viernes, 16 de septiembre de 2011

La santidad diaria




Ven Espíritu Santo, ven en esta víspera de la solemnidad de todos los santos y santas. Por intersección de todos ellos, ven, derrámate sobre nosotros peregrinos que estamos en camino hacia la casa del Padre, hacia la meta, hacia el objetivo, en un ya pero todavía no. Ven Espíritu Santo, porque yo fui creado igual que vos, que me estás escuchando, para encontrar la felicidad, la verdadera paz, el gozo más profundo. Todo eso se encuentra solo en Vos. Las cosas de este mundo me dan alguna felicidad pero al final siempre me dejan vacío y necesitado. Por eso te ruego Espíritu Santo que me des la gracia de abrirte mi interior y amarte con todo mi ser para alcanzar el gozo que vale la pena. Quiero gozar de tu amistad, tu cariño, tu abrazo de amor, tu fuego santo. No permitas Espíritu Santo que me absorban las cosas del mundo y tócame con la caricia suave y feliz de tu ternura. Vení Espíritu Santo, Rua Santa, aliento de vida para que pueda entrar en el Corazón de Jesús, para que sienta el llamado del Padre Dios a la santidad, a la vida plena, a la vida en abundancia, al Padre Dios que en Jesús me llama y me reclama, dulcemente, amorosamente como hijo, como hija recordándome que por el bautismo se ha recibido la gracia de la santificación. Ven Espíritu Santo, ven a través de la poderosa intercesión del Corazón Inmaculado de María. Amen




Hoy Nélida Ibáñez nos envió un testimonio muy lindo que voy a compartir con ustedes de la zona de González Catán en la provincia de Buenos Aires actualmente diócesis de La Ferrer, antes de San Justo. Dice ella “siento deseos de compartir el testimonio del padre Juan Francisco Díaz, párroco de Ntra. Sra. Del Carmen. Este sacerdote partió a la casa del Padre el 14 de Abril de 1995. Tenía una capacidad de trabajo increíble, todo lo hacia bien con mucho esfuerzo y dedicación. Preparó el primer Congreso Vocacional Diocesano primero y único en San Justo. Todo estaba listo, era realmente grandioso, el tenía 47 años. La noche anterior a la inauguración de este congreso un pico de presión lo deja en terapia intensiva dos meses y medio. Todos sentíamos gran desconsuelo, dolor. En un momento los médicos dijeron, no podemos hacer nada más, vayan y preparen todo lo que sea necesario.

Pero los planes del Señor eran otros y contra todo diagnostico, lentamente comenzó su recuperación. Vivió 10 años más entre nosotros, tenía limitaciones para caminar y a veces para hablar, se esforzó muchísimo para recuperar ambas cosas. Su gran amor al Señor y su espíritu de servicio lo fortalecían. Cuando pudo volver a la parroquia de a poco fue llamando a cada miembro de la comunidad y le pidió perdón por algo que el Señor le había mostrado en terapia intensiva y nos decía, le pedí al Señor me de esta oportunidad y es tan grande su amor que me lo concedió. Que interesante que es esto, yo lo rescato muy especialmente que el Señor le haya alargado la vida para que tenga la posibilidad de reconciliarse con mucha gente de su comunidad. Sigue diciendo Nélida, el padre Juan decía, antes yo siempre iba adelante y El detrás, ni me daba cuenta

Creía que estaba orgulloso de mi, que el Señor estaba orgulloso de mi, ahora todo es más fácil pues me di cuenta que El debe ir delante pero para eso me tuvo que dejar medio inmóvil pues a pesar que me dio muchas señales yo nunca quise ver ninguna, siempre estaba apoyado en mis conocimientos, en mi experiencia y capacidad de trabajo. Sigue contando Nélida, el Señor nos devolvió un sacerdote lleno del amor de Dios y como si eso fuera poco, con la misma capacidad de trabajo pues pasaba horas en el confesionario o atendiendo hermanos en su oficina. Siempre están presente en nosotros todas las enseñanzas de su segunda venida como él nos decía” Segunda venida, que interesante el testimonio del padre Juan Francisco Díaz que partió a la casa del Padre en 1995. Gracias Nélida por este hermoso testimonio en este año sacerdotal

Quisiera leerles la antífona de entrada de la solemne misa de mañana 1º de Noviembre, solemnidad de todos los Santos, “alegrémonos todos en el Señor en este día de fiesta en honor de todos los Santos. Los ángeles se alegran de esta solemnidad y alaban a una al hijo de Dios” O sea que la liturgia de la iglesia peregrina se une hoy a la de la iglesia celestial para celebra a Cristo Señor, fuente de la santidad y de la gloria de los elegidos, muchedumbre inmensa que nadie podría contar de toda raza, nación, pueblos y lenguas. Todos están marcados en la frente y vestidos con vestiduras blancas, lavadas en la sangre del Cordero. Marca y vestido son símbolos del bautismo que un día vos y yo recibimos y que imprime en el ser humano el carácter inconfundible de la pertenencia a Cristo Jesús y que purificándolo del pecado lo reviste de pureza y gracia en virtud de su Sangre, derramada en la cruz. Porque la santidad no es otra cosa que la maduración plena de la gracia bautismal que hemos recibido

Y así es posible en todos los bautizados, es posible la santidad en todos los bautizados. Los Santos que mañana festeja la iglesia no son solo los reconocidos oficialmente después de un trámite, de causa de beatificación, de causa de beatificación después de haber sido proclamados beatos o santos solemnemente sino también aquellos mucho más numerosos y desconocidos que han sabido, con la ayuda de Dios, conservar y perfeccionar en su vida la santificación que recibieron y muchos de ellos parientes tuyos, amigos, vecinos, compañeros de escuela, de trabajo que hoy gozan de la visión del rostro del Señor. Estos son entonces, los que vienen de la gran tribulación, diría el Apocalipsis 7-14 “gran tribulación es la lucha sostenida por la defensa de la fe, gran tribulación son las persecuciones y el martirio sufridos por Cristo y lo son también las cruces y los trabajos de la vida cotidiana




Los Santos llegaron a la gloria solo a través de la tribulación la cual completó la purificación iniciada en el bautismo y lo asocio a la pasión de Cristo para asociarlo luego a su gloria y llegados a la casa del Padre, a la bienaventuranza eterna los elegidos no cesan de alabar y dar gracias a Dios por ellos y cantan con voz potente, “la salvación es de nuestro Dios que está sentado en el trono y del Cordero”. Y responden en el cielo el amen eterno de los ángeles postrados delante del trono del Altísimo. En esta víspera de la solemnidad de todos los Santos y Santas de Dios, vos y yo nos preguntemos sobre la santidad cotidiana. Yo recuerdo un libro que se llamaba “Hoy es posible ser santo” y justamente hablaba de esa santidad en lo escondido, de la santidad del ama de casa, del obrero, del albañil, del laico, del sacerdote, de la religiosa. del obispo es decir, la santidad en lo cotidiano, en lo de todos los días

Eso que en realidad es un llamado y una exigensia para todos y recuerdo también haber leído que así como existe un libro que nos llena de esperanza que se llama “El defecto de los Santos” para mostrarte que los santos tenían sus imperfecciones en el camino de purificación hacia la casa del Padre Dios, sería bueno escribir un libro que hable de los santos en los defectuosos para justamente mostrar que aún en las personas más imperfectas siempre brilla algo de la santidad de Dios, algo del Creador, algo del Redentor. Esto nos parece maravilloso para llenar el corazón de esperanza y animarnos a abrirnos al amor incondicional de Dios, a la Gracia que irrumpe en nuestra vida y trabajar firmemente, perseveradamente poniendo los medios para nuestra santificación personal porque ciertamente llegaremos a ser plenamente personas, plenamente libres en la medida que lleguemos a ser santos en lo ordinario

Santos en lo de todos los días, santos en todo lo simple, en lo sencillo en lo que no se ve muchas veces, en lo que no aparenta, santos en lo cotidiano, santos que son luz de la tierra, luz del mundo, sal de la tierra, fermento, levadura en la familia, en el trabajo en todo lugar donde nos toque actuar. Esos son los santos y santas, eso es lo que necesitamos. Por eso esta semana yo me estaba preguntando en la dinámica del programa, de seguir haciéndolo de esta manera o de pensarlo o enfocarlo de otra manera y entonces me llegaron dos correos electrónicos que para mi fueron como una respuesta. Uno es de la familia Quinteros Iribarne de Mar del Plata miren que lindo testimonio que tiene que ver con este camino a la santidad “Estimado padre Bellante, cuando el sábado 26 de Septiembre usted nos enviaba sus bendiciones porque le habíamos hecho llegar nuestro saludo por motivo de su cumpleaños, sentí una gran satisfacción y un profundo orgullo

Lejos estaba de saber que ese Espíritu Santo que usted invoca estaría junto a la camilla donde horas después resistía en medio de grandes convulsiones entre la vida y la muerte. Siempre le pedí a Jesús que en la hora de mi muerte pudiera pronunciar su nombre y ser oído y cuando se empezó a normalizar mi situación lo primero que hice fue reclamar mi pedido. Pero no era la hora. El cardiólogo con una gran sonrisa de satisfacción me preguntó, ¿viste la luz? Y la verdad no había visto nada pero sentí, durante el episodio, un fuerte olor a calas y agua estancada así que le contesté lo que había sentido y agregue, seguro que para arriba no me estaba yendo y me dice Héctor de la familia Quinteros, agradecemos sus oraciones y el envió sagrado que nos hizo ese sábado y el escudo de amor que puso junto a nosotros. Un abrazo”


Gracias Héctor y familia porque fueron una respuesta a mi gran pregunta si tenía que dedicar un momento del programa a hacer una oración sin apuros, sin prisas al inicio del programa y al final para poder digerir toda la palabra de vida escuchada y vivida, porque creo que tenemos que hacer escuela de oración y porque desde el corazón de la Madre María tenemos que hacer escuela de oración, tenemos que enseñar a nuestro pueblo a orar y orar con nuestro pueblo, y no solamente la Liturgia de las Horas, Laudes, Vísperas, Completas o el santo rosario sino orar en espíritu y en verdad. Toda oración debe ser orada en espíritu y en verdad Entonces realmente esto me ayudó a descubrir que este es el camino y también recibí un correo electrónico de Silvia que dice “padre Bellante me gustaría dar mi testimonio de agradecimiento por sus palabras.

Soy una fiel oyente de su programa. Este año y medio anterior a esta fecha mi esposo sufrió un grave accidente el cual podía dejarle secuelas neurológicas importantes. Yo soy muy creyente, agradezco a Dios todas las mañanas y todas las noches de mi vida por todo lo que tengo, una hermosa familia, salud y trabajo que espero esté por venir. Dios me dio la fortaleza para soportar todo este tiempo la presión de no saber que pasaría con mi esposo y dar a mis tres hijos la contención necesaria para salir adelante. Sus palabras siempre me levantaron mucho, lloré mucho pero siempre tuve la seguridad de que todo saldría bien. Hoy todos los estudios hechos a mi esposo de alta complejidad dieron excelentes resultados. Aquí paso la mano de Dios dicho por todos los especialistas. Por eso, hoy más que nunca, agradezco porque el Señor abrazó a mi familia este último tiempo y a usted padre mil gracias por llegar tan fuerte al corazón de sus oyentes”

Gracias Silvia y una bendición para vos, para tu esposo tus hijos y realmente que grande y maravilloso es el Señor porque permite que nos encontremos como una gran familia en comunión de vida y en comunión de oración a través de lo que es la radio, a través del teléfono que yo estoy usando en este momento y llega a la consola de donde sale a todo el país. Yo te quiero preguntar algo. Hace un tiempo atrás seguramente muchos de ustedes lo habrán leído un testimonio que recorrió por Internet todas las computadoras. En muchas universidades se pide a los profesores más queridos que dicten una charla de despedida a manera de compendio de toda una vida de enseñanza y aprendizaje. Atención a esto. En una universidad de Pensilvania en los Estados Unidos, el 18 de Septiembre del 2007 Randy Pauch dictó una última clase sin precedente .

Hacia un año que le habían diagnosticado cáncer de páncreas una enfermedad mortal que avanza con rapidez y pocas semanas antes de la charla supo que la enfermedad se le había extendido al hígado y al bazo. ¿El pronostico? Le quedaban menos de 6 meses de vida. Y este hombre, un ingeniero en diseño digital, gráfico, profesor de universidad con 47 años, casado, tres hijos, muy pequeños los hijos, este hombre comenzó a potenciar los últimos días o semanas de su vida. La clase se difundió a millones de cibernautas y televidentes y poco después este profesor escribió un libro “La última clase” en el que amplía estos conceptos y le dio una entrevista a varias revistas y es muy interesante lo que él dice. No quiero extenderme en esto porque a lo mejor lo que puedo leer de esta entrevista es que le falta una visión trascendente de la vida a este señor que ya falleció.

