según Tu Amor y Benplácito Divino, que sé , será lo mejor para mi.Concéme lo que te estoy pidiendo si es para el bien de mi alma.
¡Toma Señor mi problema!¡Toma mi corazón!
¡Yo confío en Ti, Corazón Eucarístico de Jesús!
¡Yo confío en Ti, Corazón Eucarístico de Jesús!
¡Yo confío en Ti, Corazón Eucarístico de Jesús!
Un milagro para agustin
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domingo, 2 de enero de 2011
LA LIBERTAD RELIGIOSA, CAMINO PARA LA PAZ

1. Al comienzo de un nuevo año deseo hacer llegar a todos mi felicitación; es un deseo de serenidad y de prosperidad, pero sobre todo de paz. El año que termina también ha estado marcado lamentablemente por persecuciones, discriminaciones, por terribles actos de violencia y de intolerancia religiosa.
Pienso de modo particular en la querida tierra de Irak, que en su camino hacia la deseada estabilidad y reconciliación sigue siendo escenario de violencias y atentados. Vienen a la memoria los recientes sufrimientos de la comunidad cristiana, y de modo especial el vil ataque contra la catedral sirio-católica Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, de Bagdad, en la que el 31 de octubre pasado fueron asesinados dos sacerdotes y más de cincuenta fieles, mientras estaban reunidos para la celebración de la Santa Misa. En los días siguientes se han sucedido otros ataques, también a casas privadas, provocando miedo en la comunidad cristiana y el deseo en muchos de sus miembros de emigrar para encontrar mejores condiciones de vida. Deseo manifestarles mi cercanía, así como la de toda la Iglesia, y que se ha expresado de una manera concreta en la reciente Asamblea Especial para Medio Oriente del Sínodo de los Obispos. Ésta ha dirigido una palabra de aliento a las comunidades católicas en Irak y en Medio Oriente para vivir la comunión y seguir dando en aquellas tierras un testimonio valiente de fe.
Agradezco vivamente a los Gobiernos que se esfuerzan por aliviar los sufrimientos de estos hermanos en humanidad, e invito a los Católicos a rezar por sus hermanos en la fe, que sufren violencias e intolerancias, y a ser solidarios con ellos. En este contexto, siento muy viva la necesidad de compartir con vosotros algunas reflexiones sobre la libertad religiosa, camino para la paz. En efecto, se puede constatar con dolor que en algunas regiones del mundo la profesión y expresión de la propia religión comporta un riesgo para la vida y la libertad personal. En otras regiones, se dan formas más silenciosas y sofisticadas de prejuicio y de oposición hacia los creyentes y los símbolos religiosos. Los cristianos son actualmente el grupo religioso que sufre el mayor número de persecuciones a causa de su fe. Muchos sufren cada día ofensas y viven frecuentemente con miedo por su búsqueda de la verdad, su fe en Jesucristo y por su sincero llamamiento a que se reconozca la libertad religiosa. Todo esto no se puede aceptar, porque constituye una ofensa a Dios y a la dignidad humana; además es una amenaza a la seguridad y a la paz, e impide la realización de un auténtico desarrollo humano integral.[1]
En efecto, en la libertad religiosa se expresa la especificidad de la persona humana, por la que puede ordenar la propia vida personal y social a Dios, a cuya luz se comprende plenamente la identidad, el sentido y el fin de la persona. Negar o limitar de manera arbitraria esa libertad, significa cultivar una visión reductiva de la persona humana, oscurecer el papel público de la religión; significa generar una sociedad injusta, que no se ajusta a la verdadera naturaleza de la persona humana; significa hacer imposible la afirmación de una paz auténtica y estable para toda la familia humana.
Por tanto, exhorto a los hombres y mujeres de buena voluntad a renovar su compromiso por la construcción de un mundo en el que todos puedan profesar libremente su religión o su fe, y vivir su amor a Dios con todo el corazón, con toda el alma y con toda la mente (cf. Mt 22, 37). Éste es el sentimiento que inspira y guía el Mensaje para la XLIV Jornada Mundial de la Paz, dedicado al tema: La libertad religiosa, camino para la paz.
Derecho sagrado a la vida y a una vida espiritual
2. El derecho a la libertad religiosa se funda en la misma dignidad de la persona humana,[2] cuya naturaleza trascendente no se puede ignorar o descuidar. Dios creó al hombre y a la mujer a su imagen y semejanza (cf. Gn 1, 27). Por eso, toda persona es titular del derecho sagrado a una vida íntegra, también desde el punto de vista espiritual. Si no se reconoce su propio ser espiritual, sin la apertura a la trascendencia, la persona humana se repliega sobre sí misma, no logra encontrar respuestas a los interrogantes de su corazón sobre el sentido de la vida, ni conquistar valores y principios éticos duraderos, y tampoco consigue siquiera experimentar una auténtica libertad y desarrollar una sociedad justa. [3]
La Sagrada Escritura, en sintonía con nuestra propia experiencia, revela el valor profundo de la dignidad humana: «Cuando contemplo el cielo, obra de tus dedos, la luna y las estrellas que has creado, ¿qué es el hombre, para que te acuerdes de él, el ser humano, para darle poder? Lo hiciste poco inferior a los ángeles, lo coronaste de gloria y dignidad, le diste el mando sobre las obras de tus manos, todo lo sometiste bajo sus pies» (Sal 8, 4-7).
Ante la sublime realidad de la naturaleza humana, podemos experimentar el mismo asombro del salmista. Ella se manifiesta como apertura al Misterio, como capacidad de interrogarse en profundidad sobre sí mismo y sobre el origen del universo, como íntima resonancia del Amor supremo de Dios, principio y fin de todas las cosas, de cada persona y de los pueblos. [4] La dignidad trascendente de la persona es un valor esencial de la sabiduría judeo-cristiana, pero, gracias a la razón, puede ser reconocida por todos. Esta dignidad, entendida como capacidad de trascender la propia materialidad y buscar la verdad, ha de ser reconocida como un bien universal, indispensable para la construcción de una sociedad orientada a la realización y plenitud del hombre. El respeto de los elementos esenciales de la dignidad del hombre, como el derecho a la vida y a la libertad religiosa, es una condición para la legitimidad moral de toda norma social y jurídica.
Libertad religiosa y respeto recíproco
3. La libertad religiosa está en el origen de la libertad moral. En efecto, la apertura a la verdad y al bien, la apertura a Dios, enraizada en la naturaleza humana, confiere a cada hombre plena dignidad, y es garantía del respeto pleno y recíproco entre las personas. Por tanto, la libertad religiosa se ha de entender no sólo como ausencia de coacción, sino antes aún como capacidad de ordenar las propias opciones según la verdad.
Entre libertad y respeto hay un vínculo inseparable; en efecto, «al ejercer sus derechos, los individuos y grupos sociales están obligados por la ley moral a tener en cuenta los derechos de los demás y sus deberes con relación a los otros y al bien común de todos».[5]
Una libertad enemiga o indiferente con respecto a Dios termina por negarse a sí misma y no garantiza el pleno respeto del otro. Una voluntad que se cree radicalmente incapaz de buscar la verdad y el bien no tiene razones objetivas y motivos para obrar, sino aquellos que provienen de sus intereses momentáneos y pasajeros; no tiene una “identidad” que custodiar y construir a través de las opciones verdaderamente libres y conscientes. No puede, pues, reclamar el respeto por parte de otras “voluntades”, que también están desconectadas de su ser más profundo, y que pueden hacer prevalecer otras “razones” o incluso ninguna “razón”. La ilusión de encontrar en el relativismo moral la clave para una pacífica convivencia, es en realidad el origen de la división y negación de la dignidad de los seres humanos. Se comprende entonces la necesidad de reconocer una doble dimensión en la unidad de la persona humana: la religiosa y la social. A este respecto, es inconcebible que los creyentes «tengan que suprimir una parte de sí mismos –su fe– para ser ciudadanos activos. Nunca debería ser necesario renegar de Dios para poder gozar de los propios derechos».[6]
La familia, escuela de libertad y de paz
4. Si la libertad religiosa es camino para la paz, la educación religiosa es una vía privilegiada que capacita a las nuevas generaciones para reconocer en el otro a su propio hermano o hermana, con quienes camina y colabora para que todos se sientan miembros vivos de la misma familia humana, de la que ninguno debe ser excluido.
La familia fundada sobre el matrimonio, expresión de la unión íntima y de la complementariedad entre un hombre y una mujer, se inserta en este contexto como la primera escuela de formación y crecimiento social, cultural, moral y espiritual de los hijos, que deberían ver siempre en el padre y la madre el primer testimonio de una vida orientada a la búsqueda de la verdad y al amor de Dios. Los mismos padres deberían tener la libertad de poder transmitir a los hijos, sin constricciones y con responsabilidad, su propio patrimonio de fe, valores y cultura. La familia, primera célula de la sociedad humana, sigue siendo el ámbito primordial de formación para unas relaciones armoniosas en todos los ámbitos de la convivencia humana, nacional e internacional. Éste es el camino que se ha de recorrer con sabiduría para construir un tejido social sólido y solidario, y preparar a los jóvenes para que, con un espíritu de comprensión y de paz, asuman su propia responsabilidad en la vida, en una sociedad libre.
Un patrimonio común
5. Se puede decir que, entre los derechos y libertades fundamentales enraizados en la dignidad de la persona, la libertad religiosa goza de un estatuto especial. Cuando se reconoce la libertad religiosa, la dignidad de la persona humana se respeta en su raíz, y se refuerzan el ethos y las instituciones de los pueblos. Y viceversa, cuando se niega la libertad religiosa, cuando se intenta impedir la profesión de la propia religión o fe y vivir conforme a ellas, se ofende la dignidad humana, a la vez que se amenaza la justicia y la paz, que se fundan en el recto orden social construido a la luz de la Suma Verdad y Sumo Bien.
La libertad religiosa significa también, en este sentido, una conquista de progreso político y jurídico. Es un bien esencial: toda persona ha de poder ejercer libremente el derecho a profesar y manifestar, individualmente o comunitariamente, la propia religión o fe, tanto en público como en privado, por la enseñanza, la práctica, las publicaciones, el culto o la observancia de los ritos. No debería haber obstáculos si quisiera adherirse eventualmente a otra religión, o no profesar ninguna. En este ámbito, el ordenamiento internacional resulta emblemático y es una referencia esencial para los Estados, ya que no consiente ninguna derogación de la libertad religiosa, salvo la legítima exigencia del justo orden público. [7] El ordenamiento internacional, por tanto, reconoce a los derechos de naturaleza religiosa el mismo status que el derecho a la vida y a la libertad personal, como prueba de su pertenencia al núcleo esencial de los derechos del hombre, de los derechos universales y naturales que la ley humana jamás puede negar.