El sí en los últimos meses puso mucha garra, mucha fuerza, mucha esperanza, descubrió todo lo positivo de su vida, todo lo maravilloso que tenía. Quizás le faltó esa apertura a la trascendencia que por gracia de Dios nosotros tenemos y que es tan importante. Lo que si me lleva a preguntar esto es ante el testimonio de Pauch y de muchos otros que vamos a compartir, yo te pregunto a vos ¿Cómo administras tu tiempo? ¿Cómo vivís tu tiempo? ¿Cómo vivís tu tiempo en el día tras día recordando y experimentando que cada minuto es gracia de Dios que El te concede para ser canal de gracia y amor. ¿Te quedás muy replegado en broncas, en rebeldías, en resentimientos, en amarguras o te abrís a la vida permitiendo que la vida eterna ya esté en vos aquí y ahora, en un ya pero todavía no? Porque la vida eterna ya comenzó aquí y ahora y ha comenzado desde el día del bautismo.

Ya en el hoy podemos vivir como santos y santas de Dios. Yo lo que te quiero preguntar es como estás viviendo los días, tus días, como los vivís de cara al Padre Dios Creador, de cara a Jesús y de cada a los demás que te rodean en casa, en el trabajo, en el barrio, en la escuela, en la universidad. Esto es muy importante ¿saben porque? Porque la santidad es descubrir nada más ni nada menos, el amor incondicional y gratuito de Dios en cada instante, en cada momento y dejarse amar por El. Randy Pauch, que dio esa última conferencia utilizando unas frases que son importantes, muy interesantes para tenerlas en cuenta, tomo la frase de un poeta que dice “nuestras almas contemplan vislumbres de ese mar inmortal que nos trajo aquí” Que interesante porque aunque el se ve que no era un creyente definido tenía como intuiciones de ese Dios vivo y verdadero que lo estaba invitando a la vida con mayúscula.

Y traigo a colación esto porque es cierto que Dios se manifiesta en muchas personas llenas de imperfecciones, llenas de pecado y cada vez que lo hace es para que esa persona se acerque más a El y se conviertan de corazón, se transformen, esa es la conversión. Porque el amor incondicional de Dios no deja indiferente a nadie, todo lo contrario. Ese amor incondicional de Dios sana, transforma, libera entonces nadie puede estar cerca del fuego sin sentir su calor así que más allá de los llamados efectos concomitantes de si veo o no veo, si escucho o no escucho a Jesús o a la Virgen yo creo que el tema pasa por responderle desde la fe, con un corazón profundo, con la conversión de vida hecha con perseverancia, con conversión, con cercanía a los sacramentos, a la palabra de Dios. Este es el camino verdadero a la santidad. Y este hombre Pauch también se pregunta ¿de donde saca valentía el ser humano? Y responde, no veo como lo que he hecho pueda interpretarse como muestra de valentía. Hay personas mucho más valientes



A veces me angustia la perspectiva de dejar a tres hijos y entonces me encuentro con otra persona que tiene cinco y en cuanto a lo que dije en mi última clase muchos otros lo habrían dicho solo que no tuvieron la suerte de ser profesores universitarios. Fíjense que actitud de no ponerse en el centro de no sentirse importante. Ante la muerte inminente como realmente tomamos dimensión de lo que verdaderamente es valioso en nuestra vida. Por eso dice la palabra de Dios “Piensa en tus postrimerías y te salvarás” O sea a todas esas personas que no pueden gozar de la vivencia del amor de Dios en lo cotidiano porque la tristeza o la angustia o la solitariedad o la ingratitud los han atrapado habría que decirles esta frase ¿y si hoy fuera el último día de tu vida como lo vivirías? ¿Permitirías que ese sentimiento llamado angustia, ansiedad, tristeza, lo que sea manipule tu vida como un dictador?

¿Permitirías eso vos que sos un hijo una hija del gran Rey que es el Padre Dios? ¿Permitirías que un sentimiento menos te esclavice, te manipule? Muchísimos respondieron por correo electrónico a este profesor, que esa clase, esa última clase les había ayudado a ser mejores personas. ¿Acaso el camino a la santidad no pasa por ejercitar las virtudes humanas, los valores humanos, las delicadezas humanas? Todas esas cosas que lamentablemente hoy se han perdido sobre todo en esa avalancha de mediocridad y de basura de los grandes medios masivos de televisión. Creo que la santidad pasa por ejercitarse en la virtud de la paciencia, de la bondad, de la magnanimidad, de la generosidad, de la servicialidad, de la solidaridad, de la búsqueda de la justicia, de la paz de todas esas virtudes necesarias que son camino a la santidad, pero aparte aclarando un poco esa imagen que tenemos de los santos y santas a veces un poco apergaminados, superestructurados tenemos que tener además sed de Dios

Siempre se siente hablar del buen humor que tenían los santos y santas, eran muy alegres humor de un humor espontáneo Pero digo, que importante que vos y yo tengamos sed de Dios como dice el salmo, “mi alma tiene sed de Dios” porque si no tenemos sed de Dios el Señor no puede trabajar en nosotros. Eso dice Lucas en 5-1 “La multitud se amontonaba alrededor de Jesús para escuchar la palabra de Dios” Si uno no escucha la palabra, no tiene hambre de la palabra, sino tiene hambre del viviente, esa palabra encarnada que es Jesucristo, presente y vivo en cada sagrario, difícilmente la santidad comience a ser un deseo profundo en vos y en mi. Bien escribía San Agustín en sus confesiones “nos creastes para ti Señor y nuestro corazón andará siempre inquieto hasta que no descanse en Ti”

Es propio de nuestra naturaleza humana que aunque logremos alcanzar todas las metas, aspiraciones, gustos y objetos anhelados siempre quedará un ínfimo espacio de insatisfacción que nos llevará a buscar incesantemente nuevas metas, nuevos objetos, nuevas comodidades que cíclicamente tampoco lograrán nuestro pleno sosiego y satisfacción. En cierta forma estas acciones son positivas pues tienden al constante progreso personal y social pero por otro lado, debemos comprender que nunca nos sentiremos plenamente satisfechos. En el fondo y muchas veces sin saberlo estamos buscando lo infinito que solo hallaremos en Dios puesto que solo en El encontramos la verdad plena y la felicidad plena. Fuera de El y en esa búsqueda interminable solo tenemos acceso a migajas de verdad y felicidad que muchas veces son engañosas y decepcionantes.


En el evangelio de Lucas donde se narra la pesca milagrosa vemos que Jesús dice a Simón Pedro “navega mar adentro y echen las redes” y en esas palabras está la clave para intentar la tranquilidad, la paz y la seguridad que desea nuestro inquieto corazón. Al alejarnos del bullicio de nuestra actividad exterior, en el silencio de nuestra intimidad (ese es el mar adentro) escucharemos a Dios puesto que El habla en el silencio, en el desierto, como dice la Biblia en Oseas 2-16 leemos “la llevaré al desierto y le hablaré al corazón” Es verdad que nuestro deber de estado nos obliga a la actividad para ganarnos el pan, para progresar y para desarrollar los talentos provistos por el creador pero aún entre esos ruidos, nuestro corazón debe estar en silencio para escuchar a Dios. Pero también es imprescindible que busquemos espacios de silencio para viajar hacia nuestro interior.

No es nada fácil, en la vorágine y aceleración actual solo mar adentro es donde se goza del suave deslizar de las olas y solo allí podremos gozar de las delicias del encuentro con Dios. En ese espacio de silencio podremos meditar la palabra de Dios para hacerla vida. Leemos que Pedro dijo a Jesús “en tu nombre Señor echaré las redes” o sea con lo que nos dice la palabra de Dios podremos actuar en todos los quehaceres de la vida, del trabajo y del apostolado. Al encontrar ese espacio de silencio deberemos definir el sentido de la vida y no seremos como las hojas que arrastra el viento. El mundo, el consumismo, la publicidad nos arrastra a esa vorágine de activismo y búsquedas que muchas veces nos hacen perder el equilibrio espiritual y emocional. Navegamos sin brújula, hay que repetirlo no es tarea fácil, tendremos que remar contra corriente.

Tendremos que practicar una disciplina a la que no estamos acostumbrados pero tampoco debemos caer en el error de buscar esos espacios en los espejitos de colores que nos ofrecen distintos movimientos o corrientes de hoy día que lucran con esa sed interior y solo buscan el bienestar pasajero o la satisfacción individual y egoísta y hasta usan quizás el nombre de Dios vagamente. Cristo Jesús que es Dios fundó su iglesia que es en esencia una comunidad, una eclesía. Allí encontramos su palabra custodiada fielmente por la cabeza visible que es el Papa y también tenemos acceso al magisterio que enseña y corrige. Allí disponemos de los sacramentos que nos acompañan en todas las etapas de la vida cuyo centro es la Eucaristía alimento indispensable para no caer en el raquitismo espiritual. Allí accedemos al sacramento sanador por excelencia que es la confesión sacramental q ue no libera del pecado y nos provee de gracias para ir superando nuestros errores y debilidades donde saboreamos las delicias de la Misericordia infinita del Padre

El mismo Jesús que se manifestó como camino, verdad y vida que en definitiva es la plenitud de nuestras aspiraciones nos dijo “El que viene a Mi jamás tendrá hambre, el que cree en Mi jamás tendrá sed” Juan 6-35. En sus palabras están las claves y respuestas a todos nuestros interrogantes, a todas nuestras ansiedades, a toda nuestra sed. Dejémonos atrapar por su Misericordia, El está a nuestra puerta, solo debemos abrirla y como Pedro podremos exclamar con humildad y convicción “Señor, a quien iremos, Tu tienes palabras de vida eterna” y también pediremos para saciar nuestra hambre, nuestra sed insaciables Señor, danos siempre de ese pan. Y le diremos también tengo hambre de Vos Señor, tengo hambre de santidad, tengo hambre de amor infinito, tengo hambre de alegría desbordante, eterna. Tengo hambre y sed de Vos Señor. Y el Señor hará su obra en nosotros porque a El le encanta trabajar como Divino alfarero nuestro corazón y transformarlo como una perla preciosa para el Padre Dios

Hubo una matrona romana que le preguntó a Miguel Ángel, el famoso pintor y escultor que ya tenía 86 años, maestro, usted ¿no está ya cansado de vivir? Y él le contestó ¿yo? Yo tengo hambre de más vida, de vida plena. No se refería a vivir 20 o 30 años más en este mundo sino que mientras vivía en este mundo y aceptaba los años que el Señor le estaba regalando como peregrino en este mundo anhelaba y deseaba más vida o sea que en realidad ya, aquí y ahora como peregrino, quería vivir el cielo en la tierra, la vida eterna aquí y ahora más allá de las circunstancias, más allá de los problemas, más allá de las dificultades vivir en el aquí y el ahora, ya, la promesa del Padre en Jesús, la vida eterna, el cielo. Por eso, si falta oración, si falta contacto con la palabra, con los sacramentos difícilmente esto se transforme en una realidad porque vivimos ajetreados por el mundo

Tengo muchos testimonios y compartiré algunos con ustedes porque a mi me gustan mucho los testimonios porque son como la palabra de Dios ya vivida, encarnada, es como la gracia de Dios palpada, tocada, visible. Encontré en mis archivos un testimonio para compartir. La carta de un mártir a su novia antes de ser fusilado. Y a propósito les recuerdo a todos que la solemne fiesta de mañana de todos los Santos que comenzó allá en el siglo IV fue puesta, en un principio para tener en cuenta que en los tres primeros siglos de la iglesia hubo una persecución continua a los cristianos y discípulos de Jesús y cientos y miles de muertos. Entonces, esa sangre de los mártires es la que nos mantiene todavía vivos a nosotros esa sangre de mártir unida a la sangre del mártir por excelencia que es Jesucristo.

Entonces éste mártir, atención, es ya beato, Bartolomé Blanco Márquez de 21 años escribió desde la prisión el día antes de ser fusilado en la guerra civil española La investigación que se había hecho nos dice que este joven había nacido en Pozo Blanco, Córdoba, España en 1914. Fue arrestado porque era dirigente católico, era secretario de los jóvenes de Acción Católica y delegado de los sindicatos católicos. Fue arrestado el 18 de Agosto de 1936 y fue fusilado el 2 de Octubre de 1936. Lo que más me llamó la atención es que estando en prisión, el 1 de Octubre le escribe a su novia a su Maruja del alma esta carta “Tu recuerdo me acompañará a la tumba y mientras haya un latido en mi corazón este palpitará en cariño hacia vos. Dios ha querido sublimar estos afectos terrenales ennobleciéndolos cuando nos amamos en El.

Por eso aunque en mis últimos días Dios es mi lumbrera y mi anhelo, no impide que el recuerdo de la persona más querida me acompañe hasta la hora de mi muerte. Estoy asistido por muchos sacerdotes que cual bálsamo benéfico van derramando los tesoros de la gracia dentro de mi alma fortificándola. Miro la muerte de cara y en verdad te digo que ni me asusta ni le temo. Mi sentencia en el tribunal de los hombres será mi mayor defensa ante el tribunal de Dios. Ellos, al querer denigrarme me han ennoblecido, al querer sentenciarme me han absuelto y al intentar perderme me han salvado. ¿Me entiendes? Claro está puesto que al matarme me dan la verdadera vida y al condenarme por defender siempre los altos ideales de la fe me abren de par en par la puerta de los cielos. Mis restos serán inhumados en un nicho de este cementerio de Jaén.

Cuando me quedan pocas horas para el definitivo reposo solo quiero pedirte una cosa, en recuerdo del amor que nos tuvimos y que en este instante se acrecienta, atiendas como objetivo principal, a la salvación de tu alma porque de esa manera conseguiremos reunirnos en el cielo para toda la eternidad donde nada nos separará. Hasta entonces, pues, Maruja de mi alma. No olvides que desde el cielo te miro y procura ser modelo de mujeres cristianas pues al final de la partida de nada sirven los bienes y los goces terrenales sino acertamos a salvar el alma. Un pensamiento de reconocimiento para toda tu familia y para ti todo mi amor sublimado en las horas de la muerte. No me olvides Maruja mía y que mi recuerdo te sirva parta tener siempre presente que existe otra vida mejor y que el conseguirla debe ser la máxima aspiración

Se fuerte y rehace tu vida. Eres joven y buena y tendrás la ayuda de Dios que yo imploraré desde su reino Hasta la eternidad pues donde continuaremos amándonos por los siglos de los siglos” Hermosa esta carta del beato Bartolomé Blanco Márquez de 21 años beatificado el 28 de Octubre del 2007. Un lindo testimonio que nos puede ayudar. Tengo otro aquí de Carlo Acutis fallecido a los 15 años en Octubre del 2006 Su vida se apagó por una agresiva leucemia. El adolescente oriundo de Milán, Italia conmovió a familiares y amigos al ofrecer todo sufrimiento de su enfermedad por la iglesia y el Papa. Su testimonio de fe que en algunos años podría valerle el inicio de un proceso de beatificación, sacude en estos días a Italia con la publicación de su biografía, “Eucaristía, mi autopsia para el cielo” Este es el título de un libro publicado en Italia por ediciones San Pablo.

Según los editores Carlo era un adolescente de nuestro tiempo como muchos otros. Se esforzaba en la escuela, entre los amigos. Era un gran apasionado de las computadoras y al mismo tiempo era un gran amigo de Jesucristo, participaba en la Eucaristía a diario y se confiaba a la Virgen María. Muerto a los 15 años ofreció su vida por la iglesia y el Papa. Mi hijo, decía la madre, siendo pequeño y sobre todo después de la primera comunión nunca faltó a la cita cotidiana con la Santa Misa y el rosario. También participaba mucho y le gustaba mucho quedarse largo rato delante del sagrario. Con esta intensa vida espiritual Carlo a vivido plena y generosamente sus 15 años dejando en quienes lo conocieron una profunda huella. Era un muchacho experto con las computadoras, leía textos de ingeniería informática y dejaba a todos estupefactos pero este don lo ponía al servicio del voluntariado y lo utilizaba para ayudar a sus amigos

Su gran generosidad lo hacía interesarse en todos, los extranjeros, los discapacitados, los niños, los mendigos. Estar cerca de Carlo era estar cerca de una fuente de agua fresca. Su madre Antonia recuerda claramente que poco antes de morir Carlo ofreció sus sufrimientos por el Papa y por la iglesia. Ciertamente la heroicidad con que a enfrentado su enfermedad y su muerte han convencido a muchos que realmente era alguien especial. Cuando el doctor que lo veía le preguntaba si sufría mucho Carlo contestó, hay gente que sufre mucho más que yo. Este joven murió en olor de santidad y hablo de la santidad cotidiana, hablo de la santidad de todos los días. Y no puedo dejar este último testimonio aunque es distinto quizás y que lo guarde especialmente para el programa de hoy. Es un artículo que escribió Jorge Grenion en el diario La Nación de Buenos Aires y que habla de Mercedes Sosa y su encuentro con Dios

Dos días antes de morir Mercedes recibió la unción de los enfermos de manos de un sacerdote amigo, el padre Luís Farinelo. La muy querida interprete de profunda voz y raigambre popular en buena parte de su vida frecuentó ambientes artísticos muy ligados al partido comunista y a sectores de izquierda afines. Quizás sea poco conocida algunas manifestaciones suyas que rebelaron un proceso de acercamiento a la fe católica de sus mayores y una reconsideración de algunos enfoques como el trato que se dio a la gente de fe ortodoxa bajo el régimen comunista. Una conferencia de prensa en Julio de 1999 en San José de Costa Rica donde estaba en una gira centroamericana Mercedes Sosa declaró haber encontrado a Dios luego de atravesar un agudo proceso de depresión. Estuve perdida y encontré a Dios, reconoció en esa ciudad.

Confesó estar saliendo de un agudo proceso depresivo que había comenzado varios meses antes y que en algún momento le impidió cantar pues lo único que quería era dormir. Entonces declaró ante la prensa Costarricense que los rezos de su familia y de muchas otras personas, contribuyeron a su recuperación. Tengo tíos curas y tías monjas que rezaron por mi cuando estuve enferma. Vengo de una familia muy católica, dijo. A la vez reconoció que su proceso de encuentro todavía se encontraba a medio camino. En una ocasión la interprete canto ante el Papa Juan Pablo II en el segundo concierto de Navidad en el Vaticano. Y cuando murió su mamá ya anciana que también recibió la unción, Mercedes le dijo al padre, cuando llegue el día en que esté así no se olvide de mi. A juicio del padre Farinelo ella fue madurando y abriéndose al misterio

Que interesante también este testimonio porque nos habla de cómo vamos madurando para el reino, me parece maravilloso que todos ustedes y yo nos preguntemos como estamos madurando para el reino. Porque todo lo que hacemos en nuestras vidas es vanidad de vanidades si no encontramos el sentido, el horizonte, la meta. Voy a contarles la historia del helecho y el bambú. Un hombre, cansado de la lucha diaria cuenta “Un día decidí darme por vencido. Renuncié a mi trabajo, a mi relación, a mi vida, fui al bosque para tener una última charla con Dios y le dije Dios ¿podrías darme una buena razón para no darme por vencido?” y te lo estoy diciendo a vos que me estas escuchando y que estas enfermo, o que estás en prisión, que hablas de que tu noviazgo tiene problemas graves y querés tirar todo por la borda, que estás sin trabajo, estás hablando de que tenés que operarte, a vos, su respuesta, la respuesta de Dios le sorprendió a él tal vez te sorprenda a vos.

Le dijo “mirá a tu alrededor, ¿ves el helecho y el bambú? Si, respondí. Cuando sembré la semilla del helecho y el bambú las cuidé muy bien, les di luz, les di agua. El helecho rápidamente creció, su verde brillante cubría el suelo pero nada salió de la semilla de bambú. Sin embargo no renuncié al bambú. En el segundo año el helecho creció más brillante y abundante y nuevamente nada creció de la semilla de bambú pero no renuncié al bambú, dijo El. En el tercer año aún nada brotó de la semilla de bambú pero no renuncié, me dijo. En el cuarto año nuevamente nada salió de la semilla de bambú, no renuncié dijo. Luego en el quinto año un pequeño brote salió de la tierra y en comparación con el helecho era aparentemente muy pequeño, insignificante, pero solo seis meses después el bambú creció a más de 100 pies de altura

Se había pasado cinco años echando raíces. Aquellas raíces lo hicieron fuerte y le dieron lo que necesitaba para sobrevivir. No les daría a ninguna de mis creaciones un desafío que no pudiera sobrellevar. El me dijo ¿sabías que todo este tiempo que has estado luchando realmente has estado echando raíces? No renunciaría al bambú, nunca renunciaría a vos. No te compares con otros, me dijo, el bambú tenía un propósito diferente al del helecho, sin embargo ambos eran necesarios y hacían del bosque un lugar hermoso. Tu tiempo vendrá, Dios me dijo, crecerás muy alto. ¿Qué tan alto debo crecer? pregunté. ¿Qué tan alto crecerá el bambú? fue su respuesta. Tan alto como pueda, indagué. Nunca te arrepientas de un día en tu vida. Los buenos días te dan felicidad, los aparentemente malos días te dan experiencia, ambos son esenciales para la vida.

La felicidad te mantiene dulce los intentos te mantienen fuerte, las penas te mantienen humano, las caídas te mantienen humilde, el éxito te mantiene brillante pero solo Dios, solo Dios te mantiene caminando” Caminando vos y yo, somos peregrinos caminantes hacia una meta, hacía un objetivo, hacía la casa del Padre Dios en un ya pero todavía no. El nos espera y como escribía San Pio de Pieltrachina….

Oración final

Porque es tarde Dios mío
Porque anochece ya
Y se nubla el camino
Porque temo perder
Las huellas que he seguido
No me dejes solo
Y quédate conmigo
Porque he sido rebelde
Y he buscado el peligro
Y escudriñe curioso
Las cumbres y el abismo
Perdóname Señor
Y quédate conmigo
Porque ardo en sed de Vos
Y en hambre de tu trigo
Ven siéntate a mi mesa
Dígnate ser mi amigo
Que a prisa cae la tarde
Quédate conmigo

Quédate con nosotros Señor, quédate y regálanos tu Vida. Amen

Padre Rubén Francisco Bellante

martes, 6 de septiembre de 2011

“La crisis humanitaria en Somalia no se debe solamente a la sequía”


© Martina Bacigalupo / Le Monde / Agence VU
Desde hace 20 años, Somalia es un país en estado de guerra. Hoy, las fuerzas del Gobierno Federal de Transición apoyadas por la Misión de la Unión Africana para Somalia (AMISOM) están luchando contra el grupo armado Al-Shabaab en Mogadiscio y otras partes del país. El acceso para las ONG internacionales sigue siendo difícil e inseguro. Duncan McLean, responsable de proyectos en Somalia, nos amplía esta información.

¿Qué sabemos hoy sobre la situación en Somalia?

Los servicios gubernamentales no funcionan, y los datos que tenemos están demasiado fragmentados para permitirnos hacer un diagnóstico preciso sobre la situación de la población. Los problemas de seguridad y la falta de acceso a muchos lugares no permiten recoger datos. Aunque no hay duda de que la situación es crítica, todavía tenemos una visión muy parcial y limitada a las zonas donde llevamos a cabo nuestras actividades. En Somalia, como en otras zonas de conflicto, no basta con las buenas intenciones: son muchos los obstáculos a la asistencia. Una ONG como MSF no podrá actuar sin negociar con todos los actores locales. La capacidad de acceder y prestar asistencia a las poblaciones depende de ellos. Pero los intereses de la gente son sólo un criterio entre muchos y no siempre prioritarios para las partes en conflicto. Si lo fueran, los somalíes no abandonarían su país en masa. En Etiopía, por ejemplo, en una región como Oromia, afectada también por la sequía, la gente no llega a cruzar las fronteras de su país. Por tanto, la crisis humanitaria en Somalia no se debe solamente a la sequía.

Y sin embargo, todo el mundo habla de la hambruna asociándola a la sequía…

Además de la voz de alarma que varias organizaciones hicieron sonar el año pasado, no es fácil tener pruebas concretas de lo que se denomina hambruna. A finales del año pasado, la sequía había afectado el acceso al agua y a los pozos. Observamos un aumento del número de personas que llegaban a algunos de nuestros proyectos en busca de ayuda. En los dos proyectos que tuvimos que suspender en junio en Somalia por problemas de seguridad, Daynile y Jamame [el primero ya reabierto para responder a la emergencia], los indicadores paradójicamente eran menos sugerentes. No hablaban de la muerte de ganado, por ejemplo. Los signos de crisis se detectaron por primera vez en las fronteras con Etiopía y con Kenia, donde miles de somalíes empezaron a marcharse del sur del país en junio de este año.

¿Por qué se suspendieron las actividades justo antes de esta crisis?

Nuestras actividades de cirugía se asociaban a heridos de guerra, a actividades asociadas a la guerra y controladas por quienes la libran. La suspensión tenía por objetivo aclarar estas cuestiones con nuestros contactos locales antes de que las cosas empeoraran y preservar en la medida de lo posible un espacio neutral e independiente para prestar asistencia. Sólo lo conseguimos en parte: el personal internacional todavía no puede acceder a nuestros proyectos. Decidimos reanudar nuestras actividades de todas formas a finales de julio, ante el grave deterioro de la situación en el país.

¿Cómo están las cosas ahora?