La libertad religiosa no es patrimonio exclusivo de los creyentes, sino de toda la familia de los pueblos de la tierra. Es un elemento imprescindible de un Estado de derecho; no se puede negar sin dañar al mismo tiempo los demás derechos y libertades fundamentales, pues es su síntesis y su cumbre. Es un «indicador para verificar el respeto de todos los demás derechos humanos».[8] Al mismo tiempo que favorece el ejercicio de las facultades humanas más específicas, crea las condiciones necesarias para la realización de un desarrollo integral, que concierne de manera unitaria a la totalidad de la persona en todas sus dimensiones.[9]
La dimensión pública de la religión
6. La libertad religiosa, como toda libertad, aunque proviene de la esfera personal, se realiza en la relación con los demás. Una libertad sin relación no es una libertad completa. La libertad religiosa no se agota en la simple dimensión individual, sino que se realiza en la propia comunidad y en la sociedad, en coherencia con el ser relacional de la persona y la naturaleza pública de la religión.
La relacionalidad es un componente decisivo de la libertad religiosa, que impulsa a las comunidades de los creyentes a practicar la solidaridad con vistas al bien común. En esta dimensión comunitaria cada persona sigue siendo única e irrepetible y, al mismo tiempo, se completa y realiza plenamente.
Es innegable la aportación que las comunidades religiosas dan a la sociedad. Son muchas las instituciones caritativas y culturales que dan testimonio del papel constructivo de los creyentes en la vida social. Más importante aún es la contribución ética de la religión en el ámbito político. No se la debería marginar o prohibir, sino considerarla como una aportación válida para la promoción del bien común. En esta perspectiva, hay que mencionar la dimensión religiosa de la cultura, que a lo largo de los siglos se ha forjado gracias a la contribución social y, sobre todo, ética de la religión. Esa dimensión no constituye de ninguna manera una discriminación para los que no participan de la creencia, sino que más bien refuerza la cohesión social, la integración y la solidaridad.
La libertad religiosa, fuerza de libertad y de civilización:
los peligros de su instrumentalización
7. La instrumentalización de la libertad religiosa para enmascarar intereses ocultos, como por ejemplo la subversión del orden constituido, la acumulación de recursos o la retención del poder por parte de un grupo, puede provocar daños enormes a la sociedad. El fanatismo, el fundamentalismo, las prácticas contrarias a la dignidad humana, nunca se pueden justificar y mucho menos si se realizan en nombre de la religión. La profesión de una religión no se puede instrumentalizar ni imponer por la fuerza. Es necesario, entonces, que los Estados y las diferentes comunidades humanas no olviden nunca que la libertad religiosa es condición para la búsqueda de la verdad y que la verdad no se impone con la violencia sino por «la fuerza de la misma verdad». [10] En este sentido, la religión es una fuerza positiva y promotora de la construcción de la sociedad civil y política.
¿Cómo negar la aportación de las grandes religiones del mundo al desarrollo de la civilización? La búsqueda sincera de Dios ha llevado a un mayor respeto de la dignidad del hombre. Las comunidades cristianas, con su patrimonio de valores y principios, han contribuido mucho a que las personas y los pueblos hayan tomado conciencia de su propia identidad y dignidad, así como a la conquista de instituciones democráticas y a la afirmación de los derechos del hombre con sus respectivas obligaciones.
También hoy, en una sociedad cada vez más globalizada, los cristianos están llamados a dar su aportación preciosa al fatigoso y apasionante compromiso por la justicia, al desarrollo humano integral y a la recta ordenación de las realidades humanas, no sólo con un compromiso civil, económico y político responsable, sino también con el testimonio de su propia fe y caridad. La exclusión de la religión de la vida pública, priva a ésta de un espacio vital que abre a la trascendencia. Sin esta experiencia primaria resulta difícil orientar la sociedad hacia principios éticos universales, así como al establecimiento de ordenamientos nacionales e internacionales en que los derechos y libertades fundamentales puedan ser reconocidos y realizados plenamente, conforme a lo propuesto en los objetivos de la Declaración Universal de los derechos del hombre de 1948, aún hoy por desgracia incumplidos o negados.
Una cuestión de justicia y de civilización:
el fundamentalismo y la hostilidad contra los creyentes comprometen la laicidad positiva de los Estados
8. La misma determinación con la que se condenan todas las formas de fanatismo y fundamentalismo religioso ha de animar la oposición a todas las formas de hostilidad contra la religión, que limitan el papel público de los creyentes en la vida civil y política.
No se ha de olvidar que el fundamentalismo religioso y el laicismo son formas especulares y extremas de rechazo del legítimo pluralismo y del principio de laicidad. En efecto, ambos absolutizan una visión reductiva y parcial de la persona humana, favoreciendo, en el primer caso, formas de integrismo religioso y, en el segundo, de racionalismo. La sociedad que quiere imponer o, al contrario, negar la religión con la violencia, es injusta con la persona y con Dios, pero también consigo misma. Dios llama a sí a la humanidad con un designio de amor que, implicando a toda la persona en su dimensión natural y espiritual, reclama una correspondencia en términos de libertad y responsabilidad, con todo el corazón y el propio ser, individual y comunitario. Por tanto, también la sociedad, en cuanto expresión de la persona y del conjunto de sus dimensiones constitutivas, debe vivir y organizarse de tal manera que favorezca la apertura a la trascendencia. Por eso, las leyes y las instituciones de una sociedad no se pueden configurar ignorando la dimensión religiosa de los ciudadanos, o de manera que prescinda totalmente de ella. A través de la acción democrática de ciudadanos conscientes de su alta vocación, se han de conmensurar con el ser de la persona, para poder secundarlo en su dimensión religiosa. Al no ser ésta una creación del Estado, no puede ser manipulada, sino que más bien debe reconocerla y respetarla.
El ordenamiento jurídico en todos los niveles, nacional e internacional, cuando consiente o tolera el fanatismo religioso o antirreligioso, no cumple con su misión, que consiste en la tutela y promoción de la justicia y el derecho de cada uno. Éstas últimas no pueden quedar al arbitrio del legislador o de la mayoría porque, como ya enseñaba Cicerón, la justicia consiste en algo más que un mero acto productor de la ley y su aplicación. Implica el reconocimiento de la dignidad de cada uno,[11] la cual, sin libertad religiosa garantizada y vivida en su esencia, resulta mutilada y vejada, expuesta al peligro de caer en el predominio de los ídolos, de bienes relativos transformados en absolutos. Todo esto expone a la sociedad al riesgo de totalitarismos políticos e ideológicos, que enfatizan el poder público, mientras se menoscaba y coarta la libertad de conciencia, de pensamiento y de religión, como si fueran rivales.
Diálogo entre instituciones civiles y religiosas
9. El patrimonio de principios y valores expresados en una religiosidad auténtica es una riqueza para los pueblos y su ethos. Se dirige directamente a la conciencia y a la razón de los hombres y mujeres, recuerda el imperativo de la conversión moral, motiva el cultivo y la práctica de las virtudes y la cercanía hacia los demás con amor, bajo el signo de la fraternidad, como miembros de la gran familia humana. [12]
La dimensión pública de la religión ha de ser siempre reconocida, respetando la laicidad positiva de las instituciones estatales. Para dicho fin, es fundamental un sano diálogo entre las instituciones civiles y las religiosas para el desarrollo integral de la persona humana y la armonía de la sociedad.
Vivir en el amor y en la verdad
10. En un mundo globalizado, caracterizado por sociedades cada vez más multiétnicas y multiconfesionales, las grandes religiones pueden constituir un importante factor de unidad y de paz para la familia humana. Sobre la base de las respectivas convicciones religiosas y de la búsqueda racional del bien común, sus seguidores están llamados a vivir con responsabilidad su propio compromiso en un contexto de libertad religiosa. En las diversas culturas religiosas, a la vez que se debe rechazar todo aquello que va contra la dignidad del hombre y la mujer, se ha de tener en cuenta lo que resulta positivo para la convivencia civil.
El espacio público, que la comunidad internacional pone a disposición de las religiones y su propuesta de “vida buena”, favorece el surgir de un criterio compartido de verdad y de bien, y de un consenso moral, fundamentales para una convivencia justa y pacífica. Los líderes de las grandes religiones, por su papel, su influencia y su autoridad en las propias comunidades, son los primeros en ser llamados a vivir en el respeto recíproco y en el diálogo.
Los cristianos, por su parte, están llamados por la misma fe en Dios, Padre del Señor Jesucristo, a vivir como hermanos que se encuentran en la Iglesia y colaboran en la edificación de un mundo en el que las personas y los pueblos «no harán daño ni estrago […], porque está lleno el país de la ciencia del Señor, como las aguas colman el mar» (Is 11, 9).
El diálogo como búsqueda en común
11. El diálogo entre los seguidores de las diferentes religiones constituye para la Iglesia un instrumento importante para colaborar con todas las comunidades religiosas al bien común. La Iglesia no rechaza nada de lo que en las diversas religiones es verdadero y santo. «Considera con sincero respeto los modos de obrar y de vivir, los preceptos y doctrinas que, aunque discrepen mucho de los que ella mantiene y propone, no pocas veces reflejan, sin embargo, un destello de aquella Verdad que ilumina a todos los hombres». [13]
Con eso no se quiere señalar el camino del relativismo o del sincretismo religioso. La Iglesia, en efecto, «anuncia y tiene la obligación de anunciar sin cesar a Cristo, que es “camino, verdad y vida” (Jn 14, 6), en quien los hombres encuentran la plenitud de la vida religiosa, en quien Dios reconcilió consigo todas las cosas». [14] Sin embargo, esto no excluye el diálogo y la búsqueda común de la verdad en los diferentes ámbitos vitales, pues, como afirma a menudo santo Tomás, «toda verdad, independientemente de quien la diga, viene del Espíritu Santo». [15]
En el año 2011 se cumplirá el 25 aniversario de la Jornada mundial de oración por la paz, que fue convocada en Asís por el Venerable Juan Pablo II, en 1986. En dicha ocasión, los líderes de las grandes religiones del mundo testimoniaron que las religiones son un factor de unión y de paz, no de división y de conflicto. El recuerdo de aquella experiencia es un motivo de esperanza en un futuro en el que todos los creyentes se sientan y sean auténticos trabajadores por la justicia y la paz.
Verdad moral en la política y en la diplomacia
12. La política y la diplomacia deberían contemplar el patrimonio moral y espiritual que ofrecen las grandes religiones del mundo, para reconocer y afirmar aquellas verdades, principios y valores universales que no pueden negarse sin negar la dignidad de la persona humana. Pero, ¿qué significa, de manera práctica, promover la verdad moral en el mundo de la política y de la diplomacia? Significa actuar de manera responsable sobre la base del conocimiento objetivo e íntegro de los hechos; quiere decir desarticular aquellas ideologías políticas que terminan por suplantar la verdad y la dignidad humana, y promueven falsos valores con el pretexto de la paz, el desarrollo y los derechos humanos; significa favorecer un compromiso constante para fundar la ley positiva sobre los principios de la ley natural. [16] Todo esto es necesario y coherente con el respeto de la dignidad y el valor de la persona humana, ratificado por los Pueblos de la tierra en la Carta de la Organización de las Naciones Unidas de 1945, que presenta valores y principios morales universales como referencia para las normas, instituciones y sistemas de convivencia en el ámbito nacional e internacional.