Hemos vuelto a abrir el proyecto en el hospital de Daynile, que ahora incluye un centro nutricional, y esperamos poder reiniciar muy pronto nuestras actividades en Jamame, en el sur. También estamos negociando iniciar nuevas actividades en la zona entorno a Mogadiscio para asistir a los desplazados recién llegados. En los campos que nuestros equipos han podido visitar se han encontrado personas muy débiles, casos de desnutrición y sobre todo un gran número de muertes por diarrea acuosa aguda. Estamos pensando en abrir centros con capacidad de hospitalización de pacientes, iniciar actividades nutricionales (que podrían incluir distribución general de alimentos), vacunaciones de sarampión, etc. Nuestra principal preocupación sigue siendo mejorar el acceso al agua potable, puesto que la falta de agua limpia y de servicios de saneamiento adecuados contribuye a la propagación de enfermedades diarreicas, lo que podría suponer un mayor peligro de muerte para los niños desnutridos. MSF está trabajando duro para ampliar sus operaciones médicas a pesar de los continuos obstáculos.

MSF trabaja de forma continuada en Somalia desde 1991 y actualmente proporciona asistencia médica gratuita en ocho regiones del país. Más de 1.400 trabajadores somalíes, apoyados por otros 100 internacionales en Nairobi, dispensan atención de salud gratuita, cirugía, tratamiento nutricional y ayuda de emergencia a personas desplazadas en nueve emplazamientos del sur y el centro de Somalia.
Para garantizar la independencia y neutralidad de sus actividades, MSF no acepta fondos de ningún gobierno para sus proyectos en Somalia. Todos los programas de MSF en el país se financian con fondos de socios y donantes privados.

miércoles, 24 de agosto de 2011

NO UNA VIDA, SINO DOS ("Elige la vida y vivirás" (Dt. 30, 19)

Hablar del tema de la vida en el actual contexto nacional, "tiene una significación muy concreta", porque "hoy la vida está muy amenazada por la droga y las diversas adicciones, la pobreza y la marginalidad en la que muchas personas viven su existencia en un estado de vulnerabilidad extrema; también la delincuencia aparece hoy en forma frecuente como atentado contra la vida", expresa la declaración de la Comisión Permanente de la Conferencia Episcopal Argentina que, titulada "No una vida, sino dos", se dio a conocer hoy. "Junto con estos peligros -añade la declaración- nos encontramos frente al planteo del aborto. Queremos afirmar con claridad: cuando una mujer está embarazada, no hablamos de una vida sino de dos, la de la madre y la de su hijo o hija en gestación. Ambas deben ser preservadas y respetadas. La biología manifiesta de modo contundente a través del ADN, con la secuenciación del genoma humano, que desde el momento de la concepción existe una nueva vida humana que ha de ser tutelada jurídicamente", porque "el derecho a la vida es el derecho humano fundamental". El siguiente es el texto completo de la declaración episcopal:

NO UNA VIDA, SINO DOS ("Elige la vida y vivirás" (Dt. 30, 19)
Durante este Año de la Vida, hemos reflexionado sobre ella y la hemos reconocido como un regalo maravilloso que recibimos de Dios, y que hace posible todos los otros bienes humanos. También hemos observado con dolor situaciones sociales en las que no se está promoviendo el valor supremo de la vida.

Hablar de este tema, en el actual contexto nacional, tiene una significación muy concreta. En efecto, hoy la vida está muy amenazada por la droga y las diversas adicciones, la pobreza y la marginalidad en la que muchas personas viven su existencia en un estado de vulnerabilidad extrema; también la delincuencia aparece hoy en forma frecuente como atentado contra la vida.

Junto con estos peligros nos encontramos frente al planteo del aborto. Queremos afirmar con claridad: cuando una mujer está embarazada, no hablamos de una vida sino de dos, la de la madre y la de su hijo o hija en gestación. Ambas deben ser preservadas y respetadas. La biología manifiesta de modo contundente a través del ADN, con la secuenciación del genoma humano, que desde el momento de la concepción existe una nueva vida humana que ha de ser tutelada jurídicamente. El derecho a la vida es el derecho humano fundamental.

En nuestro país hay un aprecio de la vida como valor inalienable. La vida propia y ajena es para los creyentes un signo de la presencia de Dios, e incluso a quienes no conocen a Dios o no creen en Él, les permite "sospechar" la existencia de una realidad trascendente.

Valoramos las recientes medidas adoptadas respecto del cuidado de la vida en la mujer embarazada. Es absolutamente prioritario proteger a las futuras madres, en particular a las que se encuentran en estado de marginalidad social o con dificultades graves en el momento del embarazo. Los varones, que también lo hicieron posible, no deberían desentenderse.

Deseamos escuchar, acompañar y comprender cada situación, procurando que todos los actores sociales seamos corresponsables en el cuidado de la vida, para que tanto el niño como la madre sean respetados sin caer en falsas opciones. El aborto nunca es una solución.

Una decisión legislativa que favoreciera la despenalización del aborto tendría consecuencias jurídicas, culturales y éticas. Las leyes van configurando la cultura de los pueblos y una legislación que no protege la vida favorece una cultura de la muerte. La ley, en cuanto base de un ordenamiento jurídico, tiene un sentido pedagógico para la vida de la sociedad.

Invitamos a nuestros fieles laicos y a todos los ciudadanos a reflexionar y expresarse con claridad a favor del derecho a la vida humana. Lejos estamos de desear que este debate provoque más divisiones en la sociedad argentina. Solicitamos, por ello, que las expresiones vertidas sobre este tema se realicen con el máximo respeto, eliminando toda forma de violencia y de agresividad, ya que estas actitudes no están a la altura del valor y de la dignidad que promovemos.

Invocamos la protección de Dios, fuente de toda vida, para que ilumine a los legisladores. En el marco del Bicentenario, cada vida humana acogida con grandeza de corazón renueva la existencia de nuestra Patria como hogar abierto a todas y a todos.

Buenos Aires, 18 de agosto de 2011. 159º Reunión de la Comisión Permanente
Conferencia Episcopal Argentina+

martes, 9 de agosto de 2011

ORACION


Ayúdame a hacer silencio, Señor,
quiero escuchar tu voz.
Toma mi mano,
guíame al desierto,
que nos encontremos a solas, vos y yo.
Necesito contemplar tu rostro,
me hace falta la calidez de tu voz,
caminar juntos…
callar para que hables vos.

Me pongo en tus manos,
quiero revisar mi vida,
descubrir en que tengo que cambiar,
afianzar lo que anda bien,
sorprenderme con lo nuevo que me pedís.
Ayúdame a dejar a un lado las corridas,
las preocupaciones que llenan mi cabeza,
barre mis dudas e inseguridades,
quiero compartir mi vida
y revisarla a tu lado.
Ver dónde aprieta el zapato
para apurar el cambio.

Me tienta la seguridad,
el saberlas todas,
tenerla clara,
no necesitarte,
total tengo todas las respuestas.

Me tienta el activismo.
Hay que hacer, hacer y hacer.
Y me olvido del silencio,
aflojo la oración,
¿leer la Biblia?,
para cuando haya tiempo…

Me tienta la incoherencia.
Hablar mucho y hacer poco.
Mostrar facha de buen cristiano,
pero adentro,
donde vos y yo conocemos,
tener mucho para cambiar.

Me tienta ser el centro del mundo.
Que los demás giren a mi alrededor.
Que me sirvan en lugar de servir.
Me tienta la idolatría.
Fabricarme un ídolo
con mis proyectos, mis convicciones,
mis certezas y conveniencias,
y ponerle tu nombre de Dios.
Me tienta la falta de compromiso.
Es más fácil pasar de largo
que bajarse del caballo
y hacer la del samaritano.
¡Hay tantos caídos a mi lado, Señor,
y yo me hago el distraído.

Me tienta la falta de sensibilidad,
no tener compasión,
acostumbrarme a que otros sufren
y tener excusas, razones, explicaciones…
que no tienen nada de Evangelio
pero que me conforman…
un rato, Señor,
porque en el fondo
no puedo engañarte.

Me tienta separar la fe y la vida.
Leer el diario, ver las noticias
sin indignarme evangélicamente
por la ausencia de justicia
y la falta de solidaridad.

Me tienta el mirar la realidad
sin la mirada del Reino.
Me tienta el alejarme de la política,
la economía,
la participación social…
Que se metan otros…
Yo, cristiano el Domingo.
Misa y gracias…

Me tienta el tener tiempo para todo
menos para lo importante.
La familia, los hijos, la oración…
al cuadragésimo lugar.
Hay cosas más importantes.
¿Las hay?

Me tienta, Señor, el desaliento,
lo difícil que a veces
se presentan las cosas.
Me tienta la desesperanza,
la falta de utopía.
Me tienta el dejarlo para mañana,
cuando hay que empezar
a cambiar hoy.

Me tienta creer que te escucho
cuando escucho mi voz.
¡Enséñame a discernir!
Dame luz para distinguir tu rostro.
Llévame al desierto, Señor,
despójame de lo que me ata,
sacudí mis certezas
y poné a prueba mi amor.
Para empezar de nuevo,
humilde, sencillo,
con fuerza y Espíritu
para vivir fiel a Vos.Amén.
P. Rubén Francisco Bellante

CARTA DE DIOS PARA VOS

Es probable que no me conozcas, pero yo te conozco perfectamente bien... Salmos 139.1
Sé cuando te sientas y cuando te levantas... Salmos 139.2
Todos tus caminos me son conocidos... Salmos 139.3
Pues aún tus cabellos están todos contados... Mateo 10.29-31
Porque fuiste creado a mi imagen... Génesis 1.27
En mi vives, te mueves y eres… Hechos 17.28
Porque linaje mío eres... Hechos 17.28
Antes que te formase en el vientre, te conocí… Jeremías 1.4-5
Fuiste predestinado conforme a mi propósito… Efesios 1.11-12
No fuiste un error... Salmo 139.15
En mi libro estaban escritos tus días… Salmos 139.16
Yo determiné el momento exacto de tu nacimiento y donde vivirías… Hechos 17.26
Tu creación fue maravillosa… Salmos 139.14
Te hice en el vientre de tu madre… Salmos 139.13
Te saqué de las entrañas de tu madre… Salmos 71.6
He sido mal representado por aquellos que no me conocen… Juan 8.41-44
No estoy enojado ni distante de ti; soy la manifestación perfecta del amor… 1 Juan 4.16
Y deseo derramar mi amor sobre ti... 1 Juan 3.1
Simplemente porque eres mi hijo y yo soy tu padre… 1 Juan 3.1
Te ofrezco mucho más de lo que te podría dar tu padre terrenal… Mateo 7.11
Porque soy el Padre perfecto… Mateo 5.48
Toda buena dádiva que recibes viene de mi… Santiago 1.17
Porque yo soy tu proveedor que suple tus necesidades… Mateo 6.31-33
Mi plan para tu futuro está lleno de esperanza… Jeremías 29.11
Porque te amo con amor eterno… Jeremías 31.3
Mis pensamientos sobre ti se multiplican más que la arena en la orilla del mar… Sal 139,17-18
Y me regocijo sobre ti con cánticos… Sofonías 3.17
Nunca me volveré atrás de hacerte bien… Jeremías 32.40
Tú eres mi especial tesoro… Éxodo 19.5
Deseo afirmarte de todo corazón y con toda mi alma… Jeremías 32.41
Y te quiero enseñar cosas grandes y ocultas que tú no conoces… Jeremías 33.3
Me hallarás, si me buscas de todo corazón… Deuteronomio 4.29
Deléitate en mí y te concederé las peticiones de tu corazón… Salmo 37.4
Porque yo inspiro tus deseos… Filipenses 2.13
Yo puedo hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pides o entiendes… Efesios 3.30
Porque yo soy quien más te alienta… 2 Tesalonicenses 2.16-17
Soy también el Padre que te consuela en todos tus problemas… 2 Corintios 1.3-4
Cuando tu corazón está quebrantado, yo estoy cerca a ti… Salmos 34.18
Como el pastor lleva en sus brazos a un cordero, yo te llevo cerca de mi corazón… Isaías 40.11
Un día enjugaré toda lágrima de tus ojos… Apocalipsis 21.3-4
Y quitaré todo el dolor que has sufrido en esta tierra… Apocalipsis 21.3-4
Yo soy tu Padre, y te he amado como a mi hijo, Jesucristo… Juan 17.23
Porque te he dado a conocer mi amor en Jesús… Juan 17.26
Él es la imagen misma de mi sustancia... Hebreos 1.3
Él vino a demostrar que yo estoy por ti y no contra ti… Romanos 8.31
Y para decirte que no tomaré en cuenta tus pecados… 2 Corintios 5.18-19
Porque Jesús murió para reconciliarnos... 2 Corintios 5.18-19
Su muerte fue mi máxima expresión de amor por ti… 1 Juan 4.10
Entregué todo lo que amaba para ganar tu amor… Romanos 8.31-32
Si recibes el regalo de mi Hijo Jesucristo, me recibes a mí… 1 Juan 2.23
Y nada te podrá volver a separar de mi amor… Romanos 8.38-39
Vuelve a casa y participa en la fiesta más grande que el Cielo ha celebrado… Lucas 15.7
Siempre he sido y por siempre seré tu Padre… Efesios 3.14-15
Mi pregunta es... ¿Quieres ser mi hijo? Juan 1.12-13
Aquí te espero… Lucas 15.11-32

Con amor, tu Padre

jueves, 28 de julio de 2011

CUERNO DE AFRICA- SOMALIA

Ante el empeoramiento de la crisis nutricional en el Cuerno de África, la organización humanitaria Médicos Sin Fronteras (MSF) insta a todas las partes en Somalia, a los países vecinos y a la comunidad internacional a que mejoren significativa e inmediatamente la asistencia a la población somalí en la región y a que eliminen todos los obstáculos que están impidiendo la expansión de la ayuda independiente dentro del país.

La actual crisis en el Cuerno de África está afectando principalmente a la población somalí, por lo que para evaluar las necesidades de la población y ampliar la capacidad de reacción de las organizaciones humanitarias en este entorno complejo, es esencial que se garantice un acceso independiente e inmediato de las mismas al interior de Somalia.
Debido a la limitada capacidad de asistencia disponible en el país, miles de somalíes están llegando cada semana a los distintos campamentos ubicados en las zonas fronterizas de la vecinas Kenia y Etiopía. Los equipos de MSF llevan semanas informando sobre altas tasas de desnutrición entre los recién llegados; uno de cada tres niños sufre de desnutrición aguda. Debido a la política oficial de fronteras cerradas y a los obstáculos administrativos que encuentran en los centros de recepción, ellos y sus familias se enfrentan a numerosos retrasos para llegar a los campos. Tras días y días de caminar sin apenas comida ni agua, e innumerables horas de espera en estos campos de tránsito, se ven obligados a tener que competir por la limitada ayuda disponible en campos de refugiados caóticos y superpoblados, como los de Dadaab, en Kenia, o los de Dolo Ado, en Etiopía.

MSF está tratando a más de 10.000 niños con desnutrición severa en los diversos centros nutricionales y clínicas que tiene en toda la región afectada por la crisis. "Hay que garantizar que todos los afectados reciban la ayuda, tanto en Somalia, como en su huida a los países vecinos”, exclama Alfonso Verdú, responsable de operaciones de MSF para Kenia Etiopía y Somalia. "Kenia y Etiopía, países que dan acogida a la gran mayoría de los refugiados somalíes, tienen que dar prioridad a la apertura de nuevos campos y mejorar los existentes. Y la comunidad internacional tiene que asumir que tiene un responsabilidad compartida en todo esto y debe prestar ayuda a los somalíes que buscan refugio, asegurarles un registro eficiente, hacer una distribución adecuada de las raciones de alimentos, así como proporcionarles refugio y protección en los campos existentes y en los nuevos. Las actuales restricciones y trabas burocráticas están causando demoras innecesarias, y es absolutamente prioritario que se tomen todas las medidas necesarias para responder a la emergencia".
Las condiciones de vida de la población somalí se han visto enormemente debilitadas en los últimos años por un conflicto armado que dura ya dos décadas. La violencia e inseguridad, unidas a la incesante sequía que ha arruinado las cosechas y que está acabando con la vida del ganado y, por otro lado, el alza en los precios de los alimentos, han hecho que la situación hoy haya llegado a un punto crítico. Además, las restricciones existentes para el movimiento de los trabajadores humanitarios internacionales, y las limitaciones impuestas a sus organizaciones para hacer llegar los suministros, han retrasado y limitado de manera muy importante la capacidad de las mismas para hacer llegar la ayuda a la población.

"Nuestros centros nutricionales están operando muy por encima de su capacidad original, y en comparación con el año pasado, hay lugares en los que estamos recibiendo hasta siete veces más pacientes”, explica Aitor Zabalgoeazkoa, director General de MSF. "En la actualidad, estamos dando tratamiento nutricional a más de 3.000 niños y niñas menores de 5 años en Somalia: unos 600 en centros terapéuticos intensivos y más de 2.500 en centros ambulatorios. Necesitamos introducir recursos de manera urgente para ayudar a todos los recién llegados y aumentar nuestra respuesta en todas las regiones afectadas. En varios lugares, como está ocurriendo por ejemplo en el valle del Low Juba, están surgiendo campamentos espontáneos en los que se han reunido hasta 5.000 personas que han huido de sus aldeas y de las zonas rurales en busca de comida y ayuda”.

"Los combates en Somalia, las restricciones impuestas a los aviones de abastecimiento y al personal internacional, así como las permanentes trabas administrativas, han contribuido en gran medida a las dificultades actuales a las que se enfrenta a día de hoy la población de Somalia y a que se esté dando la situación actual”, asegura Unni Karunakara, presidente internacional de MSF. "Es fundamental que se eliminen todas las restricciones y los obstáculos a la ayuda humanitaria, pues la situación no para de empeorar".


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MSF trabaja ininterrumpidamente en Somalia desde el año 1991 y actualmente proporciona atención médica gratuita en ocho regiones del sur y el centro del país. Más de 1.400 trabajadores somalíes, con el apoyo de unos 100 trabajadores internacionales en Nairobi, prestan servicios gratuitos de atención primaria, cirugía y tratamiento nutricional a la población somalí. También prestan atención médica y apoyo a los desplazados, y distribuyen agua y materiales de ayuda.

MSF no acepta fondos gubernamentales para sus proyectos en Somalia, y todos los fondos que utiliza en el país provienen de sus socios y donantes privados.Cuerno de África: no más demoras y restricciones para asistir a los somalíes
Dadaab, Kenia. © Nenna Arnold / MSF
Dadaab, Kenia. © Nenna Arnold / MSF

Ante el empeoramiento de la crisis nutricional en el Cuerno de África, la organización humanitaria Médicos Sin Fronteras (MSF) insta a todas las partes en Somalia, a los países vecinos y a la comunidad internacional a que mejoren significativa e inmediatamente la asistencia a la población somalí en la región y a que eliminen todos los obstáculos que están impidiendo la expansión de la ayuda independiente dentro del país.

La actual crisis en el Cuerno de África está afectando principalmente a la población somalí, por lo que para evaluar las necesidades de la población y ampliar la capacidad de reacción de las organizaciones humanitarias en este entorno complejo, es esencial que se garantice un acceso independiente e inmediato de las mismas al interior de Somalia.
Debido a la limitada capacidad de asistencia disponible en el país, miles de somalíes están llegando cada semana a los distintos campamentos ubicados en las zonas fronterizas de la vecinas Kenia y Etiopía. Los equipos de MSF llevan semanas informando sobre altas tasas de desnutrición entre los recién llegados; uno de cada tres niños sufre de desnutrición aguda. Debido a la política oficial de fronteras cerradas y a los obstáculos administrativos que encuentran en los centros de recepción, ellos y sus familias se enfrentan a numerosos retrasos para llegar a los campos. Tras días y días de caminar sin apenas comida ni agua, e innumerables horas de espera en estos campos de tránsito, se ven obligados a tener que competir por la limitada ayuda disponible en campos de refugiados caóticos y superpoblados, como los de Dadaab, en Kenia, o los de Dolo Ado, en Etiopía.

MSF está tratando a más de 10.000 niños con desnutrición severa en los diversos centros nutricionales y clínicas que tiene en toda la región afectada por la crisis. "Hay que garantizar que todos los afectados reciban la ayuda, tanto en Somalia, como en su huida a los países vecinos”, exclama Alfonso Verdú, responsable de operaciones de MSF para Kenia Etiopía y Somalia. "Kenia y Etiopía, países que dan acogida a la gran mayoría de los refugiados somalíes, tienen que dar prioridad a la apertura de nuevos campos y mejorar los existentes. Y la comunidad internacional tiene que asumir que tiene un responsabilidad compartida en todo esto y debe prestar ayuda a los somalíes que buscan refugio, asegurarles un registro eficiente, hacer una distribución adecuada de las raciones de alimentos, así como proporcionarles refugio y protección en los campos existentes y en los nuevos. Las actuales restricciones y trabas burocráticas están causando demoras innecesarias, y es absolutamente prioritario que se tomen todas las medidas necesarias para responder a la emergencia".
Las condiciones de vida de la población somalí se han visto enormemente debilitadas en los últimos años por un conflicto armado que dura ya dos décadas. La violencia e inseguridad, unidas a la incesante sequía que ha arruinado las cosechas y que está acabando con la vida del ganado y, por otro lado, el alza en los precios de los alimentos, han hecho que la situación hoy haya llegado a un punto crítico. Además, las restricciones existentes para el movimiento de los trabajadores humanitarios internacionales, y las limitaciones impuestas a sus organizaciones para hacer llegar los suministros, han retrasado y limitado de manera muy importante la capacidad de las mismas para hacer llegar la ayuda a la población.

"Nuestros centros nutricionales están operando muy por encima de su capacidad original, y en comparación con el año pasado, hay lugares en los que estamos recibiendo hasta siete veces más pacientes”, explica Aitor Zabalgoeazkoa, director General de MSF. "En la actualidad, estamos dando tratamiento nutricional a más de 3.000 niños y niñas menores de 5 años en Somalia: unos 600 en centros terapéuticos intensivos y más de 2.500 en centros ambulatorios. Necesitamos introducir recursos de manera urgente para ayudar a todos los recién llegados y aumentar nuestra respuesta en todas las regiones afectadas. En varios lugares, como está ocurriendo por ejemplo en el valle del Low Juba, están surgiendo campamentos espontáneos en los que se han reunido hasta 5.000 personas que han huido de sus aldeas y de las zonas rurales en busca de comida y ayuda”.

"Los combates en Somalia, las restricciones impuestas a los aviones de abastecimiento y al personal internacional, así como las permanentes trabas administrativas, han contribuido en gran medida a las dificultades actuales a las que se enfrenta a día de hoy la población de Somalia y a que se esté dando la situación actual”, asegura Unni Karunakara, presidente internacional de MSF. "Es fundamental que se eliminen todas las restricciones y los obstáculos a la ayuda humanitaria, pues la situación no para de empeorar".


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MSF trabaja ininterrumpidamente en Somalia desde el año 1991 y actualmente proporciona atención médica gratuita en ocho regiones del sur y el centro del país. Más de 1.400 trabajadores somalíes, con el apoyo de unos 100 trabajadores internacionales en Nairobi, prestan servicios gratuitos de atención primaria, cirugía y tratamiento nutricional a la población somalí. También prestan atención médica y apoyo a los desplazados, y distribuyen agua y materiales de ayuda.

MSF no acepta fondos gubernamentales para sus proyectos en Somalia, y todos los fondos que utiliza en el país provienen de sus socios y donantes privados.Cuerno de África: no más demoras y restricciones para asistir a los somalíes
Dadaab, Kenia. © Nenna Arnold / MSF
Dadaab, Kenia. © Nenna Arnold / MSF

Ante el empeoramiento de la crisis nutricional en el Cuerno de África, la organización humanitaria Médicos Sin Fronteras (MSF) insta a todas las partes en Somalia, a los países vecinos y a la comunidad internacional a que mejoren significativa e inmediatamente la asistencia a la población somalí en la región y a que eliminen todos los obstáculos que están impidiendo la expansión de la ayuda independiente dentro del país.

La actual crisis en el Cuerno de África está afectando principalmente a la población somalí, por lo que para evaluar las necesidades de la población y ampliar la capacidad de reacción de las organizaciones humanitarias en este entorno complejo, es esencial que se garantice un acceso independiente e inmediato de las mismas al interior de Somalia.
Debido a la limitada capacidad de asistencia disponible en el país, miles de somalíes están llegando cada semana a los distintos campamentos ubicados en las zonas fronterizas de la vecinas Kenia y Etiopía. Los equipos de MSF llevan semanas informando sobre altas tasas de desnutrición entre los recién llegados; uno de cada tres niños sufre de desnutrición aguda. Debido a la política oficial de fronteras cerradas y a los obstáculos administrativos que encuentran en los centros de recepción, ellos y sus familias se enfrentan a numerosos retrasos para llegar a los campos. Tras días y días de caminar sin apenas comida ni agua, e innumerables horas de espera en estos campos de tránsito, se ven obligados a tener que competir por la limitada ayuda disponible en campos de refugiados caóticos y superpoblados, como los de Dadaab, en Kenia, o los de Dolo Ado, en Etiopía.