Más allá del odio y el prejuicio
13. A pesar de las enseñanzas de la historia y el esfuerzo de los Estados, las Organizaciones internacionales a nivel mundial y local, de las Organizaciones no gubernamentales y de todos los hombres y mujeres de buena voluntad, que cada día se esfuerzan por tutelar los derechos y libertades fundamentales, se siguen constatando en el mundo persecuciones, discriminaciones, actos de violencia y de intolerancia por motivos religiosos. Particularmente en Asia y África, las víctimas son principalmente miembros de las minorías religiosas, a los que se les impide profesar libremente o cambiar la propia religión a través de la intimidación y la violación de los derechos, de las libertades fundamentales y de los bienes esenciales, llegando incluso a la privación de la libertad personal o de la misma vida.
Como ya he afirmado, se dan también formas más sofisticadas de hostilidad contra la religión, que en los Países occidentales se expresan a veces renegando de la historia y de los símbolos religiosos, en los que se reflejan la identidad y la cultura de la mayoría de los ciudadanos. Son formas que fomentan a menudo el odio y el prejuicio, y no coinciden con una visión serena y equilibrada del pluralismo y la laicidad de las instituciones, además del riesgo para las nuevas generaciones de perder el contacto con el precioso patrimonio espiritual de sus Países.
La defensa de la religión pasa a través de la defensa de los derechos y de las libertades de las comunidades religiosas. Que los líderes de las grandes religiones del mundo y los responsables de las naciones, renueven el compromiso por la promoción y tutela de la libertad religiosa, en particular, por la defensa de las minorías religiosas, que no constituyen una amenaza contra la identidad de la mayoría, sino que, por el contrario, son una oportunidad para el diálogo y el recíproco enriquecimiento cultural. Su defensa representa la manera ideal para consolidar el espíritu de benevolencia, de apertura y de reciprocidad con el que se tutelan los derechos y libertades fundamentales en todas las áreas y regiones del mundo.
La libertad religiosa en el mundo
14. Por último, me dirijo a las comunidades cristianas que sufren persecuciones, discriminaciones, actos de violencia e intolerancia, en particular en Asia, en África, en Oriente Medio y especialmente en Tierra Santa, lugar elegido y bendecido por Dios. A la vez que les renuevo mi afecto paterno y les aseguro mi oración, pido a todos los responsables que actúen prontamente para poner fin a todo atropello contra los cristianos que viven en esas regiones. Que los discípulos de Cristo no se desanimen ante las adversidades actuales, porque el testimonio del Evangelio es y será siempre un signo de contradicción.
Meditemos en nuestro corazón las palabras del Señor Jesús: «Dichosos los que lloran, porque ellos serán consolados. Dichosos los que tienen hambre y sed de la justicia, porque ellos quedarán saciados […]. Dichosos vosotros cuando os insulten y os persigan y os calumnien de cualquier modo por mi causa. Estad alegres y contentos, porque vuestra recompensa será grande en el cielo» (Mt 5, 5-12). Renovemos, pues, «el compromiso de indulgencia y de perdón que hemos adquirido, y que invocamos en el Pater Noster, al poner nosotros mismos la condición y la medida de la misericordia que deseamos obtener: “Y perdónanos nuestras deudas, así como nosotros perdonamos a nuestros deudores” (Mt 6, 12)».[17] La violencia no se vence con la violencia. Que nuestro grito de dolor vaya siempre acompañado por la fe, la esperanza y el testimonio del amor de Dios. Expreso también mi deseo de que en Occidente, especialmente en Europa, cesen la hostilidad y los prejuicios contra los cristianos, por el simple hecho de que intentan orientar su vida en coherencia con los valores y principios contenidos en el Evangelio. Que Europa sepa más bien reconciliarse con sus propias raíces cristianas, que son fundamentales para comprender el papel que ha tenido, que tiene y que quiere tener en la historia; de esta manera, sabrá experimentar la justicia, la concordia y la paz, cultivando un sincero diálogo con todos los pueblos.
La libertad religiosa, camino para la paz
15. El mundo tiene necesidad de Dios. Tiene necesidad de valores éticos y espirituales, universales y compartidos, y la religión puede contribuir de manera preciosa a su búsqueda, para la construcción de un orden social justo y pacífico, a nivel nacional e internacional.
La paz es un don de Dios y al mismo tiempo un proyecto que realizar, pero que nunca se cumplirá totalmente. Una sociedad reconciliada con Dios está más cerca de la paz, que no es la simple ausencia de la guerra, ni el mero fruto del predominio militar o económico, ni mucho menos de astucias engañosas o de hábiles manipulaciones. La paz, por el contrario, es el resultado de un proceso de purificación y elevación cultural, moral y espiritual de cada persona y cada pueblo, en el que la dignidad humana es respetada plenamente. Invito a todos los que desean ser constructores de paz, y sobre todo a los jóvenes, a escuchar la propia voz interior, para encontrar en Dios referencia segura para la conquista de una auténtica libertad, la fuerza inagotable para orientar el mundo con un espíritu nuevo, capaz de no repetir los errores del pasado. Como enseña el Siervo de Dios Pablo VI, a cuya sabiduría y clarividencia se debe la institución de la Jornada Mundial de la Paz: «Ante todo, hay que dar a la Paz otras armas que no sean las destinadas a matar y a exterminar a la humanidad. Son necesarias, sobre todo, las armas morales, que den fuerza y prestigio al derecho internacional; primeramente, la de observar los pactos». [18] La libertad religiosa es un arma auténtica de la paz, con una misión histórica y profética. En efecto, ella valoriza y hace fructificar las más profundas cualidades y potencialidades de la persona humana, capaces de cambiar y mejorar el mundo. Ella permite alimentar la esperanza en un futuro de justicia y paz, también ante las graves injusticias y miserias materiales y morales. Que todos los hombres y las sociedades, en todos los ámbitos y ángulos de la Tierra, puedan experimentar pronto la libertad religiosa, camino para la paz.
Vaticano, 8 de diciembre de 2010
BENEDICTUS PP XVI
martes, 28 de diciembre de 2010
ORACIÓN DE FIN DE AÑO

Señor, Dios, dueño del tiempo y de la eternidad, tuyo es el hoy y el mañana, el pasado y el futuro. Al terminar este año quiero darte gracias por todo aquello que recibí de TI.
Gracias por la vida y el amor, por las flores, el aire y el sol, por la alegría y el dolor, por cuanto fue posible y por lo que no pudo ser.
Te ofrezco cuanto hice en este año, el trabajo que pude realizar y las cosas que pasaron por mis manos y lo que con ellas pude construir.
Te presento a las personas que a lo largo de estos meses amé, las amistades nuevas y los antiguos amores, los más cercanos a mí y los que estén más lejos, los que me dieron su mano y aquellos a los que pude ayudar, con los que compartí la vida, el trabajo, el dolor y la alegría.
Pero también, Señor hoy quiero pedirte perdón, perdón por el tiempo perdido, por el dinero mal gastado, por la palabra inútil y el amor desperdiciado. Perdón por las obras vacías y por el trabajo mal hecho, y perdón por vivir sin entusiasmo.
También por la oración que poco a poco fui aplazando y que hasta ahora vengo a presentarte. Por todos mis olvidos, descuidos y silencios
nuevamente te pido perdón.
En los próximos días iniciaremos un nuevo año y detengo mi vida ante el nuevo calendario aún sin estrenar y te presento estos días
que sólo TÚ sabes si llegaré a vivirlos.
Hoy te pido para mí y los míos la paz y la alegría, la fuerza y la prudencia, la claridad y la sabiduría.
Quiero vivir cada día con optimismo y bondad llevando a todas partes un corazón lleno de comprensión y paz.
Cierra Tú mis oídos a toda falsedad y mis labios a palabras mentirosas, egoístas, mordaces o hirientes.
Abre en cambio mi ser a todo lo que es bueno que mi espíritu se llene sólo de bendiciones y las derrame a mi paso.
Cólmame de bondad y de alegría para que, cuantos conviven conmigo o se acerquen a mí encuentren en mi vida un poquito de TI.
Danos un año feliz y enséñanos a repartir felicidad . Amén
SANTOS INOCENTES
Hoy la Iglesia conmemora a aquellos niños que fueron asesinados por Herodes, quien con miedo a perder su poder mando a asesinarlos. Hoy en la actualidad miles y millones de niños mueren inocentemente, cada vez que hay un aborto, allí hay un niño inocente que muere, un niño mártir. Por eso te animo en este día tan especial que Digas SÍ A LA VIDA, SI A DEFENDER LA VIDA, LA VIDA EN TODAS SUS ETAPAS, te aseguro que si dices SI A LA VIDA, el Señor vendra en tu auxilio, el te bendecirá y seras verdaderamente feliz.
silvina
silvina
jueves, 9 de diciembre de 2010
URGENTE ENTRE TODOS PODEMOS HACER ALGO

MÁS CERCA DEL SUEÑO... EL GALPÓN PARA DON ANTONIO
Saben que estamos tratando de CAZAR UN SUEÑO (II PARTE), que es el de conseguir los fondos para solventar los materiales y mano de obra de un galpón o tinglado, que sería para un abuelo D. Antonio Bonhuer, de la zona de Talagapa (Chubut).-Nos faltan conseguir $4.150...
Si reuniéramos 83 familias o personas que dijeran, COLABORO CON $50 (CINCUENTA PESOS), el dinero prontamente lo recaudaríamos y se podría estar depositando en la cuenta bancaria que maneja el P. David para los proyectos de la Misión...
Si es mucho $50, bueno $25... no encontaremos 166 familias de buen corazón (exalumnos, familias del colegio, conocidos del P. David, gente que se sume y le interese el proyecto, etc.).-
Cuenta bancaria de la Misión: Banco Nación Sucursal 3550 de Trelew. Cta. 52400489/82 en pesos, a nombre de la Institución Salesiana San Francisco Javier. A.C. Cuit: 3061017160 1
Domicilio de Pago: 25 de mayo 2, Trelew. Chubut. La CBU 01105247-20052400489826
jueves, 2 de diciembre de 2010
ANA UN EJEMPLO DE VIDA

Cuando se quiere se puede, y Ana Laura pudo
RÍO COLORADO (ARC).- "Siempre estuve segura, sin ninguna duda en lo que hacía", dijo hace un par de años Ana Laura Calí a "Río Negro" en una entrevista. Hoy recibe su título de Guía de Turismo. La joven de 21 años con Síndrome de Down, logró vencer una nueva barrera y cumplir así uno de los tantos objetivos que se ha propuesto en la vida.
Después de dos años de esfuerzos, no solo propio sino también de sus padres, amigos y demás familiares, la joven egresa del Instituto "Lenguas Vivas" de Viedma con el título Guía de Turismo especializada en zona Atlántico Patagónica.
De personalidad extrovertida y con una memoria envidiable, Ana Laura durante su charla con este medio se encargó de aclarar que "yo no estoy enferma, me da bronca que escriban o digan que los chicos como yo estamos enfermos", mientras su mamá con lágrimas en los ojos la escuchaba atentamente.