MSF está tratando a más de 10.000 niños con desnutrición severa en los diversos centros nutricionales y clínicas que tiene en toda la región afectada por la crisis. "Hay que garantizar que todos los afectados reciban la ayuda, tanto en Somalia, como en su huida a los países vecinos”, exclama Alfonso Verdú, responsable de operaciones de MSF para Kenia Etiopía y Somalia. "Kenia y Etiopía, países que dan acogida a la gran mayoría de los refugiados somalíes, tienen que dar prioridad a la apertura de nuevos campos y mejorar los existentes. Y la comunidad internacional tiene que asumir que tiene un responsabilidad compartida en todo esto y debe prestar ayuda a los somalíes que buscan refugio, asegurarles un registro eficiente, hacer una distribución adecuada de las raciones de alimentos, así como proporcionarles refugio y protección en los campos existentes y en los nuevos. Las actuales restricciones y trabas burocráticas están causando demoras innecesarias, y es absolutamente prioritario que se tomen todas las medidas necesarias para responder a la emergencia".
Las condiciones de vida de la población somalí se han visto enormemente debilitadas en los últimos años por un conflicto armado que dura ya dos décadas. La violencia e inseguridad, unidas a la incesante sequía que ha arruinado las cosechas y que está acabando con la vida del ganado y, por otro lado, el alza en los precios de los alimentos, han hecho que la situación hoy haya llegado a un punto crítico. Además, las restricciones existentes para el movimiento de los trabajadores humanitarios internacionales, y las limitaciones impuestas a sus organizaciones para hacer llegar los suministros, han retrasado y limitado de manera muy importante la capacidad de las mismas para hacer llegar la ayuda a la población.

"Nuestros centros nutricionales están operando muy por encima de su capacidad original, y en comparación con el año pasado, hay lugares en los que estamos recibiendo hasta siete veces más pacientes”, explica Aitor Zabalgoeazkoa, director General de MSF. "En la actualidad, estamos dando tratamiento nutricional a más de 3.000 niños y niñas menores de 5 años en Somalia: unos 600 en centros terapéuticos intensivos y más de 2.500 en centros ambulatorios. Necesitamos introducir recursos de manera urgente para ayudar a todos los recién llegados y aumentar nuestra respuesta en todas las regiones afectadas. En varios lugares, como está ocurriendo por ejemplo en el valle del Low Juba, están surgiendo campamentos espontáneos en los que se han reunido hasta 5.000 personas que han huido de sus aldeas y de las zonas rurales en busca de comida y ayuda”.

"Los combates en Somalia, las restricciones impuestas a los aviones de abastecimiento y al personal internacional, así como las permanentes trabas administrativas, han contribuido en gran medida a las dificultades actuales a las que se enfrenta a día de hoy la población de Somalia y a que se esté dando la situación actual”, asegura Unni Karunakara, presidente internacional de MSF. "Es fundamental que se eliminen todas las restricciones y los obstáculos a la ayuda humanitaria, pues la situación no para de empeorar".


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MSF trabaja ininterrumpidamente en Somalia desde el año 1991 y actualmente proporciona atención médica gratuita en ocho regiones del sur y el centro del país. Más de 1.400 trabajadores somalíes, con el apoyo de unos 100 trabajadores internacionales en Nairobi, prestan servicios gratuitos de atención primaria, cirugía y tratamiento nutricional a la población somalí. También prestan atención médica y apoyo a los desplazados, y distribuyen agua y materiales de ayuda.

MSF no acepta fondos gubernamentales para sus proyectos en Somalia, y todos los fondos que utiliza en el país provienen de sus socios y donantes privados.

martes, 26 de julio de 2011

A PRUEBA DE FUEGO

JORNADA MUNDIAL DE LA JUVENTUD


“Joven” monja de 103 años participará en la JMJ

Madrid (España) , 25 Jul. 11 (AICA)
Sor Teresita

Sor Teresita

Sor Teresita, con 103 años es la monja de clausura más veterana del mundo. Saldrá por primera vez del convento para asistir en la Jornada Mundial de la Juventud al encuentro de “jóvenes monjas” con el Papa. Es la monja de clausura que más tiempo lleva en un monasterio: 84 años. Un verdadero récord.

El día que nació Benedicto XVI, sor Teresita ingresaba en el Convento Cisterciense de Buenafuente del Sistal, en Guadalajara, del que fue durante más de 20 años superiora y en el que sigue viviendo.

Pertenece a la orden del Císter. Española nacida en Foronda (Álava), participó con otras nueve monjas de clausura en un libro titulado “¿Qué hace una chica como tú en un sitio como éste?” editado por Libros Libres, para explicar la riqueza interior y la felicidad que supone la vida contemplativa.


“No se puede vivir aburrida en el Convento”
Confiesa Sor Teresita, recordando su ingreso al Convento Cisterciense de Buenafuente que “me dio miedo entrar, pero el Señor me ayudó. Yo no sabía nada de monjas, pero Él y santa Teresita me ayudaron y entre ellos se las arreglaron para que no me acobardara”.

Dedica su vida a la oración por los demás y al trabajo en el Convento. Según sus propias palabras, “aunque rezo mucho, tengo mis fugas… Tengo una imaginación muy loca. En cuanto me descuido, ya estoy distraída. Entonces vuelvo a rezar a la Virgen María y ella me trae a la oración o a mi trabajo.

Sor Teresita es la imagen de la felicidad: “No se puede vivir aburrida en el Convento. Terminas mal. O eres feliz o nada”.

¿Su secreto para la felicidad?: “Cada uno es feliz en su profesión. La felicidad se siente siguiendo cada uno su vocación. Eso sólo lo sabe quién lo vive”.

Sor Teresita (Valeria de nombre de civil), sin embargo tuvo una vocación tardía: “No me gustaban las monjas, ¡con lo bien que se estaba en casa! Éramos labradores. Estábamos en el campo de la mañana a la noche, trabajando, pero lo pasábamos bien. Yo era la mayor de 7 hermanos y con mi hermana me pasaba el día haciendo bromas, éramos felices”.

“Pero mi padre, viendo la vida que llevábamos en el campo, ¡y pensando que las monjas no trabajaban!, nos decía a mi hermana y a mí: ¿y no querrían ser monjas…? Y yo, por contentar a mi padre, le recé a la patrona de Vitoria y le pedí que me diese vocación… ¡Y vaya si me la dio!. La vocación y la perseverancia. Son dos gracias que Dios me dio”.

A sus 103 años, todos los días recibe y lee el diario y cree que todavía le quedan cosas por hacer: “Si Dios me sigue teniendo aquí, por algo será”. “Sé que muchos no entenderán mi manera de vivir, pero yo no entiendo otra”.

¿El resumen de su vida?: “El don más grande que recibí en estos más de 100 años es la oración. Sin ella no se puede sostener uno. Cada día es una opción de oración. Yo no dejo de repetir: `Gracias, perdón, Gracias, perdón´”.


“¿Qué hace una chica como tú en un sitio como éste?”
Por primera vez en España, un periodista traspasó los muros de varios monasterios de clausura para entrevistar a diez religiosas. Es algo único que no se había dado anteriormente. Pertenecen a distintas congregaciones y carismas. Hay testimonios de religiosas Agustinas, Clarisas, Carmelitas Descalzas, de la Inmaculada Concepción, Hijas de María Nuestra Señora, Reparadoras de la Virgen de los Dolores.

A través de las páginas del libro “¿Qué hace una chica como tú en un sitio como éste?”, editado por Libros Libres, el lector se convierte en el visitante de un monasterio de papel, cuyas celdas están habitadas por diez mujeres auténticas de nuestro mundo y nuestro tiempo, que responden abiertamente a éstas y más preguntas sobre la vocación, explicando cómo es la vida en una clausura, qué valor tiene la pobreza, qué las hace tomar semejante decisión, o si ya cumplidos los cien años valió la pena vivir casi un siglo dedicada nada menos, y nada más, que a Dios.+

viernes, 22 de julio de 2011

LA VIRGEN DE GUADALUPE

MARIA MAGDALENA

María Magdalena, la enamorada de Dios
El amor de María Magdalena a Cristo fue un amor total. "Para mí la vida es Cristo"

María Magdalena, la enamorada de Dios

Realmente nos encontramos en el Evangelio a un personaje muy especial del que nos pareciera saberlo todo y del que casi no sabemos nada: María Magdalena. Magdalena no es un apellido, sino un toponímico. Se trata de una María de Magdala, ciudad situada al norte de Tiberíades. Sólo sabemos de ella que Cristo la libró de siete demonios (Lc 8, 2) y que acompañaba a Cristo formando parte de un grupo grande mujeres que le servían. Los momentos culminantes de su vida fueron su presencia ante la Cruz de Cristo, junto a María, y, sobre todo, el ser testigo directo y casi primero de la Resurrección del Señor. A María Magdalena se le ha querido unir con la pecadora pública que encontró a Cristo en casa de Simón el fariseo y con María de Betania. No se puede afirmar esto y tampoco lo contrario, aunque parece que María Magdalena es otra figura distintas a las anteriores. El rostro de esta mujer en el Evangelio es, sin embargo, muy especial: era una mujer enamorada de Cristo, dispuesta a todo por él, un ejemplo maravilloso de fe en el Hijo de Dios. Todo parece que comenzó cuando Jesús sacó de ella siete demonios, es decir, según el parecer de los entendidos, cuando Cristo la curó de una grave enfermedad.


María Magdalena es un lucero rutilante en la ciencia del amor a Dios en la persona de Jesús. ¿Qué fue lo que a aquella mujer le hechizó en la persona de Cristo? ¿Por qué aquella mujer se convirtió de repente en una seguidora ardiente y fiel de Jesús? ¿Por qué para aquella mujer, tras la muerte de Cristo, todo se había acabado? María Magdalena se encontró con Cristo, después de que él le sacara aquellos "siete demonios". Es como si dijera que encontró el "todo", después de vivir en la "nada", en el "vacío". Y allí comenzó aquella historia.

El amor de María Magdalena a Jesús fue un amor fiel, purificado en el sufrimiento y en el dolor. Cuando todos los apóstoles huyeron tras el prendimiento de Cristo, María Magdalena estuvo siempre a su lado, y así la encontramos de pié al lado de la Cruz. No fue un amor fácil. El amor llevó a María Magdalena a involucrarse en el fracaso de Cristo, a recibir sobre sí los insultos a Cristo, a compartir con él aquella muerte tan horrible en la cruz. Allí el amor de María Magdalena se hizo maduro, adulto, sólido. A quien Dios no le ha costado en la vida, difícilmente entenderá lo que es amarle. Amor y dolor son realidades que siempre van unidas, hasta el punto de que no pueden existir la una sin la otra.


El amor de María Magdalena a Cristo fue un amor total. "Para mí la vida es Cristo", repetiría después otro de los grandes enamorados de Cristo. Comprobamos este amor en aquella escena tan bella de María Magdalena junto al sepulcro vacío. Está hundida porque le han quitado al Maestro y no sabe dónde lo han puesto. La muerte de Cristo fue para María un golpe terrible. Para ella la vida sin Cristo ya no tenía sentido. Por ello, el Resucitado va enseguida a rescatarla. Se trata seguro de una de las primeras apariciones de Cristo. Era tan profundo su amor que ella no podía concebir una vida sin aquella presencia que daba sentido a todo su ser y a todas sus aspiraciones en esta vida. Tras constatar que ha resucitado se lanza a sus pies con el fin de agarrarse a ellos e impedir que el Señor vuelva a salir de su vida.

El amor de María Magdalena a Cristo fue un amor de entrega y servicio. Nos dice el Evangelio que María Magdalena formaba parte de aquel grupo de mujeres que seguía y servía a Cristo. El amor la había convertido a esta mujer en una servidora entregada, alegre y generosa. Servir a quien se ama no es una carga, es un honor. El amor siempre exige entrega real, porque el amor no son palabras solo, sino hechos y hechos verdaderos. Un amor no acompañado de obras es falso. Hay quienes dicen "Señor, Señor, pero después no hacen lo que se les pide". María Magdalena no sólo servía a Cristo, sino que encontraba gusto y alegría en aquel servicio. Era para ella, una mujer tal vez pecadora antes, un privilegio haber sido elegida para servir al Señor.


El amor de María Magdalena a Cristo constituye para nosotros una lección viva y clarividente de lo que debe ser nuestro amor a Dios, a Cristo, al Espíritu Santo, a la Trinidad. Hay que despojar el amor de contenidos vacíos y vivirlo más radicalmente. Hay que relacionar más lo que hacemos y por qué lo hacemos con el amor a Dios. No debemos olvidar que al fin y al cabo nuestro amor a Dios más que sentimientos son obras y obras reales. El lenguaje de nuestro amor a Dios está en lo que hacemos por Él.

En primer lugar, podemos vivir el amor a Dios en una vida intensa y profunda de oración, que abarca tanto los sacramentos como la oración misma, además de vivir en la presencia de Dios. En estos momentos además nuestra relación con Dios ha de ser íntima, cordial, cálida. Hay que procurar conectar con Dios como persona, como amigo, como confidente. Hay que gozar de las cosas de Dios; hay que sentirse tristes sin las cosas de Dios; hay que llegar a sentir necesarias las cosas de Dios.

En segundo lugar, tenemos que vivir el amor a Dios en la rectitud y coherencia de nuestros actos. Cada cosa que hagamos ha de ser un monumento a su amor. Toda nuestra vida desde que los levantamos hasta que nos acostamos ha de ser en su honor y gloria. No podemos separar nuestra vida diaria con sus pequeñeces y grandezas del amor a Dios. No tenemos más que ofrecerle a Dios. Ahí radica precisamente la grandeza de Dios que acoge con infinito cariño esas obras tan pequeñas. De todas formas la verdad del amor siempre está en lo pequeño, porque lo pequeño es posible, es cotidiano, es frecuente. Las cosas grandes no siempre están al alcance de todos. Además el que es fiel en lo pequeño, lo será en lo mucho.


Y en tercer lugar, tenemos que vivir el amor a Dios en la entrega real y veraz al prójimo por Él. "Si alguno dice: Yo amo a Dios y odia a su hermano, es un mentiroso, pues quien no ama a su hermano, a quien ve, no pude amar a Dios a quien no ve" (1 Jn 4,20). El amor a Dios en el prójimo es difícil, pero es muchas veces el más veraz. Hay que saber que se está amando a Dios cuando se dice NO al egoísmo, al rencor, al odio, a la calumnia, a la crítica, a la acepción de personas, al juicio temerario, al desprecio, a la indiferencia, a etiquetar a los demás; y cuando se dice SÍ a la bondad, a la generosidad, a la mansedumbre, al sacrificio, al respeto, a la amistad, a la comprensión, al buen hablar. La caridad con el prójimo va íntimamente ligada a la caridad hacia Dios. Es una expresión real del amor a Dios.

miércoles, 20 de julio de 2011

EL ABUELO DANIEL

El 20 de julio de 1916, nació un gran hombre, don Daniel Larrat, hombre sincero y bonachón, que con su don de afabilidad unía a sus hijos, vecinos y amigos. Dios le concedió la gracia de vivir pendiente de la necesidad del otro. Muchas veces ante la desgracia ajena, no esperaba un minuto y salía al socorro, a la ayuda del hermano. Siempre en su bicicleta o caminando, llegaba a todas las casas de los vecinos, y con un "che hay que ayudar" animaba a sus vecinos y familiares a ser solidarios. Recuerdo su fe, su confianza puesta en Dios y en la intercesión de Ceferino, muchas veces lo ví ir a Misa y decirle al sacerdote en medio de la celebración " Padre perdón, pero yo no me levanto, porque no puedo" pero su imposibilidad no le impedía ir a la Eucaristía.
Cuantos recuerdos brotan en mi interior, estoy orgullosa de ser su nieta, fue un hombre que con debilidades y miserias siempre tuvo un gesto oportuno para el hermano. Sus hijos y sus nietos, sus hijos políticos todos recordamos cuando el abuelo Daniel nos reunía y unía a lo que estaba desunido, aunque han pasado varios años desde que partió a la casa del Padre, sabemos que su amor, sus gestos, sus actos de amor siguen vigentes, siguen presentes entre nosotros.
Gracias Señor por el abuelo Daniel.
Silvina

martes, 5 de julio de 2011

QUE LA CARIDAD SEA SIN FINGIMIENTO

P. Raniero Cantalamessa


Tercera Predicación de Cuaresma

QUE LA CARIDAD SEA SIN FINGIMIENTO




1. Amarás al, prójimo como a ti mismo

Se ha observado un hecho. El río Jordán, en su curso, forma dos mares: el mar de Galilea y el mar Muerto, pero mientras que el mar de Galilea es un mar bullente de vida, entre las aguas con más pesca de la tierra, el mar Muerto es precisamente un mar “muerto”, no hay traza de vida en él ni a su alrededor, sólo salinas. Y sin embargo se trata de la misma agua del Jordán. La explicación, al menos en parte, es esta: el mar de Galilea recibe las aguas del Jordán, pero no las retiene para sí, las hace volver a fluir de manera que puedan irrigar todo el valle del Jordán.

El mar Muerto recibe las aguas y las retiene para sí, no tiene desaguaderos, de él no sale una gota de agua. Es un símbolo. Para recibir amor de Dios, debemos darlo a los hermanos, y cuanto más lo damos, más lo recibimos. Sobre esto queremos reflexionar en esta meditación.

Tras haber reflexionado en las primeras dos meditaciones sobre el amor de Dios como don, ha llegado el momento de meditar también sobre el deber de amar, y en particular en el deber de amar al prójimo. El vínculo entre los dos amores se expresa de forma programática por la palabra de Dios: “Si Dios nos amó tanto, también nosotros debemos amarnos los unos a los otros. ” (1 Jn 4,11).

“Amarás a tu prójimo como a ti mismo” era un mandamiento antiguo, escrito en la ley de Moisés (Lv 19,18) y Jesús mismo lo cita como tal (Lc 10, 27). ¿Cómo entonces Jesús lo llama “su” mandamiento y el mandamiento “nuevo”? La respuesta es que con él han cambiado el objeto, el sujeto y el motivo del amor al prójimo.

Ha cambiado ante todo el objeto, es decir, el prójimo a quien amar. Este ya no es sólo el compatriota, o como mucho el huésped que vive con el pueblo, sino todo hombre, incluso el extranjero (¡el Samaritano!), incluso el enemigo. Es verdad que la segunda parte de la frase “Amarás a tu prójimo y odiarás a tu enemigo” no se encuentra literalmente en el Antiguo Testamento, pero resume su orientación general, expresada en la ley del talión: “ojo por ojo, diente por diente” (Lv 24,20), sobre todo si se compara con lo que Jesús exige de los suyos:

“Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, rogad por sus perseguidores; así seréis hijos del Padre que está en el cielo, porque él hace salir el sol sobre malos y buenos y hace caer la lluvia sobre justos e injustos. Si amáis solamente a quienes os aman, ¿qué recompensa merecéis? ¿No hacen lo mismo los publicanos? Y si saludáis solamente a vuestros hermanos, ¿qué hacéis de extraordinario? ¿No hacen lo mismo los paganos?” (Mt 5, 44-47).

Ha cambiado también el sujeto del amor al prójimo, es decir, el significado de la palabra prójimo. Este no es el otro; soy yo, no es el que está cercano, sino el que se hace cercano. Con la parábola del buen samaritano Jesús demuestra que no hay que esperar pasivamente a que el prójimo aparezca en mi camino, con muchas señales luminosas, con las sirenas desplegadas. El prójimo eres tu, es decir, el que tu puedes llegar a ser. El prójimo no existe de partida, sino que se tendrá un prójimo sólo el que se haga próximo a alguien.

Ha cambiado sobre todo el modelo o la medida del amor al prójimo. Hasta Jesús, el modelo era el amor de uno mismo: “como a ti mismo”. Se dijo que Dios no podía asegurar el amor al prójimo a un “perno” más seguro que este; no habría obtenido el mismo objetivo ni siquiera su hubiese dicho: “¡Amarás a tu prójimo como a tu Dios!”, porque sobre el amor a Dios – es decir, sobre qué es amar a Dios – el hombre todavía puede hacer trampa , pero sobre el amor a sí mismo no. El hombre sabe muy bien qué significa, en toda circunstancia, amarse a sí mismo; es un espejo que tiene siempre ante sí, no tiene escapatoria1.

Y sin embargo deja una escapatoria, y es por ello que Jesús lo sustituye por otro modelo y otra medida: “Este es mi mandamiento: que os améis unos a otros, como yo os he amado” (Jn 15,12). El hombre puede amarse a sí mismo de forma equivocada, es decir, desear el mal, no el bien, amar el vicio, no la virtud. Si un hombre semejante ama a los demás como a sí mismo, ¡pobrecita la persona que sea amada así! Sabemos en cambio a dónde nos lleva el amor de Jesús: a la verdad, al bien, al Padre. Quien le sigue “no camina en las tinieblas”. Él nos amó dando la vida por nosotros, cuando éramos pecadores, es decir, enemigos (Rm 5, 6 ss).

Se entiende de este modo qué quiere decir el evangelista Juan con su afirmación aparentemente contradictoria: “Queridos míos, no os doy un mandamiento nuevo, sino un mandamiento antiguo, el que aprendisteis desde el principio: este mandamiento antiguo es la palabra que oísteis. Sin embargo, el mandamiento que os doy es nuevo” (1 Jn 2, 7-8). El mandamiento del amor al prójimo es “antiguo” en la letra, pero “nuevo” por la novedad misma del evangelio. Nuevo – explica el Papa en un capítulo de su nuevo libro sobre Jesús – porque no es ya solo “ley”, sino también, e incluso antes, “gracia”. Se funda en la comunión con Cristo, hecha posible por el don del Espíritu.2

Con Jesús se pasa de la ley del contrapeso, o entre dos actores: “Lo que el otro te hace, házselo tu a él”, a la ley del traspaso, o a tres actores: “Lo que Dios te ha hecho a ti, hazlo tu al otro”, o, partiendo de la dirección opuesta: “Lo que tu hayas hecho al otro, es lo que Dios hará contigo”. Son incontables las palabras de Jesús y de los apóstoles que repiten este concepto: “Como Dios os ha perdonado, perdonaos unos a otros”: “Si no perdonáis de corazón a vuestros enemigos, tampoco vuestro padre os perdonará”. Se corta la excusa de raíz: “Pero él no me ama, me ofende...”. Esto le compete a él, no a ti. A ti te tiene que importar sólo lo que haces al otro y cómo te comportas frente a lo que el otro te hace a ti.

Queda pendiente la pregunta principal: ¿por qué este singular cambio de rumbo del amor de Dios al prójimo? ¿No sería más lógico esperarse: “Como yo os he amado, amadme así a mi”?, en lugar de: “Como yo os he amado, amaos así unos a otros”? Aquí está la diferencia entre el amor puramente de eros y el amor de eros y agape unidos. El amor puramente erótico es de circuito cerrado: “Ámame, Alfredo, ámame como yo te amo”: así canta Violeta en la Traviata de Verdi: yo te amo, tu me amas. El amor de agape es de circuito abierto: viene de Dios y vuelve a él, pero pasando por el prójimo. Jesús inauguró él mismo este nuevo tipo de amor: “Como el Padre me ha amado, así también os he amado yo” (Jn 15, 9).

Santa Catalina de Siena dio, del motivo de ello, la explicación más sencilla y convincente. Ella hace decir a Dios:

“Yo os pido que me améis con el mismo amor con que yo os amo. Esto no me lo podéis hacer a mi, porque yo os amé sin ser amado. Todo el amor que tenéis por mí es un amor de deuda, no de gracia, porque estáis obligados a hacerlo, mientras que yo os amo con un amor de gracia, no de deuda. Por ello, vosotros no podéis darme el amor que yo requiero. Por esto os he puesto al lado a vuestro prójimo: para que hagáis a este lo que no podéis hacerme a mi, es decir, amarlo sin consideraciones de mérito y sin esperaron utilidad alguna. Y yo considero que me hacéis a mi lo que le hacéis a él”3.

2. Amaos de verdadero corazón

Tras estas reflexiones generales sobre el mandamiento del amor al prójimo, ha llegado el momento de hablar de la cualidad que debe revestir este amor. Éstas son fundamentalmente dos: debe ser un amor sincero y un amor de los hechos, un amor del corazón y un amor, por así decirlo, de las manos. Esta vez nos detendremos en la primera cualidad, y lo hacemos dejándonos guiar por el gran cantor de la caridad que es Pablo.

La segunda parte de la Carta a los Romanos es toda una sucesión de recomendaciones sobre el amor mutuo dentro de la comunidad cristiana: “Que vuestra caridad sea sin fingimiento[...]; amaos unos a otros con afecto fraterno, competid en estimaros mutuamente...” (Rm 12, 9 ss). “Que la única deuda con los demás sea la del amor mutuo: el que ama al prójimo ya cumplió toda la Ley” (Rm 13, 8).

Para captar el espíritu que unifica todas estas recomendaciones, la idea de fondo, o mejor, el “sentimiento” que Pablo tiene de la caridad, debe partirse de esa palabra inicial: “Que la caridad sea sin fingimiento”. Esta no es una de las muchas exhortaciones, sino la matriz de la que deriva todas las demás. Contiene el secreto de la caridad. Intentemos captar, con la ayuda del Espíritu, este secreto.