Energía y ganas de superarse es lo que mejor describe a esta muchacha de Río Colorado. Sin bajar los brazos ni por un segundo, la estimulación temprana comenzó en su casa con la ayuda del profesional Nelson Erburu, iniciativa a la que se fueron sumando personas que se comprometieron e hicieron su aporte y que hoy se sienten orgullosos por el nuevo paso de Ana. Fue así que sus estudios primarios los hizo en la Escuela N° 18 "Domingo Faustino Sarmiento", mientras que sus cinco años de secundaria los cursó en el Instituto "Gustavo Martínez Zuviría", con notas destacadas.
En la actualidad, los sábados Ana estudia danzas árabes, los jueves asiste a sus clases de teatro junto a los integrantes del grupo "Quetrén Quetrén" y espera encontrar un profesor que le pueda enseñar a tocar la guitarra, ya que le gusta mucho la música folclórica.
Desde muy pequeña sus padres, Alicia y Ángel, sabían que Ana podía lograr cosas por sí sola. Ambos relataron sus experiencias vividas y algunos de los sinsabores que pasaron a lo largo de los 21 años de su hija.
Pero el valor y la garra que le inculcaron a la joven Ana en ocasiones fueron motivaciones para otras familias que estaban pasando por situaciones parecidas.
"Un día llegó un matrimonio joven del Valle Medio con un problema similar. Su primer hijo tenía Síndrome de Down y eso les había ocasionado problemas matrimoniales. Luego de varias charlas y vivencias compartidas con nosotros, se dieron cuenta de que no serían tan terribles sus vidas y resulta que hoy, esos chicos tienen 6 hijos maravillosos más", contó Alicia.
En tanto Ángel, desde hace un tiempo le viene insistiendo a su esposa que escriba un libro con las vivencias de Ana, "para que de esa forma puedan ayudar a otros papás para que se animen a salir adelante".
miércoles, 24 de noviembre de 2010
ASIA BIBI
El drama de Asia Bibi: “Prefiero morir como cristiana que salir de prisión siendo musulmana”
17/11/10
MundoEn Pakistán una mujer cristiana ha sido condenada a la horca por hablar sobre Mahoma, mientras la comunidad internacional se moviliza para evitar este drama. El juez le ofreció la libertad a cambio de convertirse al islam. "Prefiero morir cristiana, que salir de prisión siendo musulmana", respondió ella.
Un nuevo caso de fundamentalismo islámico y de discriminación a la minoría cristiana tiene como protagonista a Pakistán. El último caso es el de la cristiana Asia Bibi, condenada a morir en la horca por un supuesto delito de blasfemia contra el profeta Mahoma. Católicos y protestantes, así como organizaciones de derechos humanos y varias ONG, se están movilizando para evitar que se lleve a término la condena.
Según informa la agencia Asianews, un tribunal de Punjab, a 75 kilómetros al oeste de Lahore, condenó a esta mujer de 45 años por un delito de blasfemia. Mientras tanto, activistas denuncian que esta legislación alienta a los extremistas musulmanes en un país cada vez más hostil con las minorías religiosas
Los hechos ocurrieron en junio de 2009 cuando Bibi, trabajadora agrícola, fue mandada a buscar agua mientras trabajaba en un campo. El resto de mujeres, seguidoras del islam, se opusieron a que ella fuera porque, al no ser musulmana, contaminaría el recipiente y lo haría impuro. Por ello, le exigieron que abandonara el cristianismo y que se hiciera musulmana, a lo que ella se opuso.
En su justificación, la fiel cristiana dijo a sus compañeras que "Jesús murió en la cruz por los pecados de la humanidad" y preguntó a las mujeres musulmanas qué había hecho Mahoma por ellas. En cuanto oyeron estas palabras acudieron al imán local, esposo de una de ellas, que a su vez presentó una denuncia ante la Policía por el delito de blasfemia. Y es que el artículo 295 del Código Penal de Pakistán pena con la muerte blasfemar contra el profeta del islam.
El juez, Naveed Iqbal, la condenó a muerte tras haber sido previamente detenida. El magistrado descartó totalmente que hubiese sido falsamente acusada o que existieran "circunstancias atenuantes". Ahora la sentencia a morir en la horca tiene que ser ratificada por el Tribunal Superior de Lahore.
Convertirse al islam o morir en la horca
Además, el diario La Razón publica las palabras de Asia Bibi, que su abogado guarda en el móvil. En ellas se relata que el juez que la condenó a muerte "entró en la celda y le ofreció convertirse al islam para salir libre. Asia le respondió al juez que prefería morir como cristiana que salir de la prisión siendo musulmana".
"Yo no soy una criminal, no hice nada malo. He sido juzgada por ser cristiana. Creo en Dios y en su enorme amor. Si el juez me ha condenado a muerte por amar a Dios, estaré orgullosa de sacrificar mi vida por él", dijo la mujer a su abogado.
Mientras tanto, agrupaciones cristianas, tanto católicas como protestantes, están realizando campañas para que se produzcan presiones internacionales a Pakistán y así evitar la muerte de esta mujer cristiana. Los obispos de Pakistán han hecho un llamamiento al Papa para que intermedie en el conflicto. "Instamos a la comunidad internacional a levantar su voz, a hacer presión y trabajar en todos los niveles para salvar a esta mujer, que es inocente", dicen los prelados.
En España ya han comenzado a organizarse y para el domingo se ha convocado una concentración frente a la embajada de Pakistán en Madrid. Allí harán un acto de oración y pedirán la libertad para Asia Bibi.
Otras iniciativas se centran en la recogida de firmas para hacer presión y poder salvarla. Cientos de miles de firmas han sido recogidas tan sólo en una semana. Estas firmas van dirigidas tanto a la ONU como al propio Gobierno de Pakistán.
Discriminados por ser cristianos
Sin embargo, no es la primera vez que esta discriminación a los cristianos ha puesto en el punto de mira a Pakistán. Otro hecho conocido se produjo tras las graves inundaciones que asolaron el país durante el pasado verano. En ese momento, los cristianos fueron tratados como ciudadanos de segunda y se les negó la ayuda por el simple hecho de ser cristianos.
Las autoridades locales exigían a los cristianos que o se convirtiesen al islam o no recibirían comida ni ayuda a pesar de ser casos de extrema necesidad. Igualmente, políticos del país inundaron un poblado cristiano desviando el agua de la inundación para que sus tierras no se vieran afectadas. Murieron decenas de cristianos al no haber sido avisados por este musulmán.
Autor: Javier Lozano.
Fuente: Libertad Digital.
17/11/10
MundoEn Pakistán una mujer cristiana ha sido condenada a la horca por hablar sobre Mahoma, mientras la comunidad internacional se moviliza para evitar este drama. El juez le ofreció la libertad a cambio de convertirse al islam. "Prefiero morir cristiana, que salir de prisión siendo musulmana", respondió ella.
Un nuevo caso de fundamentalismo islámico y de discriminación a la minoría cristiana tiene como protagonista a Pakistán. El último caso es el de la cristiana Asia Bibi, condenada a morir en la horca por un supuesto delito de blasfemia contra el profeta Mahoma. Católicos y protestantes, así como organizaciones de derechos humanos y varias ONG, se están movilizando para evitar que se lleve a término la condena.
Según informa la agencia Asianews, un tribunal de Punjab, a 75 kilómetros al oeste de Lahore, condenó a esta mujer de 45 años por un delito de blasfemia. Mientras tanto, activistas denuncian que esta legislación alienta a los extremistas musulmanes en un país cada vez más hostil con las minorías religiosas
Los hechos ocurrieron en junio de 2009 cuando Bibi, trabajadora agrícola, fue mandada a buscar agua mientras trabajaba en un campo. El resto de mujeres, seguidoras del islam, se opusieron a que ella fuera porque, al no ser musulmana, contaminaría el recipiente y lo haría impuro. Por ello, le exigieron que abandonara el cristianismo y que se hiciera musulmana, a lo que ella se opuso.
En su justificación, la fiel cristiana dijo a sus compañeras que "Jesús murió en la cruz por los pecados de la humanidad" y preguntó a las mujeres musulmanas qué había hecho Mahoma por ellas. En cuanto oyeron estas palabras acudieron al imán local, esposo de una de ellas, que a su vez presentó una denuncia ante la Policía por el delito de blasfemia. Y es que el artículo 295 del Código Penal de Pakistán pena con la muerte blasfemar contra el profeta del islam.
El juez, Naveed Iqbal, la condenó a muerte tras haber sido previamente detenida. El magistrado descartó totalmente que hubiese sido falsamente acusada o que existieran "circunstancias atenuantes". Ahora la sentencia a morir en la horca tiene que ser ratificada por el Tribunal Superior de Lahore.
Convertirse al islam o morir en la horca
Además, el diario La Razón publica las palabras de Asia Bibi, que su abogado guarda en el móvil. En ellas se relata que el juez que la condenó a muerte "entró en la celda y le ofreció convertirse al islam para salir libre. Asia le respondió al juez que prefería morir como cristiana que salir de la prisión siendo musulmana".
"Yo no soy una criminal, no hice nada malo. He sido juzgada por ser cristiana. Creo en Dios y en su enorme amor. Si el juez me ha condenado a muerte por amar a Dios, estaré orgullosa de sacrificar mi vida por él", dijo la mujer a su abogado.
Mientras tanto, agrupaciones cristianas, tanto católicas como protestantes, están realizando campañas para que se produzcan presiones internacionales a Pakistán y así evitar la muerte de esta mujer cristiana. Los obispos de Pakistán han hecho un llamamiento al Papa para que intermedie en el conflicto. "Instamos a la comunidad internacional a levantar su voz, a hacer presión y trabajar en todos los niveles para salvar a esta mujer, que es inocente", dicen los prelados.
En España ya han comenzado a organizarse y para el domingo se ha convocado una concentración frente a la embajada de Pakistán en Madrid. Allí harán un acto de oración y pedirán la libertad para Asia Bibi.
Otras iniciativas se centran en la recogida de firmas para hacer presión y poder salvarla. Cientos de miles de firmas han sido recogidas tan sólo en una semana. Estas firmas van dirigidas tanto a la ONU como al propio Gobierno de Pakistán.
Discriminados por ser cristianos
Sin embargo, no es la primera vez que esta discriminación a los cristianos ha puesto en el punto de mira a Pakistán. Otro hecho conocido se produjo tras las graves inundaciones que asolaron el país durante el pasado verano. En ese momento, los cristianos fueron tratados como ciudadanos de segunda y se les negó la ayuda por el simple hecho de ser cristianos.
Las autoridades locales exigían a los cristianos que o se convirtiesen al islam o no recibirían comida ni ayuda a pesar de ser casos de extrema necesidad. Igualmente, políticos del país inundaron un poblado cristiano desviando el agua de la inundación para que sus tierras no se vieran afectadas. Murieron decenas de cristianos al no haber sido avisados por este musulmán.
Autor: Javier Lozano.
Fuente: Libertad Digital.
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