El término original usado por san Pablo y que se traduce como “sin fingimiento”, es anhypòkritos, es decir, sin hipocresía. Este término es una especie de “chivato”; es, de hecho, un término raro que encontramos empleado, en el Nuevo Testamento, casi exclusivamente para definir el amor cristiano. La expresión “amor sincero” (anhypòkritos) vuelve ahora en 2 Corintios 6, 6 y en 1 Pedro 1, 22. Este último texto permite captar, con toda certeza, el significado del término en cuestión, porque lo explica con una perífrasis; el amor sincero – dice – consiste en amarse intensamente “de verdadero corazón”.

San Pablo, por tanto, con esa sencilla afirmación: “que la caridad sea sin fingimiento”, lleva el discurso a la raíz misma de la caridad, al corazón. Lo que se exige del amor es que sea verdadero, auténtico, no fingido. Como el vino, para ser “sincero”, debe ser exprimido de la uva, así el amor del corazón. También en ello el Apóstol es el eco fiel del pensamiento de Jesús; él, de hecho, había indicado, repetidamente y con fuerza, al corazón, como el “lugar” en el que se decide el valor de lo que el hombre hace, lo que es puro, o impuro, en la vida de una persona (Mt 15, 19).

Podemos hablar de una intuición paulina, respecto de la caridad; ésta consiste en revelar, tras el universo visible y exterior de la caridad, hecho de obras y de palabras, otro universo totalmente interior, que es, respecto al primero, lo que el alma es para el cuerpo. Volvemos a encontrar esta intuición en el otro gran texto sobre la caridad que es 1 Corintios 13. Lo que san Pablo dice allí, bien mirado, se refiere totalmente a esta caridad interior, a las disposiciones y a los sentimientos de caridad: la caridad es paciente, es benigna, no es envidiosa, no se irrita, todo lo excusa, todo lo cree, todo lo espera... No hay nada que se refiera, directamente de por sí, a hacer el bien, u obras de caridad, sino que todo se reconduce a la raíz del querer bien. La benevolencia viene antes que la beneficencia.

Es el Apóstol mismo el que explicita la diferencia entre las dos esferas de la caridad, diciendo que el mayor acto de caridad exterior – el distribuir a los pobres todos los bienes – no serviría de nada sin la caridad interior (cf. 1 Cor 13, 3). Sería lo opuesto de la caridad “sincera”. La caridad hipócrita, de hecho, es precisamente la que hace el bien, sin querer bien, que muestra exteriormente algo que no tiene una correspondencia en el corazón. En este caso, se tiene una falta de caridad, que puede, incluso, esconder egoísmo, búsqueda de sí, instrumentalización del hermano, o incluso simple remordimiento de conciencia.

Sería un error fatal contraponer entre sí caridad del corazón y caridad de los hechos, o refugiarse en la caridad interior, para encontrar en ella una especie de coartada a la falta de caridad de los hechos. Por lo demás, decir que, sin la caridad, “de nada me aprovecha” siquiera el dar todo a los pobres, no significa decir que esto no le sirve a nadie y que es inútil; significa más bien decir que no me aprovecha “a mí”, mientras que puede aprovechar al pobre que la recibe. No se trata, por tanto, de atenuar la importancia de las obras de caridad (lo veremos, decía, la próxima vez), sino de asegurarles un fundamento seguro contra el egoísmo y sus infinitas astucias. San Pablo quiere que los cristianos estén “arraigados y fundados en la caridad” (Ef 3, 17), es decir, que el amor sea la raíz y el fundamento de todo.

Amar sinceramente significa amar a esta profundidad, allí donde no se puede mentir, porque estás solo ante ti mismo, solo ante el espejo de tu conciencia, bajo la mirada de Dios. “Ama a su hermano – escribe Agustín – el que, ante Dios, allí donde él solo ve, afirma su corazón y se pregunta íntimamente si verdaderamente actúa así por amor al hermano; y ese ojo que penetra en el corazón, allí adonde el hombre no puede llegar, le da testimonio”4. Era amor sincero por ello el de Pablo por los judíos si podía decir: “ Digo la verdad en Cristo, no miento, y mi conciencia me lo atestigua en el Espíritu Santo. Siento una gran tristeza y un dolor constante en mi corazón. Yo mismo desearía ser maldito, separado de Cristo, en favor de mis hermanos, los de mi propia raza” (Rom 9,1-3).

Para ser genuina, la caridad cristiana debe, por tanto, partir desde el interior, desde el corazón; las obras de misericordia de las “entrañas de misericordia” (Col 3, 12). Con todo, debemos precisar en seguida que aquí se trata de algo mucho más radical que la simple “interiorización”, es decir, de un poner el acento de la práctica exterior de la caridad a la práctica interior. Este es solo el primer paso. ¡La interiorización apunta a la divinización! El cristiano – decía san Pedro – es aquel que ama “de verdadero corazón”: ¿pero con qué corazón? ¡Con “el corazón nuevo y el Espíritu nuevo” recibido en el bautismo!

Cuando un cristiano ama así, es Dios el que ama a través de él; él se convierte en un canal del amor de Dios. Sucede como con el consuelo, que no es otra cosa sino una modalidad del amor: “Dios nos consuela en cada una de nuestras tribulaciones para que podamos también nosotros consolar a quienes se encuentran en todo tipo de aflicción con el consuelo con el que nosotros mismos somos consolados por Dios” (2 Cor 1, 4). Nosotros consolamos con el consuelo con el que somos consolados por Dios, amamos con el amor con el que somos amados por Dios. No con uno diverso. Esto explica el eco, aparentemente desproporcionado, que tiene a veces un sencillísimo acto de amor, a menudo escondido, la esperanza y la luz que crea alrededor.

3. La caridad edifica

Cuando se habla de la caridad en los escritos apostólicos, no se habla de ella nunca en abstracto, de modo genérico. El trasfondo es siempre la edificación de la comunidad cristiana. En otras palabras, el primer ámbito de ejercicio de la caridad debe ser la Iglesia, y más concretamente aún la comunidad en la que se vive, las personas con las que se mantienen relaciones cotidianas. Así debe suceder también hoy, en particular en el corazón de la Iglesia, entre aquellos que trabajan en estrecho contacto con el Sumo Pontífice.

Durante un cierto tiempo en la antigüedad se quiso designar con el término caridad, agape, no sólo la comida fraterna que los cristianos tomaban juntos, sino también a toda la Iglesia5. El mártir san Ignacio de Antioquía saluda a la Iglesia de Roma como la que “preside en la caridad (agape)”, es decir, en la “fraternidad cristiana”, el conjunto de todas las iglesias6. Esta frase no afirma sólo el hecho del primado, sino también su naturaleza, o el modo de ejercerlo: es decir, en la caridad.

La Iglesia tiene necesidad urgente de una llamarada de caridad que cure sus fracturas. En un discurso suyo, Pablo VI decía: “La Iglesia necesita sentir refluir por todas sus facultades humanas la ola del amor, de ese amor que se llama caridad, y que precisamente ha sido difundida en nuestros corazones precisamente por el Espíritu Santo que se nos ha dado” 7. Sólo el amor cura. Es el óleo del samaritano. Oleo también porque debe flotar por encima de todo, como hace precisamente el aceite respecto a los líquidos. “Que por encima de todo esté la caridad, que es el vínculo de la perfección” (Col 3, 14). Por encima de todo, super omnia! Por tanto también de la fe y de la esperanza, de la disciplina, de la autoridad, aunque, evidentemente, la propia disciplina y autoridad puede ser una expresión de la caridad. No hay unidad sin la caridad y, si la hubiese, sería sólo una unidad de poco valor para Dios.

Un ámbito importante sobre el que trabajar es el de los juicios recíprocos. Pablo escribía a los Romanos: “Entonces, ¿Con qué derecho juzgas a tu hermano? ¿Por qué lo desprecias? ... Dejemos entonces de juzgarnos mutuamente” (Rm 14, 10.13). Antes de él Jesús había dicho: “No juzguéis y no seréis juzgados [...] ¿Por qué te fijas en la paja que está en el ojo de tu hermano y no adviertes la viga que está en el tuyo?” (Mt 7, 1-3). Compara el pecado del prójimo (el pecado juzgado), cualquiera que sea, con una pajita, frente al pecado de quien juzga (el pecado de juzgar) que es una viga. La viga es el hecho mismo de juzgar, tan grave es eso a los ojos de Dios.

El discurso sobre los juicios es ciertamente delicado y complejo y no se puede dejar a medias, sin que aparezca en seguida poco realista. ¿Cómo se puede, de hecho, vivir del todo sin juzgar? El juicio está dentro de nosotros incluso en una mirada. No podemos observar, escuchar, vivir, sin dar valoraciones, es decir, sin juzgar. Un padre, un superior, un confesor, un juez, quien tenga una responsabilidad sobre los demás, debe juzgar. Es más, a veces, como es el caso de muchos aquí en la Curia, el juzgar es, precisamente, el tipo de servicio que uno está llamado a prestar a la sociedad o a la Iglesia.

De hecho, no es tanto el juicio el que se debe quitar de nuestro corazón, ¡sino más bien el veneno de nuestro juicio! Es decir, el hastío, la condena. En el relato de Lucas, el mandato de Jesús: “No juzguéis y no seréis juzgados” es seguido inmediatamente, como para explicitar el sentido de estas palabras, por el mandato: “No condenéis y no seréis condenados” (Lc 6, 37). De por sí, el juzgar es una acción neutral, el juicio puede terminar tanto en condena como en absolución y justificación. Son los prejuicios negativos los que son recogidos y prohibidos por la palabra de Dios, los que junto con el pecado condenan también al pecador, los que miran más al castigo que a la corrección del hermano.

Otro punto cualificador de la caridad sincera es la estima: “competid en estimaros mutuamente” (Rm 12, 10). Para estimar al hermano, es necesario no estimarse uno mismo demasiado; es necesario – dice el Apóstol – “no hacerse una idea demasiado alta de sí mismos” (Rm 12, 3). Quien tiene una idea demasiado alta de sí mismo es como un hombre que, de noche, tiene ante los ojos una fuente de luz intensa: no consigue ver otra cosa más allá de ella; no consigue ver las luces de los hermanos, sus virtudes y sus valores.

“Minimizar” debe ser nuestro verbo preferido, en las relaciones con los demás: minimizar nuestras virtudes y los defectos de los demás. ¡No minimizar nuestros defectos y las virtudes de los demás, como en cambio hacemos a menudo, que es la cosa diametralmente opuesta! Hay una fábula de Esopo al respecto; en la reelaboración que hace de ella La Fontaine suena así:

“Cuando viene a este valle

cada uno lleva encima

una doble alforja.

Dentro de la parte de delante

de buen grado todos

echamos los defectos ajenos,

y en la de atrás, los propios”8.

Deberíamos sencillamente dar la vuelta a las cosas: poner nuestros defectos en la parte de delante y los defectos ajenos en la de detrás. Santiago advierte: “No habléis mal unos de otros” (St 4,11). El chisme ha cambiado de nombre, se llama comentario [gossip, n.d.t.] y parece haberse convertido en algo inocente, en cambio es una de las cosas que más contaminan el vivir juntos. No basta con no hablar mal de los demás; es necesario además impedir que otros lo hagan en nuestra presencia, hacerles entender, quizás silenciosamente, que no se está de acuerdo. ¡Qué aire distinto se respira en un ambiente de trabajo y en una comunidad cuando se toma en serio la advertencia de Santiago! En muchos locales públicos una vez se ponía: “Aquí no se fuma”, o también, “Aquí no se blasfema”. No estaría mal sustituirlas, en algunos casos, con el escrito: “¡Aquí no se hacen chismes!”

Terminemos escuchando como dirigida a nosotros la exhortación del Apóstol a la comunidad de Filipos, tan querida por él: “Os ruego que hagais perfecta mi alegría, permaneciendo bien unidos. Tened un mismo amor, un mismo corazón, un mismo pensamiento. No hagáis nada por espíritu de discordia o de vanidad, y que la humildad os lleve a estimar a los otros como superiores a vosotros mismos. Que cada uno busque no solamente su propio interés, sino también el de los demás” (Fil 2, 2-5).

1 Cf. S. Kierkegaard, Gli atti dell’amore, Milán, Rusconi, 1983, p. 163.

2 Benedicto XVI, Gesù di Nazaret, II Parte, Libreria Editrice Vaticana 2011, pp. 76 s.

3 S. Catalina de Siena, Dialogo 64.

4 S. Agustín, Comentario a la primera carta de Juan, 6,2 (PL 35, 2020).

5 Lampe, A Patristic Greek Lexicon, Oxford 1961, p. 8

6 S. Ignacio de Antioquía, Carta a los Romanos, saludo inicial.

7 Discurso en la audiencia general del 29 de noviembre de 1972 (Insegnamenti di Paolo VI, Tipografia Poliglotta Vaticana, X, pp. 1210s.).

8 J. de La Fontaine, Fábulas, I, 7

Homilia DOMINGO DE PASCUA DE LA RESURRECCIÓN DEL SEÑOR

